Mom The Movie Scores
Mom soundtrack The Movie Scores

Tras el éxito de sus bandas sonoras para Al este del Edén (1981) y El señor de las bestias (1982), Lee Holdridge encararía Mr. Mom y proporcionaría una de las máximas bazas a la hora de otorgar ese reconocible sabor ochentero que destila la película, cuyo argumento centrado en el cambio de roles asumidos por hombres y mujeres en la vida familiar, todavía sigue socialmente vigente como se puede ver en películas como Padre no hay más que uno (2019), y su infumable secuela, entre muchos otros ejemplos recientes

SOUNDTRACK REVIEW

MR. MOM (1983)

Las locas peripecias de un señor mamá

Música compuesta por Lee Holdridge

por Frederic Torres

Cuando Lee Holdridge se hizo cargo de la música de esta comedia a principios de los ochenta, fue a continuación de un par de sonados éxitos como la miniserie Al este del Edén (East of Eden, 1981), y sobre todo, de su partitura para El señor de las bestias (The Beastmaster, 1982), una producción de serie B perteneciente al género de la fantasía heroica que estaba de moda en aquellos momentos (gracias a sobresalientes composiciones debidas a Poledouris, Horner y Morricone, entre otros).

 

Por aquel entonces, Holdridge estaba en pleno ascenso dentro de su carrera profesional después de haberse fogueado en la televisión durante la década anterior, y de hecho, tal como comenta Al Kaplan en el texto del cuadernillo que acompaña la edición del compacto producida por Quartet Records, el proyecto estaba inicialmente destinado a la pequeña pantalla (de hecho, al año siguiente se llevaría a cabo con otros actores y menor producción), de ahí que se involucrara un productor como Aaron Spelling, mucho más acostumbrado a trabajar en este medio que no en el cinematográfico.

 

Solo la intervención de Lauren Shuler, una de las productoras de mayor recorrido en Hollywood (que en 1986 se casaría con el director Richard Donner, incorporando como segundo apellido el de su marido), y vinculada años después a la producción de todos los films mutantes de Marvel, influyó para que el guión escrito por John Hughes acabara en la gran pantalla, dirigido por Stan Dragoti, que venía de conseguir un gran triunfo en la taquilla con Amor al primer mordisco (Love at First Bite, 1979), una desmadrada parodia sobre el conde Drácula.

 

En esta ocasión, también se trataba de parodiar, pero el método se basaba en la inversión de los tradicionales roles masculinos y femeninos respecto de la crianza de los hijos y las labores del hogar, tras el despido del protagonista, Jack (interpretado por Michael Keaton), un joven ingeniero de la industria automovilística y padre de familia con tres hijos, casado con Caroline (Teri Garr), quien se veía obligada entonces a buscar trabajo, encontrándolo en el mundo de la publicidad, especialidad a la que se dedicaba antes de contraer matrimonio y dedicarse en exclusiva a su familia.

The Beastmaster – “Soundtrack Suite” – music by Lee Holdridge
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Lee Holdridge
Beastmaster soundtrack The Movie Scores

La música de Holdridge proporcionaría una de las máximas bazas a la hora de otorgar ese reconocible sabor ochentero que destila la película, cuyo desencadenante argumental todavía sigue socialmente vigente, a día de hoy, al respecto de los roles asumidos por unos y otras ―no hay más que ver, por ejemplo, el éxito de otra película cortada por el mismo patrón, como Padre no hay más que uno (2019), y su infumable secuela, Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra (2020), ambas de Santiago Segura, entre muchos otros ejemplos recientes—.

 

Pero la mala pata de los gags ideados por Hughes, peor filmados por Dragoti (quien vería apagarse poco a poco su carrera sin superar la media docena de trabajos a partir del presente —que no obstante, fue todo un éxito de taquilla―), restaba efectividad a la propuesta debido al completo recorrido de tópicos carentes de sentido y gracia, marca de la casa ―Hughes fue uno de los especialistas en comedias adolescentes de los ochenta, que alcanzó su cénit con la nadería que fue Solo en casa (Home Alone, 1990), para quien esto suscribe, un inexplicable éxito de taquilla trufado de gags sin gracia, exagerados y carentes del menor sentido, más allá de su extraordinario envoltorio, caso de la partitura de John Williams—.

