John Scott
BIOGRAFIA
Bishopston, Bristol, Inglaterra, Reino Unido, 1 de noviembre de 1930
Patrick John Michael O’Hara Scott es un compositor británico de música de cine con una extensa y prestigiosa carrera con más de 150 bandas sonoras de películas escritas para la pantalla grande y la televisión, en las que ha colaborado con directores de todo el mundo, como Richard Donner, Hugh Hudson, Norman Jewison, Irvin Kershner, Daniel Petrie, Roger Spottiswoode y Charlton Heston, entre muchísimos otros. Ocasionalmente ha sido también actor.
Su obra en la música cinematográfica es de una calidad que lo instala en el nivel de los grandes compositores como John Williams y Jerry Goldsmith, aunque no ha sido reconocido como se merece, y su nombre quedó muchas veces oscurecido injustamente bajo la sombra de colegas mucho menos talentosos.
Su padre, que era músico en la Banda de la Policía de Bristol comenzó a enseñarle a tocar el violín cuando John tenía tan sólo 6 años, y más tarde le dio lecciones de clarinete. El pequeño John soñó con ser clarinetista de una orquesta sinfónica. En 1943, vivía en Londres y ganaba algún dinero trabajando en una tienda de música reparando instrumentos.
En 1944, y con 14 años, su formación musical le permitió comenzar a hacer realidad su sueño: se incorporó como músico juvenil en la Royal Artillery Band de Woolwich en Londres, entonces considerada una de las mejores bandas militares del mundo, cuyos músicos eran usualmente descubiertos y reclutados por las principales orquestas sinfónicas británicas.
Continuó sus estudios de clarinete y arpa, lo que le permitió encontrar rápidamente trabajo estable haciendo giras con algunas de las mejores bandas británicas de la época. También aprendió a tocar el vibráfono y la flauta, consiguiendo más adelante reconocimiento internacional como flautista de jazz.
Enseguida se vio tentado a escribir música y arreglar las partituras, y su amor por la música sinfónica se fue transformando en pasión por el jazz cuando junto a sus compañeros descubrió en una tienda de discos las obras de los grandes maestros del jazz americano como Duke Ellington y Count Basie.
Invirtió sus ahorros en la compra de un saxofón alto, y comenzó a estudiar. En los barrios de Woolwich conoció a músicos locales y empezó a tocar en clubes privados con bandas de baile, destacando como saxofonista. Más tarde se rodeó de cuatro saxofonistas experimentados, formó una banda y comenzó a componer, realizando además arreglos cuando creó su primera banda: The Johnny Scott Band.
Tocó además con otras prestigiosas bandas, como la Ambrose de Teddy Foster o el Norman Bums Quintet, el sexteto de Vic Ash, la banda de Art Ellefson, o la Anglo-American Herd Band de Woody Herman. Su habilidad con la flauta travesera y el saxofón fue aplaudida por talentos como Dave Brubeck y Eddy Thompson, y es reconocido como uno de los mejores solistas de Inglaterra.
Al componer y hacer arreglos para la orquesta de Ted Heath, Scott tuvo la oportunidad de involucrarse en trabajos de estudio para el cine y la televisión, y fue contratado por EMI para arreglar y dirigir a algunos de los mejores artistas del sello, como Tom Jones, Matt Monro, The Hollies, y otros. Su encuentro con el productor George Martin sería importante y le brindaría la oportunidad única de arreglar y tocar la flauta para Los Beatles en la popular canción «You’ve Got to Hide Your Love Away» en 1965.
Help – «You’ve Got to Hide Your Love Away » – The Beatles – John Scott alto & tenor flutes
Tocó también con artistas como Yehudi Menuhin, Ravi Shankar, Nelson Riddle, John Dankworth, John Barry, Cleo Laine, Dave Brubeck, Quincy Jones, entre otros. En Inglaterra, Scott fue invitado asiduamente a participar en programas de televisión de la BBC.
