Rocky 1976 Bill Conti

Hay músicas que acompañan una película y otras que acaban fundiéndose con ella hasta el punto de resultar imposible separar una de otra. Pensar en Psicosis es recordar inmediatamente los violentos acordes de Bernard Herrmann; Star Wars convoca de forma casi automática las fanfarrias de John Williams; y basta imaginar la silueta de Rocky Balboa ascendiendo los setenta y dos escalones del Museo de Arte de Filadelfia para que nuestra memoria complete la escena con los metales triunfales de «Gonna Fly Now».

«Gonna Fly Now»

ROCKY (1976)

Bill Conti: Un himno a la voluntad de tan solo treinta palabras

por Eduardo J. Manola 

Pocas composiciones para el cine han trascendido tanto a una película como «Gonna Fly Now», el tema principal de Rocky (1976). Lo que comenzó siendo una banda sonora para una producción de presupuesto modesto terminó convirtiéndose en uno de los motivos musicales más reconocibles del siglo XX. La historia de su creación está llena de casualidades, decisiones intuitivas y pequeñas anécdotas que ayudan a explicar por qué una melodía tan sencilla llegó a convertirse en un símbolo universal de la superación personal.

 

Cuando el compositor Bill Conti fue contratado para escribir la música de Rocky, ni él ni Sylvester Stallone eran todavía figuras consagradas. Conti había desarrollado buena parte de su carrera en Italia, componiendo para el cine europeo, mientras que Stallone luchaba por abrirse paso como actor y guionista. Ambos compartían, de alguna manera, la misma condición que el protagonista de la película: eran aspirantes en busca de una oportunidad. En tal sentido, uno de los aspectos más curiosos del proceso creativo de la música de Rocky fue que no se limitó a acompañar las imágenes.

 

Además, pocas piezas tan famosas han tenido un origen tan poco planificado. En el primer montaje de la película, la secuencia de entrenamiento era bastante más breve que la definitiva. Conti escribió una pieza instrumental relativamente sencilla para acompañarla. Pero según recordaría el propio compositor, Stallone quedó tan impresionado con el tema principal que le pidió al director John G. Avildsen que montara de nuevo las secuencias de entrenamiento para adaptarlas al ritmo de la canción, invirtiendo así el procedimiento habitual, donde la partitura suele escribirse una vez que el montaje está terminado.

Rocky 1976 Bill Conti

En el proceso, Avildsen descubrió que la sucesión de imágenes funcionaba extraordinariamente bien y decidió prolongar la secuencia. Añadió nuevos planos: Rocky corriendo junto al río Schuylkill, entrenando con Mickey, golpeando el saco, haciendo flexiones, corriendo entre los puestos del mercado italiano y, finalmente, subiendo los escalones del Museo de Arte de Filadelfia.

 

Cada nueva toma que se incorporaba dejaba la música incompleta. Avildsen telefoneaba entonces a Conti con una petición tan simple como desesperante: ―Necesito un poco más―. Conti ampliaba la pieza. El montaje volvía a crecer. Y el proceso se repetía. Así, casi de forma orgánica, la composición fue adquiriendo la estructura que hoy conocemos. Lo que nació como un breve acompañamiento terminó convirtiéndose en el auténtico eje emocional de la escena y de la película.

 

Puntualmente, la hiperfamosa secuencia de la célebre subida de Rocky a las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia ―un espléndido diálogo entre imagen y música de extraordinaria sincronía—, terminó por convertir la música en un fenómeno cultural. Hoy miles de visitantes repiten cada año el recorrido de Rocky mientras tararean la melodía. Algunos son corredores. Otros turistas. Otros simplemente curiosos. Muchos levantan los brazos al llegar arriba imitando el gesto de Rocky Balboa. No hay altavoces. No suena ninguna orquesta. Y, sin embargo, casi todos escuchan exactamente la misma música.

