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Ivanhoe (1952)

Miklos Rozsa: el sonido de la épica

por Eduardo J. Manola

A partir de la aparición de la televisión que introdujo el cine  en los hogares, los estudios de Hollywood se encontraron con un problema: cómo hacer que el público dejara esa novedosa comodidad doméstica y volviera a llenar las salas cinematográficas. La respuesta fue lo que se llamó “superproducciones”, grandes realizaciones que incluían abultados presupuestos, repartos pletóricos de rutilantes estrellas, sistemas de pantallas especiales como el Cinerama, Panavision, Todd-AO, y nuevas técnicas como el Technicolor y el sonido estereofónico.

La cota más alta se dio en el género épico y bíblico, también llamado “colosal”, con su propuesta de espectacularidad asegurada, grandes movimientos de masas, impresionantes batallas con miles de extras y despliegue de atrezzo, escenografías monumentales y grandes planos panorámicos de exteriores y paisajes, siempre con el añadido tentador de transportar al espectador a lugares exóticos y tiempos remotos, imposibles de visitar en la pequeña pantalla del televisor.

La reina de este tipo de producciones fue la Metro Goldwyn Mayer, y el monarca absoluto en la creación de la música para este género, sin ninguna duda, fue el gran Miklos Rozsa, que además logró que su obra trascendiera las barreras del tiempo y las modas para permanecer incólume, con un reconocimiento y un respeto por parte de los amantes del cine que es muy singular y que pocos compositores han podido obtener, incluso entre personas de distintas edades y de generaciones muy distantes, con gustos totalmente diferentes en cuanto a géneros cinematográficos y tendencias musicales. La admiración por la música de Rozsa es, por cierto, un fenómeno de estudio.

Es claro que el género de la épica ha jugado un papel esencial en la apreciación de la música de Miklos Rozsa, porque ese cine conjuga la aventura, la historia, el heroísmo y las epopeyas de una manera muy especial, que con el tiempo provocan la nostalgia en buena parte del público. La acción trepidante, el romanticismo de las cortes, los castillos feudales o la antigua Roma, con su profusión de luchas y guerras, torneos medievales, reyes, emperadores y caballeros, héroes y villanos, constituían una argamasa ideal para la construcción de estructuras musicales originales y Rozsa aprovechó esa materia prima para crear partituras sólidas en cuanto a la autenticidad de sus fuentes y extraordinarias en su perfecta armonización con las imágenes históricas. Su debut en el género se dio con Quo Vadis (Quo Vadis, 1951, Mervyn LeRoy), la película que tenía como protagonistas a Robert Taylor, Deborah Kerr y un inmenso Peter Ustinov en su inolvidable interpretación de Nerón, y que significó una exitosa aproximación a los orígenes del cristianismo, tanto cinematográfica como musical.

Al año siguiente la MGM, con la que Rozsa había firmado un contrato de larga duración en 1949, se lanzó a un nuevo proyecto, esta vez ambientado en la Edad Media, con varias estrellas de su nómina y Robert Taylor nuevamente a la cabeza del reparto[1], Joan Fontaine, George Sanders y una muy joven Elizabeth Taylor en el papel de Rebecca que rechazara Ava Gardner. Se trataba de Ivanhoe, basada en el clásico literario de Sir Walter Scott, que narraba las aventuras de Sir Wilfred of Ivanhoe, un caballero sajón que lideró la lucha contra los normandos durante la ausencia del rey Ricardo Corazón de Léon quien, cuando regresaba a su tierra luego de la tercera Cruzada, había sido secuestrado por Leopoldo de Austria, por cuya liberación se exigía una astronómica suma como rescate.[2] Por supuesto, Rozsa fue asignado para componer la banda sonora.

