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Lisa Gerrard - Biografía

por Eduardo J. Manola

Melbourne, Australia – 12 de abril de 1961

Compositora y cantante australiana conocida popularmente a partir de su trabajo en conjunto con el compositor alemán Hans Zimmer para la película Gladiador (Gladiator, Ridley Scott, 2000), dueña de un estilo y registro vocal único y muy personal, que se ha consolidado en el ambiente de la música de cine sin poseer una formación musical clásica ni tradicional sino proveniente del rock gótico, el dark wave y el post-punk.

La voz de Lisa Gerrard es considerada rica, profunda, oscura y triste, y su registro es de contralto, aunque lo ha extendido a mezzosoprano en una serie de canciones. Además, canta algunas canciones en lo que se denomina idioglosia, un lenguaje que ella ha elaborado desde que tenía doce años, sosteniendo que a través de esa lengua lograba comunicarse con sus dioses. Hija de inmigrantes irlandeses, creció en el barrio multirracial de East Prahan, en Melbourne, Australia. Allí convivió con distintas culturas, como la árabe, italiana, turca, griega. Esa diversidad cultural tuvo particular influencia en su música.  

Su carrera artística inicia a principios de los años 80, cuando forma el dúo Dead Can Dance con su compañero australiano Brendan Perry, publicando 9 álbumes entre 1984 y 1995, en los que fueron creciendo y expandiendo su estilo y sus inquietudes musicales con cada lanzamiento, registrando una curiosa combinación atemporal de influencias de música de todo el mundo, con cantos medievales, baladas folk ancestrales, toques de música electrónica, celta y barroca. A lo largo de su carrera ha evolucionado del goticismo barroco de sus inicios con Dead Can Dance, ha incursionado en la música neoclásica y ambiental, en la fusión étnica, desembarcando de manera natural en la música de cine con una fuerza que la llevó al éxito inmediato.

Empecé trabajando con Michael Mann en la película El dilema (The Insider, 1999)”, decía Lisa Gerrard. Su relación con el cineasta y con Russell Crowe, protagonista de esa cinta, tuvo algo que ver con su siguiente trabajo, aunque también incidió la casualidad y la suerte. Hans Zimmer estaba buscando una voz como la de ella para incorporar en la banda sonora de Gladiador. Una vez iniciado el proceso de creación de la película, y debido a que alguien escuchaba en el set un CD del grupo Dead Can Dance, Zimmer quedó impactado por la voz de la cantante y propuso contactar con ella. Ahí terció Russell Crowe, que conocía a Gerrard de El dilema.

El tema Meltdown de la película El dilema (The Insider)

Lisa Gerrard y Pieter Bourke

La química entre ambos fue instantánea, tanto que se consideran “almas musicales gemelas”, iniciando una relación tan fructífera que lo que tenía que durar cuatro o cinco días derivó en una colaboración estrechísima, de varios meses, que significó la co-autoría de la banda sonora. “Fui invitada a trabajar en el proyecto. Llegué a improvisar con Hans por cinco días y me terminé quedando para escribir y trabajar durante ¡siete meses! Me encantó cada momento con él, es increíble. Él es un gran e importante compositor“, cuenta la cantante australiana.

Justamente para Gladiador, Gerrard empleó con libertad la “idioglosia” en el ya célebre tema “Now We Are Free”, y el resultado fue una canción de un lirismo y una belleza dramática que redundan en beneficio de las escenas que apoya. Lisa explicó que eran palabras que creó en el momento, improvisando. “Ahí yo canto con el lenguaje del alma”, describió la intérprete. “Es un invento mío, que mantuve desde niña y desde hace mucho tiempo. Es una combinación de idiomas, que hace que la canción suene bonita“. En varias entrevistas Lisa ha confesado que, en realidad, el lenguaje que utilizó es el “Melisma”, una vertiente primitiva de los albores de la expresión humana, una técnica vocal que emplea como recurso trasladar las notas musicales a sílabas. Según dijo, esa técnica era utilizada en las culturas antiguas con el fin de provocar un trance hipnótico. Algo parecido al “Cante Jondo” flamenco. Gerrard se ha defendido de las críticas recibidas por utilizar este “lenguaje”, diciendo que no importa en qué idioma esté la música, sino sentirla.

En realidad, la idioglosia que Gerrard desarrolla desde su infancia, es un lenguaje idiosincrásico inventado e íntimamente conectado con la glosolalia, que no es más que la vocalización fluida de sílabas sin significado comprensible alguno. En algunas creencias religiosas, la glosolalia se conocía como “don de lenguas” y se la consideraba un idioma divino desconocido al hablante. Sin embargo, en psiquiatría se la define como un lenguaje ininteligible, compuesto por palabras inventadas y secuencias rítmicas y repetitivas, propio del habla infantil, y también común en estados de trance o en ciertos cuadros psicopatológicos o problemas neurológicos.

