Analizamos la banda sonora compuesta por John Williams para el thriller de ciencia ficción dirigido por Steven Spielberg. ¿Será esta la última colaboración del maestro con su eterno amigo? Esperemos que no. Ojalá el tiempo se detuviera y nos permitiera seguir contando con el más grande compositor cinematográfico de la historia. Sin embargo, la misma cadencia de esta última partitura del maestro se siente como una despedida. Frederic Torres desbroza esta nueva obra de John Williams.
BSO REVIEW
DISCLOSURE DAY (2026)
El día de la revelación
Música compuesta por John Williams
Estrenada ya hace meses, coincidiendo con la llegada del verano, y convertida en el primer blockbuster de la temporada (de la estival, en la que se han ido sucediendo otras competidoras como Supergirl, La Odisea, y Spider-Man: Brand New Day, no todas con la misma fortuna artística y, sobre todo, recaudatoria), la última película de Steven Spielberg ha vuelto a contar una vez más con la colaboración musical del gran John Williams, en lo que es su trigésimo trabajo conjunto, contribuyendo la presente a poner el supuesto “broche de oro” a una de las relaciones artísticas más longevas de la historia del cine, puesto que la avanzada edad del compositor (con 94 años cumplidos), induce a pensar que ya no va a volver a componer más, al menos para el cine, cuyos procesos de post-producción requieren demasiado tiempo para el nonagenario artista, consciente ya de que a sus limitaciones humanas no puede, ni debe, exigirles un tiempo del que tal vez no pueda ya disponer.
Pero para quien haya crecido mientras esta longeva carrera se iba conformando película tras película desde la ya lejana década de los setenta, caso de quien firma la presente, la cita devenía ineludible, más allá de la distancia objetiva con que se debe llevar a cabo una crítica digna de nombrarse como tal, a saber, debidamente razonada y argumentada, además de contextualizada.
Y aunque así se ha tratado de actuar, más allá de aquellos sentimientos ocultos que afloran cuando el ya avezado veterano observa los créditos, con la aparición del nombre de su máximo responsable, Steven Spielberg, y comienzan a percibirse en la penumbra de la sala las primeras notas debidas a ese genio de la especialidad que (todavía) es Williams, probablemente el mayor y más popular compositor de música de cine que haya existido en toda la historia, resulta imposible sustraerse al cúmulo de emociones consiguientes, ante la certeza casi absoluta de saber que estos dos artistas ya no volverán a coincidir en una gran pantalla.
Disclosure Day – «Listen» – music by John Williams
La película, que insiste en el terreno de la ciencia-ficción, aunque salpicada en esta ocasión por elementos tomados del más puro y auténtico thriller, es una suerte de cruce entre Encuentros en la Tercera Fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), del propio Spielberg, y un episodio perteneciente a la trama “conspiranoide” de la popular serie televisiva Expediente X (The X-Files), que a pesar de prolongarse en el tiempo hasta hace pocos años, triunfó en la década de los noventa, momento de mayor apogeo de aquel programa televisivo.
El resultado es una entretenida pero muy fallida película (bien rodada, aunque plagada excesivamente del efecto lens flare, mediante el cual Spielberg ha plagado gratuitamente de destellos el metraje de su película), del todo innecesaria, a pesar (o por ello mismo) de echar mano de la trama principal de la anteriormente citada Encuentros (con la fundamental ayuda en el guion del experimentado David Koepp), con esa obsesión, de origen desconocido incluso para ellos mismos, que padecen los protagonistas de la película, la meteoróloga televisiva, Margaret Fairchild (Emily Blunt), y el doctor Daniel Kellner (Josh O’Connor).
La persecución a la que se ven sometidos, especialmente Kellner, por parte de Noah Scanlon (Colin Firth), jefe de la corporación privada Wardex, que se ha encargado de custodiar durante décadas algunos de los secretos más importantes del gobierno norteamericano en relación a hechos y visitantes extraterrestres, y de los que es sabedor Kellner, que ha robado asombrosas filmaciones incriminatorias al objeto de hacerlas públicas, es la trama principal y motor de la acción cinematográfica, inmersa en un contexto relativamente distópico, en el que el mundo se encuentra al borde de la Tercera Guerra Mundial, situación que a juicio de los protagonistas, se interrumpiría de inmediato tras la revelación por parte de Kellner de los importantes y trascendentales secretos guardados por Wardex.
La ayuda que Hugo Wakefield (Colman Domingo), antiguo director de los activos biológicos de la citada Wardex, ofrece a Daniel y Margaret, pareja fortuita en el devenir de la trama (como la que formaron en su momento el ingeniero Roy Neary –Richard Dreyfuss- y Jillian Guiler –Melinda Dillon-, madre de Barry, el niño secuestrado por los extraterrestres en Encuentros), deviene fundamental para el objetivo principal de todos ellos, que no es otro que llegar al “día de la revelación” sobre la existencia de vida extraterrestre a través de las cadenas televisivas, impidiendo con ello la escalada bélica y la denuncia pública de las nefastas e interesadas acciones de Wardex, incluyendo la más inmisericorde tortura de los visitantes accidentados de origen alienígena.
Y aunque el propio Williams declarara públicamente que sus intenciones en este nuevo proyecto eran las de que su música quedara supeditada a las imágenes, en una especie de modesto segundo plano, finalmente, visto lo visto, acaba por conformarse en uno de los factores más relevante del proyecto. Y no porque el compositor no cumpla su promesa y decida elevarse por encima de aquello que el espectador está viendo en pantalla, sino porque su calidad y sapiencia narrativa lo hacen destacar incluso a su pesar, más teniendo en cuenta lo fallido de la propuesta, cuyo interés se va dispersando conforme avanza el metraje, en lugar de asumir el crescendo narrativo que se pretende.
