THE BRIDE OF FRANKENSTEIN (1935)

La novia de Frankenstein

Franz Waxman: Música para la Mujer del Monstruo

por Eduardo J. Manola

La Novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), excelente secuela del monstruo más famoso de Universal Studios (Frankenstein, James Whale, 1931), contó entre sus varios aciertos con una de las bandas de sonido, conceptual y musicalmente, más ricas de la historia del cine. Su hacedor fue el prolífico compositor de origen alemán FRANZ WAXMAN, que durante más de treinta años de carrera dejó un legado de varias decenas de scores de extrema calidad, entre ellos varias joyas como la que desarrollamos en este trabajo.

Nacido en 1906 con el apellido Wachsmann en el seno de una familia judía, en Königshütte (Chorzów) en la provincia de Silesia de lo que era entonces el Reino de Prusia (luego Alemania) (hoy parte de Polonia), fue el más pequeño de seis hermanos, y a los tres años de edad sufrió una pérdida parcial de su vista al caerle en los ojos agua hirviendo de una estufa, afección que lo aquejaría toda su vida. Contrariamente a lo que usualmente ocurría con renombrados músicos y compositores clásicos, en su familia nadie tenía sentido musical excepto Franz, que a los siete años comenzó a estudiar piano. Pero su padre, que era industrial y descreía que su hijo pudiera ganarse la vida con la música, lo presionó para que la dejara e iniciara una carrera en la actividad bancaria. Por dos años y medio trabajó Franz como cajero, y con lo que ganaba se pagó las lecciones de piano, armonía y composición. Más tarde renunció a su trabajo y se fue a Dresde, y a los 16 años se matriculó en la Academia de Música de esa ciudad para estudiar composición y dirección orquestal, viviendo del dinero que ganaba tocando música popular. 

El compositor Franz Waxman

El joven Franz Waxman fue pianista de los Weintraub Syncopaters, una banda de jazz de moda de la época, y en ese ambiente conoció al compositor de música de cine Frederick Hollander, que a su vez le presentó al eminente director de orquesta alemán Bruno Walter, conocido pionero en la difusión de la obra de Gustav Mahler. Waxman comenzó a trabajar como orquestador para la industria cinematográfica alemana, participando en la partitura de la película de Josef von Sternberg El Angel Azul (Der Blaue Engel, 1930), y su productor Erich Pommer, a la sazón director de los Estudios UFA de Berlín, quedó tan impactado con la tarea de Waxman que le ofreció la oportunidad de componer su primera banda sonora dramática de envergadura para el film Liliom (1934) que el maestro Fritz Lang filmó en París tras huir de la Alemania tomada por el incipiente Nazismo.

Ese mismo año Waxman fue atacado violentamente por simpatizantes nazis en Berlín, hecho que lo decidió a abandonar Alemania con su esposa y a instalarse en la “ciudad luz”, donde trabajó para Lang en la citada cinta. Pero como la situación para cualquier judío en Europa se hacía insostenible emigró entonces a Hollywood, donde inició una de las carreras más impresionantes en la composición de música de cine.

El Nacimiento del Monstruo

Mientras Franz Waxman orquestaba filmes en Alemania, Hollywood daba a luz al personaje que iniciaría una saga que daría mucho que hablar. Como ustedes ya saben, el monstruo de Frankenstein nació de la imaginación de Mary Wollstonecraft Godwin, más conocida como Mary Shelley (apellido de su marido el poeta Percy Shelley), narradora, ensayista, filósofa y dramaturga británica, cuando una noche de junio de 1816, pasaba unas vacaciones en la “Villa Diodati”, propiedad que Lord Byron alquiló a orillas del lago Lehman cerca de Ginebra.

Byron había reunido allí a su amante Claire Clermont, a su vez hermanastra de Mary, a su secretario y médico personal John William Polidori y a la pareja Shelley para, entre otras cosas, recopilar historias de fantasmas, actividad que derivó luego en una competencia entre ellos para ver quién era capaz de escribir, durante esa noche, el cuento más terrorífico. Byron y Percy Shelley abandonaron la tarea y Polidori escribió una inquietante historia titulada “El Vampiro” que se hizo también famosa.

Percy Shelley, Mary Shelley y Lord Byron

Pero fue Mary Shelley, de tan sólo dieciocho años por entonces, quien se llevó la victoria provocando escalofríos al mismísimo Lord Byron, con su cuento “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, el relato del científico que daba vida a un hombre con pedazos de cadáveres, que la escritora crearía mezclando el mito de Prometeo (quien robó el fuego de los dioses para entregarlo a los hombres y fue castigado por ello), con la leyenda hebrea de El Golem (una figura humana de arcilla que cobra vida por obra de la cábala, escapa y provoca catástrofes). Pese a que Mary Shelley no estaba segura de que su novela fuera reconocida, aceptó publicarla dos años más tarde.

