Pintura original de Pablo Canade realizada para la Expo «NASCHY: Una Autobiografía en Imágenes» en la Beldurrezko Astea – Semana Terror Donostia – octubre 2019

La música en el cine de terror de Paul Naschy (capítulo III)

por Eduardo J. Manola

Ultima estación en el recorrido por la música del fantaterror hispano en el cine de Paul Naschy

El año 1973 siguió siendo sustancioso en films de terror para Paul Naschy.

Su participación en LAS RATAS NO DUERMEN DE NOCHE, dirigida por Juan Fortuny, resulta cuanto menos curiosa, porque son escasas las escenas en las que interviene. La película supone un intento, más bien burdo, de conjugar el Euro-crime o la Euro-exploitation de moda en ese momento, con unas pinceladas, más bien insulsas, de corte fantástico y de  horror, con una clara inspiración del mito de Prometeo del Frankenstein de Mary Shelley y, más concretamente, de la película Viernes 13 (Black Friday, 1940, Arthur Lubin), protagonizada por Boris Karloff y Bela Lugosi, del ciclo de la Universal del que tanto bebía Naschy. Su papel es el de un gangster que sufre un disparo en la cabeza durante un atraco. Para salvarle la vida, sus secuaces encuentran un médico que les pide un nuevo cerebro para operar a su jefe, y lo obtienen de un gangster rival conocido como El sádico. Concretado el transplante, Naschy vuelve a la vida pero con una personalidad mucho más peligrosa para todos.

La música estuvo a cargo de Daniel White, un compositor no muy conocido (porque escribía con varios seudónimos) pero sí muy prolífico, con una frondosa carrera que arranca en el cine francés de la década del cincuenta, y cuya biografía no está exenta de algunas curiosidades de interés. White, nacido el 22 de mayo de 1912 en Malakoff, un suburbio de París, Francia, con antepasados escoceses, creció en West Yorkshire y desde pequeño se interesó por la música. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como intérprete en el ejército británico y casi muere durante la trágica evacuación de Dunkerque. Después de la guerra, Daniel tocó el piano en clubes nocturnos y cabarets. Su primera banda sonora cinematográfica fue Adémaï au Poteau-frontiére, una comedia dirigida y protagonizada por Paul Colline en 1950. Escribió los jingles para numerosos comerciales de televisión de los años 50, que incluían anuncios de Polo y Kit-E-Kat que fueron transmitidos por la televisión británica.

El compositor Daniel J. White

Era particularmente rápido para componer, lo que le permitía acaparar mucho trabajo, y fue conocido en el ambiente discográfico por haber grabado doce temas para un álbum en un solo día. Sus compositores favoritos eran Debussy y Ravel y le gustaba especialmente escribir piezas en las que la voz humana fuera central. Fue célebre su extensa colaboración con el cineasta español Jesús Franco, empezando por La mano de un hombre muerto (1962), para la que White compuso los títulos de crédito diez minutos antes de la grabación, donde los tocó al piano en directo sobre las imágenes sin ensayar previamente. Franco recordaba a White como un tipo muy sencillo, un guaperas por su aspecto escocés, pelirrojo de ojos muy claros y siempre con su pipa en la boca, casi como un personaje sacado de una novela de Sir Arthur Conan Doyle, como Nigel Bruce, el Doctor Watson de la versión de Sherlock Holmes de Basil Rathbone. Compuso música para órgano para la Catedral de Reims, fue pianista y director de orquesta para Edith Piaff (hasta que ésta quiso intimar con él y salió despavorido), y escribió la banda sonora del Don Quijote de Orson Welles (1992) producida en España.

Para Jesús Franco no solo musicalizó, entre muchas otras, películas como Miss Muerte (The Diabolical Dr. Z (1966), Drácula contra Frankenstein (1972), El ataque de las vampiras (1973), El reformatorio de las perdidas (1976), El sádico de Notre-Dame (1979), Gemidos de placer (1983) y Fu Manchú y el beso de la muerte que el director hispano rodó para la Constantine Films germana, sino que también actuó en un puñado de ellas, habitualmente en el papel de inspector de policía, e incluso trabajó como ayudante de producción en algunos largometrajes que Franco filmó en Portugal. 

Para el argentino León Klimovsky, habitual de Naschy, escribió la música de La saga de los Drácula (1973), y en su filmografía se ocultó tras diferentes seudónimos, como Pablo Villa, Michel Bron y Marcel Biron.

Daniel White murió a la edad de 85 años el 24 de mayo de 1997.

Fotograma de Las ratas no duermen de noche
Daniel J. White (derecha) como el Inspector Green en Miss Muerte (1966) de Jesús Franco

LA REBELION DE LAS MUERTAS (1973) dirigida por León Klimovsky, surgió de una delirante historia elucubrada por Naschy, que unía magia negra, gurúes orientales, vudú, el diablo y los zombies.

