Dune (1984)

TOTO: La música menos pensada

por Eduardo J. Manola

La impronta musical que David Lynch siempre le imprimió a sus películas podría considerarse en las antípodas del estilo del grupo californiano TOTO, formado en 1978 por seis destacados músicos de sesión que venían trabajando desde 1972 en discos de distintos artistas como Steely Dan, Boz Scaggs y Sonny and Cher. Steve Lukather (guitarras), Steve Porcaro (teclados) y Jeff Porcaro (batería), hijos del percusionista de sesión Joe Porcaro, David Paich (teclados), hijo del músico y arreglista Marty Paich, Bobby Kimball (voz), y David Hungate (bajo), integraban la formación inicial de esta banda que combinaba diferentes estilos musicales, como blues, funk, soul, pop y distintas corrientes del rock.

Mi relación con la música…”, decía Lynch, “era subterránea y salió a la superficie a través de los efectos sonoros en mis films (…) Construyo una película como si fuera un fragmento musical, tendiendo hacia una cierta astracción. Al mismo tiempo, creo que una historia es un elemento importante en un film, que los personajes con los que se puede identificar el espectador son una ley importante del cine. Pero alrededor de estas reglas de base, la atmósfera, la tonalidad, el mundo que se puede llegar a crear, son las nociones más importantes para mí.[1]

David Lynch en el set de Dune

Lynch había utilizado a Fats Waller para Cabeza borradora (Eraserhead, 1977) y a John Morris para El hombre elefante (The Elephant Man, 1980). Por ello, sorprendió que TOTO fuera el referente musical para su siguiente trabajo, Duna (Dune), basada en las novelas de Frank Herbert, cuya adaptación a la pantalla produciría la familia De Laurentiis. Después de Dune, Lynch construyó las bandas sonoras con música y canciones de artistas tan diferentes como Bobby Vinton, Chris Isaak, William Doggett, Marilyn Manson o Roy Orbinson, y Angelo Badalamenti se convirtió en su colaborador habitual componiendo la música para Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986), Corazón salvaje (Wild at Heart, 1990), Lost Highway (1997), y su más grande éxito, la serie de televisión Twin Peaks (1990-1991) y su consecuente film Twin Peaks: Fire Walk with Me (1992).

Se dice que fueron los productores los que pensaron en TOTO. El éxito comercial del álbum Toto IV de 1982, que incluía los hits “Africa” y “Rosanna”, y los siete premios Grammy que obtuvo, hizo que Michael Jackson  y Quincy Jones le propusieran a la banda a participar en el álbum “Thriller”, nada menos, y la gran popularidad de la banda llamó la atención de Raffaella De Laurentiis, que citó a David Paich en un restaurant de la ciudad de México, en donde se estaba rodando la película, para una reunión con ella y David Lynch.

David Lynch y Raffaela De Laurentiis en la producción de Dune

Jeff Porcaro, David Paich y Steve Porcaro

Así cuenta Paich su primer contacto con el director: “Mi primer encuentro con David Lynch fue en 1983. Volé a la ciudad de México para llevarle un ‘demo’ que habíamos grabado con TOTO con la esperanza de que fuera considerada la música para la película DUNE. Cuando pasé por la aduana, fue como si tuviéramos una ‘tarjeta de salida de la cárcel gratis’. Rápidamente pasamos por delante de todos los que estaban en la aduana. Esa noche mi presencia fue solicitada en un conocido restaurante de la ciudad de México que creo que Raffaella de Laurentiis, la productora, había literalmente requisado por todo el tiempo que durase la película. Mientras David Lynch se levantaba y me daba la mano, lo primero que me preguntó fue ‘¿te importaría grabar en Moscú?’. ‘Suena interesante’, le respondí. ‘¿Hay un teléfono por aquí?’ Inmediatamente llamé a mi padre Marty para que pensara lo que me había preguntado Lynch. ‘Podemos traer a André Previn para que dirija por nosotros, sé que habla ruso’, me contestó mi padre. Asentí con la cabeza a David Lynch. ‘No hay problema’ le dije rápidamente. ‘No hay problema’ fue un eufemismo en cuanto a la tarea a la que nos habíamos comprometido. Más tarde hice la demostración para Raffaella y David. Ellos asintieron positivamente. Más tarde en una fiesta, David Lynch me puso unos auriculares con Sinfonía 11 de Shostatkovich. Me dijo con una voz enérgica: ‘¿Te gusta ese tipo de música?’ Le respondí que me encantaba. Luego dijo ‘¿Te das cuenta de lo que quiero musicalmente?’ Le respondí con un SÍ definitivo. Durante los siguientes seis meses, con mis socios de TOTO, compusimos la música para Dune… Las únicas órdenes que David me dio fueron ‘baja y lenta’. Sólo una vez levantó la voz, cuando escuchó un arpa que se había filtrado en las cuerdas. Odiaba las arpas. Marty orquestó y dirigió junto con Allyn Ferguson la música de la película, y Jeff Porcaro creó el concepto de percusión original.”[2]

