Invasion of the Body Snatchers 1978

A partir de la novela de Ciencia Ficción de Jack Finney, Invasion of the Body Snatchers fue llevada a la pantalla en cuatro oportunidades. La más célebre fue la versión de Don Siegel de 1956, protagonizada por Kevin McCarthy, que ya es un clásico de la SciFi de los cincuenta. Pero el remake de 1978 de Philip Kaufman exploró algunas cuestiones que aquella no había siquiera rozado tangencialmente. La música de esta versión resulta más que interesante, no sólo por su calidad y eficacia, sino porque fue creada por Denny Zeitlin, un músico de jazz, experto en eletrónica, cuyo trabajo fue el primero y el último que entregó a la música de cine

INVASION OF THE BODY SNATCHERS (1978)

La invasión de los ultracuerpos / Los usurpadores de cuerpos

Denny Zeitlin: Un psiquiatra para musicalizar la paranoia

por Eduardo J. Manola

In memorian of DONALD SUTHERLAND

Unas semillas escapan de un lejano planeta, viajan por el espacio, caen en la Tierra mezcladas con la lluvia y se esparcen a través de una flor parásita, germinándose extrañas vainas que crecen y se transforman en cuerpos humanos idénticos a los originales que reemplazan.

 

El director Philip Kaufman, famoso por su guion para Raiders of the Lost Ark de Spielberg, sorprendió a todos y al propio Denny Zeitlin cuando, a finales de 1977 le encargó a este la composición de la banda sonora de La invasión de los ultracuerpos.

 

La película era una adaptación del film homónimo dirigido en 1956 por Don Siegel, protagonizada por Kevin McCarthy, considerada ya un clásico de la ciencia ficción y obra de culto, que sugería más de lo que mostraba. Ambas películas se basaban en un relato original del escritor estadounidense Jack Finney, primero aparecido en la revista Collier en su número de noviembre/diciembre de 1954, y publicado como libro al año siguiente.  

Invasion of the Body Snatchers 1956
Don Siegel
Don Siegel
Invasion of the Body Snatchers novela
Invasion of the Body Snatchers 1956

La versión de Kaufman contó con un reparto de lujo encabezado por el gran Donald Sutherland, recientemente fallecido y al que sin duda extrañaremos; Leonard Nimoy, el eterno Sr. Spock de Star Trek; un jovensísimo Jeff Goldblum en uno de sus primeros papeles para el cine; Veronica Cartwright, que aparecería un año más tarde en Alien, por la que sería recordada; y Brooke Adams, entre otros. Además, en un singular homenaje al clásico de 1956, aparecen su protagonista Kevin McCarthy y su director Don Siegel en dos curiosos cameos. 

Invasion of the Body Snatchers 1978

A Siegel lo vemos como el taxista que recoge a Matthew Bennell (Sutherland) y Elizabeth (Brooke Adams), y no fue fácil el rodaje de su cameo pues el director tenía graves problemas de visión y tuvo que conducir el taxi por las oscuras calles de San Francisco sin sus gafas.

 

Por su parte, la casualidad hizo que se introdujera el cameo de MacCarthy, ya que se lo propuso Kaufman espontáneamente cuando este estaba reunido con Siegel. El actor había pasado sólo a saludar a Siegel, e iba a estar en Los Angeles nada más que un día. Mientras ensayaba en la calle su escena en la que choca el coche de Matthew, McCarthy fue asediado por un vagabundo desnudo quien, tras preguntarle si estaban rodando una nueva versión de La invasión de los ultracuerpos le espetó: “La primera era mejor”, provocando una cómplice carcajada de McCarthy.

Invasion of the Body Snatchers 1978
El cameo de Kevin McCarthy
Invasion of the Body Snatchers 1978

Por cierto, en la película aparece un vagabundo llamado Harry (Joe Bellan) que toca una tonada en banjo. El intérprete real del instrumento es el guitarrista Jerry García de Grateful Dead, banda californiana de folk rock muy influida por la psicodelia.

EL ENFOQUE Y LA PRODUCCIÓN

El productor Robert H. Solo tuvo la idea de llevar adelante un remake de Invasion of the Body Snatchers de 1956 de Siegel, actualizando la historia para que tuviera lugar en la década de los setenta. Rápidamente se hizo con los derechos de este film y de la novela de Finney, pagando 10.000 dólares de su propio bolsillo, e interesó a la Warner en la producción.

