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Aliens (1986)

Aliens: El regreso

James Horner: La criatura y el infierno tan temido

por Eduardo J. Manola

Aliens Suite – ALIENS – James Horner & The London Symphony Orchestra

La creación de una de las partituras más extraordinarias e icónicas de la historia del cine, resultó ser una pesadilla para James Horner, en ese entonces ascendente joven compositor. Casi como esos terroríficos oscuros túneles plagados de exclusas amenazantes de la nave Nostromo, escondite perfecto de las criaturas alienígenas nacidas de la imaginación de H.R.Giger, los problemas y obstáculos se sucedieron en todo el proceso de construcción de la música de la excelente secuela de la ya célebre Alien (Alien, el octavo pasajero, 1979), obra seminal que cambió el género de la ciencia ficción.

Siete años después del enorme éxito de la cinta original de Ridley Scott, un joven y también ascendente director se puso sobre sus hombros la tarea de gestar la continuación, convirtiéndola en saga. James Cameron había triunfado con su impresionante Terminator, y hambriento de más gloria, se proponía repetir el éxito en su carrera, para lo cual hizo gala de su excesiva obsesión perfeccionista. Sin duda, Aliens es una obra maestra de acción, horror y suspenso y, al mismo tiempo, una excepción a la regla que arbitrariamente establece que “nunca segundas partes fueron buenas”. En gran medida, el impacto de las mejores escenas de la película se debe, sin ninguna duda, a la magistral música que Horner logró componer en un escasísimo margen de tiempo y en condiciones que podríamos sindicar de infrahumanas.

James Horner ante la consola y James Cameron detrás de cámara

PERDIENDO EL TIEMPO

James Horner fue contratado por la producción de Aliens cuando todavía estaban latentes los laureles por sus trabajos para Commando, Cocoon, 48 Hrs, Krull, Gorky Park y dos secuelas de Star Trek (II y III), y ya había trabajado con Cameron, quien había formado parte del equipo de dirección de arte en Battle Beyond the Stars (Los 7 magníficos del espacio – Batalla más allá de las galaxias, 1980). Cuando llegó a Londres, donde se estaba desarrollando la producción, Horner pensó que las seis semanas que le habían asignado para la composición de la música eran más que suficientes. Claro que jamás imaginó las insólitamente traumáticas condiciones que tendría que sobrellevar para hacer el trabajo.

Arribado al set de filmación, encontró a Cameron enfrascado tozudamente en obtener unos efectos de sonido especiales para los rifles futuristas de los marines, con muchas escenas importantes pendientes de rodaje y largas e injustificadas pérdidas de tiempo en detallismo perfeccionista. Entre idas y vueltas, las semanas empezaron a escaparse y con la fecha límite cada vez más cerca, Horner comenzó a preocuparse ya que no había una película terminada o con un montaje avanzado y definitivo para que él pudiera visualizar y así trabajar en la música incidental. Enseguida, temió que no podría tener nada listo en término. Para colmo, Cameron y su productora habitual y esposa, Gale Anne Hurd, se negaban a otorgarle más tiempo y, para la exasperación y frustración de Horner, en las escasas ocasiones en las que le habían dado material ya rodado para ver y trabajar, la música que había compuesto para esas escenas se convirtió rápidamente en inservible, porque Cameron las había modificado en el cuarto de edición, lo que producía la automática desincronización del timing musical que el compositor había establecido.

Cuenta la leyenda que en una de las calurosas discusiones a gritos que mantuvieron ambos respecto de esos cambios, un Horner enfurecido habría sacado de sus casillas a Cameron, quien habría llegado a sujetarlo del cuello contra la pared de la cabina del estudio de grabación de Abbey Road. Sería de buen criterio no dar mucho crédito a esta versión, teniendo en cuenta el carácter sosegado y tranquilo que le asignan quienes conocieron a Horner.

Las condiciones tecnológicas en que se encontraban los prestigiosos estudios ingleses de Abbey Road, tampoco eran las necesarias para el score que se grabaría allí con la prestigiosa London Symphony Orchestra. Horner se quejó de que sus instalaciones tenían más de treinta años y no contaban con las herramientas básicas como para grabar los fragmentos que había ya pensado ejecutar con sintetizadores. Esto lo obligó a replantear la partitura sin emplear esa instrumentación electrónica, y lo llevó a crear una música más sinfónica y con mayor apoyatura en la sección percusiva. Quizás esta circunstancia, en lugar de negativa, haya sido causa eficiente de la excelencia de la obra final.

