Grateful CD Javier Quilis
Monografic CD Vicent Gimeno Ortiz

Para despedir este 2025 que ya se nos escapa de las manos, nada mejor que llamar la atención sobre dos álbumes aparecidos en el año, uno, el de Javier Quilis, Grateful, hace ya unos meses, y el otro, el de Vicent Ortiz, Monogràfic, hace tan solo unas semanas, porque a pesar de no tratarse de música audiovisual, sí que beben de las mismas fuentes, tal como sus autores manifiestan, al tener como referentes, como a continuación se analizará, a maestros de la música de cine, sobre todo del siglo XX. Ello, además de ser ambos músicos valencianos. Muchas coincidencias para propuestas muy diferentes, pero igual de apetecibles.

BSO REVIEW

GRATEFUL de Javier Quilis/ MONOGRÀFIC de Vicent Ortiz

por Frederic Torres

Así, en el primer semestre del año, a principios de abril concretamente, salía en formato digital (aunque también se puede conseguir en formato físico a través de la web del compositor), el citado Grateful, que el valenciano (alcireño para más señas) Quilis lanzaba, así en general, a modo de homenaje a la vida.

 

Un álbum melódicamente desacomplejado, y ciertamente alejado de la música contemporánea experimental y vanguardista, a la que no sé por qué razón parte de la crítica se empeña en desacreditar contraponiendo conceptos que en principio nada tienen que ver entre sí, pero que tampoco son excluyentes. Un sinsentido propio de la desorientación que facilita la ignorancia y que no conduce a camino alguno, y que caracteriza a una crítica que se lo tendría que hacer mirar..

 

El álbum resulta pues muy disfrutable y personal, en el que su autor, Quilis, insiste en proseguir el camino iniciado con su anterior A Dream Come True, de 2017, provisto de unas componendas similares, que tanto eco obtuviera entre el aficionado a la música audiovisual, tal como comentamos durante la entrevista que le dedicamos en la sección de Compositores Emergentes (la décimo tercera de las casi dos decenas que llevamos).

 

Y ello porque Quilis no renuncia a uno de sus principales referentes musicales, que no es otro que el ya mítico compositor británico John Barry, de reconocible y melódico estilo (que le proporcionó nada menos que cinco Oscar), siempre reconocible gracias al empleo de una suave y lírica cuerda adicionada a los metales, se tratara de una película de la serie Bond, o de films de corte romántico como Memorias de África.

 

Pero Quilis no mimetiza, sino que asimila e incorpora ese estilo para hacerlo propio, caso del primer y significativo corte del disco, “Looking for Hope”, un fragmento lírico, que cuenta con la formación coral Encanta 8 Veus para los momentos más álgidos del mismo, y que está dedicado tanto a las víctimas como a los voluntarios que acudieron a ayudar durante aquellos trágicos momentos vividos en la comarca de L’Horta Sud de València, el 29 de octubre de 2024, cuando una DANA azotó el territorio.

 

No le anda a la zaga el “Adagio en D Minor”, otra pieza de gran lirismo, escrita bajo la inspiración de otros adagios famosos como los de Albinoni o Barber, según explica el mismo Quilis en el libreto del compacto, y que cuenta con una sensible interpretación pianística, así como de un no menos brillante solo del violinista Peter Kóvács, quien aparece en los créditos del álbum como “Contratista de la Orquesta”, que no es otra que la Budapest Symphony Orchestra, dirigida bajo la experta mano de Joan Martorell, y que cuenta con unas magníficas orquestaciones y arreglos del argentino Bruno Valenti.

 

Estos se hacen notar en el fragmento “Dancing with Carmina (So Close)”, una elegante canción dedicada a la pareja del compositor, interpretada por la vocalista Pilar López, ya que sus aires jazzy se evidencian gracias al bajo eléctrico de Antonio de Haro, y la batería de Toni Mateos. Una canción, para hacerse una idea, en la línea de las producciones musicales de un Walter Afanasieff para Mariah Carey, o de un David Foster, el mítico productor canadiense detrás de las canciones más significativas de Whitney Houston o Celine Dion. En ese nivel se sitúa Quilis, quien con esta propuesta da un paso más allá con respecto al anterior álbum, que no contaba con este tipo de innovaciones.

Grateful CD Javier Quilis
A Dream Come True

En cambio, con “The King’s Honour: Jaume I”, el compositor sí retoma las propuestas épicas presentes en aquel A Dream Come True, el cual cabe recordar se abría con “Monastery of La Murta (Tributo I)”, pues aquí dedica este fragmento conmemorativo al que fuera el Rey de la Corona de Aragón, que unificó todos los territorios conformados hoy por Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Baleares.

