Conocí personalmente a Javier Quilis debido a la música de cine. Fue a principios de 2020, justo antes de la pandemia. Pero no fue con motivo de su música, sino porque ambos viajamos a Viena para ver y escuchar en directo al Maestro John Williams al frente de la Filarmónica de Viena, en el incomparable marco del Musikverein.
A la vuelta, coincidimos en el vuelo, y también con una DANA ubicada en València ciudad que obligó a varios y temerarios intentos fallidos de aterrizaje provocadores del lógico pánico generalizado y el malestar (literal, porque la mayoría acabó vomitando) del pasaje, entre el que se encontraban nuestras respectivas parejas.
Al final, el episodio se resolvió volando a Madrid, donde el viento, que arreciaba, tampoco lo puso fácil, pero donde al menos pudimos tomar tierra y respirar tranquilos, para a continuación compartir viaje en autobús hacia tierras valencianas durante toda la noche.
A partir de ese momento fuimos aplazando por unos motivos u otros mi visita a los estudios de Javier, en la valenciana población de Alzira, hasta el momento presente, en que esa visita se ha convertido en la nueva entrevista para la sección de Compositores Emergentes.
Y es que Javier ya tenía una trayectoria cuando nos conocimos en aquel 2020, pues ya había editado en 2017 un álbum en disco compacto titulado A Dream Come True, grabado con la Orquesta Sinfónica de Budapest, en el que se encontraban temas como «Encouragement», que consiguió la Medalla de Bronce en los premios Global Music Awards 2016 de San Diego (EEUU), en la categoría de tema instrumental, o el sensible «Theme from Alzheimer», por el que Javier ganó el premio Hollywood Music in Media Awards, en la categoría de música «Clásica Contemporánea», cuya concesión se produjo en el Avalon Theatre de Los Ángeles, y en la que estuvo presente para recogerlo.
Ahora, es su álbum Grateful el que devuelve al compositor a la actualidad, en el que sigue una línea similar, aunque con algunas novedades reseñables (en forma de canción), respecto a su anterior álbum, después de haber compuesto la música de algunos cortos (como Alz-mer, de Manuel Camacho, que está en la base de su suite dedicada a esta terrible enfermedad, o Lobisome, en 2019, junto a Josué Vergara, por el que ambos fueron nominados a los premios Fimucinema de Tenerife), documentales (War in Heaven, War on Earth, de Loren y Chris Small), y películas (El Hombre de la Oscuridad, de Toni Villazán).
Javier vive un momento dulce en el que no le preocupa la continuidad en el mundo audiovisual más allá de conseguir llevar a cabo sus propios proyectos. Y eso se nota en el resultado de la música que conforma su nuevo álbum, metáfora de sentido canto vital a la celebración de la vida.
Toda una celebración que Javier nos descubre y explica desde su mismo estudio, su base de operaciones, en un programa especial facilitado por el propio compositor, quien también ha ejercido las veces de montador del material en crudo (con la edición final a cargo de nuestro web master), y con la inestimable ayuda del citado Manuel Camacho para el buen rodaje de la entrevista. Un lujo.