Sin embargo, todo el proceso se fue complicando cada vez más, con Horner, que no podía conseguir más que escenas sueltas sin montar y algunos decorados para visualizar, trabajando sobre improvisaciones que tenía que reelaborar sobre la  hora de la grabación, y sin prácticamente tiempo para hacer copias de las partituras para entregarlas a los músicos de la orquesta, como es lo usual y correcto, para permitirles un mínimo de lectura y ensayo.

Gale Anne Hurd, que según Horner tenía una limitada experiencia en producción musical, amenazó con despedirlo ante sus constantes quejas, a lo que éste le respondió lánguidamente que si ella encontraba a alguien capaz de lograr hacer el trabajo en el escaso tiempo que le quedaba, pues adelante, para él era un alivio. Eso sí, le pidió que si realmente encontraba a esa persona, a ese supercompositor, se lo presentara y le dejara verlo trabajar, así podría aprender algo más y sumar esa experiencia a su carrera.

James Horner, Gale Anne Hurd y James Cameron en sesión de grabación de la banda sonora de Aliens

Muy interesante Interview a James Horner que cuenta la traumática experiencia de componer ALIENS. Excelente Video publicado en Youtube por José Luis Díaz.

COMPONIENDO A LA VELOCIDAD DE LA LUZ

Finalmente los ánimos se calmaron y Horner, viéndose entre la espada y la pared, hizo de tripa corazón y logró componer la banda sonora en cuatro días. Teniendo en cuenta las circunstancias bajo las cuales fue concebida, sorprende la calidad de la partitura. Es un verdadero milagro que Aliens haya tenido música, y lo que hizo Horner revela su tremenda capacidad y talento. El último tema que compuso fue el de la escena en la que el androide Bishop rescata a Ripley (Sigourney Weaver) y la niña Newt de las garras de la reina Alien, pero incluso en ese caso, hubo Horner de soportar el horror de ver cómo destrozaban su esfuerzo. A último momento, Cameron decidió reeditar totalmente la escena, obligando a Horner a trabajar denodadamente otras 36 horas seguidas para reescribir ese fragmento musical. Insólitamente, el resultado fue “Bishop’s  Countdown”, un tema extraordinario que se convirtió en ícono de la música de acción, y que fue utilizado, desde entonces, como background en infinidad de trailers de diversas películas en los 80 y 90, incluido el de Alien 3. El tema se usó tanto en el rescate de Bishop como en la escena final, cuando la reina Alien es succionada al espacio por la exclusa de la nave Sulaco.

De todas formas, en el montaje definitivo, solo un puñado de los tracks originales de Horner permaneció intacto y tal como él los había compuesto. Cameron y sus montajistas cortaron a placer el score y lo fueron empalmando a las escenas según lo que consideraron conveniente, pero desnaturalizando la partitura de Horner, esparciéndola en trozos prácticamente irreconocibles. Por ello, la única forma de escuchar la música original de Aliens intacta, tal como la compuso Horner, es en las versiones editadas en CD, especialmente en la edición De Luxe de Varese Sarabande Records de 2001.

CURIOSIDADES, TICS Y PLAGIOS

La banda sonora de Aliens incluyó algunos elementos musicales de la partitura que Jerry Goldsmith compuso magistralmente para la original Alien, como la pieza que se escucha cuando Ripley es acorralada por la Reina en la base del ascensor. Ese corte había sido escrito por Goldsmith, justamente, para una escena similar de Alien, cuando Ripley es acorralada por el Alien original en uno de los pasillos del Nostromo, mientras intentaba escapar de la cuenta regresiva de autodestrucción de la nave. Los soundtracks de Alien Resurrection, Prometheus y Alien Covenant también incorporaron elementos del score de Goldsmith.

En el score de Horner se mantienen algunos de sus más habituales vicios o “tics” musicales, como las reconocibles cuatro notas, denominadas por los críticos como “danger motifs”, que lo acompañaron durante toda su carrera, y que analizamos en profundidad en la biografía del compositor (*). También se hallan sus marcas de fábrica instrumental, claros fragmentos de similar sonoridad de otros trabajos suyos como Krull (en el tema Ripley’s Rescue), o Something Wicked This Way Comes, y las oscuras progresiones de cuerdas de Star Trek II The Wrath of Khan (en el tema Dark Discovery).  

