The Egyptian 1954

«Porque yo… soy un ser humano. He vivido en todos los que existieron antes de mí y viviré en todos los que vendrán después de mí. Viviré en lágrimas y risas humanas, en tristeza y miedo humanos, en bondad y maldad humanas, en justicia e injusticia, en debilidad y fortaleza. Como ser humano viviré eternamente en la humanidad. No deseo ninguna ofrenda en mi tumba, ni inmortalidad para mi nombre. Esto fue escrito por Sinuhe, el egipcio, que vivió solo todos los días de su vida».

Así rezaba uno de los párrafos más sentidos de The Egyptian, la novela de Mika Waltari adaptada a la pantalla por la Fox. Aquí les contamos la historia de su banda sonora, compuesta por dos monstruos sagrados de la música cinematográfica

THE EGYPTIAN (1954)

Sinuhé, el egipcio

Alfred Newman / Bernard Herrmann: De cómo musicalizar el Antiguo Egipto «a lo Hollywood»

por Eduardo J. Manola

The Egyptian – «Prelude» – music by Bernard Herrmann

El gran el éxito comercial obtenido por La túnica sagrada (The Robe, Henry Koster, 1953) y su secuela Demetrius y los gladiadores (Demetrius and the Gladiators, 1954), convenció al mandamás de la 20th Century Fox, Daryl F. Zanuck, a arriesgarse a producir Sinuhé, el egipcio, una nueva fastuosa epopeya religiosa, esta vez ambientada en el antiguo Egipto, inspirada en la novela The Egyptian escrita en 1945 por el escritor finlandés Mika Waltari, la que, a su vez, se basaba en Historia de Sinuhé, un relato egipcio de más de dos mil años de antigüedad.

 

Zanuck compró los derechos para adaptar el libro y, como era su costumbre, asumió personalmente la producción del film, que se rodaría en CinemaScope y DeLuxe Color, y le asignó un presupuesto de 3,9 millones de dólares. Para escribir el guion adaptado de la novela contrató a Philip Dunne (que ya había escrito los guiones de La túnica sagrada y Demetrius y los gladiadores) y a Casey Robinson, y llegó a un acuerdo de préstamo con la Paramount para que el veterano Michael Curtiz se pusiera tras las cámaras.

The Egyptian 1954

Además, reunió un reparto estelar que incluyó a Jean Simmons como Merit, Victor Mature como Horemheb, Gene Tierney como Baketamon, Michael Wilding como el faraón Akenatón, Bella Darvi como Nefer, y Peter Ustinov como Kaptah. Para el papel protágonico de Sinuhé, Zanuck había conseguido a Marlo Brando, pero este abandonó intempestivamente el proyecto una semana antes del rodaje, y el personaje quedó finalmente en manos de Edmund Purdom.

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Darryl Zanuck
The Egyptian 1954
El escritor Mika Waltari
The Egyptian 1954
Michael Curtiz
The Egyptian – «The Chariots Ride» – music by Bernard Herrmann

Sinuhé, el egipcio fue también un éxito comercial, obteniendo beneficios por 5,35 millones de dólares y los elogios de la crítica, además de ser nominada al Oscar a Mejor Fotografía (Leon Shamroy) y ganar el Golden Globe a Actriz Revelación (Bella Darvi).

 

La película contó, además, con el aporte de dos inmensos compositores de aquella época, lo que la hace muy singular en la historia de la música del cine, pues ello no era usual en ese entonces, y merecedora de nuestro interés. Ambos compusieron casi 100 minutos de música, buscando reconstruir las sonoridades del antiguo Egipto sin renegar de la orquestación sinfónica clásica.

DOS MEGAESTRELLAS DE LA MÚSICA JUNTOS

Como director musical de la 20th Century Fox, Alfred Newman, avalado por su prestigio, talento y galardones, tenía la voz cantante en la elección de los compositores a los que se les asignaban los proyectos, por supuesto con la aprobación de Zanuck. 

