One Battle After Another 2025
One Battle After Another 2025

Analizamos la última banda sonora escrita por el compositor británico nacido en Oxford, Jonny Greenwood, para la película de Paul Thomas Anderson que se perfila como favorita para llevarse el Oscar a Mejor Película. Por su parte, Greenwood ha sido nominado en el item Mejor Score Original, y competirá contra el Frankenstein de Alexandre Desplat y el Sinners de Ludwig Goransson  

BSO REVIEW

ONE BATTLE AFTER ANOTHER (2025)

Música compuesta por Jonny Greenwood

Cuando la mayor parte de la crítica se cuestiona desde hace ya algún tiempo la supervivencia de cierto tipo de cine capaz de combinar comercialidad con presupuestos temáticos y formales que entrañen cierto riesgo, con la connivencia de las ya instaladas plataformas digitales televisivas, llegan películas como la presente que sorprenden precisamente por su capacidad para aunar ambas vertientes y ofrecer propuestas que, para solaz de quien firma la presente, logran todavía convencer a unos y otros (excepto, claro está, al “crítico” de turno, siempre tan pendiente de sí mismo como carente de argumentación alguna que ofrecer), ofreciendo unos buenos resultados en taquilla sin ceder en lo más mínimo en lo que de propuesta artística se pretende.

 

Y es que detrás de esta espléndida película, plagada de reflexiones sobre el paso del tiempo, pero repleta de una ácida crítica, que en absoluto desdeña el humor, al país en el que transcurre la acción, que no es otro que los Estados Unidos, se encuentra nada menos que el responsable de Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007), The Master (2012), Puro vicio (Inherent Vice, 2014), El hilo invisible (Phantom Thread, 2017) y Licorice Pizza (2021), es decir, Paul Thomas Anderson.

 

El grandísimo director de Magnolia (1999), propone todo un viaje generacional que desemboca en un catártico presente en el que no deja títere con cabeza, y lo hace de la mano de un Jonny Greenwood en estado de gracia, compositor que le acompaña desde que el realizador dejara de lado su asociación con Jon Brion, el autor de aquella fastuosa monumentalidad por la que Tom Cruise consiguió la nominación al mejor actor secundario por un papel único en su carrera.

 

Y ninguno de los dos decepciona. Anderson ofrece una primera mitad de metraje que casi podría atribuirse, por su virulencia, a un Quentin Tarantino despojado de “palabraría”, presentando sin mediar tregua alguna las acciones del grupo terrorista de fundamentos medioambientalistas denominado The French 75 (en el inglés original), en el que participan Bob (Leonardo DiCaprio), conocido entre otros también por los alias de “Ghetto” y “Rocketman” (por ser el encargado de volar por los aires las instalaciones eléctricas a las que preferentemente atacan) y Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), digna heredera (empezando por su nombre) de cualquiera de los más virulentos personajes del realizador antes citado.

 

De hecho, su imagen disparando una ametralladora en avanzado estado de gestación como entrenamiento se ha convertido casi en un icono, perseguidos sin éxito alguno por la policía y el ejército, cuyo líder visible es el coronel Steven J. Lockjaw (un inconmensurable Sean Penn), quien a pesar de su frustración operativa, no duda en tener un fugaz encuentro amoroso con Beverly, siempre abierta a cualquier relación, que traerá más tarde consecuencias inesperadas.

 

Toda esta parte del metraje está interpretada musicalmente por un Greenwood inesperado hasta ahora, con unas ideas percusivas brillantes (con el piano ejecutado por su propia mano, pero también la misma percusión), que literalmente llevan al espectador de la mano mientras el grupo ejecuta sus acciones para huir a renglón seguido a toda velocidad de los objetivos designados.

One Battle After Another 2025
One Battle After Another – «One Battle After Another» – music by Jonny Greenwood

Su pulsión inicial (en el fragmento que abre la película, “One Battle After Another”), con el compositor interpretando el piano digitando una nota repetitiva (parece estar afinando o calentando el instrumento), de inmediato pone el marcha el aparato narrativo-musical sin dejar lugar a equívocos, mientras Perfidia y Bob (al que ella llama Pat en ese momento), inician su primer operativo terrorista para atraer la atención policial y facilitar el paso de emigrantes en la frontera mexicano-estadounidense. Es la primera bofetada de las muchas contra las actuales políticas imperantes en la otrora denominada “mayor democracia del mundo”.

