Carles Cases
Carles Cases

Desde que comenzaran a trabajar juntos a principios de los noventa, el compositor Carles Cases y el director Ventura Pons han conformado uno de los binomios históricos del cine español y europeo. Analizamos, entre otras cosas, el último trabajo del compositor catalán

BSO REVIEW

MÚSICA PER A VENTURA PONS (2024)

CARLES CASES. EL CÍRCULO SE CIERRA

por Frederic Torres

Dedicado al querido amigo, Xisco

 

Por motivos entre lúdico y profesionales, el pasado mes de diciembre de 2023 me encontraba en un Madrid pre-navideño a rebosar de paseantes por sus calles engalanadas con luces de todo tipo y condición. Atrapado entre el gentío, elegí uno de los pocos refugios que tenía al alcance, el subterráneo de una conocida tienda de discos de la capital castellana en la que de repente, como si hubiera viajado unas cuantas décadas atrás en el tiempo, me encontré rebuscando a la vieja usanza entre los vinilos de la sección de bandas sonoras supervivientes de otra época que, gracias a las modas, han vuelto a cobrar vida en esta tercera década del siglo XXI.

 

Allí di con una de las primeras bandas sonoras editadas del compositor Carles Cases, Havanera 1820, una película de principios de los noventa. Fue un hallazgo, porque a pesar de la eclosión del vinilo durante esta última década, no es nada fácil encontrar determinados títulos, sobre todo si se trata de originales del momento, como es el caso, y no de reediciones de lujo y mayor gramaje.

 

Cases había trabajado mano a mano con el conocido cantautor catalán Lluís Llach entre 1983 y 1990 en álbumes tan emblemáticos como T’estimo, Maremar, Astres o Geografia, además de haber compartido más de ocho centenares de conciertos en directo (se dice pronto) durante la década anterior, la de los ochenta.

Carles Cases
Carles Cases

Y eso, después de haber entrado en el campo de la música profesional a través del jazz, formando parte de la Big Band de Lluís Rovira, y fundando con posterioridad el Carles Cases Quartet y Blaumarí. De hecho, con el mismo Llach, debutó en el cine gracias a la adaptación de la novela de José Luís Sampedro, El río que nos lleva, en 1989, llevada a cabo por Antonio del Real, para inmediatamente coger vuelo en solitario gracias, entre otros, a la solicitud de importantes cineastas como Ventura Pons, con quien mantendría una intensa y prolífica relación profesional sin parangón por estos lares, pero también con otros de no menor enjundia como Gonzalo Suárez, Jaume Balagueró, o Jaime Chávarri.

 

Como quiera que sea, una vez ya en València, a tiempo de celebrar las fiestas navideñas en casa, me encontré con que el Maestro Cases había tenido la deferencia y el detalle de facilitarme sus dos últimos álbumes, Minimal y París-Casablanca-New York.

 

El primero, lanzado hace unos años, en 2021, tal como el título afirma de un modo harto explícito, con el minimalismo como referente principal, conformándose como una cima de ese estilo barroco que caracteriza sus composiciones debidamente insertadas en el mundo musical contemporáneo, en el que el autor toma forma y partido («Bàndol» es el subtítulo en catalán, al que acompaña el lema «Música per a temps de conflicte») debido a una autoimpuesta reflexión ante la epidemia recién superada, en la que de algún modo se genera un conflicto existencial entre la deshumanización y la solidaridad de los seres humanos, acentuado por los límites  del obligatorio y aconsejable confinamiento que propició aquella.

