The Three Musketeers 1948

Siempre ha habido películas que adaptaron los grandes clásicos de la literatura de aventuras. Salgari, Stevenson, Verne, Sabatini y muchos otros pasaron a la pantalla grande. Alejandro Dumas y sus Tres Mosqueteros no solo no fueron la excepción, sino que fueron varias veces llevados al cine. Pero la mejor versión fue la de 1948 dirigida por George Sidney, con una banda sonora memorable de Herbert Stothart. Aquí les contamos su historia.

THE THREE MUSKETEERS (1948)

Los tres mosqueteros

Herbert Stothart: A capa y espada, con un toque de Tchaikovsky

por Eduardo J. Manola

Desde sus inicios, el cine buscó adaptar a la pantalla los grandes clásicos de la literatura, y el género de aventuras fue uno de los más proclives a dejarse llevar por las mieles de la cinematografía, que le ofrecía grandes ventajas a la hora de atraer a todo tipo de público a las salas de proyección, pero muy en especial a los niños y jóvenes, ávidos de sensaciones y adrenalina fácil. Al mismo tiempo, junto a la parafernalia de heroicidades y camaradería caballeresca, el romanticismo dejaba sus marcas y era un elemento obligatorio en toda producción de aquellos tiempos.

 

La MGM anunció en 1947 la producción de una nueva adaptación de Los tres mosqueteros, la clásica y popularísima novela de Alejandro Dumas, libro de cabecera de todo adolescente que se preciara de tal, y fuente de infinidad de versiones hasta ese momento. Corrían los años de aquella añorada Época de Oro del Hollywood clásico, donde todo era espectáculo, diversión, y entretenimiento, y todo de alto nivel.

 

La tarea no era fácil, pues la novela de Dumas tenía una extensión de más de seiscientas páginas, así que todas las versiones cinematográficas anteriores habían mantenido los personajes principales pero respetado solo algunos de los hechos que contenía la historia. La idea de la MGM era intentar una mayor fidelidad al relato literario, con todo el riesgo que ello suponía pero, al mismo tiempo, dotar a la película de esa pátina típica de los grandes musicales a los que el Estudio del León tenía acostumbrado a su público.

The Three Musketeers 1948

Ese enfoque quedaba al descubierto al conocerse el nombre de quien estaría a cargo de la dirección: George Sidney, claro representante de la generación más brillante del periodo clásico, que ponía por delante el espectáculo de calidad por sobre cualquier interés en transmitir un “mensaje” o temática profunda a su obra. Sidney tenía todo eso y le sumaba conocimientos técnicos superlativos y un singular dominio del ritmo adecuado para cada proyecto que encaraba.

 

A ello, y por su parte, el guion de Robert Ardrey supo identificar los puntos clave de la estructura dramática de la novela de Dumas, modificando convenientemente algunos aspectos (como el descartar toda referencia eclesiástica de la figura del Cardenal Richelieu –un magistral Vincent Price-, para mencionarlo como “hombre de Estado”), y dando la oportunidad a Sidney y sus coreógrafos para que diseñen esos maravillosos combates de espadas que, en su estética, se asemejaban sin ocultarlo, a los más espectaculares bailes de los musicales de la MGM.

 

Gene Kelly, protagonista del film encarnando a D’Artagnan, creó buena parte de esas coreografías, algo de lo que era un especialista, con una genialidad innata para ello, y dotó de un toque cómico y socarrón a esas ya inolvidables secuencias de esgrima, casi danzadas como un atlético saltimbanqui, con su típica simpatía, esa marca de fábrica que empatizaba al instante con el espectador arrancándole la sonrisa cómplice, haciéndole partícipe de sus andanzas.

The Three Musketeers 1948
George Sidney
George Sidney
The Three Musketeers 1948
musketeers lansbury e1709920545118
musketeers queen e1709920217212
musketeers poster

El elenco de rutilantes estrellas se completaba con una joven y bellísima Lana Turner como la pérfida y traicionera Lady de Winter; Van Heflin como un nostálgico Athos; June Allyson como Constance; Angela Lansbury como la Reina Ana; Frank Morgan como el Rey Luis XIII; Keenan Wynn como Planchet; John Sutton como el Duque de Buckingham; Gig Young como Porthos y Robert Coote como Aramis; entre muchos otros.

