All Is Lost 2013 BSO review

Homenajeamos al inolvidable ROBERT REDFORD, recientemente desaparecido, recuperando en TheMovieScores otra de las reseñas escritas hace algunos años por nuestro colaborador Frederic Torres. En este caso, la música de Alexander Ebert para esta historia de soledad, desesperación, pérdida y lucha contra los elementos

BSO REVIEW

ALL IS LOST (2013)

Cuando todo está perdido

Música compuesta por Alexander Ebert

Community Music Group CMG 024 (2013)
por Frederic Torres

Entre los originales planteamientos ofrecidos por este film, el principal de los cuales vendría constituido por el insólito protagonismo en solitario de Robert Redford, único actor en aparecer a lo largo y ancho del metraje, no sería el menor de ellos el haber recurrido a Alexander Ebert para componer la música, pues no es un nombre especialmente vinculado al cine.

 

De hecho no lo había estado hasta que se le asignó este trabajo, pues su periplo musical se inició vinculado al grupo punk “Ima Robot”, durante el cual cayó víctima de la dependencia de la heroína durante unos años hasta su encuentro con la vocalista Jade Castrino, quien lo habría rescatado para fundar otro grupo, “Edward Sharpe and the Magnetic Zeros”, de impronta folk aunque provisto de una importante presencia electrónica.

 

Ahora, con esta partitura de características intimistas y totalmente alejada de cualquier grandilocuencia orquestal, Ebert, que firma con el nombre artístico de “Alexander” en la portada del disco (aunque en la carpetilla interior y en el propio compacto consta con el nombre completo), no sólo ha pasado a engrosar la amplísima nómina de compositores asociados a la música cinematográfica, sino que lo ha hecho con un trabajo interesante, que funciona introspectivamente acompañando antes los estados de ánimo del protagonista que no el contexto, aunque éste tampoco se deje de lado.

 

Trabajo que, además, le ha proporcionado sorprendentemente el Globo de Oro a la mejor partitura del año (en una apuesta realmente atrevida de parte de la institución), a pesar que la Academia Hollywoodiense ni siquiera lo haya considerado entre los cinco mejores del año.

 

Lo cierto es que la cosecha hollywoodiense ha resultado un tanto singular en lo que atañe al apartado musical, por cuanto los films a los que pertenecen las dos partituras ganadoras de los principales premios comparten situaciones y planteamientos argumentales similares, variando tan solo el paisaje y la forma de mostrarlo/enfrentarlo al espectador, pues tanto Gravity como Todo está perdido narran la denodada lucha por sobrevivir de sus protagonistas.

allislost

La primera desde unos presupuestos adrenalíticos que, aunque no están ausentes de la segunda, se constituyen en su principal razón de ser, mientras que, por el contrario, en Todo está perdido, la peripecia lleva un ritmo más pausado que invita mayormente a la reflexión de parte del espectador, pero sabiendo manejar la tensión hasta el mismo plano final.

 

Ello propicia que Ebert haya encarado su trabajo desde unos presupuestos contrapuntísticos a la hora de acompañar los sentimientos y emociones del solitario protagonista, acordes a sus diferentes estados de ánimo, antes que prestar atención al contexto marino en el que se desarrolla la acción, por mucho que en el inicio de varios de los fragmentos del disco se incluyan algunos efectos sonoros como el del oleaje a fin de ubicar al oyente (en “All Is Lost” y “The Infinite Bleed”, por ejemplo).

 

Así, aunque los protagonistas de ambos films intenten mantener la cabeza fría para afrontar (con su esmerada preparación) los embates que se les plantean ante lo desesperado de su situación, Steven Price, el compositor de Gravity, opta por rodear a la astronauta Stone de un diseño sonoro acorde a la alta tecnología que aquella tiene que manejar para conseguir sobrevivir, mientras que Ebert, que por momentos parece acercar sus maneras a esta forma de entender el acompañamiento cinematográfico.