 

El compositor se adentra en ambos bandos y expone tanto el primero («Perdut en l’engranatge», «Producció»), como el segundo («Confiança», «Cooperació»), en un duelo conceptual en el que el desarrollo de unos temas no se entiende sin los otros, y en el que el artista no puede quedar al margen de la toma de partido, puesto que se trata de una cuestión que no solo le atañe a él, sino a todos aquellos que atendemos esa música surgida de estos tiempos conflictivos a los que alude el subtítulo, a cuyo criterio queda expuesta la misma, con temas tan emocionantes como «La Bellesa en les Coses», y «Adéus que no ens hem pogut dir», promulgando un viaje circular que comienza con las cuerdas («Obertura. Som»), y termina con la orquesta en pleno («Obertura. Anem (Bàndol))», algo que consigue gracias a la complicidad de unos solistas extraordinarios (en especial, Alberto Reguera, al frente del violín y la viola; Pep Pérez, al piano; Sveta Trushka, al cello, y Jan Badia, al clarinete), además de la Bulgarian Chamber Orchestra, bajo la batuta de Deyan Pavlov. La posición del artista no puede resultar más definida.

Carles Cases
Minimal – «Obertura. Som» – music by Carles Cases

En consecuencia, el álbum que sigue un par de años después, ya en 2023, se convierte en la lógica continuidad del periplo viajero que el compositor exhibe en su título, el citado Paris-Casablanca-New York, una obra surgida desde la contemplación-asimilación de la vida transcurrida desde su estudio de Sant Esteve de Comià, un emplazamiento único junto a una ermita románica apartada de cualquier núcleo urbano, que a la vez le sirve de casa-refugio al propio Cases, en un proyecto que revisita aquellos lugares no ya en los que ha estado, sino en los que ha vivido, como bien explica de manera sucinta en el cuadernillo del disco.

 

Se trata de un proyecto que establece una línea de continuidad con otras revisitaciones efectuadas por el compositor, como Carles Cases diu Llach, en 2013, a partir del trabajo llevado a cabo como pianista y arreglador del famoso cantautor catalán durante la década de los ochenta,  o Espirituals, del 2018, álbum en el que Cases arreglaba diversos temas clásicos del gospel norteamericano cantados tradicionalmente durante la celebración de la misa dominical en Cataluña, cuando era un infante, al que se apunta este nuevo álbum en el que se combinan los estilos dada la disparidad de los lugares convocados, bien integrados a través de su Strings Band, conformada por Reguera, Trushka, y Manel Fortià, quien se encarga del contrabajo a la hora de salpicar de toques jazzy el chispeante desarrollo de los temas, además de la Vienna Ensemble Strings dirigida por David Hernando, que dota de «cuerpo» al periplo vital que Cases desgrana tema a tema a lo largo del álbum, caracterizado por el uso de la cuerda, según intención manifestada por el autor.

 

Mimbres valiosos que ya despuntan en «El Gaucho», primer tema del álbum, que adquiere las formas del tango, y que aparecen aquí y allá, como la bossa «Riu d’Amor», o la preciosa habanera «Guajira». Otros, en cambio, a pesar de su nomenclatura, describen peripecias, pues Cases entiende determinados lugares visitados como vividos, los sitios donde se ha hecho el café y ha callejeado, caso de «Pigalle», «Vent de Ponent», «5th Avenue», «Mar del Plata» (configurada desde una perspectiva dramática y tensional), así como la excelente «Aurores Boreals», dedicada a su inicial periplo musical en Escandinavia.

 

Pero no solo, pues el proyecto está dedicado a su madre, Angelina, con quien el autor confiesa en el cuadernillo haber tenido siempre una relación muy especial desde que era pequeño, de ahí que temas como «The Actress» dispongan de un halo de lirismo muy especial, al igual que «Fontana», iniciada elegantemente con el piano. Con todo, no se olvida el autor de su estilo minimalista y barroco, y de ello son buenos ejemplos «Le Roi», y el tema que cierra por todo lo alto este álbum tan vitalista y dinámico, «Acqua Alta».

 

Finalmente, el círculo se cierra el 8 de enero de 2024, cuando fallece Ventura Pons, el director con el que Cases ha conformado uno de los binomios históricos del cine español y europeo desde que comenzaran a trabajar juntos a principios de los noventa con Aquesta nit o mai (Esta noche o jamás, en su versión de estreno en castellano). A pesar de cierto distanciamiento en los últimos años, con Pons, Cases siempre se ha encontrado en su salsa.