 

Los tres mosqueteros se rodó en diferentes localizaciones de California; entre ellas figuran dos ranchos, el Rowland V. Lee Ranch en el Canoga Park de Los Angeles y el Ray Corrigan Ranch en Simi Valley. También Monterey y los backlot de la MGM en Culver City aportaron escenarios. La mítica escena del duelo entre D’Artagnan y Jussac (Sol Gorss, doble y excelente espadachín) se filmó en Busch Gardens, Pasadena. La película mantuvo la estructura narrativa de los musicales, reemplazando las escenas de baile y canto por las peleas a espadas entre los mosqueteros y los guardias de Richelieu.

“Es un western con disfraces”, declaró Sidney. “Eso es exactamente lo que hice. No lo abordé como un clásico. El duelo fue pura coreografía. Fue una de las películas más exitosas que jamás haya hecho. Me propuse hacer una película trepidante. Teníamos el respaldo de toda esa sociedad anónima de Metro-Goldwyn-Mayer. Creo que los decorados costaron 900.000 dólares. La gran escena del duelo se rodó en Busch Gardens, en Pasadena. Filmamos en la parte trasera, en un parque público, en campos de golf…Conseguí algunos melocotoneros y perales falsos y los llevé en un camión para vestir diferentes decorados, y cogí flores de papel y las puse por todas partes.”[1]

LA MÚSICA DE LOS TRES MOSQUETEROS

La banda sonora de Los tres mosqueteros le fue encargada al director musical de la MGM de aquel entonces, Herbert Stothart, arreglista, director de orquesta y compositor estadounidense, de ascendencia escocesa y alemana, de extensa e importante performance en la música de cine.

 

Dirigió musicalmente varias compañías de gira de Broadway, y con amplia experiencia en la opereta, en 1929 llamó la atención de Louis B. Mayer, quien lo contrató como director musical de la MGM, cargo que mantuvo durante toda su carrera, siendo considerado el más trascendente músico del estudio de los años treinta y cuarenta.

 

Allí supervisó y orquestó casi todas las operetas de Nelson Eddy y Jeanette MacDonaldy compuso muchas canciones, como la famosa “Donkey Serenade” incluida en La espía de Castilla (The Firefly, 1937), recibiendo además una nominación por su partitura para Enamorados (Sweethearts, 1938) también protagonizada por la célebre pareja.

Herbert Stothart - biografía - compositor - banda sonora - the Movie Scores
El compositor Herbert Stothart
musketeers8
musketeers6

Entre muchos otros géneros, brilló con especial luz en el histórico y en las aventuras de época. La isla del tesoro (1934), Viva Villa! (1934), David Copperfield (1935), Mutiny on the Bounty (1935), Anna Karenina (1935), San Francisco (1936), y Paso al Noroeste (1940), son algunas de sus partituras más recordadas en esas temáticas. No hay que olvidar, además, que fue nominado al Oscar por María Antonieta (1938), protagonizada por un joven Tyrone Power, y que ganó la estatuilla en la categoría Best Music – Original Score por El mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939).

 

Stothart encara la tarea de musicalizar Los tres mosqueteros sobre una base musical sinfónica y romántica, cuidando muchísimo el detalle, y con un ojo puesto en la estética de la música clásica. Tras el típico rugido del león, las tres espadas de los mosqueteros se alzan uniéndose en sus afiladas puntas, mientras suena una potente fanfarria de trompetas. Es el inicio de la película.

 

Enseguida, sincronizada perfectamente con los títulos de crédito que van presentando a los actores en un listado ascendente, la música que los acompaña es una marcha heroica, que nos anticipa el tono aventurero de la película, y nos invita a hacernos cómplices de las hazañas de nuestros héroes que estamos a punto de disfrutar.

Musketeers9
musketeers7

Los metales dan paso a las cuerdas en una variación romántica de esa pegadiza melodía marcial, que juega como puente musical para regresar con más brío aún a una segunda parte del tema principal, que identificará a los mosqueteros. Más adelante, Stothart sorprende con una curiosa musicalización: en las primeras escenas, cuando se nos presenta a D’Artagnan a punto de partir hacia París desde su casa aldeana, esperanzado en viajar montando un brioso corcel negro para iniciar sus aventuras, su padre le regala, para su desdén, un tosco percherón marrón, que relincha de manera un tanto “extraña” e “irreal”.