 

Kaufman, que había sido originalmente asignado como director de la que sería la primera adaptación al cine de la serie Star Trek (que terminó dirigiendo Robert Wise), fue convocado por Solo para hacerse cargo de Invasion of the Body Snatchers. Si bien tenía algunas dudas para aceptar el encargo, estas se disiparon cuando leyó la novela de Finney.

 

“Leí el libro original”, explicaba Kaufman. “Y había cosas en él que realmente no habían sido exploradas en la primera película, particularmente, la evolución de las vainas es mucho más detallada en mi versión. Debido a que estoy interesado en la ciencia ficción, pensé que había una oportunidad de ampliar algunos de esos elementos”. Después de hablar con Siegel, se convenció de hacer el remake.

Philip Kaufman
Philip Kaufman

Escena del vagabundo que toca el banjo (Joe Bellan). El tema era interpretado por Jerry Garcia de Grateful Dead

W.D. Richter fue contratado para escribir el guion. La tarea inicial que le asignaron fue la de hacer una reescritura del guion original de la versión de Siegel en cuatro semanas, pero como ese guion se había perdido, tuvo que trabajar sobre una transcripción escrita a máquina de la película. Le llevó nueve meses completar el libreto, trabajándolo y reescribiéndolo incluso durante el rodaje.

 

La acción en el guion de Richter transcurría en un pequeño pueblo como en la película de Siegel, lo que fue rechazado por la Warner, que se desinteresó del proyecto y canceló la producción. Kaufman le presentó entonces el guion a la United Artists, con una novedosa propuesta: que la historia no se situara en un pueblo, sino en una gran ciudad. El estudio coincidió con la nueva concepción y en 36 horas el proyecto estaba nuevamente en marcha.

 

“Fue una decisión importarte. Quizás crucial”, declaraba el guionista. “La historia es mucho más emocionante y provocativa cuando se desarrolla en un núcleo urbano”. Pero ese cambio de emplazamiento complicaba las cosas a nivel de producción. “En un pequeño pueblo es fácil cerrar una carretera y cortar los cables del teléfono, pero en una gran ciudad hay muchas salidas”, explicaba Kaufman. “Tuvimos que mostrar la verosimilitud de la invasión”.

Invasion of the Body Snatchers 1978

Son excelentes los efectos sonoros de Ben Burtt, veterano de Star Wars, que hizo que los sonidos ambientales naturales, como pájaros y grillos, se fueran desvaneciendo a medida que avanza la película, siendo reemplazados por ruidos mecánicos como sirenas y camiones de basura.

 

Consiguió crear el espeluznante crepitar de las vainas alienígenas en su crecimiento grabando el ultrasonido de la ecografía de su mujer embarazada, y el perturbador grito de los humanos duplicados por las vainas lo obtuvo de mezclar chillidos de cerdo con diferentes sonidos de archivo.  

Invasion of the Body Snatchers – efecto sonoro del grito de los humanos duplicados realizado por Ben Burtt
Invasion of the Body Snatchers 1978

DONALD SUTHERLAND COMPROMETIDO

Si bien fue un rodaje sin mayores sobresaltos, Invasion of the Body Snatchers no estuvo ajena a algunos accidentes. Uno de ellos tuvo como protagonista a Donald Sutherland, quien en una escena en la que él y Brooke Adams corren por la calle, fue atropellado por un Volkswagen Escarabajo, cayendo sobre el parabrisas mientras el desesperado conductor gritaba: “¡Oh, Dios mío! ¡Tú no!”.

 

Lejos de amilanarse, Sutherland insistió en actuar él personalmente todas sus escenas de riesgo, como aquella en la que huye por los techos de la fábrica de vainas, que realizó sin que le colocaran un arnés ni que lo sujetaran con cables de seguridad.

Invasion of the Body Snatchers 1978

En el recordado final, que se planificó en absoluto secreto, el equipo de rodaje y los actores involucrados, Sutherland entre ellos, desconocían el impactante descubrimiento de que Matthew ya era una réplica alienígena. Kaufman temía que el actor se resistiera a tal situación al enterarse, pero cuando el director se lo contó segundos antes de filmar la esencial escena, Sutherland se rió complaciente y dijo: “Oh, ¡qué bueno!”.

