Louis Silvers
BIOGRAFIA
New York City, New York, Estados Unidos, 6 de septiembre de 1889 – Hollywood, California, Estados Unidos, 26 de marzo de 1954 (64 años)
Pionero de la música cinematográfica en Hollywood
Louis Silberstein, conocido como Louis Silvers, o con la forma abreviada Lou Silvers, fue un compositor, pianista, director de orquesta y supervisor musical, que ocupa un lugar singular en la historia de la música cinematográfica estadounidense. Su trayectoria se desarrolló durante una etapa de transformación radical, desde el acompañamiento musical del cine mudo hasta la consolidación del cine sonoro y del sistema de departamentos musicales de los grandes estudios de Hollywood.
No fue únicamente un autor de partituras, sino también uno de los profesionales que contribuyeron a establecer las estructuras laborales y artísticas mediante las cuales la música pasó a integrarse de manera sistemática en la producción cinematográfica. Su actividad se extendió asimismo al teatro musical, la canción popular, el vodevil y la radio, ámbitos que resultaron fundamentales para comprender su posterior trabajo en Hollywood.
Nacido en Nueva York, aunque algunas fuentes biográficas precisan Brooklyn como lugar de nacimiento, no resulta posible verificar orígenes familiares o influencias domésticas. Se sabe que comenzó a estudiar piano a los seis años, y que su formación musical fue fundamentalmente práctica. No existe constancia suficientemente documentada de una educación superior en un conservatorio o institución musical, y su trayectoria temprana parece haber estado determinada mucho más por el trabajo que por una formación académica prolongada.
Cuando tenía quince años murió su padre y Silvers abandonó sus estudios en la Erasmus High School de Brooklyn para contribuir al sostenimiento económico de su familia. Para entonces ya tocaba el piano en una banda local. El dato resulta particularmente significativo porque permite entender una característica esencial de su posterior carrera. Silvers perteneció a una generación de músicos estadounidenses cuya formación profesional se produjo en buena medida en escenarios populares, salas de espectáculos, bandas, teatros y circuitos de entretenimiento, antes de trasladarse al cine.
Su primer empleo de cierta importancia fue como director de la orquesta de un teatro de vodevil en Rockaway Beach. Aunque aquel compromiso fue breve, le permitió establecer una relación profesional con Gus Edwards, compositor, empresario teatral y buscador de talentos que desempeñaría un papel decisivo en su evolución.
Las revistas de Edwards le proporcionaron contacto directo con artistas que posteriormente serían figuras fundamentales del espectáculo estadounidense, entre ellos George Jessel, Eddie Cantor, Bert Wheeler y Georgie Price. Fue también a través de Edwards como Silvers conoció a Al Jolson, encuentro que acabaría teniendo una importancia extraordinaria tanto para su carrera en la canción popular como para su entrada definitiva en el cine sonoro.
Durante estos años Silvers desarrolló una considerable actividad en el mundo del espectáculo. Después de aproximadamente una década junto a Edwards comenzó a producir números de vodevil en colaboración con Gene Haver y llegó a ejercer como director musical del Friars Club de Nueva York. Supervisó asimismo las producciones de los Friars Frolics y participó en la preparación del tradicional Hasty Pudding Show de la Universidad de Harvard.
Entre 1915 y 1916 trabajó además con George M. Cohan, una figura central del teatro musical estadounidense. Esta experiencia contribuyó a ampliar sus conocimientos sobre orquestación, dirección escénica y funcionamiento de los espectáculos populares, capacidades que posteriormente resultarían esenciales en la naciente industria del cine sonoro.
La actividad de Silvers en la música popular fue considerable y no debería quedar eclipsada por su trabajo cinematográfico. Su nombre está ligado especialmente a la canción «April Showers», compuesta en 1921 con letra de Buddy DeSylva. La canción fue incorporada durante la representación del musical Bombo, protagonizado por Al Jolson, en el Winter Garden Theatre. Aunque la partitura general del espectáculo correspondía a Sigmund Romberg, durante sus 219 representaciones se incorporaron canciones de otros autores.
«April Showers» se convirtió en una de las composiciones más conocidas asociadas a Silvers y en uno de los grandes estándares del repertorio de Jolson. Otra composición importante de esta etapa fue «Mother of Mine, I Still Have You», con letra de Grant Clarke, canción que adquiriría especial relevancia pocos años después al ser incorporada a The Jazz Singer (1927).
