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IN MEMORIAM: Kirk Douglas, el hijo del trapero volvió a casa

El 5 de febrero de 2020 no será un día más en el firmamento de Hollywood, porque ese día se apagó la última estrella masculina de la época dorada. 

 

El poema que recita Antoninus (Tony Curtis) en aquella memorable escena de Espartaco (Spartacus, Stanley Kubrick, 1960) parece perfecto para homenajear a nuestro inolvidable Kirk. 

TRADUCCION del POEMA:

Cuando el sol ardiente cuelga bajo en el cielo occidental,

Cuando el viento muere en la montaña,

Cuando la canción de la alondra se calme,

Cuando la langosta de campo no hace más clic en el campo,

Y la espuma del mar duerme como una doncella en reposo,

Y el crepúsculo toca la forma de la tierra errante,

Me vuelvo a casa.

A través de sombras azules y bosques púrpuras,

Me vuelvo a casa.

Me vuelvo al lugar donde nací,

A la madre que me dio a luz y al padre que me enseñó,

Hace mucho tiempo, hace mucho tiempo, hace mucho tiempo.

Ahora estoy solo, perdido y solo, en un mundo lejano, ancho y errante.

Aún así, cuando el sol ardiente cuelga bajo,

Cuando el viento muere y la espuma del mar duerme,

Y el crepúsculo toca la tierra errante,

Me vuelvo a casa.

El viejo Kirk ha vuelto a casa. Sin duda. Tenía tan solo 103 años.

Luego de batallar desde sus orígenes en la pobreza. Y de lograr el éxito a fuerza de talento y coraje, incluso contra las olas de los momentos más tormentosos del sistema.

El hijo del trapero, regresa a casa. 

Mientras tanto, el cine con su magia nos permite atesorar instantes y también detener el tiempo, convirtiéndolo en inmortal, como a tantos actores y actrices que ya no están físicamente, con solo verlo de nuevo en alguna de sus películas.

Y a partir de allí, agigantar la leyenda.

Hasta la próxima escena, Kirk… hasta que alguien más grite………………………..YO TAMBIÉN SOY ESPARTACO!!!!!!!

Eduardo J. Manola – 6 de febrero de 2020

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