El soberbio trabajo de Lisa Gerrard junto a Zimmer para Gladiador la lanzaría al estrellato de manera fulminante, obteniendo el Globo de Oro y la nominación al Oscar en tándem con el compositor alemán. Volvió a trabajar con él en la banda sonora de otra de las películas del director Ridley Scott, Black Hawk derribado / La caída del halcón negro (Black Hawk Down, 2001), y también en Lágrimas del sol (Tears of the Sun, Antoine Fuqua, 2003), donde compartió su arte con grandes amigos de Hans Zimmer, como Lebo M (vocalista sudafricano de El rey león), Heitor Pereira (guitarrista brasileño que también colaborara en Gladiador), y Steve Jablonsky, discípulo integrante del equipo de jóvenes compositores sujetos al mecenazgo de Zimmer.

LEBO M

Ha colaborado en diversas bandas sonoras como co-autora, por ejemplo junto a Harry Gregson-Williams para El fuego de la venganza (Mano n Fire,  Pieter Bourke para El dilema (The Insider) y también para la película Ali (Ali, 2001) otra vez para el director Michael Mann; con Ilan Eshkeri en Crimen organizado (Layer Cake, Matthew Vaughn, 2004); con Marcello De Francisci en Balibo (Balibo, Robert Connolly, 2009), con el que ganó el Screen Music Award, un premio Aria y tres nominaciones más, Visiones de un asesinato (InSight, Richard Gabai, 2011) y La venganza de Jane (Jane Got a Gun, Gavin O’Connor, 2015); y con James Orr en La hora señalada (2:22, Paul Currie, 2017), West of Sunshine (Jason Raftopoulos, 2017) y Undertow (Miranda Nation, 2018).

En solitario compuso Whale Rider (Niki Caro, 2002) película neozelandesa por la que ganó el premio a mejor score del New Zealand Film & TV Awards, Playing for Charlie (Pene Patrick, 2008), Oranges and Sunshine (2010) para Jim Loach, hijo del célebre cineasta británico pionero del realismo social en el cine, Ken Loach; y Burning Man (Jonathan Teplitzky, 2011), con la que obtuvo el premio a mejor música del Círculo de Críticos Cinematográficos de Australia. También participó en varios cortometrajes, en miniseries y series de televisión como Salem’s Lot (2004) protagonizada por Rob Lowe, Reyes (Kings, Michael Green, 2009), y en documentales como el polémico Tears of Gaza (2010).

Tuvo, además, la oportunidad de trabajar como vocalista junto al maestro Ennio Morricone en la película Sin destino (Sorstalanság / Fateless, 2005) de Lajos Koltai, coproducida por Hungría, Alemania, Gran Bretaña, Israel, Francia y Estados Unidos, sobre un chico de 14 años prisionero en un campo de concentración en Hungría en la Segunda Guerra Mundial.

En 2013 Lisa interpretó el papel vocal principal en la conmovedora pieza de concierto ‘Diaries of Hope’ del compositor cinematográfico polaco Zbigniew Preisner, inspirada en los diarios y poemas de los niños polacos víctimas del Holocausto. Se estrenó tanto en Wroclaw, Polonia, como en el Barbican de Londres. Las actuaciones vocales de Lisa continúan siendo escuchadas en todo el mundo, con participación en conciertos en vivo que incluyen ‘Gladiator Live’ en el Royal Albert Hall de Londres o en el Auditori de Barcelona, entre muchas otras presentaciones en distintos países.

En los últimos años ha colaborado con diversos músicos en trabajos puntuales, como por ejemplo, la canción Storm con el pianista húngaro Havasi o el álbum Hiraeth con el percusionista David Kuckhermann.

Nunca me he atrevido a enfrentar las decepciones que mi verdadero rango vocal puede traer. Tengo muchos fundamentos en mi voz que dan la impresión de que es muy profunda o muy alta, cuando en realidad creo que es bastante estrecha y limitada”.

La música es un lugar para refugiarse. Es un santuario de la mediocridad y el aburrimiento. Es inocente y es un lugar donde puedes perderte en pensamientos, recuerdos e intrigas”.

Lisa Gerrard dixit.

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En los inicios del siglo XXI el prestigioso cineasta británico Ridley Scott, quizás sin proponérselo, alumbró un verdadero fenómeno conceptual en un género que se encontraba enterrado en el más ominoso de los olvidos. El péplum, comúnmente llamado “cine de romanos”, tal como se lo había estructurado y amortizado en los célebres Estudio Cinecittá era parte de la historia del cine…

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