Roma contro Roma - 1964 - peplum - reseña - the Movie Scores

Roma contro Roma, por su atrevimiento, originalidad, supone una rara avis que contiene suficientes valores artísticos para sobresalir entre las últimas producciones del péplum italiano.

COLECCIÓN PÉPLUM

ROMA CONTRO ROMA

Roma contra Roma (1964)

por Josep Ferran Valls

Roma contro Roma (Giuseppe Vari, 1964). Italia. Con Ettore Manni, John Drew Barrymore, Susy Andersen, Ida Galli, Philippe Hersent, Mino Doro…

 

Por una parte, este filme inédito en cines españoles se da la mano, aunque en tono menor, con un título emblemático como Puños de hierro (Maciste contro il vampiro, Giacomo Gentilomo y Sergio Corbucci, 1961), pues ambos comparten no solo la inserción del terror fantástico en un contexto “antiguo” sino el uso de elementos mágicos asociados al esoterismo. Por otra, su puesta a punto a mediados de los años sesenta, cuando el péplum empezaba a declinar y los presupuestos encogían, explica que recurriese -adecuadamente, eso sí- a la inserción de stock-shots con imágenes del Senado romano, movimientos de tropas y lances pertenecientes a Constantino el grande (Costantino il Grande, Lionello De Felice, 1960), título de uso común por aquellas fechas.

 

Roma contro Roma parte de un argumento redactado por Ferruccio De Martino y Massimo De Rita, con guión de Piero Pierotti y Marcello Sartarelli. Quizás se trate de una coincidencia mas debemos recordar que Pierotti escribió y dirigió una película de título muy similar, Hércules contra Roma (Ercole contro Roma) también estrenada en 1964, con Alan Steel, aunque desprovista, eso sí, de elementos “fantastique”. Parece ser que el lema “…contra Roma” llamaba la atención de los creativos, como lo demuestra otro ejemplo de calidad, Solo contra Roma (Solo contro Roma, Herbert Wise, 1962), con Lang Jeffries y Rossana Podestá.

Roma contro Roma - 1964 - peplum - reseña - the Movie Scores

Centrándonos en el filme que nos ocupa, realizado con oficio por Vari (cultivador del eurowestern que dispone de otro péplum anterior a este, igualmente inédito en nuestro territorio, La vendetta dei barbari -1960-, con Daniella Rocca y Anthony Steel, sobre el saqueo de Roma por parte de los visigodos), no podemos olvidar que su protagonista principal, Manni, cultivó el péplum en su rama fantástica gracias a La conquista de La Atlántida (Ercole alla conquista di Atlantide, Vittorio Cottafavi, 1961) y la coetánea Ursus il terrore del kirghisi (Antonio Margheretti y Ruggero Deodato, 1964).

 

Otro que laboró para el péplum, pero lo hizo tras abandonar el cine norteamericano -donde merece recordársele tan solo por su psicópata de Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps, Fritz Lang, 1956)- haciendo aquí también los villanos, fue John Drew Barrymore, hijo de John Barrymore y padre de Drew Barrymore. Baste recordar su taimado Ulises para La guerra de Troya (La guerra di Troia, Giorgio Ferroni, 1961), precisamente el único Odiseo negativo del épico transalpino.

 

Así las cosas, no resulta nada sorpresivo que en Roma contro Roma, cuyo marco histórico-geográfico se localiza en la Armenia ocupada por el ejército romano, Manni encarne al centurión Gayo y Barrymore al maquiavélico brujo nativo Aderbad;  además, en cuanto a simpatías, Cinecittà solía posicionarse, como resulta lógico, del lado romano de la Historia. Más ambiguo resulta Azer (Hersent), caudillo armenio rebelde desgajado del grupo que lidera Aderbad. Desprecia el uso de encantamientos, o resurreccionismo, empleados por el hechicero, jugando limpio en todo momento, o sea, mostrando nobleza en su rivalidad con el Imperio Romano. De hecho, cuando descubre a Gayo, junto a otro jinete, cruzando por su territorio sin intención hostil, le deja marchar con vida, ante la sorpresa de sus hombres y del propio Gayo.

Roma contro Roma - 1964 - peplum - reseña - the Movie Scores
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El centurión se halla allí para descubrir qué ha sucedido con el tesoro que el gobernador Lúculo envió hacia la capital del Imperio y desentrañar el misterio de la desaparición de tropas romanas en aquellas tierras. El responsable es Aderbad, que actúa en connivencia con la esposa del pusilánime gobernador, Tullia (Andersen, de pose orgullosa mas un tanto inexpresiva), quien facilita el hurto del tesoro. Aderbad, sacerdote de la diosa Orus, hija de Osiris, cuya enorme testa de roca preside su cueva, pretende resucitar a los soldados romanos caídos en combate para lanzarlos contra su propio ejército. Es auxiliado por esbirros infrahumanos que hurtan los cadáveres. Estos seres deformes moran en la propia caverna donde Aderbad rinde culto a la diosa. Ese decorado es el más tétrico de la película, el que concentra gran parte de su misterio y cuya atmósfera se muestra siempre propicia para angustiarnos con la práctica de encantamientos u otros peligros que disfrutan ahí el mejor marco para su desarrollo. Precisamente en dicha cueva, Aderbad, a pequeña escala, ante el pasmo de los jefes tribales, demuestra su poder resurreccionista sobre los cadáveres romanos. 

Roma contro Roma - 1964 - peplum - reseña - the Movie Scores
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El interludio amoroso expone el encuentro casual donde nace el cariño, la complicidad entre Rhama (Galli), doncella de Tullia, y Gayo, quien será reducido, terminando preso en la caverna maldita. El largo clímax se ofrece en montaje simultáneo. Por un lado, la batalla de legionarios “vivos” (y aliados autóctonos) contra sus compañeros redivivos, haciendo servir los stock-shots ya mencionados, a los que se suman trasparencias de soldados espectrales, todo ello envuelto en brumosos filtros de colores: se ha puesto en cuestión repetidas veces esta maniobra visual fruto, en parte, de las circunstancias, pero el aire artesanal de los efectos no invalida su encanto, su vaporosa efectividad. Por otro lado, en la cueva, la liberación de Gayo y el duelo contra Aderbad, quien emplea su poder mágico para intentar vencer, incluyendo el rayo mortífero que brota del tercer ojo abierto sobre la frente de la deidad. Un hallazgo de libreto muestra cómo el iris cegado de la estatua provoca la subsiguiente ceguera en Aderbad, suponiendo su ruina.

En resumen, aunque no raye a gran altura, tomando como modelo obras maestras del péplum fantástico-terrorífico como la mencionada Puños de hierro o su consecuencia directa, Maciste contra los fantasmas (Maciste e la regina di Samar, Giacomo Gentilomo, 1964), Roma contro Roma supone un exponente digno, a ratos fascinante, de tan buen acabado narrativo como impronta visual.

 

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