 

Un tema que se sale de los parámetros de la propuesta general del álbum y que, por tanto, rompe un tanto la unidad del mismo, pero que al tiempo trata de seguir el sendero emprendido en el anterior proyecto al objeto de mostrar el eclecticismo que el compositor pretende y domina.

 

El resto del álbum sigue los mismos parámetros melódicos, caso de “Autumn Leaves”, “Where I Should Go?” y el corte final “In Memoriam”, en los que predomina la elegancia que representa el piano y también los pizzicatos de la cuerda del segundo de los temas citados, que dota de dinamismo al álbum. Destaca entre aquellos una nueva canción, “The Joy of Life”, también con Pilar López de vocalista, y cuyo título es suficientemente elocuente, solo que en esta ocasión predominan los aspectos épicos.

 

Como colofón final, Quilis ofrece una repetición del tema “Dancing with Carmina (So Close)”, pero esta vez en clave instrumental, sustituyendo para ello la voz de López por el saxo de Javier Forner, que inclina, más si cabe todavía, la pieza hacia los estándares jazzísticos, evocando maravillas del estilo del tema central de Fuego en el Cuerpo, del citado Barry.

 

Un álbum perfecto para las fiestas, sobria y elegantemente diseñado, con portada y foto realizada por otro compositor, Josué Vergara, recién entrevistado también para Compositores Emergentes, gran amigo de Quilis.

Grateful CD Javier Quilis

En cuanto al segundo disco recomendado, el Monogràfic, de Vicent Ortiz Gimeno, se trata de una propuesta muy diferente, sobre todo porque se basa y está pensada para ser interpretada por una Banda Sinfónica, que en este caso es la del Ateneu Musical Schola Cantorum, de La Vall d’Uixó, una de las poblaciones más importantes de Castellón.

 

Y ello no es ninguna novedad, porque Vicent, dentro de su personalidad polifacética, en la que aúna la composición de música para cine y televisión (solo cabe recordar sus interesantes y magníficas Cuerpo de Élite –película y serie- y Los Farad), y la docencia en un campus tan importante y especializado como el de Berklee, en València, también ha sido siempre un hombre muy vinculado al mundo de las bandas valencianas, de gran tradición en estas tierras, habiendo dirigido durante seis años La Eslava, de Albuixech.

 

De ello es perfecto reflejo el programa que ofrece con este ilusionante proyecto, pues se inicia de una manera relativamente tradicional, con un pasodoble, Jimena Moliner Gozalbo, titulado así porque está dedicado a la reina de las fiestas de su población en el año 2018, y lo finaliza con la presentación de su Simfonia Núm. 1 “Urban Light”, encargo del Ateneu Musical citado para ser estrenada en julio de 2024 dentro del Certamen Internacional de Bandas “Ciutat de València”, de la mano del propio Rafa Grau, director de la agrupación musical, a la vez batuta de todas la obras presentes en el disco.

 

Una sinfonía  basada en la Urban Light, que es una instalación situada en la entrada de Los Angeles County Museum of Art, inaugurada en 2008 consistente en restaurar y ensamblar doscientas dos farolas de las décadas de los veinte y treinta de la ciudad, por parte del artista Chris Burden.

 

Y esto porque Vicent, aparte de estudiar en Berklee, en el campus de Boston, pasó después cuatro años trabajando en el mundo de la música de cine en Los Ángeles, ciudad que conoce bien, y a la que realmente dedica esta obra sinfónica dividida en cuatro partes, que toma como referente el impresionismo (hay ocasiones, memorables, en las que uno parece encontrarse ante un pasaje de El Mar, la inmortal obra de Claude Debussy), pero también a compositores de netas componendas cinematográficas, como Bernard Herrmann, como en el scherzo en que se conforma el segundo movimiento, “Equinox”, o algunas partes del final, “Skyglow”, que según relata (en valenciano) el propio Vicent en el interior del cuadernillo, es la denominación que se le da cuando se observa una ciudad de lejos, su resplandor en la línea del horizonte.

 

Vicent ha combinado siempre con naturalidad su ejercicio diario en la docencia en un campus tecnológico tan avanzado como el de Berklee, con la socialización característica que proporcionan las bandas sinfónicas valencianas, algo que a priori no parece casar tan fácilmente como parece, y no por falta de tiempo o disponibilidad, sino por lo en principio antagónico que pueden resultar ambos mundos.

 

Pero eso no tiene cabida en una mente creativa y flexible como la de Ortiz, capaz de pasar de un contexto a otro sin solución de continuidad, de impartir una clase especializada del más ter que imparte en inglés, al valenciano normativo de un pueblo de la “terreta”.

