Spartacus (1960)

Alex North: La subversión de la partitura épica

por Eduardo J. Manola

En pleno auge de las supreproducciones bíblicas y épicas de la meca del cine, y tras el éxito impresionante de Ben-Hur (Ben-Hur, William Wyler, 1959) que arrasa con los Oscars, Kirk Douglas apura el rodaje de su Espartaco (Spartacus, 1960)[1], encarado a través de su propia productora Bryna (nombrada así en honor de sus madre Bryna Sanglel) y el apoyo financiero de la Universal. Douglas se había quedado con la sangre en el ojo cuando William Wyler lo descartó y eligió a Charlton Heston para encarnar a Juda Ben-Hur, y se juramentó demostrarle al director y a Hollywood todo que él podía hacer una película de romanos mejor. Su amigo y vicepresidente de Bryna, Edward Lewis, co-productor del film, le trajo la novela de Howard Fast sobre un hombre que se levanta contra Roma, el vehículo ideal para que Douglas demostrara su talento.

Luego de que David Lean rechazara el ofrecimiento, la Universal impuso a Anthony Mann para dirigir Espartaco, pero desavenencias artísticas con Douglas hicieron que lo despidiera y llamara a su amigo Stanley Kubrick, con quien se había entendido muy bien en Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957). El resultado fue una película épica que no se quedaba en eso, sino que ahondaba en las profundidades sociológicas de la rebelión de los esclavos, al mando del tracio Espartaco (Kirk Douglas), contra el imperialismo romano representado por la figura de Craso (Laurence Olivier), además de configurar una crítica a la época que se vivía en los Estados Unidos en ese momento: macartismo, caza de brujas, delación de artistas por artistas. El coraje de Douglas se materializó, si algo le faltaba, en la contratación de Dalton Trumbo para que escribiera el guion, cuando éste era uno de los más conspicuos integrantes de la “lista negra” del oscuro senador MacCarthy.

David Lean

Anthony Mann

Stanley Kubrick

Dalton Trumbo

Como era obvio, Trumbo transmitió en el guion sus ideas progresistas, asimilándolas a la búsqueda de la libertad de los esclavos, y construyendo una analogía entre el Imperio Romano de Craso y la actualidad de América, obsesionada con el comunismo y su persecución. “La libertad del hombre, la necesidad de asegurarla, la obligación de defenderla, el propósito de morir por ella”, en palabras del propio Trumbo. 

Con Spartacus nacía un nuevo modelo de epic, alejado de los postulados bíblicos de Quo Vadis (Quo Vadis, Mervyn Le Roy, 1951), La túnica sagrada (The Robe, Henry Koster, 1953), Los diez mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. De Mille, 1956) o la ya mencionada Ben-Hur.

BUSCANDO AL COMPOSITOR IDEAL

La obviedad conceptual marcaba que el prestigioso Miklos Rozsa, ya consolidado en el género, era el ideal para componer la banda sonora de Espartaco, pero Douglas y Kubrick no querían ser obvios, ni convencionales, querían romper el molde, querían evitar la impronta musical del maestro húngaro, su sonoridad grandiosa y espectacular apoyada en los vientos y metales. Querían dotar a la música de la película de un sonido más moderno y que ese sonido expusiera el contrapunto dramático de la confrontación entre esclavos y romanos, entre los que buscaban la libertad y los que pretendían cercenarla manteniendo el yugo de las cadenas.

Por tanto, la música debía estar en línea con esa concepción, ajena al sonido bíblico tradicional de Hollywood, lejos del “sonido Rozsa”.

El mismo Edward Lewis que le había traído la novela a Douglas, atrajo a la producción al compositor ideal, Alex North, de quien Lewis era fan. North ya tenía un prestigio que procedía de melodramas intimistas y con fuerte carga psicológica como Un tranvía llamado deseo (A Streetcar Named Desire, 1951), película dirigida nada menos que por Elia Kazan, basada en la novela de Tennessee Williams. El uso vanguardista del jazz sinfónico que había hecho en ese film había destrozado el glamour europeo que dominaba la música cinematográfica del Hollywood de entonces. En esa línea también tenía en su haber la partitura de La rosa tatuada (The Rose Tattoo, Daniel Mann, 1955), e incluso había retratado musicalmente a otra figura revolucionaria en la línea del esclavo tracio, Emiliano Zapata, en la película ¡Viva Zapata! de 1952, también para Elia Kazan. Poseía la sofisticación y sensibilidad necesarias para expresar la conflictividad interior del esclavo rebelado contra el imperio romano, sin la habitual pomposidad de la ambientación musical histórica, sin utilizar fanfarrias triunfalistas ni solemnes estructuras corales del estilo impuesto por Rozsa y Alfred Newman.

