Louis Fligelman Barron: Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos, 23 de abril de 1920 – Los Angeles, California, Estados Unidos, 1 de noviembre de 1989 (69 años)

Bebe Barron: Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos, 16 de junio de 1926 – Los Angeles, California, Estados Unidos, 20 de abril de 2008 (81 años)

Louis y Bebe Barron constituyeron un matrimonio de compositores reconocidos como pioneros en el campo de la música electrónica y los primeros en componer ese estilo musical en cinta magnética. Cuando ni siquiera el ingeniero electrónico Robert Moog había tenido la idea de inventar el primer sintetizador práctico como instrumento musical, Louis y Bebe ya hacían obras con sonidos electrónicos únicos y colaboraban con escritores y músicos vanguardistas como John Cage.

Bebe Barron, nacida como Charlotte May Wind, fue hija única de Ruth y Frank Wind, estudió piano en la Universidad de Minnesota, se graduó en idioma español y cursó un posgrado en ciencia política. En Minneapolis estudió composición musical con Roque Cordero y música con Wallingford Riegger y Henry Cowell y también estuvo un año estudiando música en la Universidad de México. Se mudó a New York y trabajó como investigadora para Time-Life mientras continuaba sus estudios de composición. 

Louis Barron, desde joven manifestó una gran afinidad y habilidad para trabajar con soldadores y circuitos eléctricos. Estudió música en la Universidad de Chicago. Se casó con Charlotte y desde siempre le puso el sobrenombre “Bebe”.

Los Barron se conocieron en su Minneapolis natal y se casaron en 1947, dedicando su vida a experimentar por su cuenta con los sonidos. No es casualidad que el primo de Louis (que casualmente era ejecutivo de la empresa Minnesota Mining and Manufacturing Company, conocida como 3M) les regalara para su boda una gigantesca grabadora de cinta (magnetófono) con la que grabarían y ensamblarían sus primeras composiciones.

En 1949 se mudan a New York y abren uno de los primeros estudios privados de música electroacústica de América, en el 9 West 8th Street en Greenwich Village, y comienzan a estudiar y experimentar en la denominada “música concreta” [1].

El libro Cybernetics: Or, Control and Communication in the Animal and the Machine escrito en 1948 por el matemático Norbert Wiener del MIT, tuvo una influencia fundamental en Louis Barron, que lo inspiró a fabricar circuitos electrónicos para generar sonidos, y junto a su esposa Bebe, dedicarse a manipularlos para crear una experiencia auditiva diferente, fuera de este mundo. El libro sugiere que ciertas leyes naturales de comportamiento se aplican tanto a los animales como a las máquinas electrónicas. Siguiendo las ecuaciones presentadas en el libro, Louis comenzó a diseñar circuitos electrónicos alimentados por tubos de vacío, y Bebe registró los tonos que hacían. Variaron los sonidos reproduciendo la grabación de la cinta hacia atrás, añadiendo eco o ralentizándola drásticamente. La mayoría de las tonalidades se generaron con un circuito llamado modulador de anillo.

El estudio de grabación funcionaba maravillosamente, les permitía ganar dinero y, al mismo tiempo, codearse con la crema y nata del movimiento avant-garde que estaba revolucionando el arte. Allí grabaron todo y a todos: Henry Miller, Tennessee Williams y Aldous Huxley leyeron textos de su autoría en una forma de audiolibro que los Barron grabaron en cintas. En junio de 1949, la escritora francesa nacionalizada estadounidenses Anaïs Nin, autora de textos avant-garde y temática sensual y erótica, como su famoso “Henry and June: From A Journal of Love: the Unexpurgated Diary of Anaïs Nin” [2], grabó en el estudio una versión completa de su novela surrealista de 72 páginas “House of Incest” y otras cuatro historias cortas de “Under a Glass Bell”, grabaciones pensadas para editarse en vinilo rojo y que fueron publicadas por el matrimonio en su propio sello discográfico, Barrons’ Contemporary Classics, bajo la serie Sound Portraits.

Durante un corto tiempo, los Barron tuvieron el monopolio de los equipos de grabación, y su única competencia en la ciudad eran los estudios de Raymond Scott y Eric Siday. Tenían la ventaja de su conexión con la 3M, a través del primo de Louis, que fue vital para conseguir lotes de cinta magnética temprana.

Aparte de las grabadoras, Louis construía la mayoría de los equipos del estudio, como un monstruoso altavoz casero que podía producir bajos muy pesados; osciladores electrónicos de ondas sawtooth, sinusoidales y cuadradas, que tenían un filtro, un reverberador de resorte y varias grabadoras; un carrete Stancil-Hoffmann para hacer samples de bucles y cambiar su velocidad. El próspero negocio, apoyado en la falta de competencia, trajo suficientes ingresos para comprar también algunos equipos comerciales.

