El artesano del crescendo

por Eduardo J. Manola

Lwow, Lwowskie, Polonia, (hoy Lviv –Leópolis-, Ucrania), 17 de Julio de 1932 – Katowice, Slaskie, Polonia, 29 de diciembre de 2013

Compositor polaco de música clásica y cinematográfica, que se hizo popular y conocido por su banda sonora para la película Bram Stoker’s Dracula de Francis Ford Coppola. Sin embargo, ya en ese entonces era un músico de gran prestigio en su país, galardonado con diversos premios por sus trabajos en música culta y concertística, e integró la vanguardia musical polaca de la década de 1960, llamada “Escuela de Silesia”, junto a nombres como Krzysztof Penderecki y Henryk Górecki, también conocidos como “33” en referencia a la edad de cada uno de ellos. Este grupo, que apareció por primera vez en el Festival de Otoño de Varsovia, buscó cambiar las formas musicales de concierto por la experimentación con revolucionarios sonidos con base en la percusión, pero estas ideas fueron evolucionando hacia un neorromanticismo sinfónico en el que destacó el talento de Kilar.

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Cursó estudios de piano y composición en las mejores academias polacas, como la Escuela de Música de Katowice, de 1950 a 1955, con el pianista W. Markiewiczowna y el también pianista y compositor Boleslaw Woytowicz, continuando su educación musical en Cracovia y Estados Unidos, y en 1959 en París recibe clases de perfeccionamiento de la célebre pianista francesa Nadia Boulanger, que tuvo entre sus más conspicuos alumnos a Daniel Barenboim, Aaron Copland, Philip Glass, Michel Legrand, Quincy Jones, Darius Milhaud, Astor Piazzolla y Lalo Schifrin, entre muchos otros. En 1955 compone su “Primera Sinfonía” para cuerdas y una pieza denominada “Little Overture”. 

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La pianista Nadia Boulanger junto a Astor Piazzolla

SUS OBRAS DE CONCIERTO Y MÚSICA CULTA

Su frondosa carrera en la música culta, en la que destacó por la sencillez de expresión y su rápido impacto, presenta influencias de las fuentes tradicionales polacas, sagradas y profanas, e incluye el “Concierto para piano y orquesta” (1996); su famosa “Oda en memoria de Béla Bartok” (1957), por la que en 1960 recibe el premio “Lili Boulanger Memorial Fund Award” en Boston; “Exodus” para orquesta y coros (1981), considerada una de las grandes obras corales de Kilar; el “Angelus” (1984), un tratamiento musical a gran escala del texto del Ave María, que el músico dedicó a su mujer, con recitaciones susurradas alternativamente para voces masculinas y femeninas, soprano solista, impactantes crescendos (en lo que es un maestro), y una base percusiva impresionante; “Preludio para cuerdas” (1988); “Piano Concerto” (1997); y su “Missa pro pace” (2000), con soprano, alto, tenor, bajo y coros. Sus influencias musicales se encuentran en compositores de la música tradicional polaca como Tadeusz Baird y Grazyna Bacewicz, en clásicos como Tchaikovsky, Barber y Schubert, y en el compositor, teórico musical, artista y filósofo americano John Cage, pionero de la música aleatoria, de la música electrónica y del uso no convencional de los instrumentos, que influyera también en  músicos cinematográficos como Toru Takemitsu y la pareja de pioneros de los sonidos sintetizados Louis y Bebe Barron, hacedores de la banda sonora del clásico Planeta prohibido (Forbidden Planet, Fred M. Wilcox, 1956).

LOS INICIOS EN EL CINE POLACO

Sin embargo, y paradójicamente, Kilar se hará más conocido internacionalmente por su labor como músico cinematográfico, con un centenar de partituras para cine y televisión. En 1958, inicia esa veta en el cine polaco, trabajando en documentales, y su primera banda sonora para un largometraje la compone para el director Bohdan Poreba, Los sonámbulos (Lunatycy). Se puede decir que la fuerza de Kilar en el cine polaco comienza con El silencio (Milczenie) de Kazimierz Kutz, con quien volverá a trabajar en La sal de la tierra negra (Sol Ziemi Czernej, 1970) y La perla de la corona (Perlaw Koronie, 1972), y se profundiza su prestigio en 1967 al ser premiado por el Ministerio de Cultura de Polonia, galardón que recibirá varias veces, y con las colaboraciones que iniciará en 1969 con el director Krzysztof Zanussi y en 1975 con Andrzej Wajda.

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Con Zanussi colaboró desde su primera película, La estructura de cristal (Struktura krysztalu, 1969), pasando por títulos como Zycie rodzinne (1971), Iluminación (Iluminacja, 1973), Spirala (1978), la tv movie Kontrakt (1980), Il sole nero (2007), Rewizyta (2009), y la última Obce cialo (2014), entre muchas otras. Para Wajda destacan las bandas sonoras que Kilar escribió para las películas de temática social que surgieron en Polonia en la convulsionada década del setenta, como La tierra de la gran promesa (Ziemia obiecan, 1975), y La línea de sombra (Smuga cienia, 1976), y también su trabajo para Korczak (1990) sobre la vida del legendario pedagogo y su heroica dedicación a proteger niños judíos huérfanos durante la ocupación nazi.

COPPOLA AL RESCATE

Cuando parecía que su figura comenzaba a olvidarse, fue Hollywood el que rescató su genio cuando en 1992 Francis Ford Coppola lo convoca para componer la banda sonora de Bram Stoker’s Dracula, su particular versión del clásico de la literatura de horror del escritor irlandés, para la que crea una partitura impactante, repleta de matices, llena de lirismo y de una fuerza expresiva en el uso de los crescendo que tan bien maneja, que lo catapulta de inmediato al reconocimiento y popularidad en el círculo de la música de cine y, lo que es más importante aún, hace que su obra sea recuperada a través de la edición de recopilaciones discográficas en CDs.

El éxito de la banda sonora de Bram Stoker’s Dracula le granjeó a Kilar el premio de la ASCAP de 1993, pero curiosamente la partitura no se presentó a las nominaciones del Oscar, por una insólita decisión de los productores del film.

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POLANSKI Y CAMPION

Su colaboración con su compatriota, el director Roman Polanski, es también de destacar, con tres películas: La muerte y la doncella (Death and the Maiden, 1994), con Sigourney Weaver, La novena puerta (The Ninth Gate, 1999), con Johnny Depp, y El pianista (The Pianist, 2002) con Adrien Brody. En 1996 escribe la música para Retrato de una dama (The Portrait of a Lady) de Jane Campion, protagonizada por Nicole Kidman.

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EPÍLOGO

Wojciech Kilar, que falleció en 2013 a los 81 años, ha sido un músico cinematográfico de lujo, tardíamente descubierto a sus 60 años, con una capacidad innata para combinar el sinfonismo y clasicismo más tradicionales, la música sacra y coral, con técnicas más experimentales e innovadoras. Su magistral y acentuado sentido del crescendo no hace más que generar una inusual arquitectura orquestal, evocadora de sus raíces eslavas, que se completa con su particular y personal sensibilidad lírica y romántica. Su esencia, en rigor de verdad.

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