El Golem influyó en Mary Shelley en su creación de Frankenstein (aquí escena del film silente alemán de 1920 "Der-Golem", de Carl Boese y Paul Wegener)

Frankenstein llega al cine pero sin música

El tremendo éxito de la novela hizo que en 1823 se produjera una adaptación teatral con guión de Peggy Welbing, y fuera llevada a las pantallas del incipiente “cinematógrafo” por la compañía Edison. Sin embargo, la popularidad del argumento de Mary Shelley y su personaje recién llegaría en 1931 con el estreno del film Frankenstein, segunda producción de la saga de los monstruos de la Universal, dirigida por James Whale, que bien supo instalar con su talento la faz definitiva del monstruo en el imaginario popular, aportando una serie de elementos que no pertenecían a la creación literaria de Shelley: por ejemplo, que el monstruo cobrara vida a partir del cerebro anormal de un criminal; la aparición de Igor, el asistente jorobado de Henry; o la persecución del monstruo por parte de los aldeanos portando antorchas.

El cine de terror ya no sería igual.

En cuanto a nuestra especialidad, cabe destacar que tanto el Frankenstein de Whale como el Drácula de Tod Browning del mismo año, no incluyeron bandas sonoras originales, es decir no contaron con una partitura especialmente compuesta para el film, es más, casi no tienen música. En Drácula se incluyó un fragmento de “El Lago de los Cisnes” (Swan Lake) famoso ballet de Tchaikovsky en los títulos iniciales.

Los títulos principales del Drácula de Lugosi tenían música de El lago de los cisnes de Tchaikovsky

En el caso de Frankenstein, el compositor Bernard Kaun aportó el tema para el inicio del film, pero luego, durante toda la película solo se escucha sonido ambiente sin música de apoyatura. Finalmente se utilizó el tema “Grand Apassionato” del maestro Giuseppe Becce para musicalizar el “End Title” y seguidamente el “End Cast” de la película, aunque sin acreditación. Es interesante destacar que Becce fue un importante compositor italiano que trabajó para el cine alemán durante las décadas del 10 al 50, entre cuyas bandas sonoras aparece la que compusiera para el clásico del expresionismo germano El Gabinete del Doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari , Robert Wiene, 1920).

Opening Titles con la música de Bernard Kaun

Frankenstein (1931) Escena final, y End Titles y End Cast con la música de Giuseppe Becce

La Secuela - La Novia de Frankenstein

Tras el éxito de Frankenstein, la Universal comenzó a planificar la secuela, que ya había sido imaginada por los productores durante la filmación del original. James Whale se resistió varios años a dirigirla hasta que la promesa de un presupuesto extraordinario para la época y total libertad creativa para él terminó por convencerlo.

Había sido concebida La novia de Frankenstein, que reuniría elementos de su antecesora con nuevas incorporaciones: Boris Karloff otra vez en la piel del monstruo en una interpretación memorable, agregando buenas dosis de terror, inocencia, ira y, por si esto fuera poco, ahora aprendía a hablar; Colin Clive de nuevo como el doctor Henry Frankenstein, aunque en su actuación se nota el daño que la bebida estaba provocando en su salud (falleció un par de años después); el excelente actor de carácter Ernest Thesiger, encarnará al Doctor Pretorius, el científico loco que extorsiona a Henry para crear a la mujer del monstruo; Una O’Connor aportará cuotas de humor naif en su papel de Minnie; y Elsa Lanchester en un doble papel, la Novia de Frankenstein y la mismísima Mary Shelley, que aparece en la escena inicial del film junto a Byron y Shelley, recreando el origen de la novela. Casada con el astro inglés Charles Laughton, Lanchester había impactado a la Universal por el extraño look que había mostrado al co-protagonizar varios éxitos cinematográficos con su esposo en Gran Bretaña y que llegaron a Hollywood, y Whale convenció a los productores para que la ficharan en el papel principal.

Boris Karloff - Elsa Lanchester - Una O'Connor - Ernest Thesiger - Colin Clive

Whale tuvo plena libertad en la realización, y eso se nota. Más allá de basarse en el personaje creado por Shelley, respetando las premisas básicas, el guión, encargado a William Hunblunt, no se ciñó a la obra teatral anterior, y permitió al director modificarlo a su antojo.

