LOS SIMULADORES (2002-2004)

Guillermo Guareschi: Stock Music, tango y spaghetti western

por Eduardo J. Manola

Los simuladores fue una exitosa serie de la televisión Argentina, emitida entre 2002 y 2004 por el canal Telefé, que obtuvo altísimos niveles de audiencia en ese país, y recibió el codiciado Premio Martín Fierro de Oro 2002, entregado por la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA), lo que sería el Oscar argentino. Su tremenda repercusión trascendió las fronteras y fue muy celebrada en España, México, Chile y Rusia, que realizaron remakes de la serie en versiones propias con actores locales.

La propuesta argumental se centraba en las aventuras de un equipo de cuatro socios que a través de una complicadísima implementación de sofisticados operativos de simulacro resolvían los problemas de gente común. El grupo de tareas estaba comandado por Mario Santos (Federico D’Elía), Pablo Lampone (Alejandro Fiore), Emilio Ravenna (Diego Peretti) y Gabriel Medina (Martín Seefeld), que utilizaban todo tipo de artilugios y engaños contra quienes generaban los problemas a sus clientes, y contaban con un círculo de proveedores y contactos para llevar a cabo sus planificadas estrategias, basadas en métodos científicos, planteamiento de hipótesis, afirmaciones y refutaciones, investigaciones de los involucrados, aspectos jurídicos, psicológicos, sociológicos y teatrales.

La finalidad de Los simuladores no era el altruismo, cobraban por sus servicios y Santos, que los denominaba como una “justicia paralela”, detallaba el presupuesto de costos y honorarios a los clientes previo a comenzar los trabajos. Además, en una clara influencia del personaje del cómic La sombra (The Shadow), parte del costo era comprometer al cliente a ayudarlos en futuras operaciones de simulacro. Así, ciertos personajes volvían a aparecer en siguientes capítulos, imprimiendo continuidad a la serie.

Los simuladores tenía puntos de contacto con varias series de televisión norteamericanas. Por ejemplo, con Misión Imposible, en lo que respecta a la parafernalia de métodos y planificación de los operativos, y también con El ecualizador/El justiciero (The Equalizer, 1985), en la que el inglés Edward Woodward era un agente del Servicio de Inteligencia Británico y de la CIA, un justiciero vengador que combatía mafias, secuestradores y grupos terroristas. A veces trabajaba en forma gratuita y ayudaba a quienes lo necesitaban. Este aspecto estaba presente en series como Stingray (1985-1987), en la que un hombre con identidad desconocida ayudaba a personas con problemas; en Vengeance Unlimited (1998-1999), con Michael Madsen como un misterioso personaje que hacía justicia para aquellos ignorados por la ley; y el mismísimo Equipo A / Brigada A (The A-Team, 1983-1987), aquel popular comando de ex-militares prófugos por un delito que no habían cometido, que ofrecían sus servicios a quienes quisieran contratarlos, con los inolvidables George Peppard y Mister T.

En el mismo sentido, los guiños se acercan a la novela “Parker Pyne investiga”, de Agatha Christie, donde el excéntrico detective publica anuncios en los periódicos ofreciendo ayuda a personas infelices, y también a Casablanca (Michael Curtiz, 1942), el eterno clásico del film noir protagonizado por Humphrey Bogart, que hacía de Rick, el carismático dueño de un concurrido café que ayudaba a toda clase de refugiados a huir de las garras de los nazis. 

Había también claras referencias a películas como El golpe (The Sting, George Roy Hill, 1973) y a la obra de teatro “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona, llevada al cine en 1951 con Arturo García Buhr y Susana Campos, en la temática del engaño planificado y la suplantación de personalidades. Por su parte, el aspecto detectivesco encuentra conexión con los libros de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, y el ambiente de la Mafia con la saga de El padrino (The Godfather) de Francis Ford Coppola.

La serie creada y dirigida por el argentino Damián Szifron, hacedor de películas como Tiempo de valientes (2005) y Relatos salvajes (2014), nominada al Oscar a Mejor Film Extranjero en 2015, y de la serie Hermanos & Detectives (2006), que también tuvo su remake en España, constaba de veinticuatro episodios divididos en dos temporadas. La primera de trece capítulos (estrenada en 2002) y la segunda de once (estrenada en 2003). Pese a su éxito, el proyecto se canceló en 2004, y en 2005 la productora del conductor Mario Pergolini, Cuatro Cabezas, ofreció producir una tercera temporada de la serie, pero tanto Szifron como los actores lo rechazaron.

PRIMERA TEMPORADA: BANDA SONORA CON MUSICA PRESTADA

Para la primera temporada de Los simuladores, Szifron echó mano de música de diferentes fuentes y vertientes. Así, desfilaron cientos de canciones de la música pop, rock, swing, jazz, soul, boleros, desde la “Chiquitita” de ABBA, “California Dreamin’” de The Mamas & the Papas, “Cheek to Cheek” de Ella Fitzgerald, “Thriller” de Michael Jackson, “Let there be Drums” de Sandy Nelson, temas de The Beatles, Creedence, Roy Orbison, Europe, Bee Gees, Beach Boys, Bonnie Tyler, Donna Summer, Billy Joel, hasta piezas de música clásica de Beethoven, Mozart, Brahms, Boccherini, Dukas, Tchaikovsky, Bach, Rossini, Elgar, Strauss, Bizet y Vivaldi, del que Szifron es fanático, pasando por el “When Johnny Comes Marching Home”, himno tradicional de la Guerra de Secesión de Estados Unidos, y por “Night on Disco Mountain”, la versión de David Shire del clásico “Night on Bald Mountain” de Mussorgsky. .

