THE AVENGERS (1961-1969)

Laurie Johnson: El discreto encanto de la sofisticación

por Eduardo J. Manola

 En aquellos psicodélicos años sesenta, el mundo cotidiano de la primera generación de espectadores formada delante de esa caja mágica llamada televisor se vio sacudido por la aparición de una serie británica que muchos consideran la mejor de todos los tiempos, que jugó su basa en reemplazar los populares y ya consolidados guiones policiales y detectivescos (algo justificado, por cierto, en un país como Inglaterra, célebre en la literatura de ese género a través de nombres como Sir Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, Edgar Wallace y Leslie Charteris), por un universo que rompía con lo tradicional, rechazaba la ficción realista, y se adaptaba a la era pop que comenzaba a despuntar, alejándose además de la influencia de series norteamericanas de innegable éxito como Los intocables (The Untouchables, 1959-1963) y Perry Mason (1957-1966).

Sir Arthur Conan Doyle

Agatha Christie

Edgar Wallace

Leslie Charteris

Los vengadores se subieron a la ascendente popularidad de las novelas de Ian Fleming y su James Bond, publicadas a partir de 1953, para mezclar el atrayente mundo del espionaje y los agentes secretos, con calculadas dosis de extravagancia y excentricidad, sofisticación artística de vestuario y maneras, ciencia ficción, aventura, intriga, y una sensualidad contenida pero omnipresente, vehiculizada en las amazónicas féminas que se sucedieron como coprotagonistas, dueñas de una felina impronta expuesta en sus habilidades de combate y en los atrevidos atuendos de cuero negro, iconos de un nuevo estilo de sexo y moda.

A todo ello se sumaba la figura de John Steed, un gentleman en toda regla, elegante y audaz, calzado en su vestuario de tradicional estilo eduardiano, capaz de las máximas ironías lanzadas con la sutileza de un estilete, mientras se sacaba el bombín londinense y colgaba su paraguas en el perchero.

Los desinhibidos argumentos de Los vengadores,  proponían un descenso al más puro universo de autores como Lewis Carroll y Robert Louis Stevenson, sazonado con la oscuridad shakespeariana más concentrada y un espíritu lúdico y onírico que afloraba en cada episodio, como síntesis cultural entre la era victoriana y el más desenfadado y subversivo estilo de la modernidad sesentera. Algo así como un surrealismo británico.

Un extraordinario equipo de irrepetibles talentos convirtió Los vengadores en la primera serie británica de televisión en alcanzar popularidad a nivel internacional. Brian Clemens y Albert Fennell son los nombres que llevarán ese equipo al éxito. Pero, ¿cuál es el origen de la serie? ¿Por qué el título Los vengadores, si ni Steed ni sus compañeras se empeñaban en venganza alguna?

UN POCO DE HISTORIA

En 1960, la ABC (Associated British Corporation) produjo para las pantallas inglesas una modesta serie de intriga enmarcada en un contexto de cotidianeidad llamada Police Surgeon, que contaba las peripecias del Dr. Geoffrey Brent, un médico de la policía interpretado por el, en ese entonces, joven galán Ian Hendry, cuya figura se popularizó rápidamente en los hogares británicos. La banda sonora de la serie se construyó con música de stock y el tema principal de la apertura era “The Big Knife 2”, un tema de archivo compuesto por Ivor Slaney.El programa duró escasos trece episodios, pero significó la génesis de lo que sería Los vengadores.

Howard Thomas, director ejecutivo de la ABC, designó al productor canadiense Sidney Newman a cargo de las producciones de ficción, y éste, junto a su colega Leonard White, amasaron la idea de cancelar Police Surgeon y, rescatando la popularidad obtenida por Hendry, lanzar una nueva serie a caballo de la nueva ola que traía la temática del espionaje. Pero querían, asimismo, algo que la diferenciara, y ello estaría dado por el componente fantástico, que la colocaría justo entre el universo hitchcockiano y las novelas de Fleming.

En momentos en que Los vengadores era lanzada al aire (enero de 1961), el espionaje televisivo ya había sido introducido por una serie que le ganó de mano por pocos meses: Danger Man (1960-1962), convertida tiempo después en Secret Agent (1964-1967), esta última conocida en España y Argentina como Cita con la muerte, protagonizada por el inteligente Patrick McGoohan como John Drake, cuya genial inspiración llevaría la propuesta a una nueva serie, El prisionero (The Prisoner, 1967-1968), con ribetes fantásticos y guiones arriesgadamente no convencionales, en la que se ponía en duda de todo al espectador, incluida la posibilidad de que el personaje protagonista fuera el mismísimo Drake, confinado en aquella cárcel en forma de isla paradisíaca por haber renunciado airadamente a sus funciones de agente secreto.

