La relación de Rodgers con el cine se produjo principalmente a través de la adaptación de sus musicales teatrales a la pantalla, lo que convirtió su obra en uno de los corpus más filmados de la historia del género. Oklahoma! fue adaptada al cine en 1955 bajo la dirección de Fred Zinnemann, conservando gran parte de la partitura original y canciones como “Oh, What a Beautiful Mornin’” y “People Will Say We’re in Love”. Posteriormente, Carousel (Henry King, 1956) llevó a la pantalla la compleja partitura de 1945, incluyendo “If I Loved You” y “You’ll Never Walk Alone”, consolidando el uso del musical como vehículo cinematográfico narrativo.
En 1956 se estrenó también la versión cinematográfica de The King and I, dirigida por Walter Lang, que preservó la riqueza orquestal de Rodgers y canciones como “Getting to Know You” y “Shall We Dance?”. Dos años más tarde, South Pacific (Joshua Logan, 1958) trasladó al cine su crítica social y su sofisticación musical, manteniendo piezas como “Some Enchanted Evening” y “Younger Than Springtime”. Finalmente, The Sound of Music (1965), dirigida por Robert Wise, se convirtió en uno de los mayores éxitos del cine musical, con canciones como “Do-Re-Mi” y “Edelweiss”, consolidando el legado cinematográfico de Rodgers como uno de los más influyentes del género.
Resulta interesante recordar que el productor Sam Spiegel encargó una partitura a Rodgers para Lawrence de Arabia (1962), que fue tajantemente rechazada por David Lean. Como ya es historia, la banda sonora fue a parar a manos del francés Maurice Jarre, y el resultado de su trabajo ya es una leyenda.
Aunque su contribución al cine fue principalmente indirecta a través de adaptaciones, Rodgers también realizó aportes originales. Destaca especialmente State Fair (1945), única obra en la que Rodgers y Hammerstein compusieron directamente para el cine, incluyendo canciones como “It Might As Well Be Spring”, que ganó el Premio Óscar a la mejor canción original, aunque cabe mencionar que la música incidental del film corresponde al trabajo, sin acreditar, de compositores como Cyril Mockridge, Edward Powell, Gene Rose, y Alfred Newman, quien además fue el director musical.