Carles Cases
Ventura Pons
El director Ventura Pons

A su primer trabajo, inmediatamente sigue otra comedia, Rosita, please!, en 1993, para a continuación, y sin solución de continuidad, componer una de sus obras más recordadas, El perquè de tot plegat (El porqué de las cosas), de 1994, una sutil comedia basada en el libro de relatos homónimo de Quim Monzó, que ofrecía una panorámica coral de la sociedad de su momento exhibiendo un trazo fino, en la línea de un Rohmer o incluso, Allen.

 

Su tema «Voluntat», se convirtió en el mejor y más perfecto exponente del espíritu de la película, siendo todavía hoy en día uno de los temas más recordados de la década de los noventa y uno de los más populares y representativos de la carrera del compositor, motivo por el que acertadamente Cases decide posicionarlo como apertura de este último álbum, concebido como un inmediato homenaje al realizador, Música per a Ventura Pons.

 

Sabedores del gusto de Cases por el desencaje cronológico de los temas arreglados para su escucha específica, no era esperable un repaso al estilo «purista» imperante hoy en día entre tanta edición ampliada a base de temas extra protagonizados por intervenciones a veces mínimas ante las que el audiófilo no puede por menos que echar de menos aquellos arreglos y ensamblajes efectuados con esmero para los propósitos comerciales que tan habituales eran en la segunda mitad del siglo pasado a la hora de editar vinilos. Inmediatamente, el compositor prosigue su recorrido con «Submissió», otro tema perteneciente a la misma película, aunque de tono mucho más lírico, y por tanto más emocional.

 

Como dramático se torna el desarrollo de la «Obertura I», de Amic/Amat, de 1998, provisto de una intensidad contrapunteada por la «Obertura II», de estilo barroco y en el que el minimalismo vuelve a convertirse en el hilo conductor del relato musical.


El fragmento de mayor extensión del álbum corresponde a «Irina», perteneciente a Animals ferits (Animales heridos, 2005), desarrollado en un tono entre dramático y jazzy, en el que la batería secunda las intervenciones solistas de un modo siempre reconocible. El recorrido del compositor en su particular homenaje pasa también por Anita no perd el tren (Anita no pierde el tren, 2001), en el que Cases se muestra más reposado y clásico en su «Moderato», y mucho más acelerado en el «Finale e Presto», con una vibrante cuerda salpicada de toques jazzy, un género al que el autor siempre gusta de volver y con el que tamiza el punto de vista de los relatos.

Amic / Amat – «Ouverture» – music by Carles Cases
Carles Cases

El recorrido va y viene a través de diversos temas pertenecientes a films como Manjar de amor (Food of love, 2002), con la bella y lírica «Music of the Beauty», de neto sabor morriconiano; la tensional Amor idiota (2004); el bellísimo «Trio», con esos solos de cello y violín, al que se suma con posterioridad el piano, protagonista también de «Ifigènia», pertenecientes ambos a Actrius (1997); el siempre omnipresente minimalismo de «No Morir», y el desasosiego de «Resurrecció», ambas de Morir (o no) (2000); hasta llegar a ese minimalismo recurrente, pero actualizado, de Forasters (Forasteros, 2008), y al solo de trompeta protagonista de La vida abismal (2007), dos de los últimos trabajos de esta sin par pareja, despidiendo el álbum con una de sus iniciales colaboraciones, la citada comedia Rosita, please!, de carácter jovial y jazzístico, y con el piano como solista principal, una especie de recuerdo de juventud con el que tal vez prefiere quedarse el compositor.

 

El homenaje concluye, pero la música de Carles Cases sigue, y a buen seguro que no ha de tardar el nuevo fruto de su germinación, que a buen seguro no ha de tardar dada su querencia de vivir por y para su causa, la creación musical. Hasta el fin de los días.

Carles Cases
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Frank Ponce
Frank Ponce
19 days ago

Un disco con una portada «minimalista».. como la música del gran Carles.
Enhorabuena por el exhaustivo análisis, toca revisitar su discografía sin mas demora…