El profesor, escritor y antropólogo Adolfo Camilo la definió como “Un entretenidísimo film fantástico que retoma el espíritu de la apuesta romeriana, malogrado por la peor banda sonora de la historia del cine”.

La música era de Juan Carlos Calderón, que también compuso para Naschy Los ojos azules de la muñeca rota. Realmente la banda sonora de Calderón para La rebelión de las muertas es un conjunto de sonidos sin sentido ni conexión alguna, con la que el músico pretende crear una atmósfera de terror, sin lograrlo en absoluto, concibiendo una partitura totalmente anticlimática e inapropiada. Lo único rescatable es el tema principal que tiene dos versiones, una instrumental y otra vocal.

El compositor Juan Carlos Calderón

Con todo, Calderón tuvo sus logros. Fue conocido por convertir a Luis Miguel en un éxito a partir de 1984, cuando el compositor nacido en Santander tomó las riendas de su carrera al hacerse cargo del disco Palabra de honor, logrando que el cantante ganara su primer Grammy con la canción “Me gustas tal como eres” en un dueto con Shenna Easton, de quien era también productor. Así lo convirtió de un niño simpático y agraciado en un artista de impacto global, e impulsó la carrera de Luis Miguel que estaba estancada por el excesivo control de su padre, Luis Rey, que continuaba componiendo canciones fuera de tono y edad para su hijo.  Calderón ya era conocido por componer canciones para Joan Manuel Serrat y para Mocedades, y trabajaba con Víctor Manuel, Marisol, Raphael y Nino Bravo.  Ya consagrado como compositor y productor en España, comienza sus contactos en los Estados Unidos, donde en 1981 conoce a Herb Alpert, famoso trompetista y titular de la discográfica A&M que le encarga producciones para su División Latina. Colaboró con Ricky Martin, Plácido Domingo, Laura Branigan, Rocío Durcal, Miguel Bosé, Paloma San Basilio, Camilo Sesto, Ray Conniff, Richard Clayderman, Bing Crosby, Paul Mauriat, Perry Como, Johnny Mathis, Ricardo Montaner, y un largo etcétera.

En su faceta menos célebre de compositor cinematográfico, Calderón ha escrito música de películas para directores como Pedro Masó, Jaime de Armiñán, Luis Revenga, León Klimovsky y Germán Lorente. Probablemente las de mayor éxito fueron Las adolescentes (1975) y La familia bien, gracias (1979), ambas dirigidas por Masó. La canción “La gaviota”, que aparece como tema principal de Las adolescentes, fue interpretado por Mocedades e incluido en su disco “El color de tu mirada” editado en 1976.

EL MARISCAL DEL INFIERNO (1974), también de Klimovsky, considerada por Naschy en su biografía como la primera película de espada y brujería rodada en España, tenía como personaje central al barón Gilles de Lancré, un glorioso mariscal de Francia retirado a su castillo donde se rinde a un mundo de horror, satanismo, magia negra y depravación, raptando y torturando doncellas por doquier, en una demencial búsqueda de la piedra filosofal. Estaba inspirado en el auténtico Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais, noble francés del siglo XV que luchó en la guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, y fue el peor abusador sexual de niños y niñas de todos los tiempos.

La cinta, repleta de combates a espada que suponen un pretendido homenaje a las viejas películas de aventuras americanas protagonizadas por Errol Flynn y Tyrone Power, funcionó como un vehículo para que el director argentino incluyera varias estrellas de su país como Norma Sebré, Guillermo Bredeston y Graciela Nilson, a un jovensísimo Germán Kraus, así como también al compositor Carlos Vizziello. Oriundo de la provincia argentina de Santa Fe, Vizziello no tenía gran notoriedad pero llegó a componer la música de la célebre tira infantil de la televisión española Los mundos de Yupi emitida entre 1988 y 1991. En sus inicios, según cuenta su amigo Domingo Lupis, Vizziello y él juntaban monedas para ir a grabar sus primeros jingles para TV en el mejor estudio de la ciudad de Santa Fe. En el mismo 1974 compuso la música para Yo la vi primero, la comedia de Fernando Fernán Gómez, y en la década del 90 se instaló en Hollywood para dirigir varias de las composiciones del oscarizado Alan Menken para Disney, estudio que también le encargó el doblaje de las canciones de sus películas con voces hispanas para la difusión en el mercado de habla castellana. 

