La nueva versión de la imperecedera leyenda anglosajona del proscrito hijo del noble Locksley, devenido en descastado adalid de los pobres a quienes, guareciéndose con su banda de Merry Men en los bosques de Sherwood, ayudaba robando las arcas de los impuestos con que Juan sin Tierra expoliaba a sus súbditos, contó con una banda sonora de Michael Kamen, de lo mejor de su cosecha
ROBIN HOOD: PRINCE OF THIEVES (1991)
Robin Hood: Príncipe de ladrones (1991)
Michael Kamen: A la sombra de Korngold
por Eduardo J. Manola
Robin Hood Prince of Thieves – «Main Title» – music by Michael Kamen
Arquetipo del héroe romántico del folklore inglés del Medioevo, Robin Hood se convirtió con el tiempo en uno de los personajes de ficción más populares en todo el mundo, ganándose un lugar en el imaginario colectivo como el modelo del bandido justiciero que gestiona una redistribución de la riqueza que, a priori, parecería darse de bruces con la legalidad, pero que, en el fondo, se sostiene sobre los pilares de la «causa justa».
Esa versión sentimental de la figura de Robin Hood, alejada de la realidad histórica, engendró la leyenda en la Inglaterra del siglo XIII, adaptando de manera romántica y épica, los hechos de los últimos años del siglo anterior, cuando Ricardo I Corazón de León marcha a combatir en la Tercera Cruzada y cae prisionero del duque de Austria en 1192, lo que su hermano, Juan Sin Tierra, aprovecha para usurpar el trono durante el cautiverio de Ricardo, con la ayuda de los nobles normandos.
UN POCO DE HISTORIA
Muchos investigadores han intentado ubicar al célebre bandido en un contexto histórico concreto, de lo cual surgieron diversas hipótesis. Pudo ser un tal Robyn Hode, ayuda de cámara del rey Eduardo II, según el archivero Joseph Hunter (siglo XIX). O quizás una mescolanza de tres individuos diferentes (según los historiadores Graham Phillips y Martin Keatman): un campesino proscrito del bosque de Barnsdale en 1225; o Fulk Fitz Warine, uno de los barones que se alzaron contra el rey Juan entre 1200 y 1215; o un soldado del ejército rebelde del conde de Lancaster, llamado Robert Hood de Wakefield.
Se han verificado asimismo referencias a salteadores de caminos, criminales fugitivos o cazadores furtivos en documentos de los siglos XIII y XIV, y se sabe que en un registro judicial de Yorkshire se cita la expropiación de bienes de un tal Robert Hod en 1226, al que se describe como fugitivus. En 1354 se registra a un tal Robin Hood en una prisión de Northamptonshire, acusado por delitos cometidos en el bosque de Rockingham. También se ha sugerido que robinhood era un apodo o alias que se le daba a los proscritos en distintos sitios y épocas de la Inglaterra medieval.
A su vez, las leyendas y canciones en torno a Robin Hood comenzaron a proliferar desde principios del siglo XIII, y la naturaleza oral de la cultura medieval fue el medio por el que se transmitieron durante los siglos a través de las baladas inglesas que recitaban y cantaban los trovadores, contribuyendo al crecimiento de su popularidad, al mismo tiempo que variaban las historias, sus personajes y su contexto.
El boca en boca con el que corrían las baladas desde su gestación, fue transformando la leyenda al paso de las sucesivas generaciones, hasta que alguien se propuso fijarlas por escrito. Así, las más antiguas que se conocieron fueron dos baladas que datan de mediados del siglo XV: Robin y Gandalín y Robin Hood y el Monje. En esta última ya aparece bien desarrollada la figura de Robin Hood, y encontramos a algunos de sus Merry Men, como Little John (Pequeño Juan), Much y Will Scathlock (luego conocido como Will Scarlet).
El personaje fue aprovechado también en el teatro popular, escenificándose sus aventuras, y apareciendo como un eximio arquero de prodigiosa puntería, campeón de torneos de arquería y duelos con espadas. Curiosamente, en 1578, se prohibieron las obras teatrales de Robin Hood, porque forajidos «de verdad» aprovechaban la fama del personaje disfrazándose como él para cometer sus tropelías y robar a los viajeros en el bosque.
