Lennon, Helter Skelter y la Maldición de Rosemary’s Baby

Lennon, Helter Skelter y la Maldición de Rosemary’s Baby

Es célebre el mote de “película maldita” que arrastra desde su estreno La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968), esa obra maestra del cine de terror satánico que supo crear el director polaco Roman Polanski. Varios y diferentes hechos trágicos dan la pauta de que ciertamente algo sobrenatural y siniestro sobrevoló el film, afectando a sus productores, a la actriz principal Mia Farrow, al compositor Christopher Komeda, y al mismísimo Polanski cuando el despreciable “Clan Manson” asesinó cruelmente a su esposa, Sharon Tate, y a un grupo de amigos que estaban con ella la noche del 9 de agosto de 1969 en su casa de Cielo Drive 10050 en el exclusivo barrio de Bel Air, en Los Angeles, California. Para ver en profundidad la historia de estos hechos y su relación con la música de la película y su compositor, les recomendamos ir al artículo cuyo enlace directo encontrarán al pie de esta MINIATURA.

La maldición de El bebé de Rosemary tendría una última víctima, una celebridad no ligada a la producción del film, pero relacionada con ella de manera indirecta e involuntaria. Nada menos que John Lennon.

El ex-Beatle, como todos sabemos, fue asesinado a las 10:50 pm del 8 de diciembre de 1980 por Mark David Chapman, un fan desquiciado que le pegó cuatro tiros por la espalda, y al que Lennon, esa misma tarde, le había autografiado un ejemplar de su último álbum “Double Fantasy”. El hecho se produjo en el frente del Edificio Dakota de Manhattan, donde Lennon vivía con Yoko Ono. La entrada del edificio había sido filmada por Polanski para representar la fachada del ficticio Edificio Bramford en el que transcurría la trama de La semilla del diablo, y aparecía en algunas escenas del film. Había intentado rodar también dentro del edificio, pero los propietarios, algunos de ellos estrellas de Hollywood y de la música, se negaron.

A esta primera relación indirecta de Lennon con la película hay que sumarle otras no menos inquietantes. John era muy amigo de Mia Farrow, la protagonista de Rosemary’s Baby, y también de su hermana Prudence. Fue a esta última a quien Lennon le dedicó el tema “Dear Prudence” que aparece en el extraordinario “Album Blanco” de The Beatles. Pero como si esto fuera poco, otro de los temas de ese disco doble quedó tristemente asociado, con una mayor oscuridad, con la película de Polanski.

Charles Manson, el abominable gurú del clan que dio muerte a Sharon Tate, que su desequilibrada mente llamaba “la Familia”, comenzó a dar forma a su particular filosofía a finales de 1968, cuando se asentó en el Rancho Barker, en el Valle de la Muerte, en el sureste de California, incorporando en su pensamiento alucinado tanto el Libro del Apocalipsis como (atención!!!!), el “Album Blanco” de The Beatles.

En especial, el tema “Helter Skelter”, también incluido en el álbum, se convirtió en la base de su profético “apocalipsis interracial”, que predicaba que los negros se levantarían contra los blancos y se vengarían de la esclavitud arrasando las ciudades. Pero los negros no tendrían la capacidad para gobernar esas ciudades luego de ganar la revuelta, y es allí donde “la Familia”, con Manson a la cabeza, que sobreviviría a las matanzas oculta en el desierto en unas cuevas que él identificaba con el “pozo sin fondo” del Apocalipsis bíblico, tomaría el poder arrebatándoselo a los inútiles negros, porque en todo ese tiempo sus fieles seguidores se habrían multiplicado hasta ser 144.000, profética cifra también extraída de la Biblia.

Manson creía que los Beatles eran “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” y que le hablaban a través de sus canciones, y al escuchar el “White Album” interpretó que canciones como “Piggies” y “Revolution 9” escondían mensajes subliminales y que con “Helter Skelter” le estaban enviando una señal de que el fin del mundo estaba comenzando. Según Vincent Bugliosi, el fiscal encargado de la investigación de la masacre de Cielo Drive, Manson había interpretado la letra de “Helter Skelter” como el augurio de la guerra interracial que su mente enferma había creado. A partir de allí empleó ese término para referirse al Apocalipsis y ordenó que sus acólitos lo pintaran en la escena del crimen con la sangre de sus víctimas. Uno de sus seguidores lo hizo, pero mal: escribió “Healter” en lugar de “Helter”. Bruto asesino.

Manson había sido un cantautor frustrado, a quien el productor discográfico Terry Melcher, hijo de la famosa actriz Doris Day, le había rechazado sus canciones por considerarlas basura. En ese entonces, Melcher vivía en (atención!!!!!), el 10050 de Cielo Drive, la casa que Polanski le compraría y en la que se produciría la tragedia un año más tarde. El odio que Manson amasó contra Melcher bien podría haber sido uno de los motivos.

Doris Day con su hijo, el productor discográfico Terry Melcher

Pero “Helter Skelter”, la canción que había sido compuesta por Paul McCartney, de la que Lennon había dicho que “no tenía nada que ver”, que significó un quiebre en la producción musical de los Beatles y el génesis de lo que luego sería el Heavy Metal y el Punk, guardaba en su interior un significado siniestro. Aunque en realidad se trata de  un tobogán en espiral muy común en los parques británicos, que no debería asociarse con nada negativo sino con la diversión infantil, que se traduce en España como “ni crudo ni cocido” y en Latinoamérica como “a troche y moche”, alberga una traducción más reaccionaria en el idioma inglés: “Descontrol” o “Desorden”. McCartney confesó, años después, que utilizó la imagen del tobogán y su nombre como un símbolo de la caída y la decadencia de la sociedad.

Las maldiciones, muchas veces, no son más que una aleatoria sucesión de hechos desafortunados, que las manos de algún maligno artesano moldea en la arcilla de la vida.   

Eduardo J. Manola – 24 de julio de 2020

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