Me contaba Isabel antes de la entrevista, adelantándose a la recurrente pregunta con la que suelo interpelar a los compositores y compositoras, como es la de si existe alguna película en particular, o alguna causa en especial, que la empujara hacia la especialidad de la música para audiovisual que en su caso fue el haber visto en el cine, cuando era muy pequeña, La historia interminable (The Neverending Story, 1984), la adaptación fílmica llevada a cabo por Wolfgang Petersen del magnífico e imaginativo libro de Michael Ende, durante la primera mitad de la década de los ochenta.
A partir de aquel momento quiso estudiar música, algo que le pidió a su padre, quien la apuntó para aprender en el Conservatorio de Málaga a muy tierna edad. No obstante, con el paso del tiempo, Isabel estudió composición pero sin tener en mente, al menos de manera consciente, que en el futuro se iba a dedicar a esto de componer música para el medio audiovisual.
Ahora, el deseo de aquella niña se ha cumplido y es toda una realidad, de manera que Isabel acarrea un año tras otro nominaciones en las distintas Academias autonómicas.
Es el caso de los premios Carmen que se otorgan en Andalucía en la edición de este año, la de 2024 (que se celebrará el 1 de febrero de 2025), para la que está nominada a la mejor música por su trabajo en Las chicas de la estación, como ya lo estuvo el año pasado por su magnífica partitura para la comedia negra Alimañas (2023), o en el 2022 por Olvido, en este caso para los premios Berlanga valencianos, y a los Astarté por el corto Princesa (2022), por no remontarnos a los Jerry Goldsmith, en los que estuvo nominada por su trabajo en el videojuego Paula y el cortometraje La Verónica, en 2016 y 2017 respectivamente.
Además, también quedó nominada a los Premios de la Música para el Audiovisual Español en 2022, por el documental Emilio Prados, cazador de nubes, centrado en el poeta más filósofo (y desconocido) de la Generación del 27.
Y es que Isabel parece haberse especializado en el género del documental, o más bien docuficción, dado que en los tres más relevantes en que ha trabajado, como son el citado Emilio Prados, pero también Caleta Palace –Revolución y tragedia en la ciudad del paraíso- (2023), que a su vez derivaba del corto Paraíso en llamas (2020), y Osario Norte, los últimos días de San Valentín (2023), los testimonios los encarnan actores y no los típicos testigos supervivientes de la época.
Todo y que uno de sus géneros confesos preferidos es el de terror, en el que ha trabajado en cortos como Mamá (2021), y (N)os miran (2022). En cualquier caso, la artista los considera películas, y el tratamiento que les otorga es ese y no otro, centrándose sobre todo en la narrativa, como la compositora destaca en uno de los momentos más principales de la entrevista.
Isabel es una compositora que ha trabajado también en el campo de los videojuegos (Asakami: A Soul’s Journey, 2022) y el videoarte (Pisces, 2020, con Irene Cruz), y su entrega ha sido siempre absoluta con todo lo hecho. Entre otras cosas, porque es una creadora que se implica y se compromete en el proyecto de que se trate, que siente y hace suyo de una manera elegante y serena, tal cual su propia personalidad destila. Una compositora apasionada con la que siempre va a ser un placer contar…