La odisea The Odyssey 2026

Reseña.

En La Odisea, Christopher Nolan deja de lado la vibración épica para ofrecer un discurso crítico sobre el fin de los tiempos, tal vez los del heroísmo clásico o, más probablemente, los de nuestra convulsa época.

LA ODISEA (The Odyssey, 2026)

A vueltas con Homero

por Josep Ferran Valls

LA ODISEA (Christopher Nolan, 2026). Reino Unido, EE UU. Con Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron.

 

Aunque pueda parecer una obviedad, conviene recordar que el arte -cada vez menos- cinematográfico, entre otros factores, debe considerarse por sus valores audiovisuales e interpretativos. Christopher Nolan, guionista y realizador de La Odisea, tal vez consciente de sus limitaciones con la puesta en imágenes, se apoya en el trabajo del reparto para potenciar las ficciones que filma. En esa tesitura, consigue películas estimables como Oppenheimer («Id», 2023).

 

Por lo que respecta al opus que nos ocupa, Nolan trata de hilvanar una trama reflexiva, introspectiva, confiando en el conocimiento previo de la historia clásica por parte del espectador, pues es una película para quienes ya han hecho los deberes que Nolan, por elección propia, no desea hacer. 

 

Una trama de trasfondo crítico, con parrafadas explicativas, construida a base de flashbacks que tratan de aportar profundidad pero terminan provocando confusión, pues el propio material de base, aunque sea parcialmente, exige al director recorrer el camino de lo épico. No puede construir un filme «de actores», como Oppenheimer. En cambio, tampoco se encuentra capaz -por incomprensión o por incapacidad- de hacer la «película de cámara» que demanda el viaje de Ulises -aquí Odiseo, Matt Damon en su línea, actor discreto pero carismático, acierto de casting pese a la torpeza con la que lo vemos a veces moverse por la cubierta de las naves-.

 

En ese trance, Nolan anula la profundidad de campo en casi su totalidad. Siempre con el teleobjetivo a punto, el espacio dispuesto en el encuadre es plano, sin ningún relieve ni diferentes capas. En lo visual, Nolan busca la simpleza, lo reduccionista, le interesa lo obvio, la información directa, sin matices. Este tratamiento propio de un largometraje de bajo presupuesto -que incluye saltos de eje- afecta a la mayoría de composiciones, de tal forma que transforma el espacio cinematográfico en un telón bidimensional.

The Odyssey 2026

El método resulta especialmente doloroso por lo que atañe a la secuencia del cíclope (Bill Irwin con imagen generada por ordenador), criatura de aspecto ridículo acompañada por gritos que se pretenden terribles. Pese a que, la mayoría de veces, existe una distancia entre Polifemo y la tripulación presa en su cueva y debería usarse la profundidad visual, nunca veremos compartir a víctimas y verdugo el mismo encuadre. Solo cuando los hombres pinchan el ojo del monstruo, y porque están encima de Polifemo. 

 

En otro ámbito, el argumental, al empeñarse en redactar esa escena de forma distinta a la habitual, se torna incongruente. Polifemo ya no es emborrachado por Ulises -u Odiseo-, sino que el gigante comete la temeridad de dormir al lado de sus enemigos. No es de extrañar que estos perforen su único ojo. Más fácil imposible. Siempre sucede cuando un autor intenta mejorar la obra de base.

 

En verdad, Nolan no pretende adaptar ninguno de los dos poemas atribuidos a Homero, La Ilíada y La Odisea, odas a la lucha y lo cruento. Incluso muestra a Odiseo llorando por la masacre de Troya -aquí Nolan no dice Ilión, él sabrá por qué-. También la diosa Atenea (encarnada por una tal Zendaya, actriz con aspecto aniñado) llora ridículamente junto a Odiseo.

 

Al respecto, baste ver cómo se filma el clímax, nada cruel, ni letal, nada homérico, donde Odiseo casi se halla superado por los pretendientes. Por cierto, tampoco se presta demasiada atención a los dioses, aunque se nombren -en vano- a menudo. Las apariciones de Atenea junto a su (poco) protegido se pueden interpretar como visiones neuróticas del héroe.

The Odyssey 2026
The Odyssey 2026

Solo una secuencia se resuelve con ideas audiovisuales, la de las sirenas: varias jóvenes se perfilan a lo lejos, sobre un pequeño islote rocoso; nunca oímos su canto enloquecedor; el sonido se disuelve hasta desaparecer cuando Euríloco (segundo de Odiseo, personaje antipático cuya función parece ser amotinarse siempre; Himesh Patel) se tapona con cera los oídos; la cámara, adoptando su punto de vista, escruta a Odiseo, quien, atado al palo mayor del bajel por voluntad propia, sin protección en las orejas porque desea escuchar el canto, grita con desespero.

 

La labor de casting respeta en todo el «star system» norteamericano. A Damon, Zendaya o Patel, se suma Tom Holland en la parte del adolescente Telemaco, hijo de Odiseo, elección lógica por su imagen de adolescente heroico en los filmes de Spiderman. Anne Hathaway, sobreactuada en cada secuencia, hace de Penélope, esposa de Odiseo.

 

A Robert Pattinson, actor inexpresivo que ha ido creciendo artísticamente con los años, le supera el rol de Antinoo, principal pretendiente de Penélope, pues, pese a aportar los más divertidos momentos de la función, en los planos fuertes no alcanza la intensidad deseable. John Leguizamo, magnífico, interpreta al fiel sirviente de Odiseo, Eumeo.

The Odyssey 2026

Lupita N’Yongo, a quien tanto se ha criticado por hacer una Helena de Troya negra -hay otros intérpretes de raza negra, como Patel, e incluso Will Yun Lee, de ascendencia coreana, como el marino Aquilao (sic)-, se desdobla en Clitemnestra y su participación es demasiado breve para enjuiciar su labor; la manera de fotografiar a N’Yongo no transmite la sensación de hallarnos ante una mujer sobresaliente como se supone a Helena.

 

Tampoco la mostración de Samantha Norton sugiere encontrarnos con la maga Circe, aquí una especie de bruja ganadera de aspecto desaliñado. Mi querida Mia Goth interviene en el papel (demasiado) corto de Melantho, la sirvienta traidora de Penélope. El esforzado Elliot Page hace de Sinón, soldado griego que aparece en La Eneida de Virgilio -toda una cita culta-. Concluiremos con Charlize Theron, ninfa Calipso inexplicablemente sosa, casi apática, y John Bernthal en la piel del rey de Esparta, Menelao, marido de Helena, que parece dibujarse como un marido maltratador.

The Odyssey 2026

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