Así, Williams abre su participación en el film con un efectivo y tenso bloque de carácter atmosférico y textural (“Negotiation”), dedicado a subrayar la intriga que subyace tras Scanlon y Wardex, pero no desde un punto de vista que les haga atribuir una maldad intrínseca, sino sin desvelar su idiosincrasia desde una perspectiva musical distante y fría, gracias al tensional empleo de las cuerdas.
En esa misma línea, ya más avanzada la trama, puede situarse también un bloque más fundamental, aquel en el que se desvela el secreto intrínseco que guarda la historia, descrito de un modo también textural, con la adición del coro, pero de nuevo con los trémolos de las cuerdas como pivote principal, a los que se les auxilian elementos complementarios como las maderas e, incluso, la presencia de la electrónica, gracias al empleo de sintetizadores (“Celestial”). A esto, tal vez, es a lo que se refería el compositor al manifestar sus propósitos de mantenerse en una presencia secundaria, al objeto de no entorpecer la atención del espectador.
Sin embargo, el compositor sí estructura su partitura de manera temática, algo que irá cobrando sentido conforme se produzca el avance fílmico. Y de manera bastante rica además, aunque algo desaprovechada, todo hay que decirlo. Así, aunque el álbum preparado para su comercialización (tanto en formato físico como digital), está elaborado a la vieja usanza, a saber, sin respetar el orden cronológico de la historia, y con varios temas en formato de arreglo de concierto, que no aparecen como tales en la película (“Listen”, y “Empathy”, por ejemplo), el que cabe considerar como tema central, que se podría denominar el de la “escucha”, aparece en contadas ocasiones a lo largo del metraje (“In Vivo”, sería uno de esos momentos, además de la citada versión de concierto que abre el álbum, “Listen”), para cobrar todo su interés y valor en los créditos finales, gracias sobre todo a la presencia no solo de las trompas, sino también de una vocalista femenina (“Reprise”), que eleva en gran medida la melodía a cotas de la excelsitud a las que Williams siempre ha acostumbrado.
Disclosure Day – «Empathy» – music by John Williams
Sin embargo, el tema, esperable en el momento álgido de la revelación, es obviado por una decisión un tanto incomprensible de sus responsables, reservándolo para esos esplendorosos créditos finales, pero desdibujándolo de lo que debiera haber sido su culminación narrativa en el cuerpo fílmico de la película, de manera muy similar con lo ocurrido con el tema de la “creencia” o de la “fe” (escuchado en “Believe”, y en “Home”), que tampoco acaba de levantar el vuelo a pesar de ocupar su espacio dentro de la estructura de la partitura, sobre todo en aquello referente a la “creencia” de Margaret y Daniel, que ni ellos mismos logran entender.
Ligado a los dos temas anteriores, existe un tercer tema principal, que es el dedicado a la “memoria”, generador de la incertidumbre que vive la pareja protagonista, quienes muy poco a poco tratan de ordenar los fragmentados recuerdos de sus pasadas vivencias, que se retrotraen incluso a la infancia, al objeto de dotar de coherencia y de una explicación cabal a su incomprensible manera de actuar (“Memory”, fragmento que también parece estar arreglado para su interpretación concertística, “Unseen”, y determinados momentos de “Celestial”, y de “Caught”). A este se podría añadir otro más, dedicado a la “empatía” (que se presenta en el citado corte titulado “Empathy”, y que reaparece junto al tema de la “escucha” en los créditos finales), que tampoco acaba por cobrar la importancia que debería dentro del corpus musical.
Finalmente, los tramos de la “persecución”, vienen dotados de cierta coherencia gracias a esos violentos ritmos tan característicos en las obras de Williams (presentes también en aquella lejana partitura de Encuentros), mediante los que el compositor despliega su enérgico abanico de electrizante dinamismo (“Chase”, “Caught”), capaz de levantar complejas secuencias por sí mismo, en flagrante contradicción con la pacífica y amable imagen que las fotografías y los videos suelen mostrar de su persona.
Disclosure Day – «Chase» – music by John Williams
Disclosure Day – «Caught» – music by John Williams
Parece inconcebible que alguien de ese aparente talante, albergue en su seno creativo una furia semejante, instrumentalizada mediante los más contemporáneos recursos, que corre pareja con su capacidad para generar temas y melodía inolvidables. Un misterio irresoluble y el mayor ejemplo de aquel dicho que reza que “las apariencias engañan”.
En definitiva, Williams termina su relación con el cine. Y lo hace de un modo razonablemente discreto, pero despidiéndose en compañía de Spielberg, su mejor colaborador y amigo dentro de ese mundo del “que están hechos los sueños”. Probablemente, esta última obra no se convierta en una de las más recordadas del venerable Maestro, ni consiga premio alguno, pero sí contiene en su seno la sapiencia musical y narrativa que caracterizan a un verdadero genio cinematográfico y musical, a un verdadero artista, cuyo nombre y obra, con toda seguridad, van a perdurar a través de generaciones, más allá de los (abundantes) logros y alcances puntuales. Una despedida honorable y sincera, ejecutada desde el sacrificio, pero también desde la sutilidad e inteligente elaboración. Williams, genio y figura hasta la sepultura.
Disclosure Day – «Disclosure» – music by John Williams
Frederic Torres
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