 

En este sentido, la elección de Greenwood, que parece una especie de Jerry Goldsmith redivivo (en concreto, aquel más experimental que deslumbró con El Planeta de los SimiosPlanet of the Apes, 1968-, aunque sin las filigranas orquestales que el compositor angelino presentó en su partitura, o al menos sin ser imitadas de manera demasiado específica, aunque haya fragmentos como “Like Tom Fkn Cruise”, que se acercan bastante), se antoja cuando menos afortunada, por no tildarla de sobresaliente (que lo es).

 

Toda la trepidante acción que acompaña a la célula terrorista (“The French 75”, “Baby Charlene”), está trufada del estilo citado, en connivencia con la London Contemporary Orchestra, bajo la batuta de Hugh Brunt.

 

También la persecución que Lockjaw, aspirante a integrarse en un grupo supremacista de ricos hombres blancos, emprende años después para atrapar al protagonista, sabedor que la hija que ha criado después del retiro operativo del grupo y que se ha convertido en una adolescente, Willa (Chase Infiniti), puede resultar ser en realidad suya, fruto del furtivo encuentro con Perfidia (“Perfidia Beverly Hills” es la que describe musicalmente el encuentro, con un Greenwood que optar por emplear las Ondas Martenot al efecto de dotar la secuencia de una “magia” especial entre opuestos tan extremos).

One Battle After Another 2025
Jonny Greenwood
One Battle After Another 2025
One Battle After Another – «The French 75» – music by Jonny Greenwood

Esa persecución lleva a la extinta célula a emprender la huida (“Ocean Waves”), dando lugar a secuencias tan surrealistas y divertidas como la de recordar el código que Bob ha de facilitar a su contacto telefónico para verificar que es él y que su interlocutor se empecina en preguntarle una y otra vez (“I Need the Greeting Code”, fragmento en el cual, sin embargo, el compositor trabaja en contrapunto mediante una música de tono dramático, conforme Bob se va alterando cada vez más ante la imposibilidad de convencer de su identidad al citado contacto telefónico).

 

La huida de Willa (que dispone de un hermoso tema interpretado a la guitarra acústica por el propio Greenwood, en “Guitar for Willa”), acompañada de otros miembros del grupo, a la base-tapadera en la que estos se esconden y entrenan, que resulta ser un viejo convento de monjas (“Sisters of the Brave Beaver”, donde el compositor vuelve a hacer de las suyas con la percusión y el piano), acaba con la revelación final acerca del verdadero padre de la adolescente (“Operation Boot Heel”, en el que el tema a la guitarra de Willa suena como roto, después de hechas las confesiones pertinentes).

 

El tramo final, que tiene lugar en tierra de nadie, en mitad de un mar de colinas (“River of Hills”, con la intervención orquestal, y la adición de la percusión de Greenwood), finaliza de un modo dramático e inesperado, en donde el clímax fílmico y emocional alcanza sus máximas cotas (“Trust Device”, en el que el compositor opta por dar cabida a la electrónica), gracias al aparato de localización que Bob le entregó a Willa como medida de seguridad, y que se convierte finalmente en su salvación.

One Battle After Another – «Baby Charlene» – music by Jonny Greenwood
One Battle After Another 2025

Un trabajo que dispone de un lírico epílogo (“Trio for Willa”, conformado fundamentalmente por diversos solistas de cuerda –violines, violas y cellos-), que pone el punto y final a esta espléndida obra de Greenwood, que con todo merecimiento bien podría alzarse con la estatuilla de la Academia, tras las dos anteriores y merecidas nominaciones por la citada El Hilo Invisible (pura elegancia), y El Poder del Perro (The Power of the Dog, 2021), el insólito western de Jane Campion. Sería la consecuencia lógica y fundamentada de la colaboración entre el cineasta y el músico, además de un justo reconocimiento a una de las mejores y más brillantes partituras del año. Sino la que más. Una auténtica fiesta.

Frederic Torres

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