Del año 1975 se pueden citar LA MALDICION DE LA BESTIA y LA VENGANZA DE LA MOMIA. En la primera, dirigida por Miguel Iglesias, de nuevo con Waldemar Daninsky en el centro de la escena, y donde otro de los personajes se llama, curiosamente, Lawrence (Larry) Talbot, en clara referencia al Hombre Lobo de Lon Chaney Jr, la música aparece adjudicada a Cam España en la plataforma IMDB, acreditándoselo como compositor sin ningún dato ni información. Sin embargo esto es un error, ya que no se trata de un compositor sino de la empresa discográfica italiana CAM que tenía una subsidiaria española. De todas formas, la acreditación se imponía pero no en carácter de compositor, ya que no existe ninguno con dicho nombre, sino porque, como hemos detectado, en los títulos principales y en ciertos fragmentos del film se utilizó el tema “Il giorno del giudizio” compuesto por Bruno Nicolai para la banda sonora de la película Love Birds: Una strana voglia d’amare (Komm, süber tod, 1969) coproducción ítalo-germana dirigida por Mario Caiano.  

Por su parte, LA VENGANZA DE LA MOMIA, de Carlos Aured, contó con la partitura original de Alfonso Santisteban, compositor y director de orquesta de cierto prestigio, con especial tendencia a la bossanova, que escribió la música de muchas películas en España e Italia, obras de teatro, anuncios publicitarios, sintonías de radio y televisión. Es el autor de las bandas sonoras de series de TVE como La Barraca, Cañas y barro y Sonatas, y fue director musical de esa cadena televisiva en programas como Señoras y señores, Palmarés, Música y Estrellas, Andante, Aplauso, 300 Millones, Exitos 81, Blanco y Negro, Bla, bla, bla, Verdad o mentira, El Tren o Si yo fuera Presidente. Como director de orquesta estuvo al frente de la Sinfónica de Madrid, la Sinfónica Ligera de RTVE, la Sinfónica de la RAI, la Filarmónica de Los Angeles y la Master Camerata Orchestra de Hollywood. El mismo año de La venganza de la momia compuso la música para otro film de horror, El asesino de muñecas (Killing of the Dolls) de Miguel Madrid.

En 1977 Jacinto Molina debuta como director con LA INQUISICION, una película que trataba un tema complicado, por lo que se documentó convenientemente para escribir el guion, con entrevista a Julio Caro Baroja incluida, descubriendo que los santos oficios de Francia, Alemania y Suiza habían sido mucho más sanguinarios y crueles que los del mismísimo Torquemada de España. La película fue una coproducción con Italia y para la banda sonora Naschy contrató a Máximo Baratas, músico nacido en Vitoria que luego de quedarse ciego se mudó a Madrid y allí se dedicó a componer para publicidad, cine y televisión. Sus aportaciones al cine no exceden las diez películas, todas españolas, y su trabajo más trascendente y popular es la canción “Vamos a la cama” que en colaboración con Antonio Areta compuso para los cortos de dibujos animados de la Familia Telerín que se utilizaban en la TVE para anunciar el final del horario de protección al menor y mandar a los críos a dormir. Baratas también puso música a la popular serie española Curro Jimenez. Su participación en Inquisición fue sugerencia de León Klimovsky, para quien Baratas había escrito la música de El extraño amor de los vampiros (1975).

Hay otros dos filmes para los que Paul Naschy no contrató músico para componer la banda sonora sino que recurrió a música enlatada que otros compositores habían escrito para otras películas. En EL CARNAVAL DE LAS BESTIAS (1980) dirigida por el propio Naschy, utilizó el tema “Dies Irae Psichedelico” que Ennio Morricone compuso para Escalation (Arg. Ascenso, 1968), una comedia italiana dirigida por Roberto Faenza y con Lino Capolicchio y Claudine Auger como protagonistas.

Para EL RETORNO DEL HOMBRE LOBO (1981) también con Naschy detrás de cámaras, éste contactó a Morricone, quien le vende una base musical inconclusa que el cineasta se ve obligado a trabajar con dos músicos españoles, y que utiliza de manera muy efectiva para las secuencias de la resurrección de los espectros y la aparición de las vampiras entre brumas y a cámara lenta, de neta inspiración en el estilo Klimovsky. Pero además echó mano a música enlatada de Guido y Maurizio de Angelis y de Stelvio Cipriani, que seleccionó personalmente de los archivos musicales de la casa discográfica italiana CAM. De Cipriani utilizó específicamente la música que éste compuso para Tentáculos (Tentacoli, 1977)