«John Barry era una persona con quien yo había desarrollado una estrecha amistad basada en el respeto mutuo. Comencé a trabajar con él muy al principio de su carrera, con motivo de una serie semanal para televisión en la que participábamos con su propio grupo The John Barry Seven. En aquel entonces, yo era conocido por ser el máximo exponente de Inglaterra en lo que a la interpretación de flauta de jazz y de saxo se refiere. Por esa razón John me invitó a tocar regularmente junto a ellos, aportando mi particular estilo de jazz», contó Scott a BsoSpirit.
Cuando Barry se metió en la música de cine con Beat Girl (1960), llamó a Scott para que tocara la flauta y el saxo. Más tarde, tocó el saxofón en las bandas sonoras que Barry compuso para la saga de Bond, Dr. No (1962), Goldfinger (1964), y Thunderball (1965); y en The Lion in Winter interpretó algunos segmentos para flauta. «John Barry siempre me tenía en cuenta como su solista principal en sus partituras para cine».
Su talento lo reunió con Henry Mancini, para quien tocó flauta y saxo en las bandas sonoras que este compuso para Charade (1963), Arabesque (1966), y Dos en la carretera (1967).
“Aprendí mucho de él sobre los aspectos técnicos y estéticos de la música de cine”, recordaba Scott sobre Mancini. “Fue genial, tocaba la flauta o el saxofón. A Henry le gustaba especialmente la flauta baja y yo tocaba una muy buena. Entre dos descansos, echaba un vistazo a sus directores para ver cómo organizaba la orquesta y colocaba la música en las imágenes”.
También participa como director de “silbadores” y tocando el piccolo y la flauta en la célebre El puente sobre el río Kwai (1957), banda sonora extraordinaria de Sir Malcolm Arnold, y en televisión toca el saxo y la flauta en varios episodios de aquellas maravillas que fueron las series británicas de marionetas Supercar (1961) y El capitán Marte y el XL5 (1962), producidas por Gerry y Sylvia Anderson para la ITC de Sir Lew Grade, que tenían música de Barry Gray.
Arabesque – «Main Title» – music Henry Mancini – John Scott (saxo)
Bridge on the River Kwai – «Camp Concert Dance» – music Malcolm Arnold – John Scott (piccolo)
El debut de John Scott en la música de cine como compositor se produjo en dos cortometrajes, ambos de 1965, Shellarama, un documental producido por Dimitri De Grunwald, y Fragment, dirigido por su amigo Norman J. Warren, a quien había conocido en Shellarama. La colaboración con Warren fructificó en seis películas, la última de las cuales fue Inseminoid (1981).
“Mis servicios como intérprete musical estaban muy demandados, me encantaba tocar, y además por aquel entonces también tenía un quinteto de jazz. Cuando la gente pensaba en John Scott veían al intérprete y no les entraba en la cabeza la idea de que pudiera ser asimismo un compositor”.
Estas experiencias en cortometrajes llamaron la atención del productor americano Herman Cohen que lo contrató para componer la banda sonora de Estudio de terror (A Study in Terror, 1965), que relata el enfrentamiento entre Sherlock Holmes y Jack el Destripador. Este sería el primer largometraje de Scott.
La lista de bandas sonoras de este gran compositor cinematográfico es extensa y significativa. La leyenda de un valiente (The Long Duel, Ken Annakin, 1967) protagonizada por Yul Brynner le permitió contar con una importante formación orquestal para desarrollar una partitura aventurera para una película ambientada en la India, con la que jugó, además, la carta del exotismo, incorpora a la orquesta sinfónica instrumentos típicos como el sitar, la tabla o la tampura, aprovechando su experiencia con el célebre músico Ravi Shankar.
Esa atmósfera india la volvería a crear para cintas del género, como la miniserie Lord Mountbatten: The Last Viceroy (1986), La secta de los falsarios (The Deceivers, 1988), o Los reyes del viento (King In The Wind, 1990). La década del sesenta se completó con bandas sonoras como El circo del crimen (Berserk, 1967), El enemigo violento (1967), Amsterdam Affair (1968), The Crooks: El gran golpe (1969), todas producciones de bajo presupuesto, y en las que el compositor firmó como Patrick John Scott.