 

Su compromiso con la Fox y con Zanuck siempre llevaba a Newman a encargarse personalmente de todos los proyectos del estudio, y The Egyptian no iba a ser la excepción, pero cuando los ejecutivos financieros adelantaron tres semanas la fecha de estreno del film, el compositor sintió que no iba a poder cumplir con los plazos.

The Egyptian 1954

En el memo del 15 de abril de 1954, Zanuck le expresó a Newman su visión y sus deseos: «Sin duda The Egyptian tendrá una música grande e importante. Más que nada yo desearía que tú la escribas, pero no alcanzo a ver cómo podrías hacerlo al mismo tiempo que estás componiendo Show Business [There’s No Business, Like Show Business / Luces de candilejas] y todas las otras cosas que tienes que hacer… ¿A quién sugieres para el trabajo? Yo he pensado en Franz Waxman y Bernard Herrmann. Personalmente me inclino más por Waxman para esta particular asignación… Creo que tiene antecedentes con nosotros de ser razonablemente rápido».

 

Cuatro días después, Newman respondió: «No hace falta que te diga que por razones sentimentales me gustaría mucho escribir esta partitura para esta producción tuya tan personal, pero en el mejor interés del estudio yo debería concentrarme en Show Business, especialmente teniendo en cuenta que es nuestro primer musical en Cinemascope con sonido estereofónico».

 

Sin embargo, Newman no se desentendió de The Egyptian e intentó asumir el trabajo. Enseguida asignó a su hermano Lionel para que lo ayudara con las tareas musicales de There’s No Business, Like Show Business, lo que le dejaría a él algún tiempo para empezar a desarrollar material temático para Sinuhé, el egipcio.

 

Pero los compromisos fijados para el estreno echaron por tierra los esfuerzos de Newman convenciéndole de que debía derivar el encargo, y así acudió a Herrmann para designarlo como primer compositor, no sin antes haber escrito algunos temas que quedaron inconclusos. Por eso, en algunas de las pistas compuestas por Herrmann aparece la anotación «música desarrollada por Bernard Herrmann a partir de temas compuestos por Alfred Newman».

The Egyptian – «Holy War» – music by Bernard Herrmann
The Egyptian 1954
Bella Darvi (Nefer)
egyptian Merit
Jean Simmons (Merit)
The Egyptian 1954
Gene Tierney (Baketamon)

Curiosamente, la fecha de estreno se postergó y ello coincidió con el hecho de que Newman ya tenía prácticamente terminada la música de Luces de candilejas, lo que lo dejó nuevamente disponible. Herrmann le sugirió entonces que trabajaran juntos en el score de The Egyptian repartiéndose las tareas, algo que sorprende pues el neoyorquino no era propenso a compartir sus obras ni debatir criterios o conceptos, pero su respeto y admiración por su colega eran legendarios:

 

«Newman nunca ha sido del todo apreciado por sus notables logros en el cine, porque fue el primer compositor cinematográfico (y quizá en muchos sentidos el último) que alcanzó el máximo acabado técnico y pulido en la interpretación cinematográfica», declaró Herrmann. «Creo que hizo un trabajo maravilloso en The Song of Bernadette y en The Hunchback of Notre Dame. Colaborar con él en The Egyptian fue un placer, y le tengo mucho cariño a esa partitura… ».

 

Herrmann y Newman trabajaron realmente en equipo, compartieron la composición de algunos temas y buscaron fusionar sus estilos, pensaron juntos el enfoque narrativo de la partitura, convirtiéndola en una de las mejores de la tradición épico-bíblica hollywoodense, describiendo con solvencia el despertar religioso, la tragedia romántica y la civilización antigua a través de las técnicas musicales que cada uno conocía a la perfección.

The Egyptian – «Dance Macabre» – music by Bernard Herrmann
The Egyptian 1954

Teniendo en cuenta la diferencia de estilos entre ellos, es un milagro que la partitura haya resultado tan coherente, sin que por ello se haya desnaturalizado la personal sonoridad de cada uno, que es fácilmente detectable. Y más aún cuando sólo se reunieron en persona dos veces, y se enviaban por correo los pentagramas de los temas que iban componiendo, para lograr la coherencia musical y estilística.

