NOSFERATU, eine Symphonie des Grauens (1922)

Hans Erdmann: la sinfonía del horror

por Eduardo J. Manola

Nosferatu – Thema 1 (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

En 1922, Friedrich Wilhelm Murnau, conocido como F.W. Murnau, célebre director germano y uno de los fundadores del expresionismo alemán, ciertamente uno de los grandes maestros del cine mudo, llevó a la pantalla la que se considera su obra maestra, Nosferatu, sobre la figura del Dracul, el “no muerto” creado por Bram Stoker y que el actor Max Schreck convertiría en un verdadero mito del género, tanto que fue incluso sospechado de ser él mismo un vampiro.

Al ser estrenada en Berlín, la película se anunció como una versión libre de “Drácula”, la novela original del escritor irlandés, pero ello no impidió los reclamos de su viuda Florence Balcombe. Los intentos por eludir el pago de los derechos enmascarando la fuente original, cambiando los nombres de los personajes y llevando la ambientación de la acción a Bremen durante el año 1838, fecha en que esa ciudad fue realmente asolada por una epidemia, no lograron sus fines. Un mes después del estreno del film, Florence Stoker recibió una carta anónima desde Berlín que incluía el programa de un evento cinematográfico de 1922, con acompañamiento orquestal completo, que había tenido lugar en el jardín de mármol del Zoológico de aquella ciudad germana.

HANS ERDMANN

F. W. MURNAU

MAX SCHRECK

BRAM STOKER

FLORENCE BALCOMBE

Con el asesoramiento de abogados de la sociedad de escritores británica, inició una demanda por cinco mil libras contra la DAFU, compañía que se había quedado con los derechos y materiales de Prana Films, la productora de la película, que había declarado su propia quiebra con el fin de no indemnizar a Balcombe, aunque hay quienes sostienen que fue una mala gestión signada por la dejadez y la negligencia, gastos de publicidad para promocionar el estreno que excedieron el presupuesto, y costosos rodajes en varias localizaciones, la que llevó a Prana Films[1] a la bancarrota ya en 1924. En tal sentido, es sintomático que, gran parte de la película, contrariamente a los cánones del expresionismo, se filmara en escenarios naturales, mayormente en los Cárpatos, Eslovaquia, como el desolado castillo del conde Orlok, que según sostiene Ángel Gómez Rivero, se trataría de la fortaleza Oravsky, una construcción que data del siglo XIII, cercana al río Orava.[2] Los exteriores de ambiente urbano, se rodaron en diversas ciudades costeras del mar Báltico, como Rostock, Lubeck y Wismar, mientras que Transilvania fue recreada en la región de Eslovenia, y los interiores en los estudios Jofa de Berlín-Johannistahl. 

Nosferatu – Finstere Fahrt bis vor das Tor (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

Finalmente, Balcombe ganó el juicio en julio de 1925. La sentencia ordenaba el pago de una suma de dinero y la entrega a la viuda de Stoker de todas las copias del film y de sus negativos, los que decidió destruir mediante el fuego. Afortunadamente, como Prana había hecho una efectiva distribución comercial de la película en el momento de su estreno, algunas copias sobrevivieron a la ejecución de la condena gracias al celo de los exhibidores que las poseían y a la circulación furtiva por el mundo, con unas cuantas duplicaciones paulatinas y el progresivo culto de cinéfilos muy particulares que se habían hecho de ellas y las conservaron hasta la muerte de la viuda de Stoker, lo que permitió que Nosferatu no desapareciera.

Pero lo que sí se perdió fue la partitura de la música original que acompañó la proyección de Nosferatu.

Nosferatu – Nosferatu bringt Sarg ins neue Heim – (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

A partir de 1920 todas las grandes producciones estaban acompañadas de una elaborada partitura interpretada en los cines de estreno por una orquesta sinfónica. La música de acompañamiento había adquirido una gran importancia y podía determinar el éxito de un film. Murnau había recibido formación musical de su madre y siempre buscó aplicar al tiempo cinematográfico las estructuras temporales de la música, sosteniendo que un film debía ser algo parecido a una sinfonía, que los ritmos de cada secuencia variaban dramáticamente y la música de acompañamiento debía apoyar ese efecto.

Filmó muchas de las escenas de sus películas mientras se ejecutaba música en directo, con el fin de crear, según las características del discurso narrativo, el clima psicológico adecuado a los actores. Siempre concedió una enorme importancia a la función que el aspecto musical debía desempeñar en su obra y encargó las partituras de sus films a compositores destacados de la música cinematográfica que comenzaba a nacer, como Werner Richard Heymann y Erno Rapee para Fausto (1926) y Hugo Riesenfield para Amanecer (Sunrise, 1927).

Nosferatu – Nosferatu greift an (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

MUSICA PARA EL CONDE

Para el clásico del cine de terror que significó Nosferatu, Murnau le encargó la música a Hans Erdmann, que desde la creación de Prana Films en 1921 estaba al frente de su dirección artística.