La relación de Silvers con el cine comenzó durante la época muda y estuvo vinculada a David Wark Griffith. Su primer trabajo cinematográfico de relevancia fue Las dos tormentas (Way Down East, 1920), para la que preparó la música junto con William F. Peters. Posteriormente trabajó en Dream Street (1921) y en Isn’t Life Wonderful (1924). En el primero de estos títulos, la música de Silvers no debe entenderse todavía según el concepto moderno de una banda sonora grabada.
Como ocurría con las grandes producciones del cine mudo, la partitura estaba concebida para ser interpretada en las salas por músicos de orquesta siguiendo cue sheets. Silvers destacó precisamente por su capacidad para utilizar la música de manera narrativa, intentando caracterizar personajes y reforzar estados emocionales en lugar de limitarse a proporcionar un acompañamiento genérico a la acción.
Su colaboración con Griffith tiene además una importancia histórica porque diversas fuentes lo consideran el primer compositor que formó parte a tiempo completo de la plantilla de producción de una compañía cinematográfica. El dato resulta fundamental para comprender la evolución posterior del compositor. Silvers no llegó a Hollywood simplemente como un músico contratado ocasionalmente para escribir una partitura, sino como un profesional capaz de asumir funciones que combinaban composición, selección musical, orquestación, dirección y supervisión. En ese sentido, anticipó el modelo de director musical de estudio que dominaría buena parte del Hollywood clásico.
El paso decisivo se produjo con The Jazz Singer (1927), dirigida por Alan Crosland y protagonizada por Al Jolson. La película suele ser considerada un hito en la historia del cine sonoro, aunque su utilización del sonido era todavía parcial y combinaba secuencias dialogadas y cantadas con extensos segmentos mudos acompañados por intertítulos. Silvers compuso la partitura y dirigió la orquesta Vitaphone de Warner Bros., formada por 107 músicos, aunque no fue acreditado por ello.
La importancia de Silvers en The Jazz Singer no se limita a su participación en una película históricamente célebre. Su trabajo se desarrolló en un momento en el que la sincronización entre música e imagen estaba transformando por completo las posibilidades narrativas del cine. La partitura debía convivir con canciones interpretadas por Jolson y con música preexistente, como «Blue Skies» de Irving Berlin, además de materiales de procedencia religiosa y clásica. Silvers aportó la estructura musical que articulaba los distintos componentes.
The Jazz Singer – «Exit Music» – music by Louis Silvers
El éxito de The Jazz Singer consolidó la relación entre Silvers y Warner Bros. y le proporcionó un contrato de tres años como director musical del estudio. Durante esta etapa volvió a trabajar estrechamente con Jolson en The Singing Fool (1928) y Sonny Boy (1929). También dirigió la música de producciones como Disraeli (1929) y Gold Diggers of Broadway (1929). Su actividad durante los últimos años veinte ilustra bien el carácter multifacético de su función dentro del sistema de estudios. No se trataba necesariamente de componer íntegramente cada minuto de música que aparecía en pantalla, sino de organizar, adaptar, seleccionar, orquestar y dirigir materiales musicales destinados a producciones que todavía estaban definiendo los procedimientos del cine sonoro.
La década de 1930 marcó una nueva etapa en su carrera. Tras abandonar Warner Bros., Silvers trabajó como profesional independiente y posteriormente pasó por Metro-Goldwyn-Mayer y Columbia Pictures. En Columbia ejerció como director musical y participó en producciones de considerable importancia, entre ellas It Happened One Night (1934) y One Night of Love (1934). En la primera ejerció como director musical, mientras que en la segunda asumió la dirección del departamento musical del estudio.
One Night of Love (1934), dirigida por Victor Schertzinger y protagonizada por Grace Moore, constituye el episodio más importante de su carrera desde el punto de vista de los premios. En los primeros años de los Oscar, la Academia todavía no distinguía de la manera actual entre compositor individual y departamento musical de estudio. El premio correspondiente a la música de One Night of Love fue concedido a Columbia Studio Music Department, con Louis Silvers como responsable del departamento y con música temática de Victor Schertzinger y Gus Kahn.