La banda sonora fue grabada por TOTO, sin la participación del cantante Bobby Kimball, ya que la música es completamente instrumental. Tampoco participó el bajista David Hungate, que fue reemplazado por otro miembro del clan Porcaro, Mike. Marty Paich, el padre del tecladista David Paich, dirigió la Orquesta Sinfónica de Viena y el Coro de la Ópera Popular de Viena, en las grabaciones, lo que le imprimió a la partitura un vuelo sinfónico que la banda no podía darle, y se dice que también compuso algunos pasajes musicales adicionales que no aparecían en la edición discográfica original de 1984 de Polydor Records, que fueron luego incluidos en la versión extendida que se publicó en 1997, con temas inéditos.

La versión original de 1984 incluía dos cortes con insertos de diálogos, “Prologue” con la voz de la princesa Irulan (Virginia Madsen) que hace una introducción de la historia en la película, y “The Floating Fat Man (The Baron)”, que expone un breve pero enérgico speech del Baron Harkonnen (Kenneth McMillan).

Además, el compositor y productor musical británico, pionero de la ambient music, Brian Eno, compuso el «Prophecy Theme», un tema que es acreditado en los títulos principales del film, junto al grupo TOTO acreditado por la banda sonora. Se ha rumoreado que Brian Eno escribió toda una banda sonora anterior de Dune, y que de ella sólo «Prophecy Theme» y breves fragmentos de música de fondo incidental sobrevivieron en la versión final de la película.

Brian Eno

La música compuesta por TOTO sorprende realmente, porque no se ajusta para nada al estilo de la banda californiana, lo que hace pensar seriamente en una probable y más que importante intervención de Marty Paich en la composición, arreglos y concepto final de la partitura. 

DUNE ANTES DE LYNCH: LA VERSION TRUNCA DE JODOROWSKY Y PINK FLOYD

Mucho antes de que Dino De Laurentiis tomara el proyecto de realizar Dune, la novela de Herbert estuvo en la mira del célebre productor californiano Arthur P. Jacobs, que había triunfado con El planeta de los simios (Planet of the Apes, 1968) y producido todas sus secuelas. Compró los derechos de la novela pero falleció en 1973, antes de poder iniciar la producción, así que sus herederos los revendieron a un conglomerado francés que interesó a Alejandro Jodorowsky. El cineasta chileno tomó con mucha seriedad el proyecto e intentó impregnar la adaptación con su postura anti-católica, exacerbando la sustancia mística y mesiánica que ya regaba la novela de Herbert, y fiel a su vena surrealista convocó al mismísimo Salvador Dalí como supervisor de la dirección artística. Para desarrollar la personal concepción estética y visual que pretendía plasmar en Dune, se rodeó además de artistas como Dan O’Bannon para los efectos especiales, H. R. Giger y Chris Foss para el diseño de decorados y vestuario, y los artistas de comics Jean «Moebius» Giraud y Richard Corben, para diversos diseños de producción y para dibujar 3.000 bocetos de storyboards.[3]  Orson Welles, Gloria Swanson, David Carradine, Udo Kier, y el rolling stone Mick Jagger, estaban entre las estrellas que Jodorowsky tenía apalabrados para integrar el elenco. 

H. R. Giger

Uno de los diseños de H. R. Giger para Dune de Jodorowsky

Orson Welles y el diseño de su personaje

Otro de los diseños de H. R. Giger para Dune de Jodorowsky

En el apartado musical, Jodorowsky pensó en varias bandas del rock progresivo en auge en los setenta. Se barajó a Tangerine Dream, Gong y Mike Oldfield, pero finalmente el cineasta se decantó nada menos que por Pink Floyd, que en esa época había llevado su particular estilo psicodélico de contenido filosófico al mayor nivel con su álbum “The Dark Side of the Moon”, uno de los más exitosos y vendidos de la historia del rock. El grupo británico fundado en 1965, no era ajeno a la música de cine, ya que había compuesto la banda sonora de The Committee (Peter Sykes, 1968), Zabriskie Point (Michelangelo Antonioni, 1970), y More (1969) y El valle (La vallée, 1972), ambas de Barbet Schroeder.