Curiosamente Murnau tenía sus dudas de que el cine pudiera llegar a ser una obra de arte, y así se lo manifestó a Erdmann cuando ambos se reunieron para hablar sobre la música que habría de acompañar la proyección de Nosferatu. Escribía Erdmann: “Por supuesto, el día de aquel encuentro con el cine en Friedrichstrasse yo había dado mi conformidad, pero ahora… ¿acaso no estaba comprometido contractualmente con la capacidad del cine para ser arte? ¿Qué se le ha perdido a un músico en el cine, cuando impera la opinión categórica de que no puede ser una obra de arte? Pero yo procedía del teatro, donde hasta el último tramoyista está penetrado de su misión artística. ¿Y qué me dice aquí el director?…”.

Tras este primer encuentro, un tanto descorazonador, con el cineasta, Erdmann, escribe: “Yo componía y Murnau rodaba: cada uno por su lado, y los dos en paz. Y después vi una película por primera vez. ¡Lástima, lástima, lástima! Me lo había imaginado todo completamente distinto. Así descubrí el cine. El sentido era el correcto. Pero, por lo menos, en aquel entonces vi una serie de fotografías de estudio, y recibí y utilicé algunos consejos de Murnau: la imagen de las escenas que se había formado en mi mente no correspondía con la suya”.[3] Esta situación hizo comprender a Erdmann que la música debía ser algo más que un mero acompañamiento para el cine y que el germen de esa relación estaba: “…allí donde la práctica viva ha echado sus raíces: en el teatro. […] Al observar las ilustraciones musicales, siempre destacan casos cuyo efecto resulta sorprendente. Aunque sean pocos: el pensamiento sobre un futuro artístico, también de la práctica compilatoria, no debe abandonarse. Al menos ha de estar claro que a partir de una elevación general del nivel de la música de teatro, se puede esperar el máximo para el futuro de la música para películas. […] El cine se ha convertido en un arte, o por lo menos va por el mejor camino de conseguirlo, y Murnau ya no podrá decir lacónicamente ‘no’. Pero un arte necesita caminos y metas, necesita una teoría, al menos un método.

Nosferatu – Nosferatu in der Gruft-Hutter’s Flucht (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

La música de Erdmann bebe de la tradición romántica de la música clásica, que muestra en la representación del matrimonio Hutter, en la descripción sinfónica de las secuencias en el barco atacado por el vampiro, y en casi toda la obra. Revela una clara influencia de Wagner, con algún pasaje que suena sospechosamente a la Marcha fúnebre de Sigfrido.

Nosferatu – Das Buch der Vampire (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

Emplea los bajos para enfatizar la figura de lo siniestro, el no-muerto en su ataúd, y una marcha fúnebre en tempo de vals cansino dibuja a la bestia. También el post-romanticismo marca su influencia, con pasajes de atonalidad (una de sus características esenciales), y ciertos toques carnavalescos mediante el uso del xilofón y una percusión singular, elevan alto esa clara conjunción de terror y teatralidad buscada por el compositor, que convierten la partitura en una auténtica y artística danza macabra. Erdmann expone con meticulosa precisión las luces y sombras de la gótica y siniestra estética expresionista. Su música, asimismo romántica y dramática, es una de las mejores creaciones jamás hechas para el cine silente.

Nosferatu – Nosferatu tцtet Schiffs Crew – (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

Como ya dijimos, la partitura original escrita para Nosferatu se perdió, pero sí se conservan dos suites que el propio compositor preparó en 1926 con el título de “Fantastisch-romantische Suite Teil 1 und Teil 2”, que fueron editadas por la casa Bote & Bock en dos versiones: una para gran orquesta y la otra destinada a un conjunto de cámara. Como señala Luciano Berriatúa, experto analista e investigador del film, es muy probable que Erdmann decidiera perpetuar y salvar su obra, publicándola en forma de dos suites, con toda seguridad convencido de que su partitura jamás se volvería a interpretar en los cines. Esas dos suites conservadas se convirtieron en las fuentes en las que abrevaron las reconstrucciones que se sucedieron, como la de Berndt Heller de 1984 y la de la directora norteamericana Gillian B. Anderson, editada en 1995 en CD con excelente calidad de sonido por la discográfica RCA VICTOR – BMG con el título “Nosferatu: A Symphony of Horror”, interpretada por la Brandenburg Philharmonic Orchestra conducida por la propia Anderson. 

Nosferatu – Ellen in Trance – (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

Tanto Heller como Anderson coinciden en que los escasos 40 minutos que duran las dos suites estarían indicando que no contienen todo el material que el compositor habría escrito para acompañar una película muda que duraba 94 minutos. Por ello, creen que Erdmann habría repetido ciertos fragmentos de la música e incluido además algunas piezas de repertorio (piezas de T. R. Leuschner, Giuseppe Becce, Percy E. Fletcher y Ernst Wiedermann, así como fragmentos adaptados de Jeu d’enfants de Bizet y de las óperas Un ballo in maschera de Verdi, y Mefistofele de Arrigo Boito). Anderson debió adicionar algunos temas propios para completar la edición y llevarla a los 70 minutos finales, además de efectos especiales de sonido, como viento en la escena del barco, buscando recrear la forma en que las partituras se ejecutaban en las salas de proyección.