 

Advertimos entonces que es un efecto musical obtenido de algún instrumento para ridiculizar al caballo y su relincho, e imprimirle mayor comicidad a la escena. Con su inagotable paleta de colores musicales, Stothart manipularía la música y sus posibilidades sonoras durante toda la película, tal como lo había hecho cada vez que tuvo que afrontar una banda sonora.

musketeers horse
musketeers horse2
The Three Musketeers – «A Horse – clip de audio» – Music by Herbert Stothart

En este audio se puede escuchar lo que se explica en el párrafo anterior: el relincho del percherón de D’Artagnan realizado con un instrumento musical por Stothart. Lamentablemente por cuestiones de derechos no hemos podido presentarles la escena, por lo cual la ilustramos con estas imágenes y el clip de audio.  

musketeers kelly opening

“El compositor, a través de la experiencia, aprende qué elementos generan ciertas emociones”, explicó.

“El enfado se genera con lo que yo llamo los tonos rojos, que chocan ligeramente en la orquestación y, por lo tanto, irritan mentalmente al espectador. Un estado emocional tranquilo se puede crear con una melodía suave, apaciguada. La alarma se genera con el choque de armonías; el desasosiego con un ritmo monótono tipo ‘tom-tom’ y con efectos extraños contrarios a los principios musicales, y que, por lo tanto, el oído no está acostumbrado a escuchar. Unas campanadas sonoras y tonos profundos de un órgano inspiran reverencia. Todo esto son principios de psicología elemental. Al decidir hasta qué punto se  usan, el compositor encuentra huecos entre las clasificaciones básicas.”[2]

Musketeers Van Heflin Gig Young Robert Coote Gene Kelly Reginald Owen
musketeers winter e1709919249655
musketeers5

Stothart también había demostrado una capacidad singular para utilizar piezas de otros compositores, debidamente adaptadas y orquestadas. En su partitura de Viva Villa!, por ejemplo, incluyó la melodía de “La cucaracha”, la canción folclórica tradicional de origen hispano (un corrido español en términos musicales), que fuera popularizada durante la Revolución Mexicana.

 

En Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities, 1935) se sirvió de tópicos musicales de Chopin y Beethoven, y en Maria Walewska (Conquest, 1937) y El puente de Waterloo (Waterloo Bridge, 1940), -partitura por la que fue nominado-, no evitó inspirarse en motivos de Tchaikovsky.

 

Para Los tres mosqueteros adaptó un fragmento de la célebre melodía de Romeo y Julieta del compositor ruso para subrayar el romance entre D’Artagnan y Constance, convirtiéndolo en el “tema de amor” de la pareja. 

the three musketeers lg
musketeers constance
The Three Musketeers – «Love Theme – clip de audio» – Music by Herbert Stothart

En este audio clip se puede escuchar la versión de Romeo y Julieta de Tchaikovsky adaptada por Stothart para las escenas románticas de D’Artagnan y Constance, con los diálogos.  Lamentablemente por cuestiones de derechos no hemos podido presentarles la escena, por lo cual la ilustramos con estas imágenes y el clip de audio.  

Por su parte, la concepción de George Sidney de planear las escenas de acción como si se tratara de números musicales, hizo que la partitura incidental tuviera que adecuarse a ese objetivo, siguiendo con energía cada salto, cada pirueta de Gene Kelly, o cada persecución a caballo.

 

Ramón Freixas y Joan Bassa explican muy bien este punto: “Cada enfrentamiento se encara como si de un sofisticado, tal vez vanguardista, ballet se tratara, y el rigor exhibido al desarrollar su arte de la esgrima técnicamente brillante (…) se suma a una visualización escénica que multiplica el efecto de la acción y aborda el conjunto con la milimétrica precisión de un coreógrafo (al parecer, Gene Kelly, consumado bailarín, aportó también algunas ideas al respecto).”[3] 

 

Sin embargo, contrariamente a lo que algunos sostienen, la música de los pasajes de peleas con espadas y las cabalgatas no pertenecen a Stothart sino que se deben a la artesanal colaboración de Albert Sendrey, compositor nacido en Chicago con una amplia carrera siempre en la plantilla del departamento musical de la MGM, donde participó en la composición de una treintena de partituras, la mayor de las veces sin acreditación alguna. Además de componer música adicional para esas escenas de acción, Sendrey colaboró en las orquestaciones.