La primera compilación importante de antiguas baladas fue la de Joseph Ritson de 1795, Robin Hood: A Collection of all the Ancient Poems, Songs and Ballads, now extant, relative to that celebrated Outlaw.
ROBIN HOOD EN LA LITERATURA
Fue en el poema alegórico inglés Piers Plowman (Pedro el labrador) escrito en 1377 por William Langland donde aparece la primera mención manuscrita de Robin Hood, y ese mismo año se lo nombra en el Scotichronicon, crónica legendaria del siglo XV escrita por el escocés Walter Bower.
El escritor romántico escocés Walter Scott, fue quien ayudó a dar a conocer a Robin Hood a través de su famosa novela Ivanhoe, escrita en 1819, dando forma así a la noción moderna del personaje, que aparecía en la historia como Locksley, liderando una banda de arqueros.
Por supuesto, nadie puede olvidar el ya mítico libro de autor anónimo Robin Hood que integraba la popular Colección Robin Hood que la editorial Acme Agency de Modesto Ederra lanzara en 1941, leída con fruición por muchos, incluido quien esto escribe. Pura nostalgia.
En 1838 aparece el primer folletín publicado en un periódico británico, Robin Hood and Little John, de Pierce Egan the Younger. Alejandro Dumas escribió El príncipe de los ladrones y Robin Hood el proscrito, dos textos que se publicaron en 1872, tras la muerte del escritor, basados en el folletín de Egan. Por su parte, Las aventuras de Robin Hood del estadounidense Howard Pyle, publicado en 1883, fue el primer clásico de la literatura infantil sobre el personaje.
BANDIDO…PERO NO TANTO
El cine, desde sus albores, se hizo eco del arquero justiciero y sus andanzas, ideales como fuente de argumentos ricos en aventuras y acción. Es que la figura de Robin Hood desnaturaliza el concepto del «bandido» tradicional, pues a su respecto prima la singular forma en que el público lo percibe y se identifica con el personaje, dotándolo de un halo de romanticismo, encarnando un sueño de resistencia a la autoridad, enmascarado tras la eterna lucha contra la injusticia y la opresión del poder.
Cuando el orden establecido no está de parte del bien, quienes dicen aplicar la justicia aparecen como perversos e injustos, mientras que los estigmatizados como «fuera de la ley» (outlaws en inglés) no resultan ser los villanos que se nos quiere hacer creer, surgiendo así la figura del «buen ladrón», el héroe marginal que se convierte en paladín de los oprimidos y defiende la verdadera justicia, con la esperanza de que el auténtico orden vuelva a imperar algún día.
No por nada, se dice que las leyendas de Robin Hood están inspiradas en un verdadero bandido de la Toscana italiana, Ghino di Tacco quien, a mediados del siglo XIII, tras conquistar el castillo de Radicofani cercano a la vía Francigena, paso obligado para los peregrinos que se dirigían a Roma, se dedicó a asaltarlos, pero con la particularidad de dejarles suficiente dinero y medios de transporte para que pudieran continuar su viaje.
El cine contribuyó en gran medida a la construcción del mito. La versión cinematográfica más usada de la leyenda es la que nos cuenta que Robin Hood y su banda, oculta en el bosque de Sherwood, lideran la rebelión sajona contra los abusos del usurpador Juan Sin Tierra y el Sheriff de Nottingham, y contra la dominación normanda, robando a estos para entregar el botín a los pobres campesinos.
Así, desde la primera película que se conoce, el cortometraje mudo Robin Hood and his Merry Men (1908) dirigido por Percy Stow, pasaron, entre otros, los clásicos protagonizados por Douglas Fairbanks Jr. (1922) y Errol Flynn (1938), y actores como Cornel Wilde (The Bandit of Sherwood Forest, 1946), John Hall (The Prince of Thieves, 1948), John Derek (The Rogues of Sherwood Forest, 1950), Richard Todd (The Story of Robin Hood and His Merry Men, 1952) o Richard Greene (Sword of Sherwood Forest, 1960), se calzaron la capucha del arquero y también su estrecha malla.
Con el paso del tiempo, la figura del bandido de Sherwood se fue adaptando a las nuevas generaciones, y fue el momento de ver a Robin Hood en la piel de Sean Connery (Robin y Marian, 1976), Cary Elwes (Robin Hood: Men in Tights, 1999), y Russell Crowe (Robin Hood, 2010).