La escena y su música han transformado un espacio urbano corriente en uno de los lugares cinematográficos más famosos del mundo. Es un ejemplo excepcional de cómo una composición musical puede redefinir la identidad de un lugar físico. Ese fenómeno dice mucho más sobre Bill Conti que cualquier premio. Las grandes bandas sonoras sobreviven porque permanecen asociadas a una película. Las extraordinarias terminan viviendo dentro del espectador.

 

La canción posee, además, una de las letras más breves de la historia del cine. Las letristas Carol Connors y Ayn Robbins escribieron un texto mínimo, casi un mantra de apenas treinta palabras, repetidas varias veces durante la interpretación: trying hard now…, getting strong now…, gonna fly now…, lo cual no fue fruto de una estrategia artística premeditada, sino de una dificultad real para encontrar una letra que estuviera a la altura de la fuerza del tema musical.

 

Carol Connors contaría años después que la frase gonna fly now (ahora voy a volar) se le ocurrió de forma casi espontánea mientras se duchaba. Al principio pensó que la letra era demasiado escasa, pero un amigo suyo, nada menos que el actor Robert Culp, recordado por la popular serie Yo soy espía (I Spy, 1965-1968), le hizo ver que aquellas pocas palabras resumían perfectamente toda la filosofía de la película: levantarse, seguir adelante y creer en uno mismo.

Bill Conti biografía
Bill Conti
Rocky 1976 Bill Conti
Carol Connors
Rocky 1976 Bill Conti
Ayn Robbins

GONNA FLY NOW - Letra en inglés y en español

Trying hard now
it’s so hard now
trying hard now

Getting strong now
won’t be long now
getting strong now

Gonna fly now
flying high now
gonna fly, fly, fly, fly

Dándole con ganas ahora

es tan difícil ahora

dándole con ganas ahora

Volviéndome fuerte ahora

no faltará mucho ahora

volviéndome fuerte ahora

Voy a volar ahora

volando alto ahora

voy a volar, volar, volar, volar

Esas pocas frases funcionan más como un instrumento adicional que como una canción convencional. Las voces no narran la acción. Tampoco describen al personaje. Se integran en la orquesta como un elemento rítmico más, reforzando la sensación de impulso continuo. La decisión resultó acertadísima: la letra no debía competir con la música. Cualquier texto más elaborado habría distraído al espectador, y Conti y Avildsen necesitaban que la atención se centrara en la imagen y en la progresión emocional de Rocky.

Rocky 1976 Bill Conti

Paradójicamente, el inmenso éxito del tema no se debió a su complejidad musical. Conti construyó la pieza sobre una estructura extremadamente clara: una introducción lenta, una progresión armónica ascendente y una explosión orquestal sostenida por una percusión casi marcial y unos metales de enorme brillantez. El resultado genera una sensación constante de avance, como si la música nunca dejara de empujar hacia adelante. No se trata únicamente de música para acompañar un entrenamiento; es música que parece entrenar al propio oyente.

 

Conti evita un error muy habitual en las partituras deportivas: identificar emoción con grandilocuencia. «Gonna Fly Now» no suena gigantesca porque toque más fuerte que otras composiciones. Suena gigantesca porque llega en el momento exacto. La música no crea la emoción. La libera. Es un ejemplo clásico de cómo la simplicidad, cuando está bien construida, puede resultar mucho más eficaz que la sofisticación.

 

Existe otra curiosidad poco conocida acerca de sus influencias. En una entrevista concedida años después, Conti confesó que el germen del tema procedía de una idea musical desarrollada a partir del célebre motivo del film Éxodo (Exodus, 1960, Otto Preminger), compuesto por Ernest Gold, transformándolo mediante procedimientos contrapuntísticos que él mismo definía, medio en broma, como una muestra de su carácter «barroco». Aunque el resultado final posee una personalidad completamente distinta, esa confesión revela hasta qué punto las grandes bandas sonoras suelen dialogar con la tradición musical anterior.

Exodus – «Theme from Exodus» – music by Ernest Gold
Rocky 1976 Bill Conti
Rocky 1976 Bill Conti
Rocky 1976 Bill Conti

El éxito fue inmediato y sorprendió incluso a la industria discográfica. Algo muy poco habitual para una banda sonora ocurrió en 1977: el sencillo alcanzó el número uno del Billboard Hot 100, convirtiendo a Bill Conti en uno de los pocos compositores cinematográficos capaces de competir en las listas de música popular con artistas del pop y el rock. Al mismo tiempo aparecieron versiones de otros intérpretes, entre ellas las de Rhythm Heritage, Current, y muy especialmente la del trompetista de jazz canadiense Maynard Ferguson, que también obtuvo un notable éxito comercial, llegando al puesto 30 del Billboard Hot 100.

 

La canción fue nominada al Oscar a la mejor canción original, aunque finalmente perdió frente a «Evergreen», interpretada por Barbra Streisand en Ha nacido una estrella (A Star is Born, 1976). Con el paso del tiempo, sin embargo, la historia ha sido mucho más generosa con «Gonna Fly Now». Mientras que muchas canciones ganadoras del Oscar han quedado asociadas únicamente a su época, el tema de Rocky continúa sonando muchas décadas después en acontecimientos deportivos, ceremonias, campañas publicitarias y todo tipo de contextos relacionados con el esfuerzo personal.

Rocky 1976 Bill Conti
A Star is Born – «Evergreen» – music by Barbra Streisand
Rocky 1976 Bill Conti
Maynard Ferguson (izq.) con Stallone

También resulta significativo que la melodía haya acabado eclipsando a la propia letra. Muchísimas personas identifican instantáneamente los primeros compases de trompeta y metales, pero desconocen que la canción contiene una parte vocal. En la película, las voces fueron interpretadas por DeEtta Little y Nelson Pigford, cuya participación suele pasar inadvertida frente al protagonismo de la orquesta de Conti. En Rocky II, en cambio, se usó una versión alternativa del tema, interpretado por un coro de niños, que consiguió un impacto mayor y es más recordada.

 

Quizá la mayor virtud de «Gonna Fly Now» sea precisamente que nunca fue concebida como una canción de éxito independiente, sino como una herramienta dramática destinada a reforzar el viaje emocional de un personaje. Sin embargo, acabó trascendiendo la pantalla para convertirse en un himno universal del esfuerzo, la perseverancia y la capacidad humana para superar los propios límites. Pocas partituras han conseguido que unas simples notas y treinta palabras basten para transmitir, muchos años después, la sensación de que cualquier meta parece alcanzable.

Rocky 1976 Bill Conti
Rocky II – «Gonna Fly Now» – music by Bill Conti

Resulta curioso y absolutamente ilustrativo lo que Stallone vivió y contó sobre Bill Conti y su música para Rocky:

 

«Sly, permíteme presentarte a Bill Conti… Creo que asentí con la cabeza y luego comencé a rascarme la barbilla mientras observaba al señor Bill Conti. Era joven. Delgado. Intensamente concentrado. Distante. Oscuro. Unos ojos negros que parecían hundirse profundamente en su cráneo. Había algo casi serpentino en sus maneras… Cuando escribí el guion de Rocky, quería una música apasionada. Quería una sinfonía de hombres poderosos, …de mujeres solitarias, …de perdedores de cuello grueso, …de barcos humanos que naufragan en la noche, …de amor, …de coraje, …de dignidad fundida en bronce. Solo deseaba que la música pudiera brotar de mi interior, pero nací con oídos de piedra. Bill Conti estrechó la mano de todos y salió por la puerta.

 

»Tres semanas después, Bill Conti volvió a entrar con la música bajo el brazo. La música comenzó. Yo estaba sudando. “Es imposible satisfacerme”, pensé. ¡Estaba vitoreando! ¿Cómo había hecho aquel hombre tan delgado, con aspecto de galgo afgano, para capturar el alma de cada personaje y convertirla en música? Entonces lo comprendí. Era muy sencillo. ¿Cómo no me di cuenta en nuestro primer encuentro de que era un genio? …Bill Conti es italiano».

Rocky 1976 Bill Conti

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