musketeers swords

La excepción a esta regla, fue la música que acompañó el maravilloso duelo de D’Artagnan y Jussac, la primera escena de esgrima de la película. Ese fragmento musical sí fue autoría de Herbert Stothart, advirtiéndose en él la melodía marcial del título principal, el “tema de los mosqueteros”, adaptada de diferentes maneras, a distintos tempos, para seguir las bravuconadas de Gene Kelly y su despliegue coreográfico mediante un mickeymousing al mejor estilo de Max Steiner, con brillantes toques de comedia que engalanan aún más la pieza, convirtiéndola en un verdadero deleite para los oídos. El prestigioso Charles Previn dirigió la orquesta de la MGM.

Musketeers Gene Kelly 5
musketeers duel

Por cierto que el talante irreverente y el tono de comedia del film se va oscureciendo pasada la mitad del metraje, respetando la novela, llegando a niveles dramáticos más profundos, como por ejemplo la impactante escena de la ejecución de Lady de Winter. Aquí Stothart echa mano de uno de los tópicos más utilizados en la música clásica, el de la “marcha fúnebre”, que se caracteriza por un ritmo cansino y punteado, de registro grave, que de inmediato provoca la asociación con imágenes de la muerte y el cementerio.

 

La marcha fúnebre de Stothart prepara de manera eficaz el escenario para que el hacha del verdugo caiga en el cuello de la malvada villana capturada por los mosqueteros, que había asesinado al Duque de Buckingham (Sutton) tras escapar con triquiñuelas de la vigilancia de la inocente Constance (Allyson), a la que también da muerte sin miramientos. Mientras Lady de Winter avanza altiva hacia el cadalso, la marcha fúnebre la acompaña sombríamente.

musketeers winter2
musketeers lady2
The Three Musketeers – «Lady de Winter Execution – clip de audio» – Music by Herbert Stothart

En este audio clip se puede escuchar la «marcha fúnebre» compuesta por Stothart para las escenas de la ejecución de Lady de Winter.  Lamentablemente por cuestiones de derechos no hemos podido presentarles la escena, por lo cual la ilustramos con estas imágenes y el clip de audio.  

Muskateers men

No cabe duda alguna de que la música de Herbert Stothart aportó un valor agregado a Los tres mosqueteros, magnificando su calidad y el acierto de su concepción visual con una estética musical románticamente arrolladora, consiguiendo transmitir ese espíritu de pura aventura que destilaban aquellas producciones de la Época Dorada de aquel Hollywood que ya no volverá.

Musketeers lady

Referencias:

[1] Citado en Los tres mosqueteros: El libro del 75 aniversario, Notorious, 2024, pág. 16.

[2] Tony Thomas, Music for the Movies, A.S. Barnes Editorial, 1973, pág. 48 (citado por Alejandro Melero en Los tres mosqueteros: El libro del 75 aniversario, Notorious, 2024, pág. 110).

[3] Ramón Freixas y Joan Bassa, El cine de aventuras, Notorious, 2008, pág. 189/190 (citado por Alejandro Melero en Los tres mosqueteros: El libro del 75 aniversario, Notorious, 2024, pág. 112).

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:

Las aventuras de Robin Hood, dirigida inicialmente por William Keighley y, tras caer enfermo, continuada por Michael Curtiz, celebrado por Casablanca (1942), no sólo es la mejor película del insuperable Errol Flynn, sino también la mejor adaptación del relato anónimo que inmortalizara la leyenda del proscrito de Sherwood en toda la historia del cine…

por Eduardo J. Manola

A partir de la aparición de la televisión que introdujo el cine  en los hogares, los estudios de Hollywood se encontraron con un problema: cómo hacer que el público dejara esa novedosa comodidad doméstica y volviera a llenar las salas cinematográficas. La respuesta fue lo que se llamó “superproducciones”, grandes realizaciones que…

La obviedad conceptual marcaba que el prestigioso Miklos Rozsa, ya consolidado en el género, era el ideal para componer la banda sonora de Espartaco, pero Douglas y Kubrick no querían ser obvios, ni convencionales, querían romper el molde, querían evitar la impronta musical del maestro húngaro, su sonoridad grandiosa y…

5 1 vote
Califica el artículo
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments