The Movie Scores

Tras descartar la música de Lalo Schifrin, William Friedkin se quedó sin tiempo para contratar un nuevo compositor y decidió construir la banda sonora de El exorcista a partir de desconcertantes piezas musicales no compuestas específicamente para el film pero que ya había utilizado como temp tracks durante el rodaje, como la del polaco Krzystof Penderecki, y se encontró con “Tubular Bells” de Mike Oldfield por casualidad, mientras mantenía una reunión en las oficinas de Atlantic Records.

“Tubular Bells”

The Exorcist (1973)

Mike Oldfield: Campanas Tubulares para Satanás

por Eduardo J. Manola

Cuando imaginas El exorcista (The exorcist), de inmediato se viene a la cabeza la punzante y repetitiva melodía que identificará al film para siempre. Ello, a pesar de que el tema no fue compuesto especialmente para la película y de que, además, es solo un pequeño fragmento de una obra mucho más completa y profunda.

 

El director William Friedkin se encontró con “Tubular Bells” por casualidad, mientras mantenía una reunión en las oficinas de Atlantic Records. Había rechazado la partitura que Lalo Schifrin le había entregado y se había quedado sin tiempo para contratar a otro compositor que asumiera la tarea.

 

Decidió entonces armar la banda sonora con distintos temas y música de diferentes fuentes, que ya había utilizado como temp tracks durante el rodaje. Tenía las desconcertantes piezas de obras clásicas, como la del polaco Krzystof Penderecki, llena de violines punzantes que recuerdan la partitura de Bernard Herrmann. Pero Friedkin sentía que faltaba algo.

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Se pasó tres días revolviendo los archivos musicales (stock music) de Warner Bros., buscando algo parecido a una canción de cuna, hasta que encontró lo que buscaba, en aquella reunión en Atlantic: “Después de escuchar y descartar todo tras unos pocos compases, di con un tema llamado “Tubular Bells” de alguien llamado Mike Oldfield en un nuevo sello de Inglaterra, Virgin Records. Tras el motivo inicial, que me pareció inquietante, el resto del tema era una especie de demostración del sonido que producen varias campanas. Pero, ese motivo de apertura, era perfecto”.

 

“Tubular Bells” lo sedujo por esa extraña figura irregular de piano/órgano a mitad de camino entre lo clásico y lo progresivo que, además, sugería algo infantil, esa nana que estaba buscando.

Mike Oldfield era un músico de sesión que tocaba bajo, guitarra y cuanto instrumento le pusieran a mano, que había iniciado su carrera con el pionero del psico-pop británico Kevin Ayers. Nació en Reading, Reino Unido, el 15 de mayo de 1953, y compuso “Campanas Tubulares” cuando tenía tan solo 19 años. 

 

Fue su primer disco, lanzado el 25 de mayo de 1973 por la discográfica Virgin Records, siendo éste el primer lanzamiento de esa famosa empresa creada por el empresario Richard Branson, logrando introducirse y consolidarse en el mercado de la música internacional. Fue uno de los discos más vendidos en la historia del rock, con cerca de 16 millones de copias en todo el mundo, mayormente en Europa, y estuvo durante 279 semanas en la lista británica de éxitos.

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Si bien fue tuvo un impactante recibimiento en público y crítica, el empujón fundamental se lo dio el hecho de que ese primer fragmento de la obra fuera incluido en El exorcista, haciendo que, a partir del furor que causó la película, las ventas del disco se dispararan, ayudado además porque la banda sonora del film incluía escasos 28 segundos del tema. 

 

Más tarde apareció una edición de Virgin de un single con dos temas de 3 y 4 minutos de duración. Hay quienes sostienen que fue Branson quien convenció a Friedkin para que utilizara el tema en El exorcista. Lo cierto es que Oldfield jamás fue consultado ni autorizó el uso de su obra y llegó a afirmar que la situación no había sido de su agrado.   

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Mike Oldfield y Richard Branson en The Manor

La grabación de “Tubular Bells” se llevó a cabo de manera artesanal en The Manor, una mansión-estudio situada en Oxfordshire, en las afueras de Londres, propiedad de Branson. Durante las sesiones, Mike tocó más de 20 instrumentos diferentes e interpretó casi toda la música, con excepción de Jon Field en flauta, Steve Broughton en percusiones y Mundy Ellis en voces. 

 

Además, una idea de Mike resultó una genialidad creativa, al incorporar lo que se dio en llamar “el maestro de ceremonias”, una voz que anunciaba la inserción de cada instrumento en la parte final del tema, que fue prestada por Vivian Stanshall, cantante, músico y poeta miembro del famoso grupo cómico-musical Bonzo Dog Doo-Dah Band, que casualmente estaba grabando en The Manor al mismo tiempo que “Tubular Bells” era grabado por Oldfield.

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“Tubular Bells” aparece brevemente en El exorcista, pero su musicalidad resultó extraordinariamente adecuada para transmitir todo el horror de la posesión diabólica, convirtiéndose en influencia en las futuras partituras para el género, como la de Profondo Rosso de Goblin y la de Halloween de John Carpenter. Se puede decir que con “Tubular Bells” de Mike Oldfield comenzó la extensa y fructífera relación entre el cine de terror y las bandas sonoras a base de sintetizadores. 

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