Tal como ya anunciábamos en la reseña de urgencia escrita tras el visionado de La Inmensidad, de Sabrina Odoguardio, la compositora Micaela Carballo ha lanzado su primer disco de vinilo con la magnífica banda sonora de la película, del que hablamos en la entrevista realizada para la sección Compositores Emergentes.
Como anticipábamos, se trata de un relato intimista rodado de manera independiente y al que la pandemia del COVID-19 ha brindado muy pocas oportunidades de difusión, hasta el punto de llevar a cabo el estreno a través de las redes sociales, on line, en febrero de 2024.
La película, como quedó escrito, se centra en un triángulo compuesto por un joven escritor enfermo terminal, y una pareja de hermanos que lo llevan a una apartada villa sita en un bosque, para cuidarlo y acompañarlo en sus últimos días.
Inspirada en la vida de un escritor romántico italiano de mitad del XIX, Giacomo Leopardi, la directora lleva a su terreno la azarosa vida de aquel, convirtiendo las obsesiones, recuerdos, sueños y tensiones entre los personajes en el corpus dramático (gracias a la figura formal del encadenado y a la combinación del color con el blanco y negro) de esa inmensidad metafórica representada por la naturaleza, a saber: el bosque por el que pasea el protagonista, pero también el mar, muy presente en las imágenes de la película.
Carballo, en consecuencia, ofrece un primer fragmento, de carácter expansivo gracias a la electrónica, que refleja de manera adecuada ese espacio infinito sobre el que repiquetea a modo de eco el teclado, metáfora a su vez de las pequeñas gotas de lluvia que representan los personajes, inmersos en esa inmensidad, a la que la autora dedica el melódico tema que se desarrolla a continuación y a través de varios fragmentos orientados a la tormentosa relación que ha unido a los protagonistas («Last Days Together», y sobre todo, «Friend Memories», interpretado al piano solo por Hugo Schudler).