Por ello, aunque tradicionalmente se afirma que Silvers ganó el Oscar por One Night of Love, es más preciso explicar que recibió el reconocimiento como responsable del departamento musical de Columbia (aunque hay fuentes, como IMDB, que lo sindican como compositor sin acreditar). Para la Columbia cabe destacar su partitura para el clásico Horror en el cuarto negro (The Black Room, 1935), protagonizada por Boris Karloff, y Fugitivos de la Isla del Diablo (Escape from Devil’s Island) de ese mismo año.
En 1936 Silvers pasó a 20th Century-Fox, donde comenzó una de las etapas más importantes de su trayectoria profesional. Durante estos años fue responsable de la dirección musical de numerosas producciones y trabajó en películas protagonizadas por algunas de las grandes estrellas de Hollywood, entre las que figuran The Prisoner of Shark Island (1936), Under Two Flags (1936), A Message to Garcia (1936), The Poor Little Rich Girl (1936), Stowaway (1936), Heidi (1937), Lloyd’s of London (1937) y, en especial, In Old Chicago (1938), dirigida por Henry King, por la que Silvers fue nominado por la Academia como responsable del departamento musical de 20th Century-Fox, pero cuya música fue compuesta por Cyril Mockrigde.
Su actividad en Fox continuó durante 1939 ―con películas como Jesse James, Swanee River, The Little Princess, The Story of Alexander Graham Bell, Stanley and Livingstone, Susannah of the Mounties y Tail Spin—, hasta que ese mismo año Alfred Newman asumió la dirección musical del estudio en su reemplazo. La transición resulta históricamente significativa porque representa el relevo entre dos generaciones de directores musicales de Hollywood. Silvers había contribuido a consolidar el modelo departamental durante los años treinta, mientras que Newman desarrollaría posteriormente uno de los departamentos musicales más influyentes de la historia del cine estadounidense.
In Old Chicago – «Main Title/Finale» – music by Cyril Mockridge
The Black Room – «Main Title» – music by Louis Silvers
Paralelamente a su trabajo cinematográfico, Silvers mantuvo durante muchos años una relación estrecha con la radio. Desde 1936 hasta 1950 fue director musical de Lux Radio Theatre, uno de los programas dramáticos más importantes de la radiofonía estadounidense. Su función consistía en proporcionar y supervisar la música de las adaptaciones radiofónicas, un trabajo que prolongaba en otro medio las mismas capacidades de coordinación musical que había desarrollado en Hollywood.
Su producción musical fuera del cine pertenece fundamentalmente al ámbito de la canción popular y el espectáculo estadounidense. Trabajó en el entorno del vodevil, Broadway y el Tin Pan Alley, escribió canciones y colaboró con artistas como el ya mencionado Al Jolson. También compuso para intérpretes y orquestas vinculados al circuito popular de la época, entre ellos Paul Whiteman y su orquesta. En 1943 Silvers volvió a colaborar con Buddy DeSylva, su antiguo compañero de «April Showers», en la creación de una adaptación de «This Is the Army» destinada al ejército canadiense.
Durante los años cuarenta su actividad cinematográfica disminuyó progresivamente en importancia, aunque siguió apareciendo vinculado a distintas producciones como The Powers Girl (1943), The Great John L. (1945), Margie (1946), The Jolson Story (1947), April Showers (1948) y Always Leave Them Laughing (1949), entre otros títulos. En esta fase de su carrera su trabajo estuvo cada vez más relacionado con funciones de dirección y supervisión musical, mientras que el centro de gravedad de la música cinematográfica estadounidense se desplazaba hacia una nueva generación de compositores.
Louis Silvers murió a los 64 años, a consecuencia de una dolencia cardíaca. Su fallecimiento puso fin a una carrera que había atravesado prácticamente toda la transformación del cine estadounidense, desde la época de las orquestas de sala hasta el establecimiento del sistema sonoro de los grandes estudios. Su legado debe entenderse, por tanto, desde una perspectiva que supere la tradicional enumeración de composiciones. Silvers fue un profesional de transición y, precisamente por ello, una figura esencial para comprender la formación del lenguaje industrial de la música cinematográfica de Hollywood.
Eduardo J. Manola - 30 de septiembre de 2026