 

El disco se titula Monogràfic no solo porque toda la música es del compositor, sino porque también está interpretada, toda ella por la misma banda, la citada Ateneu Musical Schola Cantorum de La Vall, y dirigida por el mismo director, el ya también citado Rafa Grau.

 

Esto es algo poco habitual en los discos que recogen este tipo de grabaciones sinfónicas, puesto que aunque pueden estar protagonizados por la misma formación, a menudo son dirigidas por directores diferentes o invitados, o conformada su programación con música de variados autores. No es el caso, porque aquí se produce una unidad en cada uno de los terrenos especificados, lo que proporciona al álbum una coherencia que se refleja, más allá de la variedad de las propuestas, en la audición del mismo.

 

Un disco que entre ese principio y su vibrante final, incluye piezas como el Divertimento, que ganó el Millican Composition Award en 2012 de Boston, en el que se pide a los concursantes que presenten obras que integren los aspectos clásicos con otros provenientes del jazz, al más puro estilo de George Gershwin.

Vicente Ortiz Gimeno entrevista

Es lo que consiguió hacer el autor, inspirándose en grandes momentos referenciales de obras tan conocidas como Rhapsody in Blue, An American in Paris, o Cuban Overture. El propio Ortiz la estrenó dirigiéndola en el Berklee Perfomance Center en abril de 2012, al frente de la Berklee Symphony Orchestra.

 

Y también una obra como Germanies, dedicada a la revuelta popular que tuvo lugar entre 1520-21, compuesta en origen como un trabajo de clase durante sus estudios en el citado Berklee College of Music de Boston, en el que había que proponer un tema histórico y llevar a cabo una composición descriptiva. La obra, compuesta por tres movimientos, comienza con “L’Alçament Popular”, provisto de cierta solemnidad gracias a una orquestación densa hasta alcanzar una dinámica muy potente que recuerda los desfiles militares propios de la Edad Media.

 

Le sigue otro movimiento dedicado a “L’Encobert”, que fue un personaje de la época que se hacía pasar por el nieto de Fernando el Católico y se consideraba un enviado de Dios para liberar al pueblo hermanado.

 

Finalmente, “La Batalla” concluye esta pieza, para describir la que tuvo lugar en el pueblo castellonense de Almenara los días 17 y 18 de julio de 1521 en el quede un total de seis mil hombre, dos mil perdieron la vida, por lo que las melodías se consagran al carácter heroico y guerrero de los protagonistas, y en cuyos frenéticos ritmos, entre pirámides de metal (a lo Elliot Goldenthal), se puede también escuchar el martillear de un yunque al objeto de recrear el chocar de las espadas (como también hiciera Basil Poledouris para su Conan, el Bárbaro)

 

Y antes de finalizar con la monumental y ya citada Simfonia Núm. 1, da tiempo a escuchar un poema sinfónico de poco más de quince minutos de duración, Poirot, que se inspira en el personaje detectivesco creado por Agatha Christie, y que tal como comenta el propio autor, no revierte un carácter programático, sí trata de desarrollar un discurso musical generando ambientes y atmósferas tensionales que el oyente relacionará inequívocamente con la novela negra y de crímenes, en el que de nuevo se encuentran presentes la pirámides de metales, además de un tono satírico y onírico con el que explicar al detective, descrito por la propia autora como “insufrible, detestable, ampuloso, pesado y egocéntrico”. La marcha bufa que propone Ortiz lo retrata a la perfección.

 

Un disco generoso que ofrece más de una hora de música, que se puede obtener en las oficinas del Ateneu, en la tienda Oldies de València, y en la web del propio compositor, y que sirve de magnífica carta de presentación para conocer la personalidad de este autor en clara progresión dentro de la audiovisual español y del que recientemente se ha estrenado en Netflix, la conocida plataforma de streaming, La Navidad en sus Manos 2, de Joaquín M. Lacasa, en lo que es ya la sexta colaboración entre ambos desde que coincidieran en hace diez años en Cuerpo de Élite, así como también del papel que juegan las bandas sinfónicas en las tierras valencianas.

 

Dos álbumes muy diferentes, pero muy representativos de sus respectivos autores, que en absoluto son excluyentes y que resultan muy genuinos a la hora de entender las sinergias entre la música absoluta y la audiovisual en el panorama musical de hoy en día, absolutamente disfrutables en sus respectivas audiciones aisladas a la hora de abstraerse un tanto de las copiosas y continuadas comidas familiares. Auténticos oasis navideños, cierto, pero no tan solo eso… ¡Ni mucho menos!

Grateful CD Javier Quilis

Maquetación: Eduardo J. Manola

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