NORTH SUBVERSIVO E INSPIRADO

Es así como North subvirtió el modelo tradicional de partitura épica, dotándola de un carácter innovador, de una complejidad, rebeldía e inconformismo que la hacían más moderna, más contemporánea pero, al mismo tiempo, respetuosa del contexto histórico. «Tiene algo que decir sobre el mundo, que existía entonces y que aún existe. Decidí aquí evocar los sentimientos de la Roma precristiana, no recurriendo a arcaísmos y clichés, sino en términos de mi propio estilo contemporáneo y moderno, simplemente porque el tema de Espartaco, la lucha por la libertad y la dignidad humana, es tan relevante en el mundo de hoy como lo era entonces. Quería interpretar el pasado en términos del presente«, dijo North.  

Kirk Douglas y Peter Ustinov en un descanso del rodaje de Espartaco

Se comprometió de lleno en el proyecto, en el que creía profundamente, y encaró con pasión la tarea respetando la concepción musical que Douglas y Kubrick le transmitieron, llegando a manifestar que “vio en la película la eterna búsqueda del hombre por la libertad”. Leyó el guion y se dio cuenta de que había muchas escenas sin diálogo o con muy poco, lo que le daría una oportunidad única para que su música se destacara y asumiera la narrativa del film. A tenor del encuadre épico de la película, y entendiendo que le resultaría imprescindible contar con una sección importante de instrumentos metálicos de viento para evocar las fanfarrias romanas, la carnicería de las batallas, y la barbarie de la cultura pagana, decidió emplear varias formaciones orquestales diferentes.

Spartacus – Gladiators Fights to the Death – Alex North

La orquesta que denominó A, con 26 violines y 102 músicos en total, era la más clásica. La B, con solo 76 músicos, era la más exótica y apoyaría la mayoría de las escenas, dominada por los instrumentos de viento de madera, trompetas, percusión y algunos raros instrumentos étnicos para recrear una auténtica ambientación de la Roma precristiana que North, pese al objetivo de modernizar la partitura, no desechó investigar y estudiar. Así incorporó en la sección de vientos la flauta irsraelí, el sarrusofón, el oboe chino, la flauta yugoslava, la gaita escocesa. En la sección percusiva incluyó crótalos, boo-bams, cascabeles, campanas de árboles de China, y la marimba, una especie de xilofón de origen guatemalteco y mexicano. La antigua cítara griega, el dulcimer o dulcémele oriental, la mandolina, el laúd, la guitarra y el arpa completaron la sección de cuerdas; y también utilizó teclados como el Novachord, primer sintetizador polifónico comercial, y un Ondioline, especie de piano electrónico en miniatura inventado en 1941 por el francés Georges Jenny, que North debió importar de París porque no se conseguía en Estados Unidos. Fue la primera vez que este instrumento se usó en un score americano, y le permitió a North jugar con insólitas combinaciones de sonidos, imitando la textura percusiva y algunas sonoridades de los vientos de madera inalcanzables con los instrumentos convencionales. Para los títulos iniciales y los créditos finales aumentaría a 120 el número de músicos.

Ondioline

Crótalos

Marimba

Dulcimer

UNA LIBERTAD QUE LOS ESCLAVOS ENVIDIARIAN

Kirk Douglas, que pretendía hacer un péplum adulto y trascendente, de gran espectáculo pero también de reflexión, no de carácter espiritual sino moral, entendía la importancia dramática que la música podía imprimirle a la película, y le dio a North una libertad absoluta para dar rienda suelta a su creatividad, ayudado porque estaba despojada de las presiones de un gran estudio, ya que el control total lo detentaba Bryna. Universal solo conservaba la distribución.

Además, tuvo la suerte de que la producción se vio demorada por distintas circunstancias, así que North contó con un año entero para componer la partitura, modificarla y pulirla hasta la perfección, escribiendo más de tres horas de música y llegando a visionar la película completa 18 veces, algo inusual que le permitió elaborar y pensar su obra al milímetro. Estas ventajas no quitan un ápice del talento de North, que creó una pieza rebosante de vitalidad e inspiración, que elevó la dimensión narrativa de la película.

