Milwaukee, Wisconsin, Estados Unidos, 1 de mayo de 1901 – Huntington Beach, California, Estados Unidos, 11 de febrero de 1985 (83 años)
Heinz Eric Roemheld fue una figura significativa en la historia de la música cinematográfica norteamericana del siglo XX, tanto por su prolífica producción como por la versatilidad de su carrera. Proveniente de una familia de inmigrantes alemanes —su padre, Heinrich Roemheld, era farmacéutico, y su madre, Fanny Rauterberg Roemheld, junto con sus hermanos, todos con vínculos musicales, contribuyeron a un entorno familiar profundamente musical—, Heinz mostró desde la infancia un talento extraordinario para la música, comenzando a tocar el piano a los cuatro años y destacándose como niño prodigio.
La formación musical de Roemheld se construyó de manera sólida desde muy joven: tras estudiar en el Wisconsin College of Music, donde se graduó a los 19 años, realizó un viaje de estudios en Europa que le llevó a Berlín en 1920. Allí profundizó su formación con pedagogos de renombre como Hugo Kaun, Ferruccio Busoni y Egon Petri, y debutó como solista con la Orquesta Filarmónica de Berlín alrededor de 1922. Esta experiencia le proporcionó un rigor técnico y una sensibilidad interpretativa que luego serían fundamentales en su trabajo como compositor y director.
Al regresar a Estados Unidos, Roemheld se integró en el circuito de música para cine mudo como pianista y director en teatros, desarrollando habilidades prácticas en la sincronización musical con la imagen proyectada. Su carrera tomó un giro decisivo en 1925 cuando fue contratado por Carl Laemmle, fundador de Universal Pictures, para gestionar y dirigir la música en teatros asociados, lo cual le acercó de manera directa al mundo de la producción cinematográfica.
A finales de los años 20 y principios de los 30, con la transición al cine sonoro, se estableció en Los Ángeles y comenzó a trabajar como compositor, arreglista y director musical dentro de los grandes estudios de Hollywood. Durante esos años le puso música a la película alemana Prisioneros de la montaña (1929) de Georg Wilhelm Pabst; la americana Tarzan the Tiger (1929) de Henry MacRae; Hell’s Heroes (1929) de William Wyler; y All Quiet on the Western Front (1930) de Lewis Milestone, entre otras.