 

La mayor parte de la música de acción inicial es de Herrmann, en las que despliega su particular «violencia orquestal» que lo hizo famoso, a la vez que da rienda suelta a su obsesión por los metales ominosos y ásperos. También compuso gran parte del material sombrío y psicológico, como el tormento de Sinuhé, con esa intensidad y riqueza armónica que lo caracterizaba.

 

Sin embargo, su magnífico tema de amor, denominado «Nefer, Nefer, Nefer», debería figurar entre las piezas más conmovedoras que jamás escribió, con sus siete minutos que le permitieron desarrollarla con más espacio que el que habitualmente se concede a un compositor.

The Egyptian – «Pursuit» – music by Bernard Herrmann
The Egyptian – «Violence» – music by Bernard Herrmann
The Egyptian 1954
The Egyptian – «Nefer, Nefer, Nefer» – music by Bernard Herrmann

Newman, por su parte y hacia el final de la historia, hace gala de su desgarradora devoción por los aspectos místicos y teológicos, aportando todo su lirismo y la grandiosidad que sabía imprimir a las secuencias religiosas o espirituales, como la música de Akenatón y el culto a Atón. Además, haría un aporte significativo al disminuir la incidencia de su tradicional y exuberante impronta tímbrica de las cuerdas, favoreciendo el predominio de la instrumentación más áspera y poderosa y las armonías más exóticas de Herrmann.

QUIÉN ESCRIBIÓ QUÉ

La película estaba estructurada de tal manera que se prestó perfectamente a la planificada división del trabajo ideada por los compositores. Fundamentalmente, eran tres las temáticas que necesitaban tratamiento musical: la historia del amor devoto de Merit (Simmons) no correspondido por Sinuhé; la ruina de Sinuhé provocada por el trágico amor no correspondido que siente por la inescrupulosa Nefer (Darvi); y la utópica búsqueda del faraón Akenatón (Wilding) para imponer el culto a un Dios único en el Egipto tradicionalmente politeísta.

 

Newman se encargó de las historias de Merit y Akenatón, y Herrmann se centró en la de Sinuhé y Nefer. Sin embargo, cuando le preguntaron a Herrmann quién había compuesto qué, explicó: «Alfred se encargó de todas las secuencias relacionadas con Merit (Jean Simmons) y yo hice todas las que implicaban a Nefer (Bella Darvi). El resto lo escribimos juntos. Después de tantos años, el disco que grabamos se sigue vendiendo muy bien. Junto con The Robe y The Big Country de Jerome Moross, es la única película de esa época que se conserva».

 

En cuanto al aspecto estilístico, acordaron utilizar la escala pentatónica e incluir piezas corales sin letra, y coincidieron en combinar una orquestación sinfónica clásica con elementos musicales que evocaran el ambiente del Antiguo Egipto de forma estilizada. Esta forma de orquestar «lo oriental» no era necesariamente auténtica desde el punto de vista histórico o etnomusicológico, pero sí muy evocadora y poderosa en términos cinematográficos, según la imaginación orquestal occidental de mediados del siglo XX.

The Egyptian – «Hymn to Aton» – music by Alfred Newman
The Egyptian – «Valley of the Kings» – music by Alfred Newman
The Egyptian 1954

Para crear ese «sonido egipcio», a los instrumentos que integran una orquesta sinfónica tradicional, se acopló una formación de percusión exótica integrada por tam-tams, crótalos, campanas tubulares, marimba, xilófono, tambores tribales o frame drums, triángulo, pandereta, y el sistro egipcio, un instrumento musical antiguo, con forma de aro o herradura, que contiene platillos metálicos insertados en unas varillas, y que se hace sonar agitándolo.[1]

 

Se destacó, además, el uso de un laúd; de otros instrumentos armónicos y de color —arpa, celesta, piano (usado ocasionalmente para efectos), y órgano (en momentos solemnes o religiosos)―; y de instrumentos exóticos orientalizantes según el estilo hollywoodense de aquella época ―oboe d’amore[2], flauta de pan—.