En 1991, curiosamente, el personaje fue objeto de dos versiones simultáneas: Robin Hood: El magnífico, de John Irvin, con Patrick Bergin, y la que hoy nos ocupa, Robin Hood: Príncipe de los ladrones, dirigida por Kevin Reynolds y con Kevin Costner encarnando al héroe medieval.
UN ROBIN HOOD SIN PANTIMEDIAS
Warner Bros. provocó una enorme expectación cuando anunció a principios de la década de los noventa que iba a distribuir una nueva adaptación de la leyenda de Robin Hood que produciría el joven estudio Morgan Creek, más aún cuando se dieron a conocer las estrellas que encabezarían el reparto y acompañarían a Costner: Morgan Freeman como Azeem, compañero moro del héroe; Alan Rickman como el villano Sheriff de Nottingham; Mary Elizabeth Mastrantonio como Lady Marian (papel que tuvo que rechazar Robin Wright al quedar embarazada); Christian Slater como Will Scarlett; y Sean Connery en una breve aparición como Ricardo Corazón de León.
La idea de crear un Robin para los años 90 se le ocurrió por primera vez al guionista y productor británico Pen Densham, quien en agosto de 1989 elaboró un esbozo de 92 páginas que junto a su socio productor John Watson convirtieron en guion, rompiendo con la imagen tradicional de aventurero despreocupado y burlón del personaje al estilo del que bordara Errol Flynn en 1938.
Robin Hood Prince of Thieves – «Escape to Sherwood» – music by Michael Kamen
Lo que hicieron fue reinventarlo como un joven noble que escapa de las mazmorras de Jerusalén durante las Cruzadas, regresa a Inglaterra solo para encontrarse con que su padre, Lord Locksley (Brian Blessed), ha sido ejecutado por el Sheriff de Nottingham, acusado falsamente de traición, y su castillo confiscado por la corona. Así se convierte en un rebelde, pero este Robin tiene conciencia social.
Costner se venía consolidando como una estrella hollywoodiense desde Los intocables de Eliot Ness y No hay salida, ambas de 1987, y Campo de sueños (1989). Su amigo, Kevin Reynolds, que le había dado su primera oportunidad como protagonista en Fandango (1985), llegó al proyecto para dirigirlo: «Había hecho dos películas que no habían dado ni un céntimo» ―contó Reynolds refiriéndose a la mencionada Fandango y The Beast (1988)—, «así que sabía que me querían por mis contactos con Kevin». «Para ser sincero, nunca fui un gran fan de Robin Hood», admitió. «Pero me gustaba la historia y la época. Pensé que sería intrigante hacer una película de acción medieval».
Cuando un año antes, Costner se jugaba el todo por el todo con su ambicioso proyecto de Bailando con lobos —que finalmente le valió el Oscar a Mejor Película y Director, entre otros―, Reynolds colaboró con su amigo dirigiendo la desafiante y espectacular caza del búfalo, que se convirtió en una de las escenas más memorables de la exitosa película.
Robin Hood Prince of Thieves – «Little John Fight» – music by Michael Kamen
Cuando le ofrecieron el papel y leyó el guion, Costner lo rechazó, pero terminó por aceptar cuando Reynolds le llamó para decirle que iba a dirigir la película: «Sentí que Kevin era tan buen cineasta que lo haría», confesó. «Nunca había soñado con hacer una película así, pero pensé que era un Robin Hood diferente. Contaba la historia de una forma nueva, sin repetirla ni hacer una broma de ella».
Sin embargo, Costner puso una condición: no aceptaría vestir el típico leotardo, esas pantimedias que habían lucido habitualmente y sin tapujos los actores que interpretaron al bandido de Sherwood. A su vez, discrepaba con Reynolds sobre el acento que debía ponerle al personaje. Costner estaba decidido a hablar como un inglés, pero Reynolds temía que eso distrajera al público, y le instó a que hablara con su acento norteamericano. La cuestión nunca se terminó de dirimir, así que el acento inglés de Costner aparece en algunas escenas y desaparece en otras.