Así como lo había hecho para Quo Vadis, el compositor de origen húngaro mantuvo su método de trabajo, consistente en realizar una previa y exhaustiva investigación, casi arqueológica, con el fin de dar a su obra plena autenticidad. Así, dedicó extenuantes horas para detectar y estudiar las fuentes musicales de la época en la que se ambientaba Ivanhoe, es decir la Inglaterra del siglo XII. Con su profunda formación clásica y ya consolidado como músico en Hollywood luego de varios años de excelentes trabajos, logró imponer su estilo sobresaliendo por sobre sus colegas, insertando arreglos innovadores en la orquestación de sus partituras e inteligentes y audaces recursos en la instrumentación. Todo aquel con algo de oído que preste atención a la música mientras esté viendo una película podrá detectar fácilmente si esa banda sonora fue compuesta por Miklos Rozsa. Su sonido es absolutamente personal e inconfundible.

Por otra parte, el valor de su obra a partir de Quo Vadis y Ivanhoe es aún más importante y destacable si se tiene en cuenta que en esa época existía un sistema de estudios que controlaba las producciones mediante una estructura muy rígida, donde aún tenía gran influencia en las decisiones artísticas la figura del director musical, que por lo general no era propenso a correr riesgos con propuestas creativas sino que buscaba asegurar el éxito mediante una combinación ya probada entre música e imagen, con instrumentaciones convencionales y el modelo clásico de orquestación sinfónica. Rozsa fue contra esos cánones preestablecidos y buscó ajustar sus partituras al período histórico que se pretendía recrear en la película, pero sin perder por ello la calidad y majestuosidad de la orquestación sinfónica que mezclaba magistralmente en una fórmula que le permitía, como un alquimista musical, conjugar autenticidad de fuentes originales con clasicismo romántico. El resultado fueron obras como Rey de Reyes (King of Kings, 1961, Nicholas Ray), Ben-Hur (Ben-Hur, 1959, William Wyler) o El Cid (El Cid, 1961, Anthony Mann), que significaron verdaderas joyas de la música cinematográfica.

Para Ivanhoe se propuso hacer que el folclore y las baladas tradicionales inglesas y francesas de la época tuvieran un lugar preponderante en la banda sonora. “Retrocedí a las fuentes del siglo XII. Quería de nuevo crear una partitura que sonase estilísticamente auténtica (…) Los Sajones fueron muy influidos por los Normandos, que tenían mucha más cultura. Las fuentes de la música sajona son poquísimas, pero hay una gran cantidad de música de ese siglo en los trovadores franceses, que trajeron su música con la invasión de los Normandos a Inglaterra. Los diversos temas del filme están parcialmente influidos por éstos (…) El tema de amor es una libre adaptación de un canto popular del norte de Francia. El manuscrito en el que estaba lo encontré en una colección de canciones de la Biblioteca Real de Bruselas. Es una bellísima melodía, que expira la inocente atmósfera romántica de la Edad Media”, sostuvo Rozsa a propósito de su trabajo para este film.

En concreto, para las escenas iniciales de la película, en las que vemos a Ivanhoe a caballo recorriendo diferentes castillos en busca de su rey, el compositor crea una melodía inspirada en una balada escrita originalmente por el propio rey Richard the Lionheart en el mismísimo siglo XII, que Rozsa rastreó y descubrió en su trabajo de investigación. La balada funciona como una especie de mensaje en código que Ivanhoe, disfrazado de trovador, canta a la espera de alguna señal desde el interior de los castillos bajo cuyas almenas entona la melodía. En uno de ellos, el rey prisionero responde cantando el final de la tonada, confirmando que se encuentra secuestrado. Rozsa denomina la canción como The Song of Ivanhoe, con letra de Marguerite Roberts, y en la película la interpretan el mismísimo Robert Taylor y Norman Wooland, que encarna al rey Richard.   

Por su parte, para musicalizar la presencia de los caballeros normandos creó un leitmotiv cuya fuente es un himno escrito por Guiraud de Bornell, un famoso trovador de la corte del rey Alfonso II de Aragón que fue protegido del rey Ricardo Corazón de León en la tercera Cruzada. Miklos Rozsa inserta ese leitmotiv en primer término para identificar la figura del villano interpretado por George Sanders, el normando Sir Brian de Bois-Guilbert, y lo hace casi al final del tema “Ramson” que aparece en la edición discográfica. 

Para el tema de Rebecca se inspiró en diversas canciones tradicionales judías de la época y para el tema “Lady Rowena” que acompaña las escenas entre Ivanhoe y el personaje de Fontaine, un típico Love Theme de gran tono romántico, trabajó en la adaptación libre de una antiquísima canción popular francesa de la zona de Normandía, al norte del país galo.

