Mal que les pese a los realizadores, lo interesante del planteo de la película es que la excusa del suicidio se transforma en un gancho ideal para el debate sobre el derecho a decidir la propia muerte, encarnado en la figura de Max, que llega a cuestionarse la verdadera naturaleza de la vida y la percepción que él mismo tiene de su propia realidad, y decide contratar los servicios de Aurora, para evitar el sufrimiento y la agonía de la enfermedad, tanto a él como a su mujer.
Aunque peca quizás de un ritmo cansino, en algunos momentos, en exceso, la primera mitad del film logra crear una atmósfera agobiante para transmitir la depresión del protagonista, a través de un tratamiento muy cuidado de la iluminación y el color, que redunda en tonos oscuros y fríos, grises, negros y azules, de encuadres estáticos con planos medios o primeros planos, y una textura musical minimalista.
Sin embargo, la propuesta conceptual que venía cautivándonos a medida que avanzaba el metraje, donde se hacía más interesante, esto es, en la disquisición existencial, en la ética de la vida o la muerte y su manipulación contractual entre un alma desahuciada y una corporación de objetivos no del todo claros, comienza a diluirse justamente cuando introduce secuencias de cierta acción que, aunque contenidas, se acercan bastante al thriller más convencional.
Contra el clima y el planteo original también conspira, por ejemplo, una escena en la que otra interna intenta escapar del establecimiento, luego de arrepentirse en su decisión de “finalizar” su existencia, y es perseguida y ejecutada por personal del hotel, ante la atónita mirada de Max y otros “clientes”.
Es que el contrato no incluye una cláusula de arrepentimiento. El final acordado es irrevocable, situación que de inmediato obliga a una reflexión: ¿cuál sería la razón para no incluir dicha cláusula? No parece muy lógico que alguien que contrate semejantes servicios renuncie a la opción de rescindir el contrato para seguir viviendo, aunque fuere por el escaso tiempo que le quede. Y, ¿qué llevaría a una empresa como Aurora a cerrar dicha posibilidad?