GHOSTBUSTERS (1984)

Ray Parker Jr.: El fantasma del plagio

por Eduardo J. Manola

Fue uno de los mayores éxitos discográficos de la década del ochenta y una fuente inagotable de conflictos. Mientras preparaban la post-producción de Los Cazafantasmas, el productor y actor Harold Ramis y su amigo el director Ivan Reitman debatieron sobre la idea de incluir una canción como tema central del film que funcionara como gancho y le agregara una buena recaudación por las ventas de discos. Ramis tenía en la cabeza algo parecido al famosísimo tema de la serie de Batman de los años sesenta, el clásico compuesto por Neil Hefti que automáticamente era asociado a la figura del encapotado y se convirtiera en la música indiscutible del personaje. Quería algo que la gente no pudiera evitar tararear mientras iba a su trabajo o paseaba. Quería un hit, ni más ni menos. Marketing puro.

El director IVAN REITMAN

Así, contactaron con Huey Lewis que con su banda Huey Lewis and the News encuadraba perfectamente en la idea, con un montón de hits en su haber y que estaba trabajando en ese momento en la banda sonora de una película de la Universal que un año después se convertiría en un mito: Regreso al Futuro (Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985). Lewis había lanzado en 1983 su álbum “Sports” que incluía la canción “I Want a New Drug”, que estuvo sexta en el ranking del Billboard Hot 100 y que le encantaba a Ramis y Reitman. Le pidieron a Lewis que escribiera un tema con esa onda para Los Cazafantasmas, y éste comenzó a trabajar pero tuvo algunos encontronazos con la Columbia Pictures y terminó por encabronarse, dar un portazo y dejar la película sin tema a días de la fecha de estreno.

Ramis y Reitman salieron como locos a buscar un reemplazo que pudiera escribiera la canción en tan escaso tiempo y alguien les recomendó acudir a Ray Parker Jr., un músico afroamericano con una buena carrera como compositor de canciones soul y rhytm & blues de la Motown (había sido aprendiz de Barry White y compositor para Stevie Wonder) y que tenía fama de escribir rápido. Lo contactaron, Parker aceptó, y rápidamente puso manos a la obra. Acosado por el plazo de entrega, contó que le dio vueltas al asunto y no se le ocurría nada, hasta que una noche mientras miraba algo en la televisión, vio un comercial barato de un servicio local que le recordó que la película tenía un comercial similar promocionando el negocio ficticio de los Cazafantasmas. Así, se le ocurrió el concepto y fue eso lo que lo inspiró para escribir el tema como si se tratara de un jingle publicitario.

El resultado fue el superéxito “Ghostbusters”, extremadamente pegadizo y que luego del estreno se hizo muy popular, todo el mundo lo tarareaba, se escribieron infinidad de versiones y covers, le sumó 20 millones de dólares a las ganancias de la película por ventas del disco y fue nominado al Oscar como Mejor Canción Original, perdiendo la estatuilla a manos de “I Just Called to Say I Love You” de Stevie Wonder de la película La mujer de rojo (The Woman in Red, Gene Wilder, 1984).

Sin embargo, y como era de esperar, comenzaron los problemas cuando Huey Lewis se dio cuenta de que la canción “Ghostbusters” era tremendamente parecida a su “I Want a New Drug” y, ni corto ni perezoso, denunció a Ray Parker y a la Columbia y los demandó por plagio.

Es un secreto a voces que los productores de Los Cazafantasmas le pidieron a Parker que la canción debía tener cierta similitud con la de Lewis, porque era lo que buscaban, pero la melodía, la estructura y el sonido del tema “Ghostbusters” eran tan parecidos que resultaba imposible negar que infringía los derechos de autor de Huey Lewis. El litigio se arregló en un acuerdo firmado entre las partes en 1995 por una importante suma de dinero que nunca se reveló, y se suscribió además un convenio de confidencialidad por el cual ninguna de ellas podía aportar información a la prensa ni contar las condiciones del acuerdo y ni siquiera hablar del tema ni emitir juicio alguno sobre nada relativo al conflicto, salvo a través de un comunicado de prensa que publicaran en conjunto y previamente consensuado.   

Insólitamente, luego de haber ganado la pulseada y cobrado su dinero por el plagio, Huey Lewis apareció años después en un programa de televisión, el especial “Behind the Music” de la cadena VH1 y allí, entre otras cosas, se despachó contra la forma muy poco profesional en que la Columbia y los productores de Los Cazafantasmas  habían manejado el tema del plagio: «Lo más ofensivo no fue tanto el hecho de que Ray Parker Jr. plagiara la canción, sino el hecho simbólico de la industria que quiere algo y hace cualquier cosa por conseguirlo -ellos querían nuestro sonido, y querían comprarlo,…no está en venta les dijimos…- Al final, supongo que tenían razón. Supongo que sí estaba en venta, porque, de hecho, la compraron.«

El desliz de Lewis constituía un incumplimiento del pacto de confidencialidad que había firmado, y llegó a oídos de Parker que, obviamente, aprovechó el error para demandarlo y tomarse revancha. Esta vez el pleito no llegó a la Corte y se cerró en un acuerdo, por supuesto por una suma de dinero.

El video musical de la canción fue dirigido por el mismo director de la película Ivan Reitman incluyendo fragmentos del film y cameos de muchos famosos de la época, como Chevy Chase, Irene Cara, John Candy, Melissa Gilbert, Danny DeVito, Carly Simon, Peter Falk, y Teri Garr, todos ellos exclamando la línea de la canción «Ghostbusters!».

Lindsey Buckingham, cantante y guitarrista de la banda Fleetwood Mac, afirma haber sido contactado para escribir el tema de Los cazafantasmas porque había compuesto con éxito la canción «Holiday Road» un año antes para la película Las vacaciones de una chiflada familia americana (National Lampoon’s Vacation, 1983) dirigida justamente por Harold Ramis y protagonizada por Chevy Chase. Sin embargo, dijo que rechazó la propuesta pues no quería que se lo encasillara como un artista de bandas sonoras.

“Ghostbusters” debutó en el puesto nº 68 en junio de 1984 del Billboard Hot 100 y alcanzó el nº 1 en agosto del mismo año, permaneciendo en ese lugar durante tres semanas.

Ray Erskine Parker Jr. vivió con “Ghostbusters” su mayor gloria y popularidad, su nombre fue siempre asociado a la película y saboreó las mieles del éxito, aunque por poco tiempo.

El fantasma del plagio enturbió su carrera, así como el juguetón espectro verde baboseaba a Bill Murray en la película. Y jamás dejó de atormentarlo.

Deja una respuesta