CLASSICS AT THE MOVIES

Una pantalla rojo sangre. Unos inquietantes sonidos electrónicos, como de otro planeta. Y la metálica tonalidad de unos golpes de timbal surgidos de un sintetizador. Así comienza La naranja mecánica (A Clockwork Orange), el film de Stanley Kubrick que rompió con todos los moldes de una época que ya comenzaba a cuestionar los vicios, convencionalismos y prejuicios de la sociedad occidental.

Una de las circunstancias más curiosas e interesantes en lo que hace al ítem musical es la participación del celebérrimo Ludwig van Beethoven en la gran contienda. Por supuesto que esa participación no fue física, ya que el músico germano murió en 1827. Su espíritu e influencia estuvo presente a través de su música pero, no en las filas de sus compatriotas alemanes, sino en la causa de los ejércitos aliados…

La primera película estadounidense del prestigioso cineasta francés Julien Duvivier fue la adaptación muy libre a la pantalla grande de la vida de Johann Strauss (hijo). Tras las cámaras y sin acreditar estuvieron también Victor Fleming y Josef Von Stenberg, nada menos, que rodaron algunas escenas del film. El reparto fue internacional: el actor belga Fernand Gravey (que aparece acreditado como Gravet), encarna a Strauss, en un papel que fue rechazado por Charles Boyer…

Es bien conocido el talento de Charles Chaplin y la huella que ha dejado en la historia de la cinematografía. No queda mucho por decir ni por contar sobre la figura del gran Charlot. Sin embargo, una no menos virtuosa faceta es su extraordinaria y no tan conocida capacidad musical.  El mismo Chaplin compuso las partituras de sus películas, pese a que no sabía escribir música y a que sus conocimientos en esa materia los había adquirido de manera autodidáctica…

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