KAMEN Y SU MÚSICA PARA EL NUEVO ROBIN HOOD
«Es un trabajo de amor. Vino del corazón. Algo a lo que le puse, realmente, mucho cuidado. La música es una sustancia real, una sustancia muy poderosa, y por ello, debe ser asumida con seriedad», dijo Michael Kamen sobre su trabajo en la banda sonora que escribió para Robin Hood: Prince of Thieves.[1]
Cuando le preguntaron con quién había tenido que tratar para realizar su trabajo, si con el director Kevin Reynolds o con la estrella Kevin Costner, Kamen no dudó: «No, yo traté con la película. La película fue producida por Jim Robinson y Morgan Creek. Ya había trabajado con Jim y quería hacer Robin Hood desesperadamente, así que llamé a mi agente y le dije que iban a hacer Robin Hood. Me alegré mucho de hacerlo. Jim despidió a Kevin Reynolds antes de que yo tuviera que trabajar con él, y compartimos con Jim opiniones sobre las partituras del siglo XII. Le gustó la idea y le respeté».[2]
«Al hacer la partitura, me enfrenté a la realidad de participar en una gran producción de Hollywood. Los productores de la película se tomaron mi idea demasiado al pie de la letra. Su idea de la música del siglo XII era esa cosa ligera y vaporosa. Querían muchas trompas, cuerdas y tambores, y yo también podía hacerlo. Se me ocurrieron melodías para los personajes y con texturas que encajaban con las escenas, y fue un periodo muy intenso de creatividad tras un periodo muy relajado de descubrimiento. Eso fue Robin Hood».[3]
Robin Hood Prince of Thieves – «Meet Marian» – music by Michael Kamen
Está claro que la música de Kamen hizo una importante contribución a la factura final de la película, tal como lo ha reconocido la mayoría de los críticos. El Baltimore Evening Sun reseñó que «… al igual que Las aventuras de Robin Hood de 1938 protagonizada por Errol Flynn, tiene un rico, palpitante score que subraya la acción, dándole la fluidez que el film necesita…». Newsday la describió como «apasionadamente majestuosa» y Los Angeles Times como «conmovedora».
La referencia al inolvidable clásico de la Warner, lleva implícito el recuerdo de la partitura del gran Erich Wolfgang Korngold, pero en rigor de verdad, la banda sonora de Kamen tiene bastante poco en común con el trabajo del compositor austríaco. La partitura es sinfónica y grandilocuente, como no podía ser de otra manera, y está surcada por algunos tintes de sonoridades medievales, pero, sin embargo, Kamen, a pesar del esfuerzo, no consiguió imprimirle esa textura de «capa y espada» que tan bien habían delineado Korngold y algunos de sus contemporáneos, como Alfred Newman, Miklos Rozsa o Victor Young.
La verdad es que Kamen no tuvo ninguna intención de inspirarse siquiera en el estilo tradicional de aquellos compositores de la Época Dorada de Hollywood: «Nunca he estudiado las partituras de Korngold. No creo que me guste mucho su partitura para Robin Hood. Lo poco que he oído, he pensado, ¿es por eso el alboroto? Era un gran compositor. Me gusta su concierto para violonchelo. Estoy seguro de que me encanta su música para películas, pero la impresión de esos dramas de época es que puedes alcanzar el mismo tipo de subidones emocionales que la gente está acostumbrada a asociar con ese tipo de películas; sólo tienes que pulsar el botón adecuado. Esa es mi teoría».
Robin Hood Prince of Thieves – «Training Sequence» – music by Michael Kamen
Resulta cuanto menos extraño que a Kamen no le guste la partitura de Korngold, que es una joya indiscutible de la música de cine. Pese a ello, hay que reconocer que el título principal tiene todos los componentes de un tema de aventuras: una fanfarria heroica con cornos de caza, nobles trompetas, y los famosos ostinatos para violonchelos de Kamen, sobre los que trepida una melodía triunfante, a modo de leitmotiv, que el músico sazona con sonidos medievales mediante yunques, glockenspiel y clavicordio.
Sin embargo, la propuesta no logra ese desborde de energía imprescindible para el cine de aventuras. Parece que algo la retiene y no la deja explotar. En las escenas de lucha la música no transmite la emoción ni la épica necesarias, esa que sí transmitía la partitura de Korngold. La de Kamen, mal que le pese, parece quedarse a medio camino. Quizás porque la película tampoco consigue generar esa pasión, ausente también en las interpretaciones del reparto. Para colmo de males, la partitura, tal y como la había concebido Kamen, fue masacrada por los montajistas en la etapa de posproducción, cortada y pegada sin respetar la propuesta narrativa del compositor.