A Study in Terror – «Theme» – music by John Scott
The Long Duel – «Highlights» – music by John Scott
Mountbatten: The Last Viceroy – «End Titles» – music by John Scott
King of the Wind – «End Titles» – music by John Scott
Es importante su participación en el cortometraje documental Birds and Planes (1967), no solo por la calidad de trabajo, sino también porque sería su primer contacto con el director Hugh Hudson, con quien volvería a colaborar, como veremos. Iniciada la década del setenta con dos películas dirigidas por dos grandes directores como Twinky (Richard Donner, 1970) y Trog (Freddie Francis, 1970), el compositor ya comenzó a firmar como John Scott.
Destaca en este período Marco Antonio y Cleopatra (1972), adaptación de la tragedia shakespeariana, dirigida e interpretada por el legendario Charlton Heston, para la que Scott compuso una brillante partitura para orquesta sinfónica y coros en tan sólo tres semanas, que grabó dirigiendo la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Londres.
También compone Doomwatch (1972) para Peter Sasdy; Despertar en el infierno (Outback aka: Wake in Fright, 1971), primera colaboración con el canadiense Ted Kotcheff, para quien repetiría en tres películas más en total: Billy Dos Sombreros (1972), North Dallas Forty (1979), y Decisión trágica (Winter People, 1989). Su estilo se afirmó en estos años y tuvo la oportunidad de probar nuevos géneros y ampliar su lenguaje musical.
Antony and Cleopatra – «Main Titles» – music by John Scott
Otras partituras destacables de esta prolífica década fueron Symptoms (1974), Craze (1973) de Freddie Francis; Dos espías a lo loco (S*P*Y*S, 1974) de Irving Kershner; Jaque a la reina (Hennesy, 1975) de Don Sharp; y Satan’s Slave (1976) de su amigo Norman J. Warren.
En esta década, también incursiona con fuerza en la televisión. Compone la música para las series Teddy Edward, Movin’On, Nouvelles d’Henry James; El regreso del Santo, protagonizada por Ian Ogilvy; y Little Vic, por la que gana el Emmy. También compone para los telefilms The Tender Trap, The Quinns, y El Santo: Conspiración criminal (The Saint and the Brave Goose).
Pero lo más importante es que, en 1976, su experiencia en la música para documentales y su vinculación con la Royal Philharmonic Orchestra le llevaron a conocer al comandante Jaques-Yves Cousteau, el célebre investigador marino y amante de la música sinfónica, que estaba buscando un compositor para su serie documental Cousteau: Oasis in Space.
Será un gran éxito que marcará el inicio de una amistad personal y profesional que durará casi veinte años, ya que Cousteau lo convocará para sus siguientes series documentales: The Cousteau Odyssey (1977), para la que compondrá la música de 6 episodios (los demás serán escritos por Georges Delerue, Manos Hatzidakis, Elmer Bernstein y Paul Chihara); The Undersea World of Jacques Cousteau (1982), compondrá 1 episodio; Jacques Cousteau: The First 75 Years (1985); y Cousteau’s Rediscovery of the World I (1986), por la que obtuvo un Emmy.
En 1977 también aborda la aventura y la fantasía con la música para Viaje al mundo perdido (The People That Time Forgot, 1977) de Kevin Connor, con Patrick Wayne y Doug McClure, partitura escrita para gran orquesta, coro y percusión.
Cousteau Amazone – Main title theme – music by John Scott
Parc Océanique Cousteau tv 1989 – Dominion of the Blue Whale – music by John Scott
Jacques Cousteau’s Saint Lawrence, Stairway to the Sea – music by John Scott
La década del ochenta lo tiene a John Scott componiendo más que nada para la televisión. Entre esos trabajos figura la música para tres episodios de la serie británica de espías La senda del asesino (The Assassination Run, 1980), de Ken Hannan con Sandor Eles; el telefilm La torre de los rehenes (The Hostage Towers, 1980) basada en la novela de Alistair MacLean, con Peter Fonda y Maud Adams; tres episodios para la serie de la BBC The Treachery Game (1981); la música para catorce episodios de la célebre serie Dallas; el telefilm Harem (1986); y la ya mencionada miniserie Lord Mountbatten: The Last Viceroy (1986).
