Taur, rey de la fuerza bruta (Taur, re della forza bruta, Antonio Leonviola, 1963). Italia-Yugoslavia. Con Joe Robinson, Bella Cortez, Harry Baird, Carla Foscari, Antonio Leonviolà, Erminio Spalla, Alberto Cevenini, Janine Hendy, José Torres, Thea Fleming, Claudia Capone.
Las gladiadoras (Le gladiatrice, Antonio Leonviola, 1963). Italia-Yugoslavia. Joe Robinson, Susy Andersen, Maria Fiore, Harry Baird, Carla Foscari, Alberto Cevenini, Janine Hendy.
El guionista romano Ennio De Concini se erigió pieza indispensable en la eclosión y el desarrollo del mejor péplum con sus libretos para Pietro Francisci, Vittorio Cottafavi, Jacques Tourneur, Riccardo Freda o Sergio Leone, entre otros. Gran narrador, De Concini sabía estructurar a la vez que conferir coherencia a las historias.
La sorpresa vino en 1963, cuanto decidió aprovechar la corriente comercial del épico italiano para ejercer como productor, bajo la protección de Alfredo Guarini, en dos filmes de giganti buoni: el díptico sobre Taur, personaje encarnado por el británico Joe Robinson, protagonista de La hija de Solimán (Ursus e la ragazza tartara, Remigio Del Grosso, 1961) e incluso enemigo de James Bond en Diamantes para la eternidad (Diamonds Are Forever, Guy Hamilton, 1971).
Los adictos al cine fantástico lo recordamos por el papel de luchador en Las dos caras del Dr. Jekyll (The Two Faces of Dr. Jekyll, 1960), el opus incomprendido de Terence Fisher.
La maniobra de rodar simultáneamente dos películas empleando idénticos decorados, vestuario y la mayor parte del reparto se tornó costumbre a la hora de amortizar costes en proyectos donde se efectuaba buen desembolso. De igual modo, el rodaje en la antigua Yugoslavia permitía disponer de cierto exotismo en los parajes naturales y voluntariosos figurantes a precio económico.