Los vengadores comenzaron su andadura con los cánones y la estética propuestos por Danger Man, en una primera temporada de corte más tradicional que tenía como protagonista al Dr. David Keel (Ian Hendry), esta vez un dentista sin vocación detectivesca que se veía envuelto en una trama de venganza luego de que su novia fuera asesinada por error por unos traficantes, ayudado por un personaje misterioso: John Steed. Allí tenemos la justificada inclusión de la “venganza” en el título y la aparición del más tarde irreemplazable protagonista masculino de la serie: Patrick Macnee, un actor de 38 años que detentaba modales distinguidos derivados de su pertenencia a una antigua familia de la nobleza de Escocia, de refinada educación, cuya rebeldía juvenil lo había llevado a las tablas, y que en esos momentos avizoraba un futuro artístico y económico muy incierto.

El motivo inicial de la venganza se diluye en los capítulos siguientes, cuando Keel ve cumplido su objetivo. A partir de allí, y de la mano del enigmático Steed (que por cierto viste unas ordinarias gabardinas típicas del vestuario detectivesco, muy alejadas del atuendo aristocrático que lo haría famoso), Keel pasará a colaborar periódicamente con una organización de agentes contra el crimen.

AHORA SÍ, LOS VENGADORES….PERO SIN VENGANZA

Cuando la primera temporada de la serie ya había calado en el público y faltaba emitir los tres últimos episodios, una huelga del sindicato de actores interrumpió su salida al aire. Prestos a continuar al levantarse la huelga, los productores de Los vengadores se encontraron con la sorpresiva renuncia de Ian Hendry, que quería aprovechar su nueva popularidad para emprender una carrera cinematográfica. De la noche a la mañana, la serie se quedaba sin su protagonista principal. Pero lo que parecía ser su certificado de defunción, se convirtió, gracias a la imaginación y tesón de Newman y White, en una nueva propuesta basada en el personaje de John Steed, cuyo carisma en la piel de Macnee, ya se había dejado ver y crecería muchísimo más en las siguientes temporadas, ya definitivamente alejadas del estilo policial y volcadas al espionaje con toques surrealistas, pop y psicodelia, surgidas de la fértil mente de Brian Clemens, el verdadero creador de la estética de la serie y de varios de sus más imaginativos y originales guiones.

La propuesta continuaría básicamente las andanzas de Steed, pero le adicionaría el atractivo componente femenino representado por sus tres sucesivas compañeras: Cathy Gale (Honor Blackman), Emma Peel (Diana Rigg) y Tara King (Linda Thorson). Ese aporte femenino no sería meramente decorativo, ni supondría la típica inclusión de una figura frágil y secundaria, sino que estas mujeres de armas tomar y habilidades combativas se encontrarían al mismo nivel de importancia y efectividad que el personaje masculino.

Honor Blackman, que formó pareja con Macnee en las importantes segunda y tercera temporadas, dejaría sorpresivamente la serie al conseguir el papel de Pussy Galore en la célebre James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, Guy Hamilton, 1964), y daría paso a la actriz que elevaría Los vengadores a la categoría de serie de culto: Diana Rigg, la insuperable Emma Peel, cuyo nombre surgió de un juego de palabras ideado por la jefa de prensa de la ABC, Marie Donaldson, a partir del término sex-appeal que derivó en man-appeal, ya que la nueva diosa conjugaba la figura de mujer con ciertas dotes masculinas. Así la expresión dio lugar a M-appeal, que fonéticamente sonaba como el nombre definitivo de la inteligente y sensual partenaire de Steed, que lo acompañaría en las temporadas 4 y 5. Para esta nueva etapa, al equipo formado por Brian Clemens y Albert Fennell se unió el productor ejecutivo Julian Wintle, cuyo aporte sería también importante. 

La sexta temporada tendría una nueva pareja, Tara King, encarnada por Linda Thorson, cuando la Rigg decidió aceptar ser la “esposa” de James Bond en 007 al servicio secreto de su majestad (On Her Majesty’s Secret Service, Peter R. Hunt, 1969). Otra vez, el agente secreto secuestraba a la protagonista femenina de Los vengadores.   

