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The Cassandra Crossing (1976)

El puente de Casandra / Pánico en el puente

Jerry Goldsmith: Ecos de un puente condenado

por Eduardo J. Manola

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Un grupo terrorista ataca un laboratorio de la OMS en Ginebra en el que se almacenan cepas de un virus muy contagioso y letal y, por su propia torpeza, dos asaltantes se infectan. En la fuga, uno de ellos logra subirse a un tren de pasajeros. Lo que sigue es un típico exponente del cine “catástrofe” de la época, con gente contagiándose en el tren en cuarentena dirigiéndose, a toda velocidad, al puente de Cassandra, al abismo, mientras los militares intentan “limpiar” la situación.

El productor Carlo Ponti reunió un elenco multiestelar impresionante, con Burt Lancaster, Sophia Loren, Ava Gardner y Richard Harris a la cabeza, y contrató a Jerry Goldsmith para escribir la música, ya en esa época el compositor más requerido de Hollywood luego de sus exitosas partituras para Patton (Patton, Franklin J. Schaffner, 1970) y Barrio Chino (Chinatown, John Huston, 1974). Ese mismo año (1976), ganaría el Oscar por la extraordinaria banda sonora de La profecía (The Omen) de Richard Donner.  

Goldsmith consideraba El puente de Cassandra como un film de segunda línea y aceptó el trabajo más que nada por el dinero y porque su amigo George Pan Cosmatos estaba tras las cámaras. Sin embargo, y pese a la endeblez del argumento de la película, que resultó un producto más bien fallido del género, el maestro californiano se muestra efectivo, como casi siempre, y construye una banda sonora repleta de sus más típicos y habituales recursos, que fácilmente remite a sus trabajos en El planeta de los simios (Planet of the Apes, 1968) otra vez de Schaffner, y El Yang-tsé en llamas (The Sand Pebbles, Robert Wise, 1966).

Si bien no inventa nada nuevo, la orquestación es ingeniosa y es la música de Goldsmith lo que hace que el film funcione de alguna manera, más que nada en las secuencias de acción, donde crea verdaderas vorágines de música mediante una inteligente mezcla de vientos de metal agresivos, vientos de madera, base multirrítmica y sincopada, y una percusión brutal: lo que es decir, puro Goldsmith.  

A su vez, recurre a los metales para crear un sonido de “eco” que identifica al puente, y a la manipulación electrónica para representar al virus, casi como dos personajes, como verdaderos leitmotivs, en un claro ejemplo de función narrativa de la música de cine.

Contrastando con las efectivas pistas de acción, Goldsmith compone la canción “It’s All a Game” con letra de Hal Shaper, que además adapta en versión instrumental como tema de amor, que funciona como leitmotiv de los personajes de Richard Harris y Sophia Loren y es también utilizado en los títulos principales y finales de la película. Construido en base a cuatro notas con harpsichord, una sección de cuerdas y piano, en estilo soft-pop acorde a la época en que se estrenó el film, evidencia reminiscencias de las melodías sensuales de Ennio Morricone, y su instrumentación recuerda vagamente al famoso tema “Chi mai” del maestro italiano, de la película El profesional (Le professionnel, Georges Lautner, 1981).

En la película aparece otra canción, “I’m Still on my Way”, que no tiene nada que ver con Goldsmith, sino que fue compuesta por Dave Jordan e interpretada por Ann Turkel, bastante mediocre por cierto, que además no encaja demasiado en el film. 

Ann Turkel interpreta la canción “I’m Still on my Way”

The Cassandra Crossing es una de las dos películas del denominado “cine catástrofe” en las que Goldsmith se involucró en los 70. La otra fue El enjambre (The Swarm, Irwin Allen, 1978). De todas formas esta banda sonora mantiene el estilo que el compositor resume en sus trabajos para Capricornio Uno (Capricorn One, Peter Hyams), Alerta: Misiles (Twilight’s Last Gleaming, Robert Aldrich) y Callejón infernal (Damnation Alley, Jack Smight), las tres compuestas en el año 1977, un año después de El puente de Cassandra, una obra claramente menor en la filmografía de Goldsmith, pero efectiva e infaltable en la colección de sus seguidores.

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