Al tremendo trabajo de arqueología musical que Rozsa se autoimpuso para crear la banda sonora de Ivanhoe, se sumó un escollo que de repente complicó el desarrollo de la tarea. El productor Pandro S. Berman, cuya impronta en el género épico y de aventuras quedaría impresa en títulos como Los tres mosqueteros, Los caballeros del Rey Arturo, Las aventuras de Quentin Durward, y El prisionero de Zenda, se había empecinado en insertar la primera marcha de la obra de Edward Elgar Pompa y Circunstancia en algunas escenas, como por ejemplo en la de la batalla del asedio del castillo de Torquilstone. Berman había elegido para ello la primera marcha de esa pieza clásica, llamada Land of Hope and Glory, la que ya había sido utilizada en otras películas como por ejemplo Mrs. Miniver (La señora Miniver / Rosa de abolengo, 1942, William Wyler) como un acierto de musicalización en ese caso. Sin embargo, en Ivanhoe podríamos decir que esa pieza no hubiera encajado de manera convincente para apoyar las escenas del ataque al castillo.

Land of Hope and Glory de Elgar, tema que Pandro S. Berman quería para las escenas del asedio del castillo

The Battlement, el tema que finalmente Miklos Rozsa compuso para las mismas escenas

El director Richard Thorpe terminó por convencer a Berman de que sería mucho más conveniente dejar que Rozsa trabajase un tema original para esas secuencias de acción. Rozsa desarrolló un excelente tema en dos partes, con cierta influencia del primer movimiento de Los Planetas (The Planets op. 32) de Gustav Holst, y que contiene la típica instrumentación rozsiana donde la armonía cede a la multiplicidad de ritmos de percusión trepidante que se van entrelazando así como se mezclan varios canales sinfónicos, provocando una sensación de contrapunto tonal, siempre muy presente en las obras del maestro húngaro. En el tema se van alternando el leitmotiv de los normandos con uno nuevo compuesto para los sajones, lo que hace más evidente el contrapunto y profundiza hábilmente el impacto de la feroz percusión, revelando en toda su dimensión el genio y la inspiración del compositor para elevar esas secuencias de batalla a su máximo climax y exprimir toda la potencia dramática que las imágenes llevaban implícitas. 

Miklos Rozsa fue un grande. Indiscutible en su estilo y en la fuerza que sus partituras destilaban en apoyo de las escenas que contaban con su música. Un maestro de la solemnidad musical, imprescindible en toda película que tuviera que ver con la historia y la antigüedad, romántico en sus raíces pero tremendamente capaz de evolucionar hacia lo moderno sin perder su identidad. Y la banda sonora que engendró para Ivanhoe ha sido la conjunción perfecta de toda esa habilidad, esa exhaustividad historicista, esa meticulosidad y esa pasión desgranada en una música esplendorosa, furiosa y magnífica a la vez. La música del apogeo de la caballería, la galantería, los reyes y los guerreros feudales.

El sonido de la épica, como nadie jamás lo podría haber plasmado en un pentagrama.

[1] El primer elegido para el papel de Ivanhoe había sido Stewart Granger pero finalmente interpretó a Scaramouche ese mismo año de 1952. También en un determinado momento MGM pensó en Errol Flynn.

[2] El proyecto original de MGM para filmar Ivanhoe era de 1935 y tenía a Fredric March en el rol principal, Loretta Young como Lady Rowena y Gary Cooper como el rey Richard. Luego sonaron los nombres de Robert Taylor como Ivanhoe, Myrna Loy como Rowena y Clark Gable como Richard. El proyecto se demoró hasta 1939 y el inicio de la Segunda Guerra Mundial lo mandó a hibernar hasta que fue reflotado en 1951.

2 Comments

    • admin

      Muchas gracias, Oscar. Está hecho con mucha pasión como todos los artículos publicados en esta web, pero en el caso de Ivanhoe y Miklos Rozsa se me sale toda la nostalgia, porque es una película que me trae muchos recuerdos de la infancia. Saludos

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