La serie se canceló en 1969 y fue revivida siete años después con Los nuevos vengadores (The New Avengers, 1976-1977), con Gareth Hunt como Mike Gambit, Joanna Lumley como Purdey y, por supuesto, Macnee como Steed. El intento fue un fracaso y la nueva serie solo duró una temporada.

MUSICA PARA LOS VENGADORES

La primera temporada de Los vengadores contaba con un tema del renombrado maestro del jazz Johnny Dankworth, un estridente staccato con base jazzística que encajaba con el estilo dramático de la historia original de la serie, con Ian Hendry a la cabeza y la venganza como temática.

El mismo tema de Dankworth se mantuvo idéntico para la segunda temporada y fue ligeramente retocado para la tercera, ambas con Cathy Gale (Honor Blackman).

Dankworth compuso asimismo la música incidental que acompañaba la acción en los diferentes episodios de estas tres temporadas, siempre con la base del tema principal elaborado en distintas variantes, a la que se completaba con música de stock del estudio convenientemente adaptada a las circunstancias de las escenas. El primer tema de Dankworth se grabó en el sello Columbia, en un single de 45 rpm, y una nueva grabación, similar al tema televisivo reelaborado para la tercera temporada se editó a través de la discográfica Fontana en 1963.

A su vez, un cover del tema fue interpretado por Johnny Gregory and His Orchestra en 1966, e incluido en una edición en LP de la británica Wing Records, un compilado de temas de los “sixties” con el título “The Avengers and other TV Themes”, que contaba con temas de las series Ruta 66, M-Squad, Perry Mason, 77 Sunset Strip y Maigret, entre otras.  

A partir de la aparición de Emma Peel (Diana Rigg) en la temporada 4, la serie toma un sesgo más glamoroso y excéntrico, por lo que Brian Clemens plantea un cambio también en el estilo musical. Es ahí cuando entra Laurence Reginald Ward Johnson, más conocido como Laurie Johnson, que compone el inmortal tema de Los vengadores que tan reconocible se hace para los espectadores nostálgicos.

El tema de Johnson parte de otro que el músico había compuesto algún tiempo antes, por diversión y presumiblemente también por dinero. Se llamaba “The Shake”, y tenía la onda que imperaba en esa época, donde arreciaba el furor por diferentes tipos de danzas swing & pop, que se iban alternando y reemplazando unas a otras según la moda en las pistas de baile, cada cual más alocada y extravagante que la anterior. Laurie Johnson utilizó “The Shake” con una ligera modificación en el puente, convirtiéndolo en la tonada inconfundible de Los vengadores que se haría mundialmente famosa y en un éxito inmediato. Tan poderoso, sexy y descarado como elegante y sofisticado, el tema musical de Johnson encajaba como un guante con el perfil de los personajes protagonistas.  

“The Shake” hace alusión a la estrafalaria y casi eléctrica “sacudida” (shake en inglés) que caracterizaba a esa danza, y editado en LP buscó capitalizar la locura del baile en los sesenta. A una base rítmica muy marcada en percusión, metales y exuberante sección de cuerdas, le agregó el harpsicord (clavecín o clavicémbalo) muy de moda en el momento.

La serie Danger Man tenía un tema de Edwin Astley que también usaba el harpsichord, en la versión británica, conocido como “High Wire”. En su versión americana, el tema era cantado por Johnny Rivers con un dejo bondiano en los arreglos.  

Para la quinta temporada, Johnson reelaboró el tema principal para adecuarlo a la nueva “intro” de la serie, con la famosa escena de las copas y el disparo de la Sra. Peel a la botella de champagne, agregándole un fragmento inicial con una base percusiva más moderna, enérgica y llena de ritmo.

Una variante curiosa de la música de Johnson fue la que introdujo como una especie de cortina humorística en las habituales secuencias de los prólogos de la serie, cuando Steed anoticiaba a Mrs. Peel de que “los necesitaban” (we’re needed), como preludio de una nueva misión en la que se verían involucrados. Estos avisos se corporizaban de diferentes maneras, todas ellas imaginativas y extravagantes, desde una tarjeta colgando de una flecha, hasta un inserto en un semáforo. La divertida tonada era usualmente reforzada con la técnica del “aguijón” (sting chord), una nota aguda que buscaba el impacto sonoro para remarcar la situación o el plano detalle del mensaje.

También escribió Johnson un tema específico para las denominadas “tag scenes” (escenas etiqueta), con las que se cerraban los capítulos de la quinta y sexta temporadas.