Además, en la proyección original de Nosferatu, Erdmann incluyó una obertura tomada de la ópera Der Vampyr (The Vampire-El vampiro, compuesta en 1828 por  Heinrich Marschner, que la edición de RCA VICTOR-BMG de Gillian Anderson recupera y lista como tema nº1 Overture.

La Obertura tomada de la ópera Der Vampyr 1828 de Heinrich Marschner interpretada por Gillian B. Anderson al frente de la Brandenburg Philharmonic Orchestra

Nosferatu – Nosferatu saugt Ellen und stirbt im Morgengrauen – (Hans Erdmann) – perf. Gillian Anderson & Brandenburg Philharmonic Orchestra

NUEVAS MUSICAS PARA NOSFERATU

A lo largo de la historia de las proyecciones de Nosferatu, muchos compositores y músicos han escrito o improvisado su propia banda sonora para acompañar la película. En 1995, mientras Anderson lanzaba su reconstrucción de la partitura, James Bernard, habitual compositor de la productora británica Hammer Films, era comisionado por el historiador de cine mudo Kevin Brownlow para escribir un nuevo score del clásico de Murnau, que fue editado en 1997 por el sello inglés Silva Screen, interpretado por la City of Prague Philharmonic, conducida por Nic Raine. Un excelente score, más moderno pero con raíces sinfónicas, bien en el estilo de Bernard y con su habitual potencia dramática.

James Bernard, compositor de la mayoría de las bandas sonoras de la Hammer Films, escribió una nueva partitura para Nosferatu en 1995.

Otros músicos y grupos que escribieron su propia versión para acompañar a Nosferatu fueron:

1969: Peter Schirmann    –     1988: Thierry Zaboitzeff   –   1988: Gérard Hourbette

1989: Richard Marriott y la Club Foot Orchestra   –   1989: Hans Posegga   –   1991: Timothy Howard

1995: James Bernard – Nosferatu – Original soundtrack recording (Silva Screen FILMCD 192). La música de James Bernard, especialista en filmes de terror. Fue grabada en 1997.

1998: Carlos U. Garza   –   1998: Bernd Wilden   –   2000: Richard O’Meara   –   2002: Donald Sosin

2003: José María Sánchez-Verdú   –   2004: The Iker Jiménez Orgasmic Experience

2004: Nosferatu: sinfonía a la demencia (Orden del Císter/En Negro Producciones). La música del ensamble mexicano Exsecror Vecordia, un homenaje para el cineasta alemán Friedrich Murnau.

2006: Bernardo Uzeda.

2008: Musicalización en vivo en el ciclo de cine: «Cine Mudo + Música Improvisada» organizado por el Goethe Institut de Santiago de Chile. La musicalización estuvo a cargo del guitarrista e improvisador Ramiro Molina.

2015: «Musicalización en Vivo en Teatro Condell, Valparaíso, Chile, en dos sesiones de interpretación libre organizadas por REPLICA MAG Y CINE INSOMNIA, la primera por Carlos Reinoso con sonidos electrónicos y posteriormente por Sergio Miranda con Guitarra experimental.

2019: Didier Thunus

Richard Marriot & Club Foot Orch. 1989

Carlos U. Garza 1998

José María Sánchez-Verdú 2003

Exsecror Vecordia 2004

REFERENCIAS: 

[1] Nosferatu fue la única producción de Prana Films, que había sido fundada en 1921 por Albin Grau para producir films con temáticas sobrenaturales y de ocultismo. Albin, también guionista de Nosferatu, era miembro de la logia rosacruciana berlinesa “Pansophia” y colaborador de la logia “Fraternitas Saturni”. El término Prana significa en sánscrito “energía cósmica. Se dice que, en realidad, Prana fue fundada exclusivamente para producir Nosferatu, como vehículo para transmitir las inclinaciones ocultistas de su fundador. Sus intenciones se traslucirían al promocionarse la película como “filme erótico-ocultista-espiritista-metafísico” y con artículos donde se resaltaba precisamente ese sentido ocultista. Además, una detenida observación de ciertas escenas de Nosferatu puede detectar símbolos crípticos que remiten al universo de lo oculto.

[2] Gómez Rivero, Angel, Drácula vs. Frankenstein, Ediciones Jaguar, Madrid, 2006, pág. 26.

[3] Artículo publicado en Film-Ton-Kunst en agosto de 1927.

IR A:

Hans Erdmann - Biografía

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Todo amante de las cintas de la Hammer, la productora británica que por varias décadas profundizó como ningún otro Estudio los estilos del cine de Horror, ha sentido seguramente correr por sus venas las notas musicales de sus principales bandas sonoras, tal como la sangre corría por los cuellos de las más voluptuosas féminas que poblaban estos films. Aún aquel que no preste atención…

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