En 1950 publican Heavenly Menagerie, considerado por la crítica como el primer disco de música electrónica para cinta magnética compuesto en los Estados Unidos. Los sonidos y patrones acústicos que recogieron en ese trabajo, surgieron de la saturación eléctrica a la que la pareja sometía sus circuitos. En ocasiones, los circuitos emitían sonidos interesantes debido a su inestabilidad o por sobrecarga interna y terminaban chamuscados o explotando y provocando pequeños incendios en el estudio-sala de estar del matrimonio. Debido a la volatilidad de los elementos utilizados, Bebe grababa sistemáticamente en cinta magnetofónica todos los sonidos generados por los circuitos concebidos por Louis. Ya registrados podían dedicarse con total seguridad a la tarea de cortar, pegar y aplicar esos efectos al material en el que debieran trabajar.

El trabajo de los Barron llamó la atención de la escena musical vanguardista. Durante 1952-53 el estudio fue utilizado por el mencionado compositor John Cage para su primer experimento de empalme de cintas, un clipping llamado “Williams Mix”. Louis y Bebe fueron contratados por Cage para trabajar en el proyecto como ingenieros de sonido. Grabaron más de 600 sonidos diferentes, los cortaron y arreglaron, creando una pieza de cuatro minutos y medio de música compuesta por Cage, una tarea que les llevó más de un año completar.

Cage también utilizó los servicios del estudio de los Barron en su trabajo “Música para Cinta Magnética”, que realizó con otros compositores notables, incluyendo a Morton Feldman, Earle Brown y David Tudor. Fue Cage el que animó a los Barron a considerar sus creaciones como «música», ya que ellos nunca intentaron ni se plantearon siquiera escribir sus trabajos musicales en partituras. En realidad, los sonidos que creaban no podían encuadrarse en las cinco líneas del pentagrama. Lo único que podía hacerse era grabarlos, tal como ellos lo hacían, para que quedaran registrados como una herencia sónica.

A pesar de que les daba trabajo, rápidamente se dieron cuenta de que la escena vanguardista no les aportaba financieramente lo suficiente, así que pusieron el ojo en Hollywood, que estaba utilizando instrumentos electrónicos como el theremín en las bandas sonoras de películas, en especial en la ciencia ficción. Bernard Herrmann lo había utilizado de manera magistral en su música para Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951), la cinta de Robert Wise precursora de lo mejor del SciFi americano, que marcara además el camino a la revolución de la banda sonora en el género fantástico.

Así, los Barron comenzaron a colaborar con algunos cineastas para proporcionar música y efectos de sonido para filmes y cortometrajes de cine experimental y bajo presupuesto, entre ellos, la banda sonora de tres de los cortos experimentales de Ian Hugo basados en los escritos de su esposa Anaïs Nin, ya vieja conocida del matrimonio. Las más notables de estas tres películas fueron Campanas de la Atlántida (Bells of Atlantis, 1952), en la que Nin leía textos en off de su novela “House of Incest”, y Jazz de luces (Jazz of Lights, 1954).

También ayudaron a Maya Deren en la producción de audio de la banda sonora de The Very Eye of Night (1959), que incluía música de Teiji Ito.

Por su parte, Shirley Clarke estrenó su cortometraje de cuatro minutos Bridges-Go-Round (1958) en dos versiones con dos bandas sonoras alternativas, una de los Barron y otra del músico de jazz Teo Macero. Las dos versiones mostraban los puentes de la ciudad de Nueva York y se proyectaban una tras otra con el objeto de probar cómo las diferentes bandas sonoras afectaban la percepción del espectador.

En 1956 los Barron se encontraron ante su primer trabajo para un film comercial. Se habían acercado por casualidad a Dore Schary, productor ejecutivo de MGM, en una exposición de pinturas de su esposa en 1955. Poco después, cuando la película estaba en postproducción, y a través del contacto con Schary, la MGM requeriría los innovadores sonidos de Louis y Bebe para componer la banda sonora de El planeta prohibido (Forbidden Planet, Fred M. Wilcox), uno de los más grandes clásicos de la Ciencia Ficción, prototipo de film de la SciFi americana de los años cincuenta que, además, fue el primero en contar con una banda sonora enteramente electrónica, que precedió a sintetizadores y samplings.