Una nueva reelaboración del tema se hizo necesaria para la sexta temporada, con el ingreso de la nueva pareja femenina de Steed, Tara King (Linda Thorson), con un solo de trompeta (conocido como la “extensión Tara King) que aparecía como un segundo riff en contrapunto de la melodía principal, que en las temporadas de Emma Peel solo se servía de los violines. A ello, agregó una variante más con unos acentos percusivos (pa-pa-da-pow), para jugar con la diferenciación del tema anterior. En los últimos siete episodios de esta sexta temporada, y ante el enorme cúmulo de tareas y compromisos asumidos, Johnson contó con la colaboración de Howard Blake, que en 1980 adquiriera cierta notoriedad al componer la banda sonora instrumental para Flash Gordon (Flash Gordon, Mike Hodges), cuyas canciones estuvieron a cargo de la banda de rock Queen.

A su vez, para el relanzamiento de la serie en 1976 con Los nuevos vengadores, Laurie Johnson se encontró con la disyuntiva de volver a reelaborar el tema principal que los identificaba o cambiarlo por otro. Optó por mantener los compases iniciales tan característicos de la ya clásica introducción de Los vengadores y agregarle un tema totalmente diferente, adaptándolo al nuevo aspecto de la serie, mezclando una base rítmica funky con una percusión de corte militar, que encajaba a la perfección con la grafología de la presentación, con el león británico y los colores azul, blanco y rojo de la bandera.

Laurie Johnson fue un compositor habitual en la televisión británica de las décadas del sesenta y setenta, autor de la música de series como Jason King y Los profesionales, y con una importante carrera cinematográfica que incluye partituras como las de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964) de Stanley Kubrick, La gran sorpresa / Los primeros en la Luna (First Men in the Moon, Nathan Juran, 1964) y la cinta de la Hammer Capitán Kronos, cazador de vampiros (1974), dirigida por el mismísimo Brian Clemens.  

EPILOGO

En una entrevista, Patrick Macnee afirmó que Laurie Johnson compuso una partitura original para todos y cada uno de los episodios de Los vengadores. En realidad, esto no es así, pues hubiera disparado los costos de producción a las nubes. La verdad es que lo que se hizo fue construir una biblioteca de música incidental que fue reciclada a lo largo de la serie, y componer música adicional para ciertos episodios que la necesitaran para adaptarla a un tema fuerte de la historia o a una situación particularmente especial. Ese era un procedimiento estándar en la industria televisiva de entonces.

Los vengadores tiene un lugar de privilegio ganado en la iconografía de las series británicas y en la televisión mundial. Su arriesgada propuesta, su estética glamorosa entre victoriana y pop, y la atractiva mezcla de excentricidad y sofisticación de sus protagonistas, sedujeron a miles de telespectadores en todo el globo. Su música fue un elemento esencial como mortero en el que los polvos de la fórmula secreta de la genialidad de Brian Clemens se mezclaban para producir la receta del éxito. 

No se debe minimizar ni desmerecer el trabajo de Johnny Dankworth para las tres primeras temporadas, ni el apoyo de Howard Blake en la última parte de la sexta entrega, pero no cabe duda de que la música que identifica la serie es el tema y la melodía creada por Laurie Johnson. Y así será por siempre.    

Bibliografía de consulta:

Xavier Pérez, El universo de Los vengadores, Biblioteca Dr. Vértigo, Ediciones Glénat S.L., 1998

La inolvidable Emma Peel de Los vengadores (The Avengers, 1961-1969) partió a los 82 años dejando una estela de títulos para su recuerdo. Participó en 51 episodios de la mítica serie junto a su partenaire Patrick MacNee, el aristocrático y siempre galante John Steed….

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Daniel San Juan

    Que buen trabajo, excelente

    1. admin

      Gracias Daniel!!!!!!!!!! Me alegra mucho que te guste. Un abrazo

  2. RICARDO SILVA

    Excelente tu texto! Justamente ayer 2 de Octubre se cumplieron 55 años de la primer emisión en la TV Británica de la Cuarta temporada, el debut de la inolvidable e inigualable Diana Rigg….Gracias por tu trabajo!

    1. admin

      Gracias por tu comentario, Ricardo, y por el dato del aniversario de la serie. La señora Peel, inolvidable, tal como tú dices. Eterna. Siempre estará entre nosotros mientras haya tan solo un fan viendo uno de los capítulos de Los vengadores. Saludos

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