LA CURIOSA ELECCIÓN DE DENNY ZEITLIN

Resulta cuanto menos curiosa la razón de la elección de este pianista de vena jazzística oriundo de Chicago, que se había iniciado con el flautista de jazz Jeremy Steig, y cuya profesión era la de psiquiatra, siendo además profesor de clínica psiquiátrica en la Universidad de California en San Francisco.

 

Zeitlin era un experto en electrónica y técnicas de vanguardia desde 1968, con una larga carrera en más de 35 álbumes grabados y más de 100 composiciones, pero no tenía ninguna experiencia en el cine. Su única incursión en el espectáculo había sido su experiencia creando una serie de temas de “jazzy spies music” para algunos episodios de Barrio Sésamo, el célebre programa infantil de Jim Henson.

 

El músico contó en una entrevista para el Archivo de Jazz del Monk Rowe & Hamilton Jazz College en 2002, que Kaufman, también nacido en Chicago, lo había escuchado tocar hacía muchos años en algunos conciertos en esa ciudad y desde ese momento pensó que algún día iba a convocarlo para ponerle música a alguna de sus películas.

Invasion of the Body Snatchers 1978
El músico y compositor Denny Zeitlin

Cuando comenzó a planificarse el rodaje de La invasión de los ultracuerpos, el personaje protagonizado por Sutherland, era, en el guion, un músico aficionado al jazz, lo que hizo que Kaufman pensara en ese tipo de música para la banda sonora y saliera a contactar a Zeitlin, del que se había convertido en fan.     

 

Sin embargo, cuando se cambió la profesión del personaje, que terminó siendo un inspector de sanidad pública, el estudio presionó para que la banda sonora fuera orquestal y clásica. Kaufman y Solo pensaban que Zeitlin no estaba capacitado para asumir semejante tarea, y temían que iba a rechazar la pretensión y abandonaría el proyecto.

 

Por el contrario, el músico aceptó el reto y les convenció de que podía hacerlo, proponiéndoles, además, redoblar la apuesta: crear una partitura que respetara la postura del estudio, pero que fusionara la música sinfónica y acústica, con el jazz y la electrónica, aprovechando sus habilidades y experiencia en este campo.

Invasion of the Body Snatchers 1978

La idea sedujo de inmediato a director y productor, teniendo en cuenta la riqueza argumental del relato y la temática de ciencia ficción del film. “Aportó todo lo que siempre había hecho en la música, además de una serie de nuevos retos”, contó Kaufman.

 

El inexperto Zeitlin no sabía en lo que se metía con su ambiciosa propuesta. Jamás había imaginado que iba a tener la oportunidad de componer para una orquesta sinfónica, algo que había soñado pero creía imposible, y eso lo excitaba y lo llenaba de entusiasmo. Su desafío era componer, por primera vez, para una orquesta sinfónica completa y, además, crear y mezclar en estudio las pistas que compondría por separado para los instrumentos electrónicos y los efectos de sonido.

 

Buscó enseguida consejo y apoyo profesional en el aspecto orquestal y sinfónico en uno de sus amigos, Roger Kellaway, pianista, director y compositor veterano en música para filmes, quien se convirtió de inmediato en su asesor musical y actuó, además, como director de la orquesta con la que se grabó la partitura de La invasión de los ultracuerpos.

 

Zeitlin se enfrascó en una tarea de 18/20 horas diarias durante diez largas semanas, en las que se vio obligado a cerrar su consultorio psiquiátrico para dedicarse de lleno al encargo de Kaufman. Apoyó la fusión que pretendía conseguir entre música sinfónica y electrónica en la utilización del Prophet, el nuevo sintetizador analógico que le aportó ese sonido orgánico que estaba buscando.

 

Se trasladaba a Los Angeles para las grabaciones de la orquesta en el Burbank Studio, para luego llevarse las cintas a San Francisco y sentarse al teclado del Prophet para componer las piezas de diferentes texturas electrónicas que mezclaría con la música sinfónica.

A veces, sus maquetas se convertían en las pistas finales de la película. “Le ponía a Kaufman una maqueta de cada entrada antes de dedicar varios días a componer, colaborar con el orquestador y grabar”, recordaba Zeitlin. “Fue estimulante y desafiante, pero también agotador, porque sabía que en cualquier momento me podían despedir. Porque eso es lo que pasa en Hollywood. A veces tienen 2 o 3 compositores antes de terminar una partitura”.