EL AULLIDO DEL DIABLO (1987), nuevamente escrita y dirigida por Naschy, tiene el agregado de que su propio hijo, Sergio Molina, actúa en la cinta en el papel del sobrino del protagonista, Héctor Doriani (Naschy), un actor retirado que interpreta a los monstruos más variopintos (una gran excusa de Molina para homenajear a todos esos personajes que tanto amó), obsesionado con las prostitutas y los juegos sexuales. Desfilan Frankenstein, Quasimodo, El fantasma de la Opera, Mr. Hyde, Rasputin, Fu Manchu, y muchos otros. Fernando García Morcillo, autor de más de sesenta bandas sonoras, fue el encargado de ponerle música a El aullido del diablo. Además de componer, también para Naschy, la música de Mi amigo el vagabundo (1984,) Operación Mantis (El exterminio del macho) (1985) y La noche del ejecutor (1992), García Morcillo escribió las partituras de algunas películas de Eloy de la Iglesia como Algo amargo en la boca (1969), La semana del asesino (1972) y Nadie oyó gritar (1973); con Jesús Franco trabajó en El secreto del Dr. Orloff (1964), Un silencio de tumba (1976) y ¿Cuánto cobra un espía?(1984) entre muchas otras; para Amando de Ossorio compuso la música de La noche de los Brujos 1974; de José María Zabalza, El milagro del cante (1967) y Divorcio a la andaluza (1975); colaboró con José María Elorrieta en Una cruz en el infierno (1957), Fuerte perdido (1964) y El tesoro de Makuba 1967 entre muchísimas otras; y para León Klimovsky musicalizó Dos mil dólares por Coyote (1966). Pero este director, arreglista, compositor e intérprete madrileño, que fue director de programas musicales en vivo de Radio Nacional de España y Radio Madrid, director durante nueve años de la discográfica RCA, y ha compuesto 107 obras para teatro, siempre será recordado por ser el creador de la cancioncilla infantil “Tengo una vaca lechera” que popularizaran el Topo Gigio y los payasos Gaby, Fofo y Miliki

El compositor Fernando García Morcillo

LA HERENCIA VALDEMAR (2010), la excelente cinta de horror de José Luis Alemán, incluye una de las últimas intervenciones de Paul Naschy como actor. Basada en el universo del genial H.P.Lovecraft, mezcla ideas del escritor como el Mito de Cthulhu y el Necronomicon, el libro de los muertos, e incluye personajes reales como el novelista Bram Stoker, creador de Drácula, Lizzie Borden, la asesina del  hacha y Belle Gunness, una de las serial killers más célebres de la historia, además de Aleister Crowley, un experto en ocultismo y magia negra. El propio Naschy da vida a Jervás, personaje basado en el relato de terror La tumba (The Tomb) escrito en 1917 por Lovecraft.

La película merece su lugar en este trabajo ya que cuenta con una espléndida banda sonora de Arnau Bataller, un joven músico nacido en Alzira, Valencia en 1977, que luego de obtener su título profesional en violín en el Conservatorio Mestre Vert de Carcaixet y el Bachelor’s Degree en composición con especialización en música para cine expedido por la Universidad de Southern California con calificación de Magna Cum Laude, ha desarrollado su actividad demostrando su talento en diversos géneros cinematográficos, publicidad, obras de teatro, música de concierto y decenas de cortometrajes y documentales.  Su primera banda sonora para un largometraje fue La herencia Valdemar, que claramente expone la influencia de Danny Elfman en sus títulos principales, de corte sinfónico y con predominio de arreglos corales.

La partitura de Bataller también registra convenciones musicales de los maestros Jerry Goldsmith, especialmente de su espléndida banda sonora de Poltergeist (Fenómenos extraños) (1982) en ciertos fragmentos de melodías cercanas al lullaby (canción de cuna), y John Williams cuando despliega su sinfonismo y los segmentos de cuerdas en el estilo de las partituras de la saga de Harry Potter.

Su secuela, LA HERENCIA VALDEMAR II: LA SOMBRA PROHIBIDA, del mismo año, también de José Luis Alemán, y última película de Paul Naschy (la cinta está dedicada a su memoria) incluye el personaje real del propio H.P.Lovecraft, en la piel del excelente actor Luis Zahera, y se perdió de fichar al gran Christopher Lee, contactado por el propio Naschy, que no pudo aceptar por compromisos ya asumidos.

La música de Arnau Bataller vuelve a ser tan espléndida como la de la primera parte, pero aquí es de destacar el tema del Cthulhu con una orquestación magnífica que revela, una vez más, la influencia de Jerry Goldsmith, esta vez de su partitura de La profecía (The Omen, 1976), en la fuerza de sus secciones corales, con un marcado climax satánico.

Así llegamos al final de este extenso viaje por la música del fantaterror español, en un intento por exponer algunas de las bandas sonoras ocultas detrás de la filmografía del gran Paul Naschy, sus autores, los datos poco conocidos, las anécdotas y las curiosidades. Como siempre tratamos de  hacerlo en THEMOVIESCORES.COM.   

por Eduardo J. Manola

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