Robin Hood Prince of Thieves – «Village Destructo – Alternate» – music by Michael Kamen
Robin Hood Prince of Thieves – «Celt Battle» – music by Michael Kamen
Kamen da cuerpo a su partitura mezclando segmentos de los dos temas centrales, el de Robin, que se presenta en el tema de títulos de crédito, y el «tema de amor», cuya melodía se convirtió en la base de la popular canción «(Everything I Do) I Do It for You», co-escrita con el cantante canadiense Bryan Adams y Robert John «Mutt» Lange, nominada al Oscar y a los Golden Globes a Mejor Canción, inmenso éxito de ventas a nivel mundial y ganadora del Grammy.
Robin Hood Prince of Thieves – «Maid Marian» – music by Michael Kamen
UNA PIZCA DE MÚSICA MEDIEVAL
«Me pasé meses repasando mis ya decentes conocimientos de música antigua y empecé a recopilar todas las interpretaciones que pude. De música antigua hay grupos asombrosos (algunos de ellos en Bélgica: Harmonia Mundi, por ejemplo). El verdadero placer de hacer Robin Hood fue que me pidieran que hiciera la partitura de una película para un héroe mío y luego aprender lo que este héroe mío -si viviera- podría haber estado escuchando, y qué tipo de música se había hecho en reacción a ese período suyo».[4]
Kamen visitó además los sets de rodaje para captar mejor la atmósfera medieval que intentaban imprimirle los diseñadores de producción. Ver a los actores en plena acción y los escenarios históricos le ayudó a conectar emocionalmente con la narrativa. Inspirado por la autenticidad de los decorados, incorporó toques musicales que evocaban la música antigua inglesa, como el uso de flautas y cuerdas que imitan instrumentos medievales.
Robin Hood Prince of Thieves – «Medieval Dance Source» – music by Michael Kamen
«La música pasó por maravillosas etapas de desarrollo. La música de los siglos XI y XII era maravillosa. Los músicos de entonces eran como los de ahora. No existía el concepto de música clásica. No se molestaban, había algunos grandes intérpretes y otros apestosos y tocaban juntos. Las cosas que se les ocurrían se parecían notablemente a los campos rítmicos y a las inclinaciones humanas por la melodía y la vivacidad. Las cualidades necesarias para ser músico parecían aflorar en esa música. Disfruté mucho con esa parte».[5]
TRABAJANDO CONTRA RELOJ
Kamen se encontró con que debía escribir la partitura en un tiempo relativamente corto. Fueron más de dos horas de música escritas en unas tres semanas. Dado el tamaño del proyecto, no sorprende que Kamen utilizara un pequeño ejército de orquestadores para conseguir entregar el trabajo en término, (quince en total, además del propio Kamen), entre los que se contaban William Ross, Don Davis, Bruce Babcock, Patrick Russ y Lolita Ritmanis. Esta última, conocida por sus partituras para dibujos animados de la Warner, en especial de Batman y Superman del Universo DC, recordaba sobre su trabajo:
«Lo que más me gustó fue co-orquestar junto a Michael el tema de los títulos principales. Diseñé las partituras y orquesté gran parte del tema. Debido a nuestra relación de trabajo, a Michael le resultaba fácil coger mi partitura y añadirle delicadeza, iniciar una idea adicional y luego yo la completaba. El tema se orquestaba a altas horas de la noche, antes de la sesión de grabación de la mañana siguiente. Todavía había que copiar algunas partes».[6]
Robin Hood Prince of Thieves – «The Band in the Forest – Alternate» – music by Michael Kamen
Por su parte, Kamen recordó: «Mis primeros comentarios sobre la partitura cuando hacía películas fue darme cuenta de los efectos de las texturas en las orquestaciones. Lo hacía todo yo mismo. No sabía que había orquestadores. Había oído que existían en Hollywood y no sabía cómo lo hacían, porque parecía que la decisión en una película tenía que ver tanto con la textura y la sensación del instrumento como con la mecánica real de la música».[7]
Ritmanis contó que el trabajo de los orquestadores no fue acreditado en los títulos finales del film. «Michael no estaba contento con eso, y publicó un anuncio en Variety para darnos las gracias a todos los que habíamos trabajado tan intensamente en esta película».[8]
La orquestación de Robin Hood: Prince of Thieves es clásica y tradicional, con metales en las escenas de acción, cuerdas en las románticas, y vientos de madera en tono pastoral para evocar la belleza del bosque de Sherwood. Integrada por más de 100 músicos, The Greater Los Angeles Orchestra fue la encargada de grabar la partitura de Kamen en el Warner Bros. Burbank Studio y en el Evergreen Radford Studio, en 10 días de sesiones durante mayo de 1991.
