Brad Fiedel - Biografía

10 de marzo de 1951, New York City, Estados Unidos

Compositor de bandas sonoras estadounidense asociado a la música electrónica y al uso de los sintetizadores en el cine de acción y ciencia ficción, nació en el seno de una familia de artistas. Su madre era bailarina y su padre compositor y músico. Comenzó a estudiar piano a los seis años en New York y en 1970 inició su colaboración con el grupo pop Hall & Oates, realizando giras con ellos como pianista. Durante ese período decidió convertirse en compositor de música de cine y empezó trabajando para cineastas independientes.

Entre sus primeras obras para el cine figuran Deadly Hero (Ivan Nagy, 1975), The Astrologer (James Glickenhaus, 1975), Gums (Robert J. Kaplan, 1976) parodia porno de Tiburón, Apple Pie (Howard Goldberg, 1976), y Escuela nocturna (Night School, Ken Hughes, 1981).

La década del ochenta comenzaría para Fiedel con trabajos para la televisión. Compuso la música de una gran cantidad de telefilmes y producciones de bajo presupuesto, entre ellos Música para sobrevivir (Playing for Time, Daniel Mann, Joseph Sargent, 1980); El pueblo contra Jean Harris (The People vs. Jean Harris, George Schaefer, 1981); Dream House (Joseph Hardy, 1981); El bunker (The Bunker, George Schaefer, 1981) dramatización de las últimas semanas de Hitler encarnado por un joven Anthony Hopkins; Prisionero sin nombre, celda sin número (Jacobo Timerman: Prisoner Without a Name, Cell Without a Number, Linda Yellen,1983) sobre el editor del diario La Opinión de Buenos Aires, secuestrado por la dictadura militar argentina; La muerte conduce a Osaka (Girls of the White Orchid, Jonathan Kaplan, 1983); Derecho a elegir (Right of Way, George Schaefer, 1983) con unos ya ancianos Bette Davis y James Stewart y Los crímenes de las chicas del calendario (Calendar Girls Murders, William A. Graham, 1983) con Sharon Stone en sus inicios.

Su carrera transcurrió sin más penas ni gloria hasta que en 1984 un casi ignoto director canadiense de películas de serie B lo fue a buscar para que le pusiera música a su proyecto de llevar a la pantalla la historia de un robot que viajaba del futuro al presente para asesinar a la madre del que sería el líder de la resistencia humana frente a la opresión de las máquinas. El director era James Cameron, la película: Terminator. Fiedel compuso una inspirada melodía electrónica apoyada en una base de percusión metálica que, además de convertirse en la definición de su producción musical futura, impactó de tal manera que muchos seguirían esa estructura musical en obras de similares características. Éxito absoluto para la música, la película, el director y sus estrellas Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton. La secuela de Terminator contaría otra vez con todos ellos y sería un nuevo éxito, además de llevar los efectos especiales a límites impensables hasta ese momento. Fiedel fue nominado a los premios Saturn por Mejor Música por sus trabajos para Terminator y Terminator 2: El juicio final.

Desde entonces, Fiedel fue contratado para componer el score de películas muy populares y de diferentes géneros como Noche de miedo (Fright Night, Tom Holland, 1985) y su secuela Noche de miedo II (Fright Night Part 2, Tommy Lee Wallace, 1988), en las que despliega un notable e inventivo uso del violín eléctrico, ejecutado por Ross Levinson que ya había participado en algunos temas de la música de Terminator 2.

Rescate infernal (Let’s Get Harry, Stuart Rosenberg, 1986); Querido detective (The Big Easy, Jim McBride, 1986), en la que las tendencias musicales mecánicas de Fiedel se ven atemperadas por insertos de música de la profunda New Orleans; La mujer de hierro (Nowhere to Hide, Mario Azzopardi, 1987); La serpiente y el arco iris (The Serpent and the Rainbow, Wes Craven, 1988), en la que repite casi idéntica la estructura del tema principal de Terminator; Acusados (The Accused, Jonathan Kaplan, 1988); Acero azul (Blue Steel, Kathryn Bigelow, 1990); Visiones nocturnas (Night Visions, Wes Craven, 1990); Extremadamente peligrosa (The Real McCoy, Russell Mulcahy, 1993); Persecución mortal (Striking Distance, Rowdy Herrington, 1993); Sola en la penumbra (Blink, Michael Apted, 1993), y Johnny Mnemonic (Johnny Mnemonic, Robert Longo, 1995). En 1992, Fiedel compone la música para Gladiator, una película sobre boxeadores callejeros con Cuba Gooding Jr, (nada que ver con Gladiador de Ridley Scott), cuya particularidad más destacable es que reemplazó al maestro Jerry Goldsmith, cuya partitura fue rechazada por el director Rowdy Herrington.

En 1994, Cameron lo vuelve a convocar para Mentiras arriesgadas (True Lies), una comedia de acción, agentes secretos y enredos, con Arnold a la cabeza secundado por una espléndida Jamie Lee Curtis, a quien Fiedel ya conocía de Acero azul. Pero esta vez Cameron le pide una partitura más convencional, menos electrónica y, para ello, le aporta la siempre efectiva orquestación de Shirley Walker, compositora y orquestadora que también venía de la televisión y había tenido éxitos como Flash, el relámpago humano (The Flash, Danny Bilson, 1990/1991), Memorias de un hombre invisible (Memoirs of an Invisible Man, John Carpenter, 1992) y el dibujo animado Batman: La máscara del fantasma (Batman: Mask of the Phantasm, Eric Radomski, 1993).  

En 1998, Fiedel se ve envuelto en el ambicioso proyecto de Tom Hanks y Ron Howard, De la tierra a la luna (From the Earth to the Moon), la miniserie que contaba la historia del programa espacial Apollo, junto a compositores de la talla de Michael Kamen, Mark Isham, James Newton Howard, Mark Mancina, Marc Shaiman, Mason Daring y Jeff Beal.

Fiedel se retiró del mundo cinematográfico a fines de los noventa, para dedicarse a otras áreas creativas, escribiendo musicales originales y diseñando y construyendo un complejo turístico para surfistas en Saladita, México. Está casado con la actriz Ann Dusenberry.

En 2003 el compositor Marco Beltrami recuperó para Terminator 3: La rebelión de las máquinas (Terminator 3: Rise of the Machines, Jonathan Mostow), el extraordinario tema principal que Brad Fiedel creó para la original Terminator.

Sin duda, ese tema quedará como el legado de Brad Fiedel a la música de cine.

Todos los aspectos de la realización debían cumplir la misma consigna, y la música no quedó exenta de esas exigencias de austeridad. No era posible contar con ningún compositor de los denominados “grandes”, porque la producción no podía darse el lujo de pagarlo. Así comenzó la búsqueda del músico que pudiera reunir las premisas que Cameron necesitaba respetar: calidad, rapidez y bajo costo. Para la banda sonora, Cameron tenía en mente una música que…

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