Stepney, East End of London, Inglaterra, 4 de abril de 1928

Cantante y compositor británico nacido como Monty Noserovitch, hijo único de padres judíos, Annie y Abraham, fue uno de los niños evacuados de Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando Monty tenía 16 años, su madre le compró una guitarra por 15 libras, una pequeña fortuna para un hogar de clase trabajadora, una Gibson de los años 30 que ya nunca usa pero guarda como talismán. Sus padres nunca entendieron la profesión que eligió pero lo dejaron seguir con ella. Cuando su familia se trasladó a St. Albans en Hertfordshire, Monty se unió a los cadetes del ejército donde se solían dar conciertos y allí de repente se dio cuenta de que tenía voz y comenzó a tomar clases de guitarra con Bert Weedon, que se convirtió en uno de los mejores guitarristas de Gran Bretaña. Su influencia y sus populares libros de enseñanza ayudaron a muchas estrellas posteriores, como Paul McCartney, George Harrison, Eric Clapton, Mark Knofler y Sting, por nombrar algunos. En una de las lecciones Bert le dijo: «Monty, como guitarrista serás un gran cantante», lo instó a que no insistiera con la guitarra y que aprovechara sus dotes vocales, y lo recomendó con un profesor de canto de primera clase, Laurence Leonard. Allí comenzó a interesarse por la música y a planear una carrera como cantante.

Monty comenzó a hacer transmisiones de radio con algunas de esas pequeñas bandas de jazz que pululaban en los cincuenta. El mismo lo cuenta: “Fue muy divertido. Entonces uno de los líderes de la banda más importante del día, Cyril Stapleton, escuchó algunas de mis emisiones y me pidió que me uniera a su maravillosa big band de dieciséis miembros. Después de un gran año con Cyril me uní a Stanley Black, cantando con su big band y su maravillosa orquesta de concierto. Hicimos una emisión latinoamericana cada semana llamada «La vieja magia negra». Eran mis favoritos, junto con mis conciertos de los domingos por la noche en el London Palladium con la gran orquesta de Ted Heath”.

Norman se convirtió en solista cantando en conciertos semanales de variedades, transmisiones y espectáculos de televisión. Trabajó con prácticamente todos los mejores comediantes de la época, como el inolvidable Benny Hill, con quien hizo una serie de espectáculos de variedades, y participó en shows compartiendo cartel con otros cantantes y estrellas de la comedia como Peter Sellers, Spike Milligan, Jimmy James, Tony Hancock, y Max Miller, logrando un éxito internacional con una de sus canciones, «False Hearted Lover». Entonces, cuando su exitosa carrera como estrella de la canción se estaba consolidando, Norman decidió cambiar de rumbo y dar sus primeros pasos como compositor escribiendo canciones para intérpretes como Cliff Richards, Tommy Steele, Count Basie y Bob Hope.

Para entonces Monty había empezado a trabajar con Julian More y David Heneker, dos de los mejores talentos que componían para musicales de Gran Bretaña y habían trabajado para artistas como el director Peter Brook y el actor Paul Scofield. Así comenzó a escribir letras de canciones para musicales como la versión inglesa de “Irma la Douce”, el musical francés de 1956 de Alexandre Breffort y Marguerite Monnot, que fue nominada a siete premios Tony de Broadway, compartiendo el trabajo con Heneker y Julian More. El musical fue llevado al cine en 1963  nada menos que por Billy Wilder, con Jack Lemmon y Shirley MacClaine en los protagónicos. La música del film estuvo a cargo de André Previn, que ganó el Oscar, y Norman, Heneker y More figuraron como letristas de las canciones.

Monty Norman, al centro, junto a Julian More y David Heneker

A éste le siguió “Expresso Bongo”, estrenado en el Teatro Royal de Nottingham en marzo de 1958, con libro de Wolf Mankowitz (un nombre que estará asociado de forma recurrente a Monty Norman) y Julian More. Norman coescribió la música con Heneker y las letras de las canciones con éste y More. En 1959, la British Lion adaptó el musical al cine con Val Guest tras las cámaras y Laurence Harvey, Sylvia Syms y un joven Cliff Richard como protagonistas. La música fue de Robert Farnon, y Heneker, More y Norman integraron el departamento musical supervisando la adaptación de los números del musical original.

“Make Me an Offer”, de 1959 y estrenado en el Teatro Royal de Londres, fue otro musical basado en un libro de Wolf Mankowitz y con música de David Heneker, en el que Norman también trabajó. Entre los musicales posteriores en los que participó Norman se encuentran “Songbook (A Tribute to Mooney Shapiro)”, estrenado en el Globe Theatre de Londres en julio de 1979, con libro, música y letra del propio Monty Norman y Julian More, nominado para un Tony y ganador del Premio Ivor Novello. Y en septiembre de 1982 le pone la música al musical “Poppy”, también nominado al Ivor Novello y que gana el premio SWET (rebautizado como «premio Laurence Olivier» en 1984) como «Mejor Musical».

Su paso por el cine nos dejó la música para Las dos caras del Dr. Jekyll (The Two Faces of Dr. Jekyll, Terence Fisher, 1960) de la Casa Hammer, en colaboración con David Heneker. Al año siguiente escribiría la música beatnik de El día en que la Tierra se incendió (The Day the Earth Caught Fire, 1961) dirigida por Val Guest y otra vez con guion de su amigo Wolf Mankowitz. La banda sonora era de Stanley Black, otro amigo de Norman, pero que no fue acreditado. En 1963, en colaboración con Muir Mathieson, compondría la música de la cinta de Gordon Douglas, con Bob Hope en el protagónico, El amo de la selva (Call Me Bwana), que sería su último trabajo como compositor para el cine. Para la pantalla chica destaca su música para la miniserie de televisión de 13 episodios Dickens of London (1976).

Dejamos para el final la que fue su obra más importante y fundamental en su carrera, y la que lo elevó a la fama internacional y colocaría su nombre en la historia de la música de cine: el hiper famoso tema de James Bond que creó para Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No, Terence Young, 1962), cuya historia desarrollamos en profundidad en el artículo cuyo enlace encontrarán al pie de esta biografía. De todas formas, diremos que la autoría del tema fue objeto de dudas y disputas, pues el gran John Barry, hacedor de la música incidental de esa película y dueño del inconfundible “sonido Bond” que identificó al personaje y omnipresente todos los filmes de la serie producida por la Eon de Broccoli y Saltzman, afirmó ser el verdadero compositor del tema, aunque los tribunales le dieron la razón a Norman en dos juicios iniciados por éste.

Sea cual fuere la verdad, lo cierto es que Monty Norman ha quedado en la historia de la música cinematográfica ligado al nombre de Bond, que terminó por eclipsar sus éxitos como cantante, compositor, en el escenario, el cine y la televisión. En 1989, sin embargo, tuvo el honor de recibir de la Academia Británica de Compositores y Autores (BASCA) la codiciada Insignia de Oro al Mérito por Servicios a la Música Británica, y más adelante también un premio especial Ivor Novello por componer el tema de James Bond.

«Bueno, espero que cuando llegue el momento la gente recuerde que he hecho algunas cosas, pero no se puede discutir que James Bond sea tan icónico en la mente de todo el mundo, y yo tampoco querría hacerlo”. (Monty Norman)

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El objetivo de esta sección de TheMovieScores es contar las historias de las canciones que encabezaron los títulos principales de cada una de las películas de la saga de James Bond. Curiosamente, el primer film de la serie no tiene una canción que lo identifique, aunque la edición discográfica de la banda sonora…

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