El propio Douglas confesaría que la música de North “es una de las más hermosas y brillantes jamás escritas”.

Spartacus – Caravan – Alex North

La que muchos consideran la obra maestra de Alex North se inspiró, según sus propias palabras, en la partitura que Sergei Prokofiev compuso para Alexander Nevsky (Aleksandr Nevskiy, Sergei M. Eisenstein, 1938), pero además destila el contrapunto dramático de “La consagración de la primavera” (Vesná Svyaschénnaya / The Rite of Spring) de Igor Stravinsky, una obra de la música culta que tiene la particularidad de desplegar en un momento una canción delicada y lírica, y en el siguiente atacar con brutalidad al oyente con sus danzas salvajes. 

Por otra parte, la música de Espartaco se sale de los cánones de la banda sonora del viejo péplum y entra en la atonalidad característica de la música moderna, combinando ritmos ásperos y casi disonantes con exuberantes melodías armónicas, música de batalla, marchas espeluznantes apoyadas en estridentes secciones de trompetas, y el exotismo de la música étnica, mediante la experimentación con instrumentos no tradicionales.

En El arte de la colaboración, un documental sobre música de cine, Steven Spielberg y John Williams opinan sobre la banda sonora de Espartaco, y la señalan como prototipo de renovación. Spielberg ejemplifica esto con la escena del duelo a muerte entre Espartaco y el gladiador negro: “La disonancia de la pieza” –explica el director– “hace que parezca música postmoderna. No suena a gladiadores. Tiene elementos de jazz, emplea el contrapunto… te deja de piedra porque tiene tantos matices que te provoca un conflicto interno como el que mantienen Woody Strode y Kirk Douglas en ese duelo a muerte”.

A su vez, el maestro John Williams agrega: “Esa especie de primitivismo mezclado con un vocabulario armónico y rítmico tan original era nuevo en el cine americano y creo que es un ejemplo excelente de por qué “Espartaco” tiene una de las mejores bandas sonoras que jamás se hayan hecho.”

Combate entre Espartaco y Draba (Woody Strode), el gladiador negro

VARIEDAD TEMATICA E INNOVACION

La música que North compuso para Espartaco está llena de variantes, tanto temáticas como rítmicas, con una estructura melódica de gran inspiración y orquestaciones poco habituales, dominadas por la percusión y los metales.

Ya en los títulos iniciales del film North marca el terreno de la innovación, creando un tema que abre con una enorme sección de vientos (seis trompas francesas, seis trompetas, siete trombones y dos tubas), apoyada por una batería de percusionistas con redobles de tambores de corte militar. Si bien está expuesto en clave de fanfarria, el tono no es triunfalista sino una rara combinación de brutalidad y fatalismo. El mismo aire fatalista que se respira en toda la película, que presagia la tragedia a la que están condenadas las ilusiones de los esclavos.

El tema empareja el concepto visual de los títulos de apertura en los que el experto Saul Bass retrata, de manera metafórica, el poder irresistible de Roma mediante iconos, símbolos, palabras grabadas, atributos del poder del Imperio, bustos de la élite patricia romana, uno de los cuales, al final se resquebraja y desmorona. Combinada con el fresco de Bass, la música de North es un perfecto ejemplo de cómo usar la yuxtaposición para exacerbar la fuerza simbólica de las imágenes: el poderío de Roma amenazado por la rebelión de los esclavos.

La partitura despliega nueve leitmotiv, desde melodías dinámicas y alegres para acompañar al ejército de esclavos en su entrenamiento, su vida en los vivacs, el reclutamiento en los pueblos, que por momentos remiten al sonido característico del western, hasta pasajes melancólicos y de gran lirismo (la escena de la noche previa a la batalla final), y el bellísimo tema de Varinia (Jean Simmons) la esclava amante y compañera de Espartaco, que juega como identificación del personaje, pero que se convierte en “Love Theme” y en uno de los clásicos indiscutibles de la música de cine, una verdadera leyenda llevada por suntuosas cuerdas y adornada por vientos de madera de una sensibilidad estremecedora.