Bride of Frankenstein no es una peliculita de terror más, sino una obra personal, propia de un director que tiene mucho para transmitir: con pinceladas sobre el sufrimiento de los marginados y perseguidos sin razón (como lo fue Whale en diversos momentos de su vida por su condición de homosexual), críticas a las instituciones tradicionales inglesas, el culto a los muertos y la obscenidad de la locura científica, que no repara en el crimen para concretar sus fines. No se escapa de ello la religión católica y su entidad represora de la edad oscura, omnipresente en la película y expuesta con trazos simbólicos definidos: el monstruo derriba la estatua de un Obispo mientras camina por el cementerio y cuando es apresado por la turba de aldeanos lo atan a un palo asemejando una crucifixión; uno de los homúnculos creados por el doctor Pretorius viste ropaje de Obispo; y si Henry emuló a Dios al crear un hombre, su vástago bien puede asimilarse a Jesucristo.

La homosexualidad también tuvo su lugar, especialmente en la figura de Pretorius, que no oculta su repulsión por el sexo débil, muestra algunos gestos claramente afeminados y deja patente su “afinidad” hacia Henry.

El director James Whale dando indicaciones a Boris Karloff en una escena de La Novia de Frankenstein

Buscando al compositor ideal

La libertad creativa que la Universal le había otorgado al director incluía también la decisión artística sobre la música, y Whale pretendía que la banda sonora tuviera una incidencia preponderante en la película, cosa que no era usual en los realizadores de la época. Para ello tenía que encontrar al compositor que interpretara lo que él quería plasmar en la pantalla e impregnara al film del clima terrorífico que imaginaba. Whale conocía el trabajo de Franz Waxman en Europa, había escuchado la música que había compuesto para “Liliom” de Fritz Lang un año antes, y sentía que ése era exactamente el sonido que buscaba. Invitado a una fiesta del ambiente, coincidió con Waxman y sin vueltas le propuso componer la música para La novia de Frankenstein, aclarándole que lo único que tenía resuelto era la escena de la destrucción final. Waxman aceptó sin dudar lo que significó su primer trabajo en su nuevo lugar: Hollywood, y rápidamente, sobre la base de tres temas diferentes desarrolló uno de los scores más inspirados de la historia del cine de terror. Un tema para identificarse con el monstruo, otro con la novia (la melodía más reconocida y reconocible) y el tercero para el diabólico Doctor Pretorius. Los tres leit motivs se entremezclan ya en el tema de los títulos iniciales de la película, perfectamente individualizados. Como curiosidad: el poderoso acorde disonante del final del score fue idea personal de Whale, que le insistió a Waxman para que lo cerrara de esa forma, buscando que el público quedara impactado. 

Franz Waxman, considerado uno de los pioneros que enaltecieron la música cinematográfica norteamericana con sus talentos era, al igual que Max Steiner, Miklos Rozsa, Erich Wolfgang Korngold y otros compañeros de generación, un hijo del viejo continente, un compositor extranjero con formación clásica.

La música que compuso intentó revisar, con su particular estilo, el sinfonismo y el post-romanticismo alemán, claramente influenciada por la obra de maestros como Richard Strauss, Prokofiev y Shostakovitch, éste último amigo personal.

La carrera musical cinematográfica de Waxman se coronó con bandas de sonido de calidad superlativa como las que creara para Aventuras en Birmania (Objective Burma!, 1945), Taras Bulba (1962), Príncipe Valiente (Prince Valiant, 1954); El Crepúsculo de los Dioses (Sunset Boulevard, 1950), Peyton Place (1957), Un Lugar en el Sol (A Place in the Sun, 1951), Demetrio y los Gladiadores (Demetrius and the Gladiators, 1954),  El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1941), solo por nombrar algunas.

Trailer de «Prince Valiant» que incluye fragmentos de la música original compuesta por Franz Waxman

La banda sonora de La novia de Frankenstein causó auténtica sensación y algunos de sus temas se han convertido en auténticos clásicos, como la “Danza macabra”, y fueron recurrentemente reutilizados para montajes de películas  de terror. Con La Novia de Frankenstein Waxman creó un estilo de partituras del género que en años siguientes continuaría profundizando en otras cintas de terror como Muñecos Infernales (The Devil-Doll, 1936) o El Rayo Invisible (The Invisible Ray, 1936).