Para la pantalla grande compone varias partituras excelentes. La más celebrada fue la de El final de la cuenta atrás (The Final Countdown, 1980), una extraordinaria banda sonora cuya historia y pormenores te contamos en esta misma web, en el siguiente enlace:
por Eduardo J. Manola
El compositor británico John Scott encontró la puerta de entrada a las mieles de Hollywood cuando le ofrecieron escribir la banda sonora para El final de la cuenta atrás (The Final Countdown), un filme producido por Kirk Douglas sobre un insólito viaje al pasado al que sería …
Esta partitura y el éxito de la película relanzaron la carrera de Scott, que se encontró con numerosos encargos. Para la mencionada Inseminoid (1981) de su amigo Warren, que contaba con un presupuesto escaso, Scott echó mano a los sintetizadores Prophet 5, Moog y Roland y trabajó más de 300 horas programando en estudio los sonidos que definirían la música de la película.
Para Yor, el cazador que vino del futuro (I mondo di Yor, 1983), una producción italiana distribuida por la Columbia, dirigida por Antonio Margheriti firmando con su alias, Anthony Dawson, Scott compuso una partitura épica que la película no merecía. Yor fue un fracaso y la excelente banda sonora fue arrastrada al abismo, hasta que los fans y los coleccionistas la recuperaron.
Al año siguiente, Scott compondría la que sería una de sus partituras más sólidas e inspiradas para Greystoke: La leyenda de Tarzán, el rey de los monos (1984), un nuevo trabajo para el director británico Hugh Hudson, que le dio la oportunidad de crear un música noble, romántica y épica, acorde con los valores y sentimientos que el film le imprimía a la figura del héroe selvático de Edgar Rice Burroughs encarnado por Christopher Lambert.
por Eduardo J. Manola
En 1982, John Scott tenía un contrato con Columbia y el estudio acordó asumir la distribución de una producción italiana de aventuras fantásticas que, como tantas otras, buscaba subirse al éxito de Conan, el bárbaro.
La cacería (The Shooting Party, 1985) fue un trabajo interesante, y a esta le siguieron varias bandas sonoras de gran calidad y celebradas por los coleccionistas: King Kong Lives (John Guillermin, 1986); Bala blindada (Man on Fire, 1987), cuya melodía fue utilizada en el final de La jungla de cristal; Shoot to Kill (Roger Spottiswoode, 1988); y Objetivo: El zar rojo (Red King, White Knight, Geoff Murphy, 1989). La década del ochenta fue particularmente positiva para el compositor.
«¡Sí que fue un período provechoso!», reconoció Scott en una entrevista a BsoSpirit. «Podía haber seguido por esa línea de no haber sido por el Alzheimer de mi madre. Ello me llevó a abandonar Hollywood para regresar a Londres y hacerme cargo de ella. A resultas de esta decisión, permanecí alejado de todo lo que suponía estar inmerso en Hollywood hasta el día de su fallecimiento. No me arrepiento de haber tomado este camino porque, entre otras cosas, me dio la posibilidad de disponer de más tiempo para reflexionar acerca de la música de una forma genérica, es decir, más allá del entorno del cine.
» De hecho, en este intervalo de tiempo compuse algo de música de cámara, incluyendo mi primer cuarteto de cuerdas; una obra que se ha revelado a la postre extremadamente importante para mí. Cuando, finalmente, regresé a los Estados Unidos, me tropecé con que todos mis contactos de allí ya habían encontrado a otros compositores con los que trabajar y, por otro lado, con que el tipo de películas que me ofrecían carecían de todo interés».
Man on Fire – «Theme» – music by John Scott
The Shooting Party – «Music in Concert (Live in BBC)» – music by John Scott
Shoot to Kill – «End Titles» – music by John Scott
En los noventa, su inspiración y excelencia no decaerían, dejando varias partituras que superaron en calidad a los filmes que subrayaron: King of the Winds (1990); la espléndida Lionheart (Sheldon Lettich, 1990) protagonizada por un ascendente Jean-Claude Van Damme, en la que combina magistralmente la orquesta sinfónica con el street-jazz; la majestuosa Shogun Mayeda (Gordon Hessler, 1991) con Sho Kosugi; Ruby (1992) con Danny Aiello, sobre el asesinato de JFK; los dramas familiares de 1995 Far from Home: The Adventures of Yellow Dog y Walking Thunder; y la excelente North Star (1996).