 

De hecho, la película hacía honor a su distribución comercial por estos pagos, donde se estrenó bajo el inefable título de Las locas peripecias de un señor mamá, que no de otro modo cabría tildar el modo de actuar del protagonista una vez a cargo de las riendas del hogar familiar. Solo la música de Holdridge, con un tema principal ligero, rítmico y alegre, “Mr. Mom (Main Title)“, con la trompeta como hilo conductor de la excelente melodía (y con la orquestación de Alf Clausen), que describía con soltura el inicio del día para la familia Butler, conseguía conciliar las intenciones generales con los objetivos que se pretendían alcanzar.

 

Y así durante el resto del insufrible metraje, tan solo llevadero gracias al trabajo de Holdridge, obligado a emplear una amalgama de diferentes estilos basculantes entre el jazzy y el sinfónico, pasando (sobre todo) por la explícita cita musical de grandes éxitos cinematográficos del momento a efectos de convocar la comicidad cómplice del espectador.

Mr. Mom soundtrack The Movie Scores
Alf Clausen The Movie Scores
Alf Clausen

Y es que no había otro modo de encarar el relato. De manera que cuando Caroline afronte su primer día, tras ganar la apuesta para ver quien es capaz de encontrar más rápido un nuevo trabajo (“The Bet”, provista de un estilo urbanita, casi gershwiniano), Holdridge volverá a exponer el tema principal de un modo dulce (con el piano y las cuerdas), mientras la ufana Caroline se despida de su familia tras el desayuno (como antes hacía Jack), antes de introducir un motivo ceremonioso, grandilocuente, acorde con el tamaño del rascacielos de la compañía para la que va a trabajar (“First Day at Work/Awesome Day/A Good Day”).

 

Y a pesar que en casa Jack lo intentará, la realidad se manifestará en toda su crudeza, viéndose completamente incapaz de realizar cualquiera de las tareas domésticas encomendadas: llevar a los niños al colegio (entrará en la zona habilitada para ello con el coche en dirección opuesta al resto de las vehículos); comprar en el supermercado (en donde estará a punto de perder a su hija pequeña, además de sentir vergüenza al pagar en la caja por adquirir productos de oferta); realizar la colada (enfrentándose al “monstruo” de la lavadora); o simplemente atender los avisos de la antenista de televisión, el fontanero, y el revisor de plagas, que Holdridge narrará hábilmente mediante una especie de marcha bufa, sustentada sobre un nuevo tema de características marciales (“Crazy Days”), aunque investido de un tono divertido (también de algún trémolo de la cuerda, no exento de tonos tensionales), que culminará cuando tenga que lidiar con la temible aspiradora (“Man Against Vacuum”; “More Crazy Days”), en la que el compositor echará mano del conocido motivo de John Williams creado para identificar al temible escualo protagonista de la famosísima película de Steven Spielberg.

 

No será la única vez en que se emplee el recurso, pues también desfilarán por el film el tema principal de Bill Conti para Rocky (Id., 1976), cuando las nuevas amigas de Jack lo animen y entrenen para conseguir ser un hábil amo de casa, o una distorsionada copia del tema de la oscarizada Carros de fuego (Chariots of Fire, 1981), de Vangelis, en la secuencia en que Jack compita con el jefe de su mujer, Ron (Martin Mull), durante una fiesta corporativa de la empresa (estos dos últimos temas estarán ausentes de la grabación discográfica, generando sensaciones diferentes entre el espectador fílmico, quien tras finalizar el visionado del film retendrá una fuerte sensación de pastiche musical, del aficionado que practique una escucha aislada de la grabación original, por completo ajeno a esa impresión).