Conocido por su pasión y exigencia hacia los músicos de las orquestas, en una ocasión durante la grabación de una de las piezas más complejas, Kamen pidió repetir varias veces una sección para lograr el matiz emocional que pretendía. Además, en las etapas finales de la producción, los estudios pidieron cambios en el tono de algunas escenas, lo que implicó los correspondientes ajustes en la música. Así, el compositor tuvo que reconfigurar los temas de ciertas escenas de acción para sincronizarlos mejor con los nuevos cortes de edición. Esto significó volver a grabar con la orquesta en el último momento.
Robin Hood Prince of Thieves – «Rescue Marian» – music by Michael Kamen
También utilizó técnicas avanzadas para la época, como la mezcla en Q-Sound, que daba una sensación tridimensional al audio. Este enfoque destacó especialmente en las secciones orquestales más dinámicas y épicas. La grabación, por su parte, no estuvo exenta de accidentes. En una de las sesiones, Kamen derramó café sobre algunas de las partituras. Aunque parecía un desastre en ese momento, se las arregló para recuperar los fragmentos afectados improvisando detalles durante la grabación, mostrando su capacidad para resolver problemas inesperados.
«Cuando me quedé atascado en Lethal Weapon al final, estaba en Hollywood», le contaba Kamen a Daniel Mangodt. «Acababa de terminar mi penúltima sesión y el copista vino a verme, porque teníamos una sesión más a la mañana siguiente, y me preguntó: “¿Cuánta música falta?”. Yo no había terminado y le dije: “Unos quince minutos”. “¿Qué vas a hacer?”, insistió. “Volveré al hotel y lo escribiré”, le respondí. Esto era sobre las 8 de la tarde y la mayoría de los chicos de Hollywood piensan que puedes escribir unos 2 minutos al día. Yo sé que puedo hacer más».
Robin Hood Prince of Thieves – «Reunited and Finale» – music by Michael Kamen
Los tiempos de las partituras sinfónicas al estilo del viejo Hollywood habían sido reivindicados por John Williams a partir de Star Wars (1977). Según confesó, Kamen no siguió esos patrones, pero no cabe duda de que, para esta nueva versión de las aventuras del bandido proscrito más célebre de la historia, un clásico de clásicos, una auténtica leyenda antigua, no pudo evitar que las raíces del clasicismo musical de aquella época dorada se colaran en su trabajo. El resultado ha sido una de las bandas sonoras más reconocidas de su filmografía.
Referencias
[1] Citado del booklet de la edición en CD de la banda sonora original publicada por Intrada, Special Collection Volume 395, 2018.
[2] An Interview with Michael Kamen by Daniel Mangodt. Originally published in Soundtrack Magazine Vol.15/No.60/1996.
[3] An Interview with Michael Kamen by Daniel Mangodt. Originally published in Soundtrack Magazine Vol.15/No.60/1996.
[4] An Interview with Michael Kamen by Daniel Mangodt. Originally published in Soundtrack Magazine Vol.15/No.60/1996.
[5] An Interview with Michael Kamen by Daniel Mangodt. Originally published in Soundtrack Magazine Vol.15/No.60/1996.
[6] Citada en el booklet del CD doble de la banda sonora original editado por el sello Intrada, Special Collection Volume 395, 2018.
[7] An Interview with Michael Kamen by Daniel Mangodt. Originally published in Soundtrack Magazine Vol.15/No.60/1996.
[8] Citada en el booklet del CD doble de la banda sonora original editado por el sello Intrada, Special Collection Volume 395, 2018.
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Las aventuras de Robin Hood, dirigida inicialmente por William Keighley y, tras caer enfermo, continuada por Michael Curtiz, celebrado por Casablanca (1942), no sólo es la mejor película del insuperable Errol Flynn, sino también la mejor adaptación del relato anónimo que inmortalizara la leyenda del proscrito de Sherwood en toda la historia del cine…