LA ODISEA (Christopher Nolan, 2026). Reino Unido, EE UU. Con Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron.
Aunque pueda parecer una obviedad, conviene recordar que el arte -cada vez menos- cinematográfico, entre otros factores, debe considerarse por sus valores audiovisuales e interpretativos. Christopher Nolan, guionista y realizador de La Odisea, tal vez consciente de sus limitaciones con la puesta en imágenes, se apoya en el trabajo del reparto para potenciar las ficciones que filma. En esa tesitura, consigue películas estimables como Oppenheimer («Id», 2023).
Por lo que respecta al opus que nos ocupa, Nolan trata de hilvanar una trama reflexiva, introspectiva, confiando en el conocimiento previo de la historia clásica por parte del espectador, pues es una película para quienes ya han hecho los deberes que Nolan, por elección propia, no desea hacer.
Una trama de trasfondo crítico, con parrafadas explicativas, construida a base de flashbacks que tratan de aportar profundidad pero terminan provocando confusión, pues el propio material de base, aunque sea parcialmente, exige al director recorrer el camino de lo épico. No puede construir un filme «de actores», como Oppenheimer. En cambio, tampoco se encuentra capaz -por incomprensión o por incapacidad- de hacer la «película de cámara» que demanda el viaje de Ulises -aquí Odiseo, Matt Damon en su línea, actor discreto pero carismático, acierto de casting pese a la torpeza con la que lo vemos a veces moverse por la cubierta de las naves-.
En ese trance, Nolan anula la profundidad de campo en casi su totalidad. Siempre con el teleobjetivo a punto, el espacio dispuesto en el encuadre es plano, sin ningún relieve ni diferentes capas. En lo visual, Nolan busca la simpleza, lo reduccionista, le interesa lo obvio, la información directa, sin matices. Este tratamiento propio de un largometraje de bajo presupuesto -que incluye saltos de eje- afecta a la mayoría de composiciones, de tal forma que transforma el espacio cinematográfico en un telón bidimensional.