Jodorowsky quería que Pink Floyd compusiera la música para todas las escenas del Palacio del Emperador Shaddam que interpretaría el propio Dalí (personaje que en la película de Lynch encarnó el veterano José Ferrer), que exigió 100.000 dólares por hora como cachet. Jodorowsky le ofreció esa suma por minuto, pero luego redujo la participación del personaje real a tan solo 3 minutos, y el resto de las líneas de diálogo que le correspondían las haría con un robot con una máscara de pintor, con la excusa de que el Emperador estaba tan asustado de que lo asesinaran que mandaba a un robot con su rostro a hablar. Dalí aceptó con la condición de quedarse con el muñeco para su museo.

Proyecto de cartel en el que se ve a Dalí como el Emperador Shadam IV

José Ferrer como Shadam en el Dune de David Lynch

Para musicalizar las secuencias del planeta Arrakis, el cineasta pretendía incluir a una banda de música diametralmente opuesta a Pink Floyd. Se trataba de Henry Cow, un grupo inglés de rock progresivo y experimental fundado en la Universidad de Cambridge por los multiinstrumentistas Fred Frith y Tim Hodgkinson, que fue uno de los fundadores del movimiento denominado RIO (Rock in Opposition), formado por varios grupos europeos para explorar hasta el límite las posibilidades del rock progresivo, rl blues, el free jazz y la música académica. Henry Cow era considerada una de las bandas vanguardistas más eruditas del rock progresivo, que empleaban elementos ajenos a ese estilo, como el jazz, la música expresionista e incluso el dadaísmo, movimiento cultural y artístico reaccionario creado para ir contra las propias artes en su concepción más convencional.

Por su parte, las truculencias y perversiones del Barón Harkonnen, uno de los villanos de la historia, quedarían en manos de la banda francesa Magma, también integrante del RIO y creadora de un estilo propio, el Zeuhl, influenciado por el jazz de John Coltrane (de quien Christian Vander, líder del grupo, era fanático), el góspel y la música contemporánea de Igor Stravinsky y Carl Orff.

Qué podría haber salido de toda esta parafernalia vanguardista solo lo sabe Dios, pues el proyecto de Jodorowsky se truncó cuando el consorcio francés de productores comenzó a advertir su inviabilidad, marcada en especial por la duración de la película que pretendía el chileno: entre once y doce horas.

Sin embargo, la película más grande y más famosa que jamás se filmó, Dune de Jodorowsky, permaneció viva y latente en la mente y el alma del cineasta chileno y en el corazón de todos aquellos que participaron en el proyecto que nunca vio la luz. Jodorowsky armó un libro enorme con cientos de fotos y diseños para perpetuar el sueño que le arrebataran David Lynch y los De Laurentiis. Finalmente en 2013, se estrenó Jodorowsky’s Dune, un documental en el que el director cuenta, con pasión, energía y sin ocultar algún resentimiento,  toda la historia de la película que no pudo hacer. La música para ese documental fue compuesta por Kurt Stenzel.

Jodorowsky’s Dune, el documental completo de 2013

EPILOGO

La realidad de las cosas y el destino marcó que la novela de Frank Herbert resultara en la producción de Dino y Raffaela De Laurentiis de 1984, con David Lynch tras las cámaras y que su banda sonora cayera en manos del grupo de rock progresivo TOTO, que muchos denostaron y consideraban impropio para semejante proyecto. Creyeron que no estarían a la altura. Era la música menos pensada. Sin embargo, el resultado no defrauda, es una banda sonora efectiva, que funciona en la película y que, además, se deja escuchar muy bien separada del film, algo no del todo usual en este tipo de trabajos.

Referencias:

[1] David Lynch en Les Inrockuptibles, nº 87, 15 de enero de 1997 (citado por Quim Casas en Libros Dirigido, Colección Programa doble “Retorno al pasado / Dune”, 2000.

[2] Extraído del folleto del CD de la versión extendida de la banda sonora de Dune, editado por P.E.G.Recordings, subsidiaria de Polygram, 1997.

[3] O’Bannon, Giger, Foss y Moebius, fueron captados por Ridley Scott para la producción de Alien: el octavo pasajero (1979).

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Mucho antes de que Dune de David Lynch viera la luz, el cineasta chileno Alejandro Jodorowsky había intentado llevar a la pantalla la novela de Frank Herbert.  Para construir la banda sonora del futuro film, Jodorowsky buscó asegurarse la participación de varias bandas del rock progresivo y experimental, entre ellas a Pink Floyd, de gran repercusión en esa década de la mano de su rock psicodélico, de contenido filosófico y atmósfera lisérgica, que estaba en la cúspide por el éxito de su álbum “The Dark Side of the Moon” (El lado oscuro de la luna)…

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