Tan exhausto quedó Zeitlin que nunca más aceptó trabajar en música cinematográfica y siguió con su vida como psiquiatra, profesor y músico de jazz, colaborando con figuras como Herbie Hancock, Joe Henderson, Tony Williams, John Abercrombie, Charlie Hadden, Bobby Hutcherson y Pat Metheny.

Invasion of the Body Snatchers 1978

Zeitlin recordaba su decisión: “Pensé que había tenido suerte en esta situación. Había tenido lo mejor de todos los mundos porque Philip Kaufman me dio carta blanca para hacer lo que hiciera falta. Tenía los mejores músicos de Los Ángeles, el mejor escenario, el mejor ingeniero, el mejor orquestador, el mejor director de orquesta… era de primera clase. Podría hacer otras 100 películas antes de volver a tener algo así. Así que me dije, ‘Dejarlo mientras estoy por delante. He probado bien esto, quédate con el filet mignon’. Y para mí ése ha sido el gran reto: ¿cuál es el filet mignon de la música y de la psiquiatría?”.

EL LEGADO DE LA PELÍCULA Y DE LA BANDA SONORA

Así como las vainas del relato copian a los seres humanos, el remake de Kaufman es una copia de la película original de Siegel, pero la supera en tensión, terror, realismo y paranoia, lo que mantiene su vigencia aún a día de hoy y la sitúa dignamente como una joya de la ciencia ficción cinematográfica.

 

Resulta irónico que un relato como el de La invasión de los ultracuerpos, que nos habla de la deshumanización de la sociedad, parafraseada por ese mundo de las vainas extraterrestres que provoca que la gente evite mostrar sus sentimientos, se rodara en una ciudad como San Francisco, tan abierta al progresismo y a la interrelación social, en la época de la psicología pop y la new age.

 

Era el lugar menos pensado para encontrarnos con aquellas inquietantes vainas, pero tan adecuado como reflejo de la paranoia que campeaba los setenta, así como para mostrar esa realidad del mundo moderno, en el que cada vez se hace más difícil confiar en el prójimo.

Esa desconfianza que la gente de la época somatizaba como una enfermedad venía siendo captada en cintas contemporáneas de temática conspiranoica como La conversación (Francis Ford Coppola, 1974), The Parallax View (Alan J. Pakula, 1974), Three Days of the Condor (Sydney Pollack, 1975), Capricorn One (Peter Hyams, 1977), y Coma (Michael Crichton, 1978).

 

Nancy (Veronica Cartwright) se ve obligada a hacerse pasar por un ser sin sentimientos para sobrevivir, y muchas veces eso es lo que la gente tiende a hacer para lograr sus objetivos en la realidad. Por eso el film de Kaufman resulta escalofriante en su visión de la sociedad, en ese camino hacia una pesadilla que se vuelve real porque las réplicas humanas se gestan durante su sueño. Y porque lleva a los límites de la ciencia ficción y el terror ese hecho tan real que se nos presenta a veces cuando una persona que conocemos, o creíamos conocer, cambia inesperadamente y ya no es la misma. 

Invasion of the Body Snatchers 1978

La banda sonora compuesta por Denny Zeitlin para La invasión de los ultracuerpos no hace más que exacerbar todos estos recovecos psicológicos que el film de Kaufman deja al descubierto, y logra emular a Bernard Herrmann en su elemento más perturbador: la paranoia, sumándole sonoridades de inquietante terror psicológico con desquiciantes violines, explosiones orquestales efectistas, y cortes de jazz sinfónico con reminiscencias de Keith Emerson y del mismísimo Bela Bartok.

 

Es muy factible que su formación en psiquiatría, que incluía estudios en “psicología de la improvisación”, le haya permitido interpretar musicalmente lo que contaba la historia (esa paranoia tenebrosa que absorbía las mentes de los humanos tanto como sus cuerpos eran fagocitados por las esporas alienígenas), generando verdaderos enjambres sonoros de perturbador terror psicológico y pasajes sombríos en los que la mutación electrónico-sinfónica consigue plasmar la naturaleza misma de la ciencia ficción.

Este artículo está dedicado al inolvidable DONALD SUTHERLAND

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:

0 0 votes
Califica el artículo
Subscribe
Notify of
guest
2 Comentarios
Oldest
Newest Most Voted
enrique diaz
enrique diaz
2 years ago

muy buen artículo