En 1982, John Scott tenía un contrato con Columbia y el estudio acordó asumir la distribución de una producción italiana de aventuras fantásticas que, como tantas otras, buscaba subirse al éxito de Conan, el bárbaro.
La película era Il mondo di Yor (Yor, El cazador que vino del futuro), que dirigiría Antonio Margheriti (firmando con su habitual seudónimo: Anthony Dawson) y protagonizarían Reb Brown y Corinne Cléry.
Scott comenzó a escribir la partitura cuando el film todavía estaba rodándose, y más tarde viajó a Roma para dirigir en las sesiones de grabación al frente de la orquesta Santa Cecilia de Roma, la formación favorita de Ennio Morricone.
Yor fue un fracaso de proporciones bíblicas, lo cual, por sí sólo y habitualmente, provoca cuanto menos el olvido de la banda sonora correspondiente. Pero para John Scott el daño no fue sólo ese, sino que cuando terminó de grabar su partitura, tuvo que tragarse el sapo de que parte de ella fuera descartada.
«Tuve que terminar mi composición antes de que terminara la edición. Regresé a Londres después de las sesiones de grabación, pero la partitura no les convenía, querían tener, hasta donde yo podía entender, música tipo “new wave”. Tras una nueva edición, contrataron a los hermanos De Angelis, músicos muy conocidos en Italia. Rechazaron la mayor parte de lo que yo había escrito para la película. Creo que es uno de mis mejores scores y estoy muy orgulloso de ello. La película desapareció de las pantallas tan rápido como apareció. Pero disfruté mucho escribiendo esta música», relató Scott con su particular humildad.
¿Cómo es posible que este compositor británico, que ya venía forjándose una importante carrera tanto en Inglaterra como en Hollywood, y acababa de componer la excelente The Final Countdown (Don Taylor, 1980), no sólo aceptara escribir la música de una producción italiana de clase Z, sino, además, encontrara la inspiración para crear una partitura interesante, sinfónica y con toques exóticos?
Seguramente fue una imposición del estudio, pero, así y todo, Scott asumió el compromiso con total responsabilidad y seriedad, y compuso una banda sonora de indudable calidad, a años luz de la que entregaron, en reemplazo parcial, los mediocres Guido y Maurizio De Angelis.
«Esta experiencia fue un poco embarazosa para mí», confesó Scott a BsoSpirit. «Después de haber completado el score y gozar del visto bueno de todo el equipo, de pronto, alguien tomó la decisión de reemplazar mi música por una banda sonora plagada de canciones pop italianas. Es verdad que, al final y a pesar de todo, una buena parte de lo que había compuesto inicialmente se acabó utilizando, pero, en mi opinión, una vez hechos los cambios en el filme mi música carecía ya de sentido. Recibí miles de llamadas de personas que querían saber, de mi propia boca, cuál era el papel que se suponía debía jugar mi score en la película. Hubo incluso quien me preguntó si también era una idea mía lo de haber hecho uso del estilo pop».
Por cierto, en la versión italiana del film, los hermanos De Angelis son acreditados como los compositores de la música, no así en la versión en inglés, en la que sí aparece acreditado John Scott, y los De Angelis no figuran. Pero en ambas versiones, los títulos de crédito iniciales son musicalizados con la canción «Yor’s World Song» del dúo italiano.
Sobre la grabación de la partitura de Il mondo di Yor que editó el sello Southern Cross en 1983, Scott recordó: «John Lasher (director del sello) se puso en contacto conmigo para comentarme que iba a editar la banda sonora y, bueno, me consta que la grabación se produjo en Roma en un ambiente no exento de contratiempos.
» Me habían informado que iba a tratarse de una orquesta bastante grande y que el sindicato de músicos, por su parte, había ejercido presión para que se incluyera en la formación a una serie de estudiantes del conservatorio. Yo me preocupé de alertar a los músicos acerca de un par de cortes que, a mi juicio, resultaban algo más complejos. Quería que se los miraran bien antes de venir a grabar.
» Cuando llegamos a la sesión de grabación me encontré con una orquesta que no se había preparado técnicamente y, en consecuencia, me negué a asumir las labores de director hasta que no hubieran actuado profesionalmente. Permanecí sentado en la sala de control y esperé a recibir la llamada del gerente de la misma. Después de eso, conseguimos que tocaran mucho mejor. Eso sí, si alguna vez tengo la ocasión, os aseguro que volveré a grabar esta partitura».
Il mondo di Yor – «Yor’s Theme» – music by John Scott
No podemos estar en la mente del músico, pero lo cierto es que John Scott se recuperó de la humillación a la que fue sometido y, al año siguiente, tuvo la oportunidad de demostrar su talento y dar vuelta la página, cuando Hugh Hudson lo convocó para que le pusiera música a su próxima película.
Esta vez, Scott pudo satisfacer plenamente su pasión como músico creativo, componiendo una de sus partituras más líricas y románticas. Era la hora de Greystoke: La leyenda de Tarzán, rey de los monos. Y el compositor recibió todo el reconocimiento que se merecía.
Eduardo J. Manola - 1 de septiembre de 2024
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