A su vez, en el tema principal, Horner introduce una melodía a base de cuerdas, claramente influenciada por el Adagio del Ballet Gayane de Aram Khachaturian, pieza clásica que ya había sido utilizada por Stanley Kubrick en 2001: A Space Odyssey. Es imposible que Horner desconociera la famosa melodía que el compositor armenio había escrito en 1942, por lo cual su inclusión no debería interpretarse como plagio, sino como homenaje. Y es muy probable también que Horner, ante la imperiosa necesidad de componer el score con tan escaso margen, haya echado mano de esta pieza para ganar tiempo. Lo extraño es que no acreditó la pieza de Khachaturian en las ediciones discográficas de la música de Aliens, ni tampoco aparece en los títulos finales de la película. Ciertamente, si esto fue veladamente intencional o una omisión involuntaria, sería en ambos casos cuanto menos cuestionable.

Aram Khachaturiam y la versión del Adagio del ballet “Gayane” incluida en 2001: A Space Odyssey de Stanley Kubrick 

La primera parte del track “Resolution and Hyperspace” que Horner compuso y que aparece completo en las ediciones de CD, no fue usada en la película. Sin embargo, ese fragmento descartado tuvo un insólito destino. En 1988, Michael Kamen tenía casi terminada su banda de sonido para el blockbuster de acción Die Hard (La jungla de cristal-Duro de matar), que llevó al estrellato a un jovencísimo Bruce Willis. A Kamen le faltaba cubrir algunas escenas con su música, así que le propuso al director John McTiernan insertar provisoriamente la primera parte del tema de Horner para musicalizar la escena final del film, en la que el terrorista Karl (Alexander Godunov), aparentemente muerto, reaparece en la salida del Nakatomi Plaza intentando matar a John McClaine. La idea de Kamen era reemplazar luego ese corte con un tema original de su autoría, pero McTiernan quedó tan encantado y satisfecho con el tema de Horner que decidió dejarlo en el montaje final, aprovechando que no había sido realmente utilizado en Aliens. El tema y la autoría de Horner fueron debidamente acreditados en los títulos finales de Die Hard y en la edición del CD de la banda sonora de esta película.

La segunda parte de ese mismo tema, una vez que la sección Resolution, oscura y agresiva, ha terminado, se convierte en una melodía (Hyperspace) que expresa la paz del desenlace, con una colorida y suave textura de celesta, instrumentos de viento y cálidos cornos, que sin duda remiten a varios pasajes de la excelente partitura de Cocoon.

EPILOGO

A pesar de todos los contratiempos y su traumática génesis, Aliens es una de las bandas sonoras más importantes y magistrales de la historia de la música de cine, y una de las mejores de la carrera del propio James Horner, que le granjeó su primera nominación al Oscar por mejor score original. Brutalmente impactante, áspera en su estética musical, de percusión explosiva en los pasajes de acción trepidante, majestuosa y sugerente en los cortes visuales de las naves y sus recovecos, oscura y disonante en los momentos de nervioso suspense. Aliens es una perfecta y efectiva obra musical para cine, pletórica de velocidad para lucimiento de la orquesta, llena de toques brillantes y con una fuerza arrasadora que no hace más que potenciar el heroísmo de Ripley y su grupo de marines, mientras combaten a las terroríficas criaturas que ya forman parte de la mitología del cine fantástico.

La tensión de la música parece destilar, quizás inconscientemente, o no tanto, la tensión que mantuvo la relación de Horner y Cameron al borde del abismo, y puede que esa situación límite haya inoculado de inspiración al compositor. Lo cierto es que se prometió a sí mismo que nunca más iba a volver a trabajar con el realizador. Pese a ello, el tiempo y las vueltas de la vida, hicieron que estos dos genios se volvieran a unir para crear uno de los más impresionantes éxitos de taquilla, y una de las películas más monumentales e influyentes de la historia del cine más reciente: Titanic.

Cameron y Horner reunidos por TITANIC.

Sigourney Weaver y Lance Henriksen (Bishop) en el set de filmación de Aliens.

Horner se había enterado del proyecto de Cameron, y éste había quedado impresionado por la banda de sonido que aquél había escrito para Braveheart (Corazón Valiente, 1995) de Mel Gibson. En una reunión de tres horas que ambos buscaron, los egos quedaron a un lado en los primeros cinco minutos. El resto es leyenda. Dos mentes brillantes se confabularon, cada una desde su incumbencia artística, para construir una colosal y personal visión del trágico viaje del celebérrimo transatlántico británico. Horner no pudo mantener su promesa.

Por suerte para todos.

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