El plato estelar del banquete musical que Dimitri Tiomkin creó para Crimen perfecto (Dial M for Murder, 1954) de Alfred Hitchcock fue, sin duda, la espléndida variación que escribió de la escena de la coronación de la ópera Boris Godunov de Modest Mussorgsky estrenada en 1874, para subrayar la secuencia que muestra a Tony Wendice (Ray Milland) en el restaurant junto a Mark (Robert Cummings) y unos amigos, mientras espera la hora prefijada y convenida con Charles Swan (Anthony Dawson) para hacer la llamada que permitirá a este concretar el asesinato de Margot (Grace Kelly).
Wendice advierte que su reloj pulsera se ha parado y el suspense se sube al angustioso tic tac que Tiomkin genera mediante la sección de cuerdas y unas campanadas que sugieren el implacable paso del tiempo y presagian que el plan va a salir mal.
La base musical de las campanas de la catedral rusa que apoya la coronación en la ópera de Mussorgsky, sirve aquí como una pieza de siniestra armonía que exacerba la tensión, técnica que Tiomkin venía utilizando y perfeccionando en la sincronización orquestal desde aquella memorable escena de Solo ante el peligro en la que Gary Cooper espera angustiosamente la llegada de la pandilla de pistoleros con la que tendrá que enfrentarse en soledad, mientras las agujas de un reloj se devoran los minutos al son del desesperante tic tac musical.
Eduardo J. Manola - 9 de enero de 2025