También se escuchan temas de bandas sonoras de películas como Los diez mandamientos y Los siete magníficos de Elmer Bernstein, Verano del 42 y El caso Thomas Crown de Michel Legrand, Superman y Star Wars de John Williams, El profesional y Por un puñado de dólares de Ennio Morricone, Carrie de Pino Donaggio, Rambo II de Jerry Goldsmith, Zorba el griego de Mikis Theodorakis, Días de vino y rosas de Henry Mancini, Mission Impossible de Danny Elfman, Frankenstein de Patrick Doyle, series como La dimensión desconocida de Marius Constant y Cuero crudo de Dimitri Tiomkin, y temas famosos como el de James Bond de Monty Norman, “Mrs. Robinson” de Simon & Garfunkel de El graduado, “Carmina Burana” de Orff de Excalibur, y “The End” de The Doors de Apocalypse NowTodo esto por nombrar solo algunos. La lista es interminable.

Como tema principal de la intro de la serie, Szifron eligió el popular “Cite Tango” de Astor Piazzolla, que enseguida se identificó con Los simuladores. Del genial bandoneonista se incluyó además  “Libertango”, de gran popularidad en la Argentina, pero en una versión más moderna extraída del álbum “Ultratango”.  

TEMPORADA 2: MUSICA ORIGINAL – GUILLERMO GUARESCHI ENTRA EN ESCENA

Al finalizar la primera temporada, Szifron llama a Guillermo Guareschi para proponerle componer una banda sonora original para la segunda temporada de Los simuladores. Guareschi recién terminaba de escribir la música de El Fondo del Mar  (2003), ópera prima cinematográfica de Damián Szifron y también el primer trabajo del compositor para el cine. La idea era imprimirle a la serie una impronta musical diferente a la utilizada en la primera entrega, con música incidental original, aunque no se dejó de incluir canciones y temas populares. Guareschi, formado en el prestigioso Berklee College de Boston y con una sólida educación musical al lado de celebridades de la música del cine y la televisión como Earle Hagen, Fred Karlin, Mike Post y Basil Poledouris, entre otras, le propuso a Szifron darle una nueva identidad a la serie a partir de una nueva cortina musical, una “intro” que compondría especialmente, tarea para nada fácil, y un verdadero desafío, ya que el público tenía identificada Los Simuladores con la famosa melodía de Piazzolla.

El compositor agarró el toro por las astas y creó un tema principal basado en el suspense e, inteligentemente, insertó el identificatorio motivo de Piazzolla, lo que minimizó el impacto del cambio y terminó por fortalecer la banda sonora integral, ya que el tema de inicio y la melodía de “Cite Tango” se fueron intercalando con efectividad a lo largo de la segunda temporada, construyendo una nueva sonoridad que le imprimió mayor coherencia e identidad a la serie.

El compositor Guillermo Guareschi en su estudio de Buenos Aires

La propuesta de Los simuladores traía una historia diferente en cada episodio, lo que obligó a Guareschi a ir cambiando los motivos musicales y a adaptar la música a los distintos géneros que le proponía cada nuevo guion. Así, en algún episodio hubo de hacer que la música fuera el centro de la historia, porque ésta retrataba las peripecias del equipo de simuladores para conseguir que un obsesivo compositor dejara en paz a un prestigioso director de orquesta. Guareschi estaba en su salsa. Allí desplegó toda su capacidad para componer música original echando mano a diferentes estilos: clásico, cumbia, trance, romántica. Además, soltó en dosis un sonido cercano al spaghetti western, muy a lo Morricone, trabajando habitualmente a contrarreloj porque los episodios se editaban a toda velocidad y, muchas veces, se terminaban horas antes de su salida al aire.  

En el tema principal de Guareschi se advierte cierta influencia de Misión Imposible, la mítica serie de los años sesenta, de la que hay reminiscencias en la propuesta de Los simuladores, pero el compositor confiesa que no tuvo en miras ni como fuente la música del maestro argentino Lalo Schifrin.

Szifron le dio plena libertad a Guareschi para escribir la música a su criterio, algo que siempre es valorado por los compositores, las más de las veces presionados por los productores o realizadores y limitados en su creatividad. La participación del director en la música se reducía a comunicarle a Guareschi cuántos temas necesitaba, de suspense o de acción, o a pedirle algún tema especial para alguna secuencia puntual. 

Otra de las cuestiones que tuvo que afrontar Guareschi fue la de componer música para reemplazar muchos de los temas o canciones que Szifron acostumbraba utilizar en los episodios, ya que por cuestiones de copyright Telefe así lo exigió. Guareschi aprovechó para ello infinidad de temas que tenía archivados en su librería musical, muchos de los cuales habían sido compuestos para otras producciones o películas como, por ejemplo, El fondo del mar, y que no habían llegado a utilizarse.

EPILOGO

Los simuladores fue, sin duda, una de las series de mayor éxito en la Argentina, y me atrevería a decir que la más importante y trascendente de todos los tiempos en ese país. Como en toda producción televisiva que se precie, la música resulta un componente muy importante, muchas veces esencial para el éxito, especialmente en una serie, que tiene en la habitualidad de su emisión uno de sus puntos fuertes. Una cortina o tema principal de introducción ayuda a construir y consolidar la identificación de la serie con el público. Ejemplos de ello hay a montones, y Los simuladores no es la excepción.  

TheMovieScores tuvo la oportunidad de mantener una interesante conversación con el compositor argentino Guillermo Guareschi, en la que pudimos conocer un poco más la historia y opiniones de este artista que tiene en su haber las bandas sonoras de series exitosas como Los simuladores y Hermanos y detectives, y de películas como Tiempo de valientes y Música en espera.

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