 

«Nadie sabe nada de la música egipcia de esa época (5000 a.C.)», explicó Herrmann en una entrevista. «Así que tuvimos que inventarla, y estoy orgulloso del resultado. Siento que si tuvieran música, la nuestra sería algo parecido. No lo siento intelectualmente, lo siento emocionalmente y lo siento con tanta fuerza que creo que, en cierto modo, debe ser así.

 

» Alfred también lo sentía así. Esa partitura y otras como Beneath the Twelve Mile Reef y Journey to the Centre of the Earth se hicieron en grabaciones estereofónicas de cuatro pistas, pero todas las versiones de estas películas que se ven hoy en día son monoaurales. Ver y oír The Egyptian en CinemaScope, color y sonido estéreo es un mundo totalmente distinto. En cierto modo, es una pena que todas estas maravillosas películas acaben en la pantalla de televisión con un sonido terrible y tres cuartas partes de la imagen cortada».

The Egyptian – «Death of Akhnaton» – music by Alfred Newman
The Egyptian 1954
Bernard Herrmann
The Egyptian 1954
Alfred Newman

Newman siempre prefería grabar sus partituras «en vivo», pero en el caso de The Egyptian, por razones de balance y posicionamiento del estéreo, todas las piezas corales fueron grabadas por separado e insertadas después en las pistas ya pregrabadas por la orquesta.

 

Herrmann y Newman compartieron las tareas de conducción de la Hollywood Studio Orchestra en las sesiones de grabación llevadas a cabo en los estudios de la 20th Century Fox. Cada uno dirigió sus propios temas. John Morgan afirma que: «Newman insistió en la precisión, la suavidad y la belleza absoluta del tono, mientras que Herrmann destacó la energía y la dinámica directa, lo que resultó en una cierta aspereza bárbara en su interpretación».

The Egyptian – «The New Pharaoh» – music by Alfred Newman
The Egyptian 1954

Aunque estos dos maestros de la música cinematográfica de todos los tiempos sólo emplearon un instrumento egipcio auténtico, el sistro, descartando por ejemplo el arghul[3], que podría haber aportado lo suyo, la partitura orquestal de The Egyptian es un excelente ejemplo de cómo Hollywood interpretaba lo «antiguo» o lo «oriental» a través de la paleta sinfónica clásica, con un toque moderno y psicológico.

 

La banda sonora de The Egyptian logra crear una atmósfera musical épica, exótica y emocionalmente compleja que define el tono de la película. Es una exitosa sinergia entre dos grandes del cine, en la que cada uno aportó su talento y sus formas, que dio como resultado una partitura que destaca aún hoy por su riqueza y coherencia, conservando su impacto emocional y dramático.

The Egyptian – «Exile and Death» – music by Alfred Newman
The Egyptian 1954 soundtrack

Referencias:

[1] El sistro egipcio fue un instrumento sagrado del Antiguo Egipto, muy usado en las danzas y ceremonias religiosas en honor de las diosas Bat, Isis, Hathor y Bastet.

[2] El oboe de amor (del italiano oboe d’amore) es un instrumento de viento madera de doble lengüeta y tubo cónico, miembro de la familia del oboe y muy parecido a este. Es ligeramente más largo que el oboe, tiene un tono menos firme pero más tranquilo y sereno, y es considerado como el miembro mezzo-soprano o alto de la familia.

[3] El arghul (árabe), que también puede denominarse argul, arghoul, arghool, argol, arghül y yarghul (Palestina), es un instrumento musical de viento madera tradicional árabe. Proviene del Antiguo Egipto, y data aproximadamente del 3000 a. C. Todavía sigue utilizándose como instrumento tradicional en el Egipto de la actualidad.

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