 

Eso ocurre en “The Infinite Bleed”, un extenso fragmento de ocho minutos y medio de duración en el que el sintetizador (con la importante complicidad de la gravedad que proporciona el cello) crea un ambiente de reminiscencias marinas, plagado de ecos y sonoridades que recuerdan el mundo subacuático sobre el que trata de sobrevivir a cualquier precio el personaje encarnado por Redford (incluyendo los “silbidos” de los delfines), plantea un enfoque muy diferente pues este fragmento, como otros de similares características (“Excelsior” o “The Invisible Man”), obedece más al clima de pesadilla que propicia la soledad del protagonista, enfrentado al lento pasar de las horas y los días frente a la inmutabilidad de la naturaleza, tan inmensamente bella como despiadada, que a otra cosa (como ilustra “The Instincts of Boredom”, de marcado acento percusivo).

All Is Lost 2013 BSO review - Alexander Ebert
All Is Lost 2013 BSO review
El compositor Alexander Ebert

Esta reflexión es el punto neurálgico de la elaboración del trabajo de Ebert, la explicación de su opción camerística como metáfora de la pequeñez humana frente a la grandiosidad (oceánica), que le acerca pero a la vez le distancia de la propuesta que Mychael Danna elaborara para su exitosa Vida de Pi, más allá de la similitud de situaciones dada en ambos films.

 

El director, J.C. Chandor, dispone para su relato de un enfoque menos fabulador y más realista ayudado por la interpretación de corte naturalista de Redford, quien apenas expresa nada en voz alta a lo la largo del metraje, por lo que es la música la “traductora” de las emociones del personaje, la que asume en voz alta sus anhelos, su lucha contra el tedio y el abatimiento (“Virginia´s Dream”, con las guitarras, el tarareo y el silbido de Ebert; la etérea y atmosférica “Pulse of the Weight”, con el xilófono de protagonista; “Somewehre in the Midnight of Summer”, con el banjo, el órgano y la voz, una vez más, de Ebert), la que, en definitiva, deviene metáfora de los propósitos y lema del film, que podría resumirse en que cuando uno cree que “todo está perdido”, lo último en desaparecer es la esperanza.

 

En este sentido, el tema “All Is Lost” se convierte en una suerte de suite simbólica de estas pretensiones, con el tema central apoyado en la flauta y las guitarras, previa introducción del sintetizador simulando el lejano sonido de las bocinas de los barcos, estableciendo la idiosincrasia, alejada del intrusismo, de la partitura, hasta el punto de no hacer acto de presencia hasta bien entrado el metraje del film.

 

Ello propicia una sensación de brevedad a pesar que la música evoluciona conforme la complejidad de la desesperada situación del protagonista va apoderándose del relato. Y lo hace de un modo tan literal que fragmentos como el que acompaña la estremecedora secuencia de los enormes buques cargueros que, a pesar de pasar a su vera, ignoran el pequeño bote salvavidas de Redford, en “The Invisible Man”, dadas sus grandes dimensiones, auténticos y monstruosos robots marinos que circulan con piloto automático, deviene en fantasmagórico fragmento cuyos coros se ven vencidos paulatinamente por la desesperación.

All Is Lost 2013 BSO review

El tono de pesadilla, la crudeza de la impertérrita naturaleza contra la que ha de bregar el protagonista en su periplo, encuentra en “Dance of Lilies” su punto más álgido, distorsionando con los cellos y el sintetizador (de fondo) la melodía silbada, ora aflorando sus aspectos más diegéticos conforme las alucinaciones de Redford devienen en “su” realidad, ora retirándolos para dar paso al dramatismo y, especialmente, a la irrupción del más absoluto desasosiego mediante una atonalidad sustentada en la intervención del piano y unos estremecedores cellos (acompañados de una pequeña pero “alienante” percusión) que, tras un leve crescendo, deviene puro desgarro al finalizar con el lamento de la voz de Ebert.

 

El colofón lo constituye la canción “Amen”, interpretada y compuesta también por el omnipresente Ebert, la cual establece, para los créditos finales, una especie de reflexión sobre el protagonista, convirtiéndose más que en un rezo, en un brindis a la fuerza vital que lo impulsa a lo largo de la película. Lástima que no esté a la altura de la introspección llevada a cabo por una partitura imaginativa, cuidada y pensada para convertirse en el alma de un personaje que logra, pese a la magnitud de la desolación que le envuelve, sobrevivir gracias a su tenaz voluntad y, sobre todo, su esperanza. Como el mismo Ebert, vaya.

All Is Lost 2013 BSO review
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Ana
Ana
9 months ago

¡Muy buen artículo!