Para la televisión compuso el telefilm Blood Royal: William the Conqueror; la miniserie de terror Witchcraft (1992); el thriller de acción Night Watch (1995) otra adaptación de una novela de Alistair MacLean, con Pierce Brosnan; y 20.000 Leagues Under the Sea (1997), una de las tantas versiones de la novela de Jules Verne, con Richard Crenna y Ben Cross como el Capitán Nemo.
La llegada del nuevo milenio, con su cambio en lo que se requería a los compositores de música cinematográfica, no le sentó bien a Scott y su impronta sinfónica y orquestal, como a muchos otros de su generación, y su trabajo comenzó a mermar y a pasar desapercibido. Sin embargo, su trabajo y su legado son indiscutibles.
Además, su obra no se ha limitado al cine, sino que ha compuesto numerosas obras de concierto, incluidas tres sinfonías, tres ballets, una ópera, conjuntos de cámara y cuartetos de cuerda, entre muchos otros. También ha dirigido obras de otros compositores cinematográficos para sus ediciones en CD, y ha dirigido orquestas londinenses de primer nivel como la Filarmónica de Londres, la Filarmónica Real y la Sinfónica de Londres, y orquestas europeas como la Filarmónica de Praga, la Sinfónica de Münich y la Sinfónica de la Radio Eslovaca.
Lionheart – «End Titles» – music by John Scott
También ha sido muy importante y trascendente en la difusión de la música de cine. En 1989, crea su propio sello discográfico, JOS Records, con el que publica sus partituras, permitiendo que vieran la luz numerosas bandas sonoras que, por motivos económicos, otras compañías no aceptaban editar.
En mayo de 2006, Scott dirigió el concierto inaugural de la Orquesta Sinfónica de Hollywood en el magnífico Royce Hall del campus de la Universidad de California en Los Ángeles. Como fundador, conductor, director artístico, y presidente de la Sociedad de la Orquesta Sinfónica de Hollywood, se ha dedicado a desarrollar programas de actividades para la interacción entre escuelas, la orquesta y diversos proyectos multimedia, con el fin de ayudar a los estudiantes en la experimentación y comprensión del concepto y el valor de la música para el cine.
Durante los últimos diez años, se ha entregado con alma y vida a la investigación de la herencia de la música cinematográfica, con el objetivo de fomentar la aceptación de lo mejor de la música de cine sinfónica por las salas de concierto, en el mismo nivel que el repertorio sinfónico clásico, para que los grandes compositores de bandas sonoras reciban el reconocimiento que se les viene retaceando.
Shogun Mayeda – «On to New Adventures» – music by John Scott
Witchcraft – «Main Titles / End Titles» – music by John Scott
North Star – «North Star Main Theme» – music by John Scott
William The Conqueror – «Blood Royal/William & Matilda/The Conqueror» – music by John Scott
En 2013, la Academia Británica de Compositores y Autores (BASCA), en asociación con PRS for Music, honró a John Scott con el prestigioso Premio Insignia de Oro, que se otorgan anualmente a aquellas personalidades destacadas por su contribución a la industria musical británica.
Durante más de cuarenta años, John Scott ha creado bandas sonoras que, en general, fueron de una calidad superior a la de las películas a las que se aplicaron. Sin embargo, el músico inglés es considerado ampliamente y sin oposición como uno de los grandes de la música cinematográfica británica. Es uno de los últimos cultores de la melodía y el leitmotiv que han desaparecido tristemente de las bandas sonoras.
Nadie pone en duda su maestría en la composición de sus partituras, algunas de las cuales se han ganado un lugar entre las mejores en la historia de la música de cine. Es probable que el reconocimiento a este gran compositor hubiera sido mucho mayor si su música hubiera engalanado producciones de mayor envergadura. Pero eso, al público, a los amantes de la música de cine, no les importa. Ellos ya le han reconocido como corresponde.
Eduardo J. Manola - 3 de septiembre de 2024
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