Spartacus – Hopeful Preparations – Alex North

Spartacus – Vesuvius Montage – Alex North

Spartacus – Headed to Freedom – Alex North

El otro personaje que se representa con un leitmotiv es Craso (Laurence Olivier), con un tema de connotaciones militaristas, pero construido mediante trompetas apagadas y distantes y percusión marcial, que se asimila luego a las imágenes de las legiones, sin solemnidad ni triunfalismo sino como una siniestra y amenazadora cadencia de muerte.

Espartaco tiene su tema y también se presentan dos leitmotiv diferenciados para los gladiadores: el tema del Ejército de los Esclavos, en el que trombones y percusión se articulan en una pieza marcial de registro más agudo, y la Marcha de los Gladiadores, alegre y heroica con base de tambores y cornos.

Spartacus – On to Vesubius – Alex North

Spartacus – Homeword Bound – Alex North

EPILOGO

Alex North lideró en la década del 50 a una nueva generación de compositores para introducir métodos innovadores en la concepción de la partitura cinematográfica, que con un estilo dinámico exhibió en Espartaco, uniendo las construcciones tradicionales de leitmotiv con las disonancias y la atonalidad de la escuela modernista, de la que fue, además, uno de sus precursores.

A través de múltiples y finos temas que ya se consideran icónicos en la música de cine, supo capturar magistralmente el espíritu de Espartaco, el anhelo de libertad de los esclavos, la crueldad de Roma, y el inmenso amor de Espartaco y Varinia, imposible y finito en el tiempo terrenal pero eterno en el más allá, manipulando la emoción del espectador y sublimando el poder evocador de la música.

La calidad y creatividad de la partitura de Espartaco, su riqueza expresiva, significaron una verdadera revolución conceptual del género épico, marcó la consagración de Alex North como compositor, y reveló sus posibilidades para especializarse en películas históricas, que confirmaría en los años siguientes con otras grandes superproducciones como Cleopatra (Cleopatra, Joseph L. Mankiewicz, 1963) y El tormento y el éxtasis (The Agony and the Ecstasy, Carol Reed, 1965), más allá de su talento para ambientar dramas sociales o su personal aporte en la introducción del jazz en la música de cine.

Espartaco es el monumento al genio de Alex North, su obra maestra, una banda sonora colosal, que potenció la narrativa de Kubrick y los esfuerzos de Douglas, logrando la sinergia ideal para una película inolvidable, de esas que ya no se hacen.

THE END

Referencias:

[1] Espartaco y Ben-Hur se venían filmando casi simultáneamente durante 1959, pero la película de Douglas sufrió obstáculos que hicieron que se demorara su estreno hasta 1960.

Alex North - Biografía

La magistral batalla rodada por Stanley Kubrick para la monumental SPARTACUS de Kirk Douglas, editada aislando el sonido ambiente y los efectos sonoros. Sincronizamos la impactante banda sonora original de ALEX NORTH. Los tres temas que el compositor escribió para acompañar las escenas: “Maniobras”, “Formaciones” y “La batalla” con excelente calidad de sonido. Aquí te presentamos la parte 1. La parte 2 en el siguiente vídeo. Imágenes y música a pleno.

La magistral batalla rodada por Stanley Kubrick para la monumental SPARTACUS de Kirk Douglas, editada aislando el sonido ambiente y los efectos sonoros. Sincronizamos la impactante banda sonora original de ALEX NORTH. Los tres temas que el compositor escribió para acompañar las escenas: “Maniobras”, “Formaciones” y “La batalla” con excelente calidad de sonido. Aquí te presentamos la segunda y última parte. La parte 1 en el vídeo anterior. Imágenes y música a pleno.

Títulos principales de SPARTACUS editados sincronizados con el tema directamente tomado del CD de impactante banda sonora original de ALEX NORTH. Imágenes y música a pleno. Si te ha gustado este vídeo te invitamos a apoyar nuestro trabajo SUSCRIBIÉNDOTE gratis a nuestro canal de Youtube THEMOVIESCORES.

GRANDES MOMENTOS DE LA BANDA SONORA – SPARTACUS (ESPARTACO, Stanley Kubrick, 1960) Música ALEX NORTH – ORIGINAL MOTION PICTURE SOUNDTRACK Vídeo Edition themes «Forest Meeting/On to the Sea» Music composed & conducted by ALEX NORTH. Si te ha gustado este vídeo te invitamos a apoyar nuestro trabajo SUSCRIBIÉNDOTE gratis a nuestro canal de Youtube THEMOVIESCORES.

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