Fue nombrado jefe del departamento musical de la Universal aunque dos años después firmaría un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, lo que le permitió evitar ser encasillado y abordar otros géneros: comedias como Historias de Filadelfia (Philadelphia Story, 1940), aventuras como Capitanes intrépidos (Captains Courageous, 1937), bélicas como Destino Tokyo (Destination: Tokyo, 1943) y El Bombardero Heroico (Air Force, 1943) y varios títulos para Alfred Hitchcock como Sospecha (Suspicion, 1941), Rebeca (Rebecca, 1940) o La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954). En total Franz Waxman trabajó en 144 bandas sonoras a lo largo de su vida, fue nominado al Oscar en 12 ocasiones y es el único compositor de la historia del cine que ganó la estatuilla dos veces de forma consecutiva: por El Crepúsculo de los Dioses en 1950 y Un Lugar en el Sol en 1951. 

La banda sonora: análisis

Si tomamos la edición discográfica que, a nuestro criterio, mejor ha reproducido el Score de La Novia de Frankenstein podremos intentar un análisis de los temas que componen esta excelente banda de sonido.

Esta versión, interpretada por The Westminster Philharmonic Orchestra conducida por Kenneth Alwyn, respeta (excepto en un tema) la orquestación de Clifford Vaughan para la música del film y fue editada en 1993 por el sello británico Silva Screen Records, que incluye un completo booklet y un bonus track con una suite de The Invisible Ray, también de Waxman, película también protagonizada por Boris Karloff en 1936.

Al “Main Title” que ya dijimos juega con los tres temas principales le sigue “Prologue” que incluye dos segmentos: “Minueto”, suave y sugestivo, que subraya la escena en la que Mary Shelley inicia su relato ante un Lord Byron intrigado, y “Storm” que acompaña el flashback visual de Frankenstein (1931), entremezclando elegantemente los tres leit motivs.

Prologue/Menuetto/Storm – Bride of Frankenstein – Franz Waxman

“Monster Entrance” que con profusión de cuerdas marca la resurrección del Monstruo y el asesinato de un desdichado aldeano, es seguido por “Processional March”, pura solemnidad y potencia bien al estilo Waxman.

Processional March – Bride of Frankenstein – Franz Waxman

El leit motiv del Doctor Pretorius se desarrolla en “Pretorius´ Entrance”/“You Will Need a Coat”, pasando a «Bottle Sequence», donde Waxman dibuja unos pasos de comedia arlequinesca mientras Pretorius muestra sus homúnculos contenidos en varios frascos de vidrio ante un atónito Henry. Este corte finaliza con una versión muy particular del Frühlingslied op.62 #6 «Spring Song» de Mendelssohn, también conocido en Inglaterra como «Camberwell Green».  Por su parte, “Female Monster Music” describe a la Novia en toda su dimensión, y el tema «Crucifixion/Monster Breaks Out» apoya la escena en que una turba de aldeanos intenta ajusticiar al monstruo y este escapa, en el que destaca una excelente y pegadiza marcha. 

Crucifixion / Monster Breaks Out – Bride of Frankenstein – Franz Waxman
Bottle Sequence – Bride of Frankenstein – Franz Waxman

Siguen «Dance Macabre» que supone la conjunción musical perfecta de los leitmotivs de Pretorius y la Novia, y «The Creation», que constituye un verdadero poema sinfónico que acompaña toda la escena de la llegada a la vida de “la novia”, mientras agrega a los dos anteriores, el leitmotiv que identifica a la Criatura, haciendo que se vayan intercalando de manera brillante hasta el final del tema. 

Dance Macabre – Bride of Frankenstein – Franz Waxman
The Creation – Bride of Frankenstein – Franz Waxman

«The Tower Explodes and Finale» acompaña la destrucción del laboratorio y el happy end forzado que el Estudio incluyó, como en casi todas las películas de la saga de los monstruos, para satisfacer al público de la época, no acostumbrado a finales poco convencionales o demasiado deprimentes.

The Tower Explodes and Finale – Bride of Frankenstein – Franz Waxman

Sin lugar a dudas, La Novia de Frankenstein es una de las mejores y más inspiradas bandas de sonido que se hayan creado para el cine de terror, marcando el sendero para la conformación de un estilo de composición musical sinfónica, de corte claramente clásico, que se prolongó hasta mediados de la década del sesenta donde comenzó a imponerse la música electrónica y las canciones pop en el cine de casi todos los géneros.

Recién en el atardecer de los setenta, otro grande haría resurgir la música “incidental” sinfónica y la orquestación clásica: el maestro John Williams nos regalaba Tiburón y La Guerra de las Galaxias.

Pero esa es otra HISTORIA.

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