Pese a que el film fue un fracaso comercial para la MGM y causa del despido de Dore Schary, el trabajo de los Barron en Forbidden Planet obtuvo muy buenas críticas. Sin embargo, una disputa con la Federación Americana de Músicos les impidió recibir el crédito por la banda sonora, pues no estaban afiliados al sindicato. No eran considerados compositores en el significado técnico requerido. Se los acreditó en la película como integrantes del Departamento Musical y aparecieron en los títulos iniciales como responsables de «tonalidades electrónicas», por esa razón legal y porque resultaba muy difícil encuadrar esos sonidos bajo el membrete de «música» o de «efectos especiales». En ese carácter también participaron de otro clásico de la SciFi como De la Tierra a la Luna (From the Earth to the Moon, Byron Haskin, 1958). 

Los sonidos y patrones que los Barron obtenían en todos estos trabajos eran únicos, irrepetibles e impredecibles, porque en realidad sobrecargaban los circuitos hasta que se quemaban para crear los sonidos que buscaban. Nunca pudieron recrear esos mismos sonidos, aunque más tarde intentaron recrearlos en Planeta Prohibido, donde lograron aquel sonido característico e inconfundible. Debido a esa imprevista vida útil de los circuitos, los Barron habían adoptado el hábito de grabarlo todo.

El matrimonio de pioneros también colaboró en conciertos y efectos especiales de sonido para algunos espectáculos de Broadway, como «Una visita a un pequeño planeta» (A Visit to a Small Planet), que se estrenó en 1957, y «La chica más feliz del mundo» (The Happiest Girl in the World) en 1961.

En 1962, se mudaron definitivamente a Hollywood pero nunca más trabajaron en otra película importante, pues la aparición de los sintetizadores comerciales de la mano de Robert Moog, convirtió en obsoletas y superadas las técnicas de los Barron. Con sólo pulsar un botón, los sintetizadores podían simular los sonidos que el matrimonio de pioneros tardaba semanas en completar. Se divorciaron en 1970, pero aún separados, continuaron colaborando y trabajando juntos en composiciones y experimentaciones de sonidos hasta la muerte de Louis en 1989.

Bebe Barron fue miembro fundador y la primera secretaria de la Sociedad de Música Electroacústica de los Estados Unidos de 1985 a 1987. En 1997 le otorgaron un premio por toda una vida de logros. No volvió a componer hasta que en el año 2000 fue invitada a crear una nueva obra en la Universidad de California, en Santa Bárbara, utilizando lo último en tecnología de generación de sonido. Desde octubre hasta principios de noviembre de 2000, hizo todas las composiciones en el estudio de Jane Brockman en Santa Mónica, con ésta como ingeniero de grabación. Los sonidos recogidos se organizaron para crear el trabajo final de Bebe, que se llamó «Mixed Emotions». Para ella, su última pieza «sonaba como una continuación» de su trabajo en Planeta prohibido, realizado casi 50 años antes.

En una época en la que la música electrónica aún era solo objeto de estudio de la ciencia, pioneros como Louis y Bebe Barron sentaron las bases para los avances tecnológicos que aún hoy siguen utilizándose en las técnicas para crear, componer y editar sonidos y piezas de música electrónica. 

por Eduardo J. Manola

Referencias:

[1] La música concreta es un género musical cuyos fundamentos teóricos y estéticos fueron originados por Pierre Schaeffer en los estudios de la radiodifusión francesa en 1929. La música concreta está ligada a la aparición de dispositivos que permitieron la descontextualización de un sonido fijándolo en un soporte (en un principio analógico, como la cinta, posteriormente digital, como el CD) con el fin de tratar este sonido de manera separada y manipularlo cortándolo, pegándolo, superponiéndolo y finalmente combinando los sonidos resultantes de estas operaciones de alteración en una estructura compleja y definitiva como una partitura auditiva.

[2] El libro, escrito entre 1931 y 1932 en forma de diario en el que Nin describe la forma en que manejó el triángulo amoroso en el que se vio envuelta con el novelista Henry Miller y su esposa June, fue llevado al cine en 1990, con el título Henry & June, por Philip Kaufman, con guion co-escrito por él mismo, su esposa Rose, y la propia Anaïs Nin.

El inolvidable clásico de la ciencia ficción de los años cincuenta detenta una característica particular: es la primera película musicalizada con una partitura totalmente electrónica. La espeluznante banda sonora fue obra de un matrimonio de pioneros en dicha materia, Louis y Bebe Barron, cuyo trabajo terminó convenciendo a la MGM y su productor ejecutivo Dore Schary de que era mejor ese experimento innovador que una música orquestal convencional…

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