“Appliances Scene” con música de Tiburón

“Training Scene” con música de Rocky

“Race Scene” con música de Chariots of Fire

Divertida resultará la parodia del culebrón que el propio Jack protagonizará durante una pesadilla (pues tras criticar este tipo de programa televisivo, acabará convertido en un adicto total a los mismos), en el que se verá envuelto en un triángulo formado por él mismo, su mujer y su nueva “amiga”, Joan (Ann Jillian), una divorciada a la caza de nueva pareja, secuencia para lo que Holdridge empleará el “Nadia’s Theme”, perteneciente al culebrón norteamericano, The Young and the Restless (una institución en la televisión norteamericana que comenzó en 1973 y sigue en antena, con más de 10.000 episodios emitidos), compuesto por Barry De Vorzon y Perry Botkin Jr., y que vendrá como anillo al dedo a la onírica secuencia (“Troubled Soap”).

 

También destacará aquella otra en la que Jack se esmere en preparar una cena íntima para su mujer, en la que según se cuenta en la carpetilla, el director Dragoti quería emplear el “Claro de Luna”, de Debussy —cabe recordar que pocos años antes, el “Bolero”, de Ravel, había resultado clave en el éxito de 10, la mujer perfecta (10, 1979), la comedia de Blake Edwards―, convenciéndolo Holdridge de utilizar música original provista de ese estilo impresionista, asegurándole el mismo resultado (“Dining Room/Off to Work”).

 

Por último, en el tramo final de la película, Caroline deberá marcharse a Los Ángeles para rodar un spot publicitario, situación que generará un fuerte contraste entre la melancolía del solitario Jack, y el glamour del trabajo de su mujer (“Fond Farewell/Hollywood”), siendo tentado de nuevo por Joan, quien aprovechará la ausencia de Caroline para plantarse en casa del protagonista e insinuársele de manera explícita, por lo que Holdridge retomará el tema de la marcha bufa (“Crazy Days”), esta vez con una orquestación suave y lírica, mientras el protagonista se debatirá, tras tomar una ducha, ante el empañado espejo del cuarto de baño acerca de si ceder o no a la seductora Joan que le espera en la habitación, empujado por la equivocada creencia de que Caroline le está engañando con su jefe.

The Young and the Restless – “Nadia’s Theme” – music by Barry De Vorzon
Mr. Mom Keaton The Movie Scores

La pronta llegada de su mujer desde California, que echará a Joan sin más contemplaciones de la cama para recobrar su lugar, pondrá punto final al malentendido (“Bedroom Eyes”), antes que la función finalice con otro homenaje musical, en este caso como fondo sonoro de la campaña publicitaria ideada por Caroline para vender latas de atún, empleando la marcial (entendida aquí como patriótica) música de Jerry Goldsmith, para Patton (Id., 1970), en lugar de la ideada por Holdridge (“Finale”), que es la que está presente en el compacto (y ausente del film).

 

Asimismo, también figurará en el disco, a modo de curioso bonus, el fragmento original que el compositor compuso para la secuencia de la competición corporativa, que tampoco llegó a emplearse en el montaje final (“Racing Day”), en el que, como ha quedado dicho, se echó mano de un mal calco del tema de Vangelis.

 

Como remate, y para aprovechar el espacio del compacto, se recogerán las pistas en estéreo rescatadas para la edición (que no abarcan todo el score, íntegro en sonido mono, eso sí), algunas de las cuales resultarán “editadas” debido a la restauración, por lo que presentarán leves diferencias respecto de las originales, redondeando de esta manera la recuperación de una partitura muy representativa de una época que sin duda algunos aficionados rememorarán con agrado.

 

Al menos, en lo tocante a su música, la de una década en la que dominó aquel sonido tan característico y reconocible que Dave Grusin impuso en la gran pantalla, y Mike Post en la pequeña.